Todo sobre tiro defensivo, armas, disposiciones y procedimientos

Herr Professor

forista tempera-mental
Colaborador
El cal .40 es relativamente nuevo, veo que ha habido muchos accidentes con este calibre...
Sólo una vez pude probarlo en polígono y no me gustó ...
 

El-comechingón

Fanático del Asado
Otro caso...biuhhhh

Entraba un tiro mas.... Creo que hay lugar ahí.
 
Todo lo que nunca se debe hacer en un solo video...palmface
roftlmao

Tercera Ley de Newton
La tercera Ley de Newton se puede enunciar formalmente así:
"Las fuerzas siempre ocurren en pares. Si el objeto A ejerce una fuerza F sobre el objeto B, entonces el objeto B ejerce una fuerza igual y opuesta -F sobre el objeto A"
o en forma común:

"Cada acción tiene una reacción igual y opuesta"
Observe este requisito importante: ¡Deben estar involucrados dos objetos! Existe toda una suerte de situaciones en donde dos fuerzas iguales y opuestas actúan sobre el mismo objeto, cancelándose uno a otro, de manera que no ocurre aceleración alguna (o siquiera movimiento). Esto no es un ejemplo de la tercera ley, sino de equilibrio entre las fuerzas. Algunos ejemplos:
  • Un objeto pesado descansa sobre el piso, siendo jalado por la Tierra con una fuerza mg (vea dibujo). Sin embargo, no se mueve en esa dirección, debido a que el piso lo detiene. Obviamente, el piso está ejerciendo sobre el objeto una fuerza igual y opuesta –mg (velocidad v = 0, aceleración a = 0).



  • Un elevador es levantado desde el nivel de la calle hasta el 5to. piso. Este siente dos fuerzas: hacia abajo, su peso y el de la gente dentro de él, y hacia arriba, el jalón del cable el cual lo sostiene. Entre pisos, siempre y cuando el elevador no acelere, la fuerza neta debe de ser cero, porque las dos fuerzas deben ser iguales y opuestas (v > 0, a = 0).
En contraste, La tercera ley de Newton siempre involucra a más de un objeto.

  • Cuando se dispara un arma de fuego, la fuerza del gas producido debido a la quema de la pólvora, hace que la bala salga. De acuerdo a la ley de Newton, el arma en sí retocede.
  • La punta de una gran manguera contra incendios tiene asa, la cual los bomberos deben sostener con firmeza, debido a que al salir el chorro de agua, la manguera es enviada en sentido contrario de manera visiblemente.
  • Los rociadores rotativos de un jardín trabajan con el mismo principio. De manera similar, el movimiento hcia adelante de un cohete viene de la reacción del rápido chorro de gases calientes que salen de su parte trasera.
  • ESPEREMOS QUE EL DOLOBU SE ENTERE
 
Intrusos en casa y otras impotencias
09 Ene 2017
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Hace unos días, al anochecer, dos ladrones se pasearon por el jardín de mi casa. Uno de ellos, incluso, llegó a introducirse por una ventana semiabierta y penetró en el interior. Estábamos viendo Perdición en la tele y nadie se dio cuenta hasta que Rumba, la perra, alzó la cabeza, gruñó y se lanzó hacia el pasillo, seguida por Sherlock. Cogí la escopeta de caza y la linterna, hice clac-clac metiendo un cartucho de postas en la recámara –no sabía lo que iba a encontrar, y estoy mayor para que me inflen a hostias–, pero el intruso ya se había largado. Así que, tras asegurarme de eso, salí al jardín a echar un vistazo. Pero no había nadie. Los dos fulanos habían saltado el muro, largándose. Así que telefoneé a Picolandia por si entraban en otra casa cercana, guardé la escopeta, cerré la ventana, conecté la alarma, acaricié a los perros y seguí viendo la peli, resignado. Se preguntarán ustedes cómo sé que los asaltantes eran dos. Y la respuesta está chupada: los vi luego en las cámaras de vigilancia. Las imágenes eran todo un espectáculo, pues se veía perfectamente como los malos saltaban el muro con una tranquilidad asombrosa, cual si no les preocupase que los vieran o no. Caminaban rodeando la casa mientras buscaban cómo entrar. Lo hacían sin esconderse, con toda calma, charlando entre ellos mientras comentaban la jugada, esta ventana sí y aquella no, cómo lo ves, colega, etcétera. Ni siquiera se agachaban, y miraban las cámaras –llevaban gorras que les ocultaban la cara– sin esconderse, con ganas de saludar. Y al llegar ante la ventana iluminada del cuarto donde veíamos la tele, se detuvieron un buen rato, estudiándonos. Una familia y dos perros absortos en Fred McMurray, Bárbara Stanwick y Edward G. Robinson. Pan comido, compañero. Ningún problema. Así que siguieron dando la vuelta, vieron entreabierta una ventana en la cocina, uno ayudó al subir el otro, y éste se coló por ahí. Como por su propia casa.

Tiene huevos el asunto, oigan. Los dos, tan campantes. Y yo, luego, mientras exploraba el jardín con la herramienta en la mano, preocupado por si los encontraba allí. Qué pasa, pensaba, si le pego un tiro a uno, aunque sea en una pierna, y le estropeo algo. O si en la casa, olvidándome de la escopeta, al ver a un tío dentro, hubiera agarrado uno de los sables de caballería napoleónicos que tengo allí para endiñarle un sablazo. O sea, mi ruina total. Si lo dejo vivo, me reclamará daños y perjuicios. Si me lo cargo, su familia vivirá de mí el resto de su vida. Pero si ocurre lo contrario, si es el malo quien madruga y mi mujer o mi hija se los encuentran en el pasillo o el dormitorio, si a mí me dan las mías y las del pulpo –a ver quién se mete en una casa ajena sin llevar, al menos, una navaja en el bolsillo– a ellos no les pasará absolutamente nada. Como mucho, una visita al cuartelillo para comprobar que tienen más antecedentes que Curro Jiménez. Después, un juez aburrido o comprensivo los pondrá en la calle tras afearles la conducta, e incluso sin afeársela, citándolos para dentro de unos meses, o unos años, o nunca. Y si alguna vez les cae algo, que lo dudo, será una cosita suave, poco traumática; porque, a fin de cuentas, el noble deseo de nuestra sociedad no es castigar, sino regenerar. Y más cuando los regenerables se limitan a entrar en casas ajenas y dar a sus propietarios unos golpes o navajazos de nada. Y encima, a lo mejor o casi seguro, esos fulanos que miran las cámaras con todo descaro son producto de una sociedad explotadora e injusta; o incluso, atenuante definitivo, inmigrantes sin trabajo rechazados por la opulenta y egoísta Europa. Y una casa con jardín, propia en España de ricos y de fachas, es provocación pura y dura.

Total, que esos eran mis alegres pensamientos mientras iba la otra noche con la linterna y la escopeta, mirando rincones como un gilipollas. Podrías ahorrarte el paseo, chaval. Pensaba. Porque ya me contarás, si los encuentras, qué carajo vas a hacer con la posta lobera. Y lo peor es que lo saben. Hasta puede que sean ellos quienes te introduzcan la escopeta por el ojete. Conocen de sobra dónde están, y a qué leyes se enfrentan. Por eso posan tranquilos ante las cámaras. Es la ventaja que tiene vivir en un país como éste, democracia ejemplar donde los derechos y libertades de cualquier hijo de la gran **** empiezan donde acaban los de la gente honrada y normal; no en una pseudo-democracia fascista como, por ejemplo, los Estados Unidos, donde a un intruso pueden pegarle un tiro en cuanto pisa un jardín ajeno. Aquí, eso sólo nos parece bien en las películas de Clint Eastwood.

Fuente: http://www.zendalibros.com/intrusos-casa-otras-impotencias/

Para consolarnos viendo que no somos el único país donde los derechos de los delincuentes están por encima de los nuestros, uno de mis autores favoritos... Pero acuérdense que mal de muchos, consuelo de tontos...
Saludos.
Flavio.
 
"Saqué mi arma y abrí fuego contra el terrorista"
Ariel Barsimantov 08:23

Escena del ataque en Jerusalem (Archivo del Maguen David Adom)
Ethan Rond guiaba a un grupo de cadetes de las FDI del programa de entrenamiento de oficiales de la Base 1 de las FDI cuando un terrorista atropelló a los soldados con un camión.

Rond dijo que vio al camión marchando en sentido inverso y luego hacia adelante después de la primera embestida contra los soldados con el fin de maximizar las bajas.

Le dijo a la Radio del Ejército : "Vi un camión que venia a nosotros a muy alta velocidad, me derribó y rodé varias veces sobre el césped. [Al principio] pensé que se trataba de un accidente".

"Comencé a darme cuenta de lo que estaba sucediendo cuando el camión se puso en marchade reversa [para poder avanzar de nuevo y golpear a más personas]. Me di cuenta de que no fue un accidente.
Revisé que todavía tenía mi arma conmigo y comencé a disparar [al conductor]".

Rond mató al terrorista, evitando más heridos y pérdidas de vidas.

Cuatro personas murieron y al menos quince resultaron heridas durante el ataque terrorista.

Contenido original de: http://www.estadodeisrael.com/2017/01/saque-mi-arma-y-abri-fuego-contra-el.html
© estadodeisrael.com

Asociación Nacional del Arma de España - Anarma
Guía turístico: "Saqué mi arma y abrí fuego contra el terrorista"

Israel era hasta antes de la ola de ataques terroristas un país con bastantes restricciones en materia de control de armas. De hecho la licencia de arma corta para civiles (con la excepción de los colonos), que permite el porte oculto, era concedida solo a los que hubiesen servido en unidades especiales del ejército durante su periodo obligatorio de servicio militar. Todo eso cambió hace muchos meses, conscientes que la policía no puede estar estar en todas partes y que la mayoría de estos atentados finalizan en 2-12 minutos. Es por ello que el estado de Israel decidió expedir licencias a aquellos ciudadanos que lo solicitasen y cumpliesen los requisitos de idoneidad mental y falta de antecedentes penales. En cuanto al manejo y conocimiento de armas, recordemos que ellos tienen una instrucción militar obligatoria de cuatro años para hombres y dos para mujeres.

Israel como la República Checa ahora, consideran a su ciudadanía responsable parte de su seguridad pública.

Mientras tanto en Europa, Juncker y sus secuaces intentan quitarnos nuestras armas de caza, deportivas y de colección.

Nada más que decir...
Saludos.
Flavio.
 

Rober D

Moderador Intransigente
Miembro del Staff
Moderador
Intrusos en casa y otras impotencias
09 Ene 2017
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Hace unos días, al anochecer, dos ladrones se pasearon por el jardín de mi casa. Uno de ellos, incluso, llegó a introducirse por una ventana semiabierta y penetró en el interior. Estábamos viendo Perdición en la tele y nadie se dio cuenta hasta que Rumba, la perra, alzó la cabeza, gruñó y se lanzó hacia el pasillo, seguida por Sherlock. Cogí la escopeta de caza y la linterna, hice clac-clac metiendo un cartucho de postas en la recámara –no sabía lo que iba a encontrar, y estoy mayor para que me inflen a hostias–, pero el intruso ya se había largado. Así que, tras asegurarme de eso, salí al jardín a echar un vistazo. Pero no había nadie. Los dos fulanos habían saltado el muro, largándose. Así que telefoneé a Picolandia por si entraban en otra casa cercana, guardé la escopeta, cerré la ventana, conecté la alarma, acaricié a los perros y seguí viendo la peli, resignado. Se preguntarán ustedes cómo sé que los asaltantes eran dos. Y la respuesta está chupada: los vi luego en las cámaras de vigilancia. Las imágenes eran todo un espectáculo, pues se veía perfectamente como los malos saltaban el muro con una tranquilidad asombrosa, cual si no les preocupase que los vieran o no. Caminaban rodeando la casa mientras buscaban cómo entrar. Lo hacían sin esconderse, con toda calma, charlando entre ellos mientras comentaban la jugada, esta ventana sí y aquella no, cómo lo ves, colega, etcétera. Ni siquiera se agachaban, y miraban las cámaras –llevaban gorras que les ocultaban la cara– sin esconderse, con ganas de saludar. Y al llegar ante la ventana iluminada del cuarto donde veíamos la tele, se detuvieron un buen rato, estudiándonos. Una familia y dos perros absortos en Fred McMurray, Bárbara Stanwick y Edward G. Robinson. Pan comido, compañero. Ningún problema. Así que siguieron dando la vuelta, vieron entreabierta una ventana en la cocina, uno ayudó al subir el otro, y éste se coló por ahí. Como por su propia casa.

Tiene huevos el asunto, oigan. Los dos, tan campantes. Y yo, luego, mientras exploraba el jardín con la herramienta en la mano, preocupado por si los encontraba allí. Qué pasa, pensaba, si le pego un tiro a uno, aunque sea en una pierna, y le estropeo algo. O si en la casa, olvidándome de la escopeta, al ver a un tío dentro, hubiera agarrado uno de los sables de caballería napoleónicos que tengo allí para endiñarle un sablazo. O sea, mi ruina total. Si lo dejo vivo, me reclamará daños y perjuicios. Si me lo cargo, su familia vivirá de mí el resto de su vida. Pero si ocurre lo contrario, si es el malo quien madruga y mi mujer o mi hija se los encuentran en el pasillo o el dormitorio, si a mí me dan las mías y las del pulpo –a ver quién se mete en una casa ajena sin llevar, al menos, una navaja en el bolsillo– a ellos no les pasará absolutamente nada. Como mucho, una visita al cuartelillo para comprobar que tienen más antecedentes que Curro Jiménez. Después, un juez aburrido o comprensivo los pondrá en la calle tras afearles la conducta, e incluso sin afeársela, citándolos para dentro de unos meses, o unos años, o nunca. Y si alguna vez les cae algo, que lo dudo, será una cosita suave, poco traumática; porque, a fin de cuentas, el noble deseo de nuestra sociedad no es castigar, sino regenerar. Y más cuando los regenerables se limitan a entrar en casas ajenas y dar a sus propietarios unos golpes o navajazos de nada. Y encima, a lo mejor o casi seguro, esos fulanos que miran las cámaras con todo descaro son producto de una sociedad explotadora e injusta; o incluso, atenuante definitivo, inmigrantes sin trabajo rechazados por la opulenta y egoísta Europa. Y una casa con jardín, propia en España de ricos y de fachas, es provocación pura y dura.

Total, que esos eran mis alegres pensamientos mientras iba la otra noche con la linterna y la escopeta, mirando rincones como un gilipollas. Podrías ahorrarte el paseo, chaval. Pensaba. Porque ya me contarás, si los encuentras, qué carajo vas a hacer con la posta lobera. Y lo peor es que lo saben. Hasta puede que sean ellos quienes te introduzcan la escopeta por el ojete. Conocen de sobra dónde están, y a qué leyes se enfrentan. Por eso posan tranquilos ante las cámaras. Es la ventaja que tiene vivir en un país como éste, democracia ejemplar donde los derechos y libertades de cualquier hijo de la gran **** empiezan donde acaban los de la gente honrada y normal; no en una pseudo-democracia fascista como, por ejemplo, los Estados Unidos, donde a un intruso pueden pegarle un tiro en cuanto pisa un jardín ajeno. Aquí, eso sólo nos parece bien en las películas de Clint Eastwood.

Fuente: http://www.zendalibros.com/intrusos-casa-otras-impotencias/

Para consolarnos viendo que no somos el único país donde los derechos de los delincuentes están por encima de los nuestros, uno de mis autores favoritos... Pero acuérdense que mal de muchos, consuelo de tontos...
Saludos.
Flavio.
palmface Es que como en todo, los grandes pensadores que nos han gobernado siempre copian todo de allá...nonod
 
Mayo Von Höltz – Sobre la legitimidad de portar armas
Una de las cosas más humillantes a la que somete la clase política a la gente honrada que tiene la desgracia de vivir bajo sus normas, es -junto con la aniquilante presión fiscal- la prohibición que tiene el hombre honrado de defender su vida y su propiedad usando sus armas. El Estado no defiende ni tu vida ni tus propiedades, cosa que abrumadoramente confirma la estadística, pero además te prohíbe defenderte con armas ante ladrones y asesinos armados que te vienen a robar y a matar; me es difícil concebir una humillación mayor.

Como todo argentino he sido robado infinidad de veces de la mas variadas formas durante éstas tres décadas democráticas, y el Estado -que te exprime con impuestos confiscatorios entre otras cosas para brindarte seguridad-, no sólo que no evitó uno sólo de esos robos sino que no intentó evitarlos, ni recuperó lo robado, ni intentó recuperar lo robado, ni atrapó a los ladrones, ni intentó atraparlos tampoco; y ese mismo Estado, que me cobró una fortuna por venderme su servicio de seguridad, me prohíbe, además, que use armas para defender mi vida y propiedad ante criminales armados.

No es casual que en Estados Unidos los ciudadanos puedan libremente armarse para proteger su vida y sus propiedades y acá no. Eso demuestra que a pesar de que los gobernantes en Estados Unidos ya no son lo que fueron, aun hoy “El jefe” siguen siendo los ciudadanos que pagan las cuentas, y no los gobernantes que son pagos por ellos. En Argentina es al revés, nosotros le pagamos los sueldos a los políticos, y además ellos nos prohíben defendernos en forma eficiente. Es como que la sirvienta de tu casa te diga qué es lo que tenés que comer y a la hora que tenés que irte a dormir, y si se te ocurre protestar, te vas a la cama sin postre; no constituye en nada un argumento en tu defensa el que vos le pagues su sueldo.

La información tendenciosa es uno de los grandes males que los medios de comunicación de masa contribuyen a difundir, permitiendo que sistemas perversos e interesados manipulen a la opinión pública para llevarla a pensar de una manera determinada para el beneficio de algún grupo. Complementando ese pensamiento, el profesor universitario John Lott*, considera que las soluciones para el problema de la violencia, pueden ser muy diferentes de las esperadas. Basándose en un estudio que realizó a lo largo de 19 años, concluye que cuanto mayor el número de ciudadanos portando armas, menor será el número de muertes en tiroteos.

“Verifiqué que en la medida que los Estados adoptaban leyes mas liberales sobre la portación de armas, el número de tiroteos caía y el número de muertes en esos episodios también”, dijo Lott a un periódico brasileño en una entrevista.

Actualmente, 31 Estados norteamericanos permiten a cualquier ciudadano portar armas (desde que sea mayor de edad y no tenga antecedentes criminales, después de aprobar un examen psicotécnico). En otros doce estados, quien quisiera puede andar armado, pero para eso debe que convencer al Sheriff local que corre riesgos de vida. En otros siete prohiben las armas en las calles. “Los autores de masacres como la de Littleton no tienen miedo de morir, de ser condenados a prisión perpetua o a la pena de muerte, su único interés es matar, argumenta Lott. “Si los ciudadanos comunes pudieran andar armados, entonces, tendrían mas chances de defender a víctimas inocentes.”

Lott en su libro desenmascaró el lobby anti-armas, demostrando con base en datos oficiales que los homicidios son un 81% menos frecuentes en los estados que adoptaron la libre portación. No hay polémica, no fue publicado ningún trabajo que conteste las conclusiones Lott; “La obvia razón de la caída de la criminalidad es el establecimiento del equilibrio de fuerzas entre los criminales y los que no lo son, y como se sabe es este equilibrio el que evita más crímenes.”

Un argumento progresista, que repugna por lo absurdo como repugnan todos los argumentos progresistas, dice que el Estado Argentino también prohíbe al criminal portar armas, prohíbe a ambos, al que va a morir y al que va a matar. A los que crean que tal argumento no es un disparate les digo: Si un ladrón va armado a robar un negocio está dispuesto a cometer un delito en grado 10.000 de gravedad; si va a matar en caso de que la persona honrada ofrezca resistencia, está dispuesto a cometer un delito en grado un millón de gravedad; portar un arma sin permiso es un delito en grado 10. Qué puede importarle entonces a un delincuente dispuesto a delinquir en grado 10.000 o un millón de gravedad, hacerlo en grado 10?. Es la persona honrada que vive de la riqueza que con su esfuerzo y capacidad genera en el mercado, la que, no teniendo una sola mancha en su conducta desde que nació, la que jamás cometerá un delito ni siquiera en grado 10 de gravedad. Las normas del Estado que impiden a las personas portar armas para su defensa ante criminales armados que vienen a agredirlos, es sólo efectiva para las personas honradas, no para los ladrones y asesinos que se cagan de risa con que esté prohibido portar armas. El Estado, que te cobra carísimo por una seguridad que no te brinda, prohíbe además a la gente honrada a usar armas para defenderse de criminales armados; a los criminales no les prohíbe nada.

En las zonas urbanas cercanas al centro, la policía tarda un promedio de 23 minutos en llegar luego de recibir el llamado telefónico del que está siendo robado (el espectro de tiempo es amplísimo, con lo cual el promedio es meramente alusivo); en barrios alejados al centro la policía puede llegar una o dos horas después de recibido el llamado de pedido de auxilio; en las zonas rurales la policía -en el mejor de los casos- suele llegar al día siguiente de producido el robo. En todos los casos referidos, una persona honrada armada en previsión de potenciales robos, cuando descubre a ladrones armados dentro de sus propiedad, tarda un promedio de 17 segundos en alcanzar las armas para defender sus propiedades y su vida. El promedio de error cuando un civil armado usa un arma para defenderse ante un ataque, es menor al 2%, es decir, sólo mata o hiere a inocentes confundiéndolos con ladrones en menos de cada 2 de cada 100 casos. El promedio de error de la policía cuando usa un arma es mayor al 11 %, es decir, de por cada 100 veces que un policía dispara su arma, 11 o mas veces hiere o mata a un inocente que nada tenía que ver con el acto delictivo que se pretendía evitar. Sin embargo, ignorando olimpícamente todas las estadísticas existentes, la ley prohíbe al eficiente ante el robo armarse, y permite al ineficiente ante los robos andar armado. Los fríos e inobjetables datos no pretenden inducir a la idea que la policía debe estar desarmada en función a su alto promedio de error, sino a que se legalice la portación de armas hacia los que tienen un promedio de error infinitamente menor.

Por otra parte, los datos referidos no aluden a los innumerables robos que no se sucederían sólo por el hecho de que el ladrón sepa que su víctima potencial está armada hasta los dientes. Cuántos ladrones que hoy salen a ejercer su oficio sin el menor impedimento, quedarían disuadidos de sus intenciones, de saber que ese tipo que tiene una casa muy linda en el barrio, casa que probablemente albergue computadoras, televisores, joyas y dinero, albergue con igual probabilidad escopetas, fusiles y pistolas que su dueño usará en caso de que alguien le quiera sacar sus propiedades?. No sería menor el porcentaje de ladrones que, en base a ese conocimiento previo, decida ganarse honradamente la vida antes que morir tontamente al querer perpetrar un robo imposible?

De igual modo que la expoliación fiscal de la clase política sobre el sector privado se debe en buena medida a los muchos contribuyentes que repiten como pericos amaestrados: “hay que pagar todos los impuestos, hay que pagar todos los impuestos”, en lugar de decir, “yo le pago impuestos a estos hijos de **** que se afanan todo porque si no me rematan el campo”; la prohibición legal para que los civiles se armen en su defensa ante el total desamparo que se encuentran ante delincuentes armados que continuamente los atacan, se debe en buena medida a que muchos de los que están siendo continuamente robados, en lugar de decir: “yo me voy a armar hasta los dientes, me importa un pito lo que digan las leyes que hacen estos hijos de **** sólo para sacarte más guita”, dicen: “No, está muy bien que la gente no pueda comprar armas, te imaginás el desastre que sería si la gente se armara?”. Mientras buena parte de la población adolezca del candor absurdo y suicida que los lleva a estar a favor de las normas que los están destruyendo, los políticos seguirán sin permitir que las víctimas se armen para defender sus propiedades y su vida.

Cuando veo un patrullero nuevo deambular por mi barrio, me deprimo; porque sé que ese patrullero nuevo que se pagó con mi dinero, no evitará jamás que me roben. Lo peor de todo es saber que yo -que soy el genera los ingresos de donde salen los sueldos de la policía y de donde sale el botín de los ladrones- como no soy ladrón, ni soy Estado, tengo terminantemente prohibido armarme para mi defensa.



*John Lott es según dijo Milton Friedman, la mente más brillante de Estados Unidos.



Mayo Von Höltz

Fuente: http://debatime.com.ar/mayo-von-holtz/

Saludos.
Flavio.
 
Mayo Von Höltz – Sobre la legitimidad de portar armas
Una de las cosas más humillantes a la que somete la clase política a la gente honrada que tiene la desgracia de vivir bajo sus normas, es -junto con la aniquilante presión fiscal- la prohibición que tiene el hombre honrado de defender su vida y su propiedad usando sus armas. El Estado no defiende ni tu vida ni tus propiedades, cosa que abrumadoramente confirma la estadística, pero además te prohíbe defenderte con armas ante ladrones y asesinos armados que te vienen a robar y a matar; me es difícil concebir una humillación mayor.

Como todo argentino he sido robado infinidad de veces de la mas variadas formas durante éstas tres décadas democráticas, y el Estado -que te exprime con impuestos confiscatorios entre otras cosas para brindarte seguridad-, no sólo que no evitó uno sólo de esos robos sino que no intentó evitarlos, ni recuperó lo robado, ni intentó recuperar lo robado, ni atrapó a los ladrones, ni intentó atraparlos tampoco; y ese mismo Estado, que me cobró una fortuna por venderme su servicio de seguridad, me prohíbe, además, que use armas para defender mi vida y propiedad ante criminales armados.

No es casual que en Estados Unidos los ciudadanos puedan libremente armarse para proteger su vida y sus propiedades y acá no. Eso demuestra que a pesar de que los gobernantes en Estados Unidos ya no son lo que fueron, aun hoy “El jefe” siguen siendo los ciudadanos que pagan las cuentas, y no los gobernantes que son pagos por ellos. En Argentina es al revés, nosotros le pagamos los sueldos a los políticos, y además ellos nos prohíben defendernos en forma eficiente. Es como que la sirvienta de tu casa te diga qué es lo que tenés que comer y a la hora que tenés que irte a dormir, y si se te ocurre protestar, te vas a la cama sin postre; no constituye en nada un argumento en tu defensa el que vos le pagues su sueldo.

La información tendenciosa es uno de los grandes males que los medios de comunicación de masa contribuyen a difundir, permitiendo que sistemas perversos e interesados manipulen a la opinión pública para llevarla a pensar de una manera determinada para el beneficio de algún grupo. Complementando ese pensamiento, el profesor universitario John Lott*, considera que las soluciones para el problema de la violencia, pueden ser muy diferentes de las esperadas. Basándose en un estudio que realizó a lo largo de 19 años, concluye que cuanto mayor el número de ciudadanos portando armas, menor será el número de muertes en tiroteos.

“Verifiqué que en la medida que los Estados adoptaban leyes mas liberales sobre la portación de armas, el número de tiroteos caía y el número de muertes en esos episodios también”, dijo Lott a un periódico brasileño en una entrevista.

Actualmente, 31 Estados norteamericanos permiten a cualquier ciudadano portar armas (desde que sea mayor de edad y no tenga antecedentes criminales, después de aprobar un examen psicotécnico). En otros doce estados, quien quisiera puede andar armado, pero para eso debe que convencer al Sheriff local que corre riesgos de vida. En otros siete prohiben las armas en las calles. “Los autores de masacres como la de Littleton no tienen miedo de morir, de ser condenados a prisión perpetua o a la pena de muerte, su único interés es matar, argumenta Lott. “Si los ciudadanos comunes pudieran andar armados, entonces, tendrían mas chances de defender a víctimas inocentes.”

Lott en su libro desenmascaró el lobby anti-armas, demostrando con base en datos oficiales que los homicidios son un 81% menos frecuentes en los estados que adoptaron la libre portación. No hay polémica, no fue publicado ningún trabajo que conteste las conclusiones Lott; “La obvia razón de la caída de la criminalidad es el establecimiento del equilibrio de fuerzas entre los criminales y los que no lo son, y como se sabe es este equilibrio el que evita más crímenes.”

Un argumento progresista, que repugna por lo absurdo como repugnan todos los argumentos progresistas, dice que el Estado Argentino también prohíbe al criminal portar armas, prohíbe a ambos, al que va a morir y al que va a matar. A los que crean que tal argumento no es un disparate les digo: Si un ladrón va armado a robar un negocio está dispuesto a cometer un delito en grado 10.000 de gravedad; si va a matar en caso de que la persona honrada ofrezca resistencia, está dispuesto a cometer un delito en grado un millón de gravedad; portar un arma sin permiso es un delito en grado 10. Qué puede importarle entonces a un delincuente dispuesto a delinquir en grado 10.000 o un millón de gravedad, hacerlo en grado 10?. Es la persona honrada que vive de la riqueza que con su esfuerzo y capacidad genera en el mercado, la que, no teniendo una sola mancha en su conducta desde que nació, la que jamás cometerá un delito ni siquiera en grado 10 de gravedad. Las normas del Estado que impiden a las personas portar armas para su defensa ante criminales armados que vienen a agredirlos, es sólo efectiva para las personas honradas, no para los ladrones y asesinos que se cagan de risa con que esté prohibido portar armas. El Estado, que te cobra carísimo por una seguridad que no te brinda, prohíbe además a la gente honrada a usar armas para defenderse de criminales armados; a los criminales no les prohíbe nada.

En las zonas urbanas cercanas al centro, la policía tarda un promedio de 23 minutos en llegar luego de recibir el llamado telefónico del que está siendo robado (el espectro de tiempo es amplísimo, con lo cual el promedio es meramente alusivo); en barrios alejados al centro la policía puede llegar una o dos horas después de recibido el llamado de pedido de auxilio; en las zonas rurales la policía -en el mejor de los casos- suele llegar al día siguiente de producido el robo. En todos los casos referidos, una persona honrada armada en previsión de potenciales robos, cuando descubre a ladrones armados dentro de sus propiedad, tarda un promedio de 17 segundos en alcanzar las armas para defender sus propiedades y su vida. El promedio de error cuando un civil armado usa un arma para defenderse ante un ataque, es menor al 2%, es decir, sólo mata o hiere a inocentes confundiéndolos con ladrones en menos de cada 2 de cada 100 casos. El promedio de error de la policía cuando usa un arma es mayor al 11 %, es decir, de por cada 100 veces que un policía dispara su arma, 11 o mas veces hiere o mata a un inocente que nada tenía que ver con el acto delictivo que se pretendía evitar. Sin embargo, ignorando olimpícamente todas las estadísticas existentes, la ley prohíbe al eficiente ante el robo armarse, y permite al ineficiente ante los robos andar armado. Los fríos e inobjetables datos no pretenden inducir a la idea que la policía debe estar desarmada en función a su alto promedio de error, sino a que se legalice la portación de armas hacia los que tienen un promedio de error infinitamente menor.

Por otra parte, los datos referidos no aluden a los innumerables robos que no se sucederían sólo por el hecho de que el ladrón sepa que su víctima potencial está armada hasta los dientes. Cuántos ladrones que hoy salen a ejercer su oficio sin el menor impedimento, quedarían disuadidos de sus intenciones, de saber que ese tipo que tiene una casa muy linda en el barrio, casa que probablemente albergue computadoras, televisores, joyas y dinero, albergue con igual probabilidad escopetas, fusiles y pistolas que su dueño usará en caso de que alguien le quiera sacar sus propiedades?. No sería menor el porcentaje de ladrones que, en base a ese conocimiento previo, decida ganarse honradamente la vida antes que morir tontamente al querer perpetrar un robo imposible?

De igual modo que la expoliación fiscal de la clase política sobre el sector privado se debe en buena medida a los muchos contribuyentes que repiten como pericos amaestrados: “hay que pagar todos los impuestos, hay que pagar todos los impuestos”, en lugar de decir, “yo le pago impuestos a estos hijos de **** que se afanan todo porque si no me rematan el campo”; la prohibición legal para que los civiles se armen en su defensa ante el total desamparo que se encuentran ante delincuentes armados que continuamente los atacan, se debe en buena medida a que muchos de los que están siendo continuamente robados, en lugar de decir: “yo me voy a armar hasta los dientes, me importa un pito lo que digan las leyes que hacen estos hijos de **** sólo para sacarte más guita”, dicen: “No, está muy bien que la gente no pueda comprar armas, te imaginás el desastre que sería si la gente se armara?”. Mientras buena parte de la población adolezca del candor absurdo y suicida que los lleva a estar a favor de las normas que los están destruyendo, los políticos seguirán sin permitir que las víctimas se armen para defender sus propiedades y su vida.

Cuando veo un patrullero nuevo deambular por mi barrio, me deprimo; porque sé que ese patrullero nuevo que se pagó con mi dinero, no evitará jamás que me roben. Lo peor de todo es saber que yo -que soy el genera los ingresos de donde salen los sueldos de la policía y de donde sale el botín de los ladrones- como no soy ladrón, ni soy Estado, tengo terminantemente prohibido armarme para mi defensa.



*John Lott es según dijo Milton Friedman, la mente más brillante de Estados Unidos.



Mayo Von Höltz

Fuente: http://debatime.com.ar/mayo-von-holtz/

Saludos.
Flavio.
Mis disculpas, pero permitir la libre portación de armas (o bien flexibilizar las condiciones para portarlas) solo nos llevará a convertirnos en el FAR WEST.
La tenencia ya de por si es todo un tema. Porque convengamos que son pocos los tenedores de armas que practican en forma regular.

Es entendible que, para el delincuente, suponer que su posible víctima esté armada sea un factor disuasorio, pero de ahí a dirimir cualquier problema entre vecinos o familiares a los tiros, hay una linea muy delgada.
Quienes hemos sido, de alguna manera, instruidos en el manejo de armamento, le tenemos el debido respeto. Pero ¿cuántos respetan un arma, su uso y sus consecuencias?
Por otro lado, ¿a que edad vas a permitir la libre portación? ¿a los 18? ¿a los 21? Los que ya tenemos muchas canas, sabemos cómo actuábamos a esas edades. Creiamos que nos llevábamos el mundo por delante.

No contradigo la libre portación. Simplemente digo, que hay que ver el tema mucho mas allá del tema delictivo.
Hagamos un paralelismo con el manejo de un auto. Si arriba de un auto, muchos se sienten poderosos, imaginate con un arma.

Hace un tiempo estaba hablando con un Reservista evaluando volver a una Ca Res cuando apareció un ex-SV que venia por el mismo tema. Esta persona se habia preparado y constituido en un instructor de tiro con todas las de la ley, certificados, diplomas, y permisos vigentes. Incluso el de portación. ¿cómo apareció? uniforme camuflado y pistolera adosada a la pierna.
Osea, un tipo instruido haciendo semejante despliegue. No les voy a decir el lugar, porque es too much.

Hay un dicho: Los boludos y las hormigas, no se van a acabar NUNCA.
 
Mis disculpas, pero permitir la libre portación de armas (o bien flexibilizar las condiciones para portarlas) solo nos llevará a convertirnos en el FAR WEST.
La tenencia ya de por si es todo un tema. Porque convengamos que son pocos los tenedores de armas que practican en forma regular.

Es entendible que, para el delincuente, suponer que su posible víctima esté armada sea un factor disuasorio, pero de ahí a dirimir cualquier problema entre vecinos o familiares a los tiros, hay una linea muy delgada.
Quienes hemos sido, de alguna manera, instruidos en el manejo de armamento, le tenemos el debido respeto. Pero ¿cuántos respetan un arma, su uso y sus consecuencias?
Por otro lado, ¿a que edad vas a permitir la libre portación? ¿a los 18? ¿a los 21? Los que ya tenemos muchas canas, sabemos cómo actuábamos a esas edades. Creiamos que nos llevábamos el mundo por delante.

No contradigo la libre portación. Simplemente digo, que hay que ver el tema mucho mas allá del tema delictivo.
Hagamos un paralelismo con el manejo de un auto. Si arriba de un auto, muchos se sienten poderosos, imaginate con un arma.

Hace un tiempo estaba hablando con un Reservista evaluando volver a una Ca Res cuando apareció un ex-SV que venia por el mismo tema. Esta persona se habia preparado y constituido en un instructor de tiro con todas las de la ley, certificados, diplomas, y permisos vigentes. Incluso el de portación. ¿cómo apareció? uniforme camuflado y pistolera adosada a la pierna.
Osea, un tipo instruido haciendo semejante despliegue. No les voy a decir el lugar, porque es too much.

Hay un dicho: Los boludos y las hormigas, no se van a acabar NUNCA.
OK, entonces prohibamos los autos, sobre todo los deportivos que nadie necesita y puede manejar cualquiera con una licencia de conducir...
Prohibir no es solución, no coincido con la portación libre de cualquiera, pero exigiendo una buena capacitación y entrenamiento periódico (más de lo que se les da y se les pide a los policías y FFSS que andan armados...) debería permitirse portar, y delinquir con un arma registrada y portada legalmente debería ser agravante ya que es una traición a la confianza que le tuvo la sociedad a ese ciudadano. Pero ojo, la sociedad, no el "gobierno" que debería ser solo una administración sin poder real, no como ahora que tienen privilegios de todos los colores incluso portación sin capacitación hasta de armas solo de uso de las FFAA y FFSS como pasó con A. Fernandez y su Glock 18 ( sí, ya sé, había hecho un cursito...).
El tema de la resolución de conflictos con las armas es una falacia, casi no se registran ese tipo de acciones delictivas hoy día con los L.U. y para eso no se necesita portar, los peligrosos son los tenedores ilegales que no tienen ningún control, los casos como el instructor que nombrás se cuentan con los dedos de una mano aunque son muy visibles y debería bastar una foto y una denuncia para solucionarlo, la portación a la vista está prohibida...
Saludos.
Flavio.
P:S: Las estadísticas que da la nota no mienten, y en EEUU no tienen tres huevos, solo están más acostumbrados y educados en el tema y eso evita problemas, el riesgo más grande es la gente que no sabe y toca de oído...
 
Mientras que el estado no me brinde las condiciones de seguridad, para la salvaguarda de la vida de mi familia, la propia y mis bienes, con o sin permiso del mismo adopto las medidas que juzgue convenientes, y afrontare las consecuencias, en cuando el estado este presente brindando las condiciones de seguridad, no encuentro razón para poseer y/o portar arma alguna.-
No vivimos en Holanda, aquí alcanza con leer los diarios y te das cuenta que por hechos delictivos tenes varios muertos publicados y eso multiplícalo por cinco o seis, que no se dan a conocer. Además es increíblemente alta la mortalidad de personal de las fuerzas de seguridad fuera de acto de servicio, es decir como a cualquier ciudadano común.
Se perdieron todos los códigos, si le entregas las cosas te matan si no se las das te matan, revolear un BB de 9 meses por la ventanilla de un auto que terminan de robar, lo salvo el huevito, esta es la delincuencia que afrontamos, ahora si queres seguimos asi como ovejas al degolladero, con migo no cuenten si me matan no será con un tiro en la nuca y de rodillas.-
Vizcacha
 
Bueno amigos, despues de mucho meditarlo, mucho ahorrar y mucha indecision, pise el palito y me compre la Glock : Una 17 3gen. La decision entre las gen. 3 y 4 fue apoyada por usuarios, cada 10, 7 prefieren la gen. 3 con el argumento "no se puede mejorar lo inmejorable" y eso de "trae mas material en el frame". Ahora a esperar que salga la tenencia y la parte mas jodida... vender mi noble Thunder 9 Pro (aunque estoy en duda de esto ultimo), que es de las que no fallaron jamas. Veremos como se comporta la plasticuda cuando me la entreguen.
Saludos !

 
Última edición:
Fierrazo por donde la mires. La eligieron hace poco los Seal como arma de dotación para reemplazar a la 226. Ahora bien, las Gen 4 son recomendables, por el tema del resorte, en .40 y .45, al menos eso dicen los que saben, ademas que si sos de manos medias o pequeñas (como yo :D) va mejor que la Gen 3...yo en esta marca tengo la vista puesta en la 30 S...biuhhhh
 
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