Desarrollo Aeroespacial Argentino

Me parece que hay una pequeña puja justo frente a nuestros ojos..

Por China?.

No me importa, todo lo que sea materia espacial es utilidad común para toda la humanidad. Me gusta que tengamos buenas relaciones con las agencias yankee, europeas y se se agregan Rusia y China de primera. El espacio no tiene bandera pero beneficia a la nuestra si nosotros hacemos algo.
 
La máxima autoridad de la NASA visitará la Argentina

y nos trae un cohete grande asì !!mrburns
 
Ciencia y Tecnología
El año del satélite
Entrevista a Héctor Otheguy por Esteban Magnani
Publicado el 3/2/2015 19:16:15 (198 Lecturas)

El lanzamiento del Arsat-1 es un hito de la historia argentina. Uno de los protagonistas de su desarrollo, el gerente general de Invap, Héctor Otheguy, explica la importancia de la visión política para respaldar estos proyectos tecnológicos.


Los mojones históricos que funcionan como referencias temporales para los argentinos suelen nacer de los mundiales ganados, las megadevaluaciones o, lamentablemente, los golpes de Estado. Sin embargo, el año pasado un hito distinto logró colarse en el imaginario social con una fuerza poco común para un desarrollo tecnológico: el lanzamiento del Arsat-1, el primero de una serie de tres satélites de telecomunicaciones geoestacionarios diseñados y producidos en nuestro país por encargo del Estado.

El responsable de producir ese satélite fue Invap Sociedad del Estado, una inusual empresa perteneciente a la provincia de Río Negro, pero controlada por el Estado nacional a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica y que tiene más de cuarenta años gestionando y produciendo tecnología de punta en nuestro país. El licenciado en Física Héctor Otheguy ingresó a Invap cuando ésta comenzaba, a mediados de los ’70, y es su gerente general desde hace veinticuatro años. Como él mismo explica, es imposible comprender que Argentina haya ingresado al selecto club de productores de satélites sin analizar la trayectoria de esta empresa que ha gestionado y desarrollado un sinnúmero de emprendimientos tecnológicos complejos, que incluye desde centrales nucleares a radares primarios.

Otheguy, quien egresó del Instituto Balseiro, cuenta que ya los primeros proyectos de Invap tuvieron que ver con producir elementos que permitieran un desarrollo tecnológico autónomo como el enriquecimiento de uranio, la construcción del reactor de investigación RA-6 que aún hoy es clave en la formación de ingenieros nucleares en la Argentina y el desarrollo de circonio, un metal fundamental para la industria nuclear que se le retaceaba a nuestro país: “En ese momento lo vendían Francia y Estados Unidos. Eso disparó que las autoridades de la CNEA decidieran desarrollarlo localmente”. Todos esos proyectos se desarrollaron dentro de los tiempos previstos y aún hoy funcionan como pilares sobre los que se apoyó una industria nuclear que hoy está completa.

¿No es raro que una empresa dedicada a lo nuclear desarrolle satélites?

–Claro. En realidad si uno dice por qué se metieron en lo espacial, por qué se metieron en los radares, en ningún caso fue por una decisión estratégica o que alguien se iluminó y dijo: “Vamos a ir para acá”. En general fue la necesidad de sobrevivir viendo que la demanda por el trabajo que habitualmente hacíamos se venía abajo y teníamos que reemplazarla por otra cosa.

Eso fue en los ’90, pero ahora están pasando por un momento de gran crecimiento.

–Desde el 2004 hemos multiplicado por cuatro la cantidad del personal estable de Invap. Pasamos de 320 a más de 1200 y estamos con tendencia a seguir creciendo por todos los trabajos que tenemos en el país y en el exterior. Ni hablar de la facturación: pasamos del equivalente a 30 o 35 millones de dólares en 2004 a prácticamente 200 millones ahora. Se desarrollaron áreas nuevas, como la de radares o los satélites. Pero acá hay algo importantísimo: no fue que se decidió hacer un solo satélite sino que se hizo un plan de tres satélites para ocupar las posiciones argentinas porque se perdían. Este es el elemento importante; si a nosotros nos dicen: “Hay que hacer un radar para controlar la zona de Mar del Plata” y nosotros lo hacemos pero no hay más demanda, no hay una planificación de mediano y largo plazo, no tiene sentido hacerlo. Ahora se hace uno, lo probamos, pero inmediatamente después hacemos ya la serie y después el mantenimiento durante toda su vida útil. Es fundamental tener un plan de mediano o largo plazo que haga sustentable el desarrollo.

Todos los proyectos que hace Invap son de larguísimo plazo. ¿Cómo se pueden planificar proyectos así en un país con políticas tan cambiantes?

–Evidentemente eso es parte del desafío. Uno no puede planear algo así al milímetro, con una precisión alemana. Uno tiene una dirección y en el día a día, semana a semana, va adoptando las decisiones que nos van llevando hacia donde queremos ir. Pero hay imprevistos. Una decisión muy importante que se toma cuando uno planifica es “qué voy a comprar” y “qué voy a desarrollar y fabricar”. Por ahí algún producto no se consigue pero hay alguien que tiene un nivel cercano, se lo puede ayudar a mejorar y hacer que llegue a producir lo que necesito. Vemos también qué cosas conviene hacer en nuestro país para tener el control de la tecnología. Lo hacemos aunque a veces nos sale más caro o lleva más tiempo efectuar ese seguimiento que importarlo (NOTA: Teléfono para algunos liberalotas del foro que se quejan en los costos o atrasos en el Irizar y etc). Pero en ese caso se gastarían más divisas y además iría en contra del estatuto de Invap. El objeto social de Invap es la creación de fuentes de trabajo en el país, a diferencia de otras empresas que tienen como pilar fundamental la ganancia.

¿Qué importancia tiene el desarrollo tecnológico en un país como Argentina?


Hoy pretender vivir nada más que de las materias primas o de las materias primas semielaboradas implica dar trabajo al 5 o 10 por ciento de la población. ¿Y el resto qué hace? Algunos pueden dar servicios, turismo; hay algo más que se puede hacer pero no sirve para dar trabajo a todo el resto. Ya nos ocurrió en Invap a fines de los ’80, que llegamos a ser más o menos como hoy o un poquito menos, unas mil cien personas, y luego tuvimos que hacer una reducción a menos de la mitad. Se habían cortado los proyectos del país en el exterior; teníamos algún contrato que el gobierno de entonces, por razones políticas, cortó. Entonces drásticamente se redujo la cantidad de trabajo y, como nosotros no tenemos subsidios ni nos pagan los sueldos desde el Estado, tuvimos que reestructurar la empresa. Después conseguimos algunos contratos afuera. El reactor que construimos en Egipto nos salvó la década del ’90 básicamente. Después empezaron a aparecer otras cosas acá en el país.

¿Es importante la decisión política para generar proyectos de tan largo alcance?


–Cuando se lanzó el satélite (Arsat-1), si uno miraba los medios de comunicación dominantes, en general rescataban la labor de los científicos argentinos, lo cual está bien. Es un acto de justicia reconocer que hubo un esfuerzo de los profesionales y técnicos que trabajaron. Pero soslayaron totalmente que eso es necesario pero no es suficiente: tiene que haber una visión política del grupo que conduce el país, que dice “vamos a tomar una decisión que tiene un riesgo”. Porque si este satélite salía mal iban a preguntar “¿Por qué hicieron esto? ¿Por qué no compraron afuera?”. Hay que tomar una decisión que no es fácil y que tiene un riesgo para el que la toma, pero es la dirección que debe tomar el país. Esa receta este gobierno la empezó a aplicar con unas cuantas cosas más, no sólo en lo nuclear sino en lo espacial, lo satelital con sus subdivisiones. De manera que si uno da trabajo a científicos y técnicos de su país no sólo ahorra divisas: el mantenimiento se hace acá, se favorece la repatriación de científicos, se abre la posibilidad de exportar, lo que genera más puestos de trabajo, que es el gran objetivo. Eso es lo que hacen, han hecho y siguen haciendo todos los países industriales del Este y el Oeste: usar inteligentemente el poder de compra del Estado. Se genera una serie de trabajos, no sólo en la empresa madre que es la que tiene el desarrollo, sino en cientos de empresas. En un satélite intervinieron 140 organismos y empresas argentinos. Se adquieren capacidades que se pueden aplicar en otros proyectos. Entonces este círculo virtuoso es lo que hoy estamos experimentando y es lo que nos tiene muy contentos.

Fuente: Suplemento CASH de Página/12 - 1 de febrero de 2015

No creo que sea un improvisado al que puedan descalificar con los epítetos de siempre, a leer por el bien de todos los que estamos interesados en el devenir tecnológico nacional.

Saludos
 
Argentina y EEUU fimaron acuerdos de cooperación aerospacial

http://www.minplan.gob.ar/noticia/1...mar-acuerdos-de-cooperacion-aeroespacial.html

El ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, junto con el Ministro de Relaciones Exteriores, Hector Timerman, recibieron al Administrador de la NASA, Gral. Charles F. Bolden Jr., con motivo de la firma de nuevos acuerdos de cooperación aeroespacial entre Argentina y Estados Unidos. El objetivo de la alianza es que la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), dependiente del Ministerio de Planificación, investiguen de forma conjunta la heliofísica y el clima espacial.




19 de Febrero de 2015 |

El objetivo de la alianza es que la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), dependiente del Ministerio de Planificación, investiguen de forma conjunta la heliofísica y el clima espacial.

Se encontraba presente además el Embajador de los Estados Unidos de América ante la República Argentina, Noah B. Mamet.

Según el acuerdo, la CONAE adquirirá y procesará en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en la provincia de Córdoba, datos obtenidos por las sondas satelitales de la Misión Van Allen Probes, que luego enviará a la NASA. En contrapartida, esta última brindará a la CONAE la totalidad de los datos científicos y de transmisión reunidos por las estaciones mundiales adheridas al proyecto. El objetivo del mismo es comprender la influencia del sol sobre la Tierra a través del estudio de los anillos de radiación que lo rodean, con el fin de prevenir los efectos dañinos de la radiación solar.

Este nuevo acuerdo de cooperación entre la NASA y la CONAE profundiza el trabajo colaborativo en los usos pacíficos del espacio ultraterrestre entre nuestro país y Estados Unidos. Argentina –la única nación de Sudamérica con capacidad para construir satélites geoestacionarios de telecomunicaciones y observación terrestre- es el principal socio de la NASA en la región.

En este sentido, se destacan cuatro proyectos satelitales conjuntos, en los que la CONAE construyó los satélites sobre los que se montaron instrumentos de medición argentinos y estadounidenses, para ser lanzados por la NASA, a saber: el SAC-A (en 1998), el SAC-B (en 1996), el SAC-C (lanzado en 2000) y el SAC-Dun, un satélite de observación de la CONAE comandado desde el Centro Espacial Teófilo Tabanera sobre el cual vuela a bordo, el instrumento Aquarius de la NASA.

La cooperación con Estados Unidos en misiones de alta complejidad es una muestra contundente de la capacidad existente en nuestro país y contribuye a fortalecer la presencia argentina en el ámbito internacional.

Participaron de la reunión: el Administrador Adjunto para las Relaciones Internacionales e Interministeriales de la NASA, Michael O´Brien; la encargada de Programas Internacionales, Oficina de Relaciones Internacionales e Interministeriales, Sheree Marambio; y consejeros de la Embajada de Estados Unidos.

Por el lado argentino, acompañaron al Ministro De Vido: el Subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta; el Director de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Conrado Varotto y el Secretario General de la CONAE, Félix Menicocci.

En el marco de la reunión, De Vido destacó “la fluida relación mantenida en los últimos años entre ambos organismos, especialmente a través de los sucesivos acuerdos firmados desde 2011 a la fecha, estrechando de este modo la mutua colaboración”. En este sentido, aseveró que “se va a profundizar más aún a través de la cooperación en los usos pacíficos en el espacio ultraterrestre”.

En línea con ello, el canciller Timerman señaló que “Argentina aspira a la excelencia en cuanto a tecnología espacial para fines pacíficos, tal como ha manifestado en más de una oportunidad la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner”. Y agregó: “a través de los años, hemos tenido un vinculo muy productivo con la NASA, una institución amiga de la Argentina que hoy nos visita”.

Por último, el Administrador de la NASA aseguró que “vamos a seguir cooperando y colaborando con estos fines”, al tiempo que remarcó que “nada muestra más el espíritu de cooperación entre la NASA y la CONAE que proyectos tales como la misión SAC-D / Aquarius, el cual serve para brindar información climática a partir de las mediciones de salinidad en mares y oceános, así como detectará focos de alta temperatura en la superficie terrestre para la obtención de mapas de riesgo de incendios y humedad del suelo para dar alertas tempranas de inundaciones”.
 
Última edición:
Últimamente me estoy preguntando como le estará cayendo estos acuerdos, entre China y Argentina a SAM, sin bien nuestras relaciones no son las mas florecientes y otrora fueron mas fructíferas (no se para quien, pero eso nos vendieron), pienso que no deben estar contentos que, China, este clavando los talones en estos lares, mas allá de lo estrictamente económico, con acuerdos que al menos nosotros ignoramos y no tenemos idea hasta donde nos comprometen.-
 
Bolden: "Argentina es uno de los socios principales de la NASA"

Por: Adrián Bono [email protected]

La autoridad máxima de la NASA visitó la Argentina y resaltó que "uno tiene que asegurarse que se pueda seguir trabajando mientras los políticos resuelven sus diferencias". Dio detalles del futuro viaje a Marte

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Charles Bolden, quien dirige la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), visitó Buenos Aires y se reunió con el ministro de Planificación, Julio de Vido, para ampliar acuerdos de investigación conjunta entre Argentina y Estados Unidos.

También dio una charla organizada por la Cátedra Estados Unidos de la Universidad de San Andrés y resaltó el rol de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), a la que dijo considerar "uno de los socios principales" de la NASA.

Bolden describió la importancia del satélite argentino Aquarius, lanzado en 2011, cuyo objetivo fue medir como varía la salinidad del agua de mar en los océanos. La misión fue parte de un proyecto conjunto entre la CONAE y el Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

"Ahora sabemos sobre la salinidad de los océanos. Hemos medido cada rincón de los océanos y los hemos analizado en términos de contenido salino. Hicimos eso con ustedes. Eso es lo que logró el SAC-D / Aquarius," le explicó a la audiencia. Agregó que algo así "no tiene precedente".

"Ahora conocemos esa parte del ciclo hidrológico, el agua que va y viene y todo eso que causa el cambio climático, así que es muy importante mantener esta fuerte relación que tenemos en lo que las áreas de exploración y descubrimiento científico", comentó.

Sin hacer referencia a la relación bilateral entre la Argentina y los Estados Unidos, Bolden dijo que los científicos trabajan en una misión para "hacer un mundo mejor" y agregó que "uno tiene que asegurarse que se pueda seguir trabajando mientras los políticos resuelven sus diferencias".

Al responder preguntas de la audiencia, Bolden describió los esfuerzos que realiza actualmente la NASA para poder enviar seres humanos a Marte. "Se puede sostener la vida en Marte", aseguró, y describió el momento en que Barack Obama le encomendó personalmente que quería que para el año 2030 un grupo de astronautas pueda ser transportado finalmente al planeta rojo."Es riesgoso, por supuesto. Pero vale la pena," agregó.

Y si bien el desarrollo tecnológico permite imaginar que muy pronto podrían enviarse robots a la superficie de Marte más avanzados que el vehículo explorador Curiosity, Bolden explicó que sólo los seres humanos razonan y pueden tomar decisiones éticas.

"Hay decisiones que tienen que tomar las personas," detalló. Los robots "van a encontrar cosas en el planeta y mandar los datos a la Tierra, pero somos los seres humanos los que vamos a analizar esos datos y los que haremos los descubrimientos. No podemos preguntarle a un robot si se puede sostener la vida en Marte. Es un ser humano el que tiene que correr ese riesgo".

Más tarde, el embajador de Estados Unidos, Noah Mamet, realizó una cóctel en honor de alto directivo de la agencia espacial, quien una vez más resaltó la importancia de Argentina como socio estratégico de la NASA. Allí volvió a mencionar la formalización de los acuerdos de cooperación entre ambas agencias en una reunión en la que participaron el ministro Julio de Vido, el canciller Héctor Timerman y el director de la Conae, Conrado Varotto. El acuerdo bilateral establece la investigación de la "heliofísica y el clima espacial".
 

pulqui

Colaborador
Al responder preguntas de la audiencia, Bolden describió los esfuerzos que realiza actualmente la NASA para poder enviar seres humanos a Marte. "Se puede sostener la vida en Marte", aseguró, y describió el momento en que Barack Obama le encomendó personalmente que quería que para el año 2030 un grupo de astronautas pueda ser transportado finalmente al planeta rojo."Es riesgoso, por supuesto. Pero vale la pena," agregó.


¿Y esto desde cuándo?
 
Bueno, el programa Apolo permitió sostener vida en la Luna.
Si pretenden llevar personas a Marte es porque creen que se puede sostener vida allí. Si no lo creyeran posible, entonces el proyecto no tiene sentido.

En sentido contrario, hasta ahora no ha sido posible sostener vida en el interior de un volcán por lo que no existen proyectos para enviar y sostener vida en el centro de la tierra.

Ahora bien, sostener no significa necesariamente vivir en forma permanente o cosas similares.
 
Bueno, el programa Apolo permitió sostener vida en la Luna.
Si pretenden llevar personas a Marte es porque creen que se puede sostener vida allí. Si no lo creyeran posible, entonces el proyecto no tiene sentido.

En sentido contrario, hasta ahora no ha sido posible sostener vida en el interior de un volcán por lo que no existen proyectos para enviar y sostener vida en el centro de la tierra.

Ahora bien, sostener no significa necesariamente vivir en forma permanente o cosas similares.
 
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