La legalidad internacional hay que respetarla, te guste o no, y me parece que la ha respetado.
El fundamento jurídico de esta negativa se encuentra en el Convenio de Cooperación para la Defensa, firmado en 1988, que establece los límites del uso de las bases españolas por parte de Estados Unidos.
Según el artículo 2, España concede a EE UU el uso de determinadas instalaciones solo para objetivos bilaterales o multilaterales previstos en el propio convenio. Cualquier operación que exceda esos fines, incluidas acciones ofensivas unilaterales, requiere autorización previa del Gobierno español.
O sea, toda las tonterías que se dicen sobre una supuesta deslealtad de España para con la OTAN (que en este caso no pinta nada) es pura pirotecnia ideológica con tintes religiosos que nada tienen que ver con la legalidad. Resumen, los contratos deben ser cumplidos por ambas partes, y si a alguna de las partes no le gusta cumplirlos, no haberlo firmado.
Sin el respeto a la legalidad estamos en manos de oportunistas, aprovechados, irresponsables, arribistas, etc.