Noticias de la Fuerza Aérea Alemana

El urgente llamado del jefe de la Luftwaffe para recuperar la superioridad aérea en Europa

25 de febrero de 2026

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El Teniente General Holger Neumann confronta los debates sobre reducir el rol de las Fuerzas Aéreas a drones y defensa antimisiles, y subraya la necesidad de capacidades ofensivas profundas, stocks de munición y mayor interoperabilidad en la OTAN.


Las recientes declaraciones del Teniente General Holger Neumann, Inspector de la Fuerza Aérea alemana, constituyen una de las exposiciones doctrinarias más directas realizadas por un jefe de fuerza europeo desde el inicio de la guerra en Ucrania. Publicada el 24 de febrero de 2026 por la revista Loyal, vinculada a la asociación de reservistas de la Bundeswehr, la entrevista sintetiza preocupaciones operativas, déficits materiales y debates doctrinarios que atraviesan hoy a las fuerzas aéreas de la OTAN.

Lejos de una lectura política, el mensaje del máximo responsable operativo de la Luftwaffe se inscribe en una lógica estrictamente militar: cómo garantizar superioridad aérea, supervivencia y capacidad ofensiva en un escenario de guerra convencional de alta intensidad en Europa.

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Desde mayo de 2025, Holger “HAWK” Neumann, es el máximo responsable de la preparación del personal y el material de la Fuerza Aérea Alemana.

Superioridad aérea: el rol que el debate público distorsiona​

El eje central de la intervención apunta a una crítica directa a la percepción contemporánea del poder aéreo. Según Neumann, el debate europeo ha reducido erróneamente el rol de las fuerzas aéreas a drones, defensa antimisiles y apoyo a fuerzas terrestres.

La definición doctrinaria que plantea es inequívoca y contraria a la corriente del debate público:

“Tenemos una imagen distorsionada de las fuerzas aéreas. Son el arma de la primera hora para conseguir y mantener rápidamente la superioridad aérea.”

El planteo no es teórico. Para el inspector alemán, la experiencia ucraniana demuestra que sin control del aire las operaciones terrestres no se desarrollan, sino que se degradan. En este marco, el poder aéreo vuelve a concebirse como instrumento decisivo del “día uno”, encargado de imponer condiciones iniciales al adversario.

La falsa dicotomía entre defensa aérea y operaciones ofensivas​

Otro de los ejes centrales de las declaraciones del inspector de la Luftwaffe es la creciente focalización política en arquitecturas defensivas, tendencia que considera estratégicamente riesgosa si no se complementa con capacidades ofensivas robustas.

Si bien Neumann reconoce la importancia de construir un escudo aéreo multinivel para Alemania y Europa, advierte que ningún sistema puede garantizar una protección absoluta.

“Nunca podremos interceptar todos los ataques desde el aire. Siempre habrá una cierta cantidad de misiles y armas guiadas que pasarán.”

Desde una lógica estrictamente operacional, el problema no es solo técnico sino económico y temporal: cada interceptación requiere múltiples misiles defensivos, generando una relación de costos desfavorable y limitando la sostenibilidad en conflictos prolongados. La defensa, en ese sentido, compra tiempo, pero no resuelve el problema estratégico.

De allí deriva el punto doctrinario central de Neumann: la verdadera disuasión no se logra interceptando vectores entrantes, sino neutralizando sus plataformas de lanzamiento.

“La OTAN es una alianza defensiva. El primer golpe siempre lo da el enemigo. Por eso es aún más importante poder destruir rápidamente sus armas de ataque, por ejemplo, los lanzamisiles, con contraataques rápidos.”

En términos de capacidades, este enfoque exige reforzar significativamente el arsenal ofensivo de las fuerzas aéreas aliadas, focalizando en sistemas de armamento aire-superficie de largo alcance (como los misiles de crucero en desarrollo Taurus Neo), sistemas de ataque profundo y la capacidad de penetrar entornos A2/AD densamente defendidos.

En ese marco, el inspector señaló que las fuerzas aéreas de la OTAN deberán priorizar no solo la modernización de sus cazas, sino también el desarrollo de nuevas herramientas ofensivas, entre ellas el futuro “drone cazabombardero” autónomo destinado a complementar a las plataformas tripuladas.

El planteo también expone una limitación estructural europea: la carencia actual de ciertas capacidades críticas.

“Hay que afrontar el hecho de que ciertas capacidades no están actualmente disponibles en Europa”

Neumann reconoce la inevitable dependencia tecnológica e industrial respecto de Estados Unidos para sostener la modernización del poder aéreo europeo, particularmente en áreas vinculadas al ataque profundo, sensores avanzados y municiones de precisión, al menos por los próximos años. La decisión de Berlín de incorporar el caza furtivo F-35 refleja precisamente la brecha señalada por Neumann.


Municiones y la relación con la industria​

Uno de los diagnósticos más contundentes de Neumann se refiere al estado de los stocks de munición.

“Nuestros depósitos están relativamente vacíos.”

Años de planificación orientada a operaciones de baja intensidad, junto al costo creciente del armamento, mantuvieron los stocks de munición de caldiad occidentales en niveles reducidos. La guerra en Ucrania evidenció la brecha entre los niveles de stock occidentales y los requerimientos de un conflicto convencional de alta intensidad. Aumentar las reservas de munición es uno de los proyectos más importantes de las Fuerzas Armadas alemanas.

Para mejorar las adquisiciones, Neumann sostiene que la relación entre la Bundeswehr y la industria debe cambiar radicalmente.

“Necesitamos alejarnos del rol de cliente y avanzar hacia una colaboración”

Ucrania también dejó otra lección clave; la vulnerabilidad de infraestructuras fijas. Según el inspector, la supervivencia futura de las fuerzas aéreas dependerá de la movilidad logística, la dispersión de bases y la capacidad de operar bajo amenaza constante de misiles de largo alcance.

Espacio e interoperabilidad como nuevos factores decisivos​

Neumann también destacó dos ámbitos emergentes como determinantes del poder aéreo moderno.

El primero es el dominio espacial, donde subrayó el carácter ofensivo que ya tienen las operaciones en órbita, citando la destrucción de satélites como herramienta para negar el uso del espacio al adversario.

El segundo es la interoperabilidad OTAN, que identificó como una debilidad estructural.

“Antes podíamos volar con un Tornado a cualquier lugar, repostar y rearmarnos. Hoy ya no es tan fácil.”

La fragmentación tecnológica, la gran dependencia de los sistemas de armas modernos de sus fabricantes y la proliferación de soluciones nacionales están erosionando la capacidad de operación conjunta de las fuerzas aéreas aliadas.

Un llamado al pleno rearme europeo​

Leída en conjunto, la entrevista de Neumann funciona como un llamado de atención a la dirigencia europea. No promete soluciones rápidas ni vende programas milagrosos. Señala, con la autoridad de quien conduce una fuerza aérea en transición, que sin aceptar el carácter ofensivo del poder aéreo, sin stocks reales y sin interoperabilidad efectiva, la superioridad aérea seguirá siendo una aspiración teórica.

En tiempos de guerra de alta intensidad a las puertas de Europa, ese desfase entre discurso y capacidad deja de ser académico y pasa a ser un riesgo estratégico.




Saludos cordiales.
 
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