Las acciones militares/subversivas de Montoneros (Argentina)

A 47 años del cobarde ataque del pelotón Marcos Osatinsky de Montoneros a un Hércules con 114 gendarmes en el Aeropuerto Matienzo

La "Operación Gardel" fue el nombre clave dado por la organización guerrillera Montoneros al derribo de un Lockheed C-130 Hercules del Escuadrón I, mientras despegaba del antiguo Aeropuerto Internacional Teniente Benjamín Matienzo junto al Parque 9 de Julio, el 28 de agosto de 1975, transportando 114 gendarmes, desde San Miguel de Tucumán hacia San Juan.
El pelotón Marcos Osatinsky de Montoneros fue el encargado de llevar a cabo la acción criminal.
A las 9 horas el C-130H TC-62 despegó de la I Brigada Aérea en Buenos Aires, trasportando 85 miembros de la Policía Federal Argentina con destino al aeropuerto de Tucumán Benjamín Matienzo, aterrizando en el aeropuerto de la capital tucumana a las 11:56.

De inmediato se comenzó con el repostaje y el embarque de 114 miembros de la Gendarmería Nacional pertenecientes al Agrupación X de San Juan que venían actuando en la zona de Tafi del Valle, El Mollar y Amaichá del Valle desde hacía más de 50 días. Volvían a su lugar de origen con el fin de disfrutar de una merecida licencia. Aparte de los 114 Gendarmes en el TC-62 también se trasportaban pertrechos de la unidad, como así también armamento y municiones.
A las 13 horas, el C-130H inició el despegue y alcanzó una velocidad de 200 km/h luego de recorrer 800 metros desde la cabecera 18 de la pista del aeropuerto tucumano cuando el avión tomó vuelo. Estando el TC-62 ya en el aire la tripulación pudo observar una explosión que provocó un hongo constituido por bloques de piedra, carpeta asfáltica y tierra dentro de una columna de humo negro la misma tuvo lugar entre 100 y 150 metros de la parte delantera del avión y a dos segundos de distancia en el tiempo, dejando un cráter con un tamaño de 12 metros de ancho y 2 metros de profundidad.

Los pilotos trataron de emprender una inmediata trepada, pero el avión entró a la onda explosiva entre 12 y 15 metros sobre el suelo en el momento de la explosión, se incendió, y se inclinó sobre su lado derecho recorriendo 180 metros antes de salir por la banquina derecha deteniéndose a los 400 metros más abajo de la pista.

Como consecuencia del atentado, el avión quedó completamente destruido falleciendo cinco gendarmes y 22 resultaron heridos en la explosión y posterior incendio, más seis de los siete miembros de la tripulación. Sin embargo, un Gendarme llamado Raúl Roberto Cuello quien entró y salió varias veces de la aeronave para salvar la vida de varios camaradas murió más tarde por asfixia después de entrar en repetidas ocasiones la aeronave en llamas.



La experiencia de la tripulación fue un factor muy importante para atenuar las consecuencias de este desastre, como así también la disciplina y valor de los hombres de la Gendarmería Nacional, la ayuda recibida por parte de algunos civiles y la robusta estructura del TC-62.
La tripulación del C-130H estaba compuesta como Comandante de la Aeronave Vicecomodoro Héctor Augusto León Cocito, Copiloto Mayor Carlos J. Beltramone, Navegador Capitán Francisco F. Mensi, Suboficial Principal José Perisonoto, los Suboficiales Mayores Fortunato Barrios y Mayor Clide Pardini y el Cabo Principal Eduardo A. Fattore.


De acuerdo al Boletín Aeronáutico Reservado 1965 con fecha 11 de Agosto de 1977 se le otorga a toda la tripulación del TC-62 la medalla “En Reconocimiento “por el valor, decisión y disciplinado cumplimiento del deber demostrado, al ser atacada durante el despegue la citada aeronave con artefactos explosivos evitando la pérdida de un número mayor de vidas. Los Gendarmes fallecidos fueron los Sargentos 1º Juan Riveros y Pedro Yañez y los Gendarmes Raúl Remberto Cuello, Marcelo Godoy, Juan Luna y Evaristo Gómez.

 

Noticias del Sitio

Arriba