Luego de haber completado una intensa actividad a lo largo del mes de marzo, el Ejército Argentino dio formalmente la bienvenida a una nueva camada de paracaidistas. Al igual que el año pasado, el aeródromo La Mezquita se engalanó para celebrar la ceremonia que marcó el cierre del Curso Básico de Formación de Paracaidistas para Soldados Voluntarios, acto que fue presidido por el comandante de la IV Brigada Aerotransportada, y que contó además con la presencia de los jefes de unidades y subunidades así como familiares.

Durante la ceremonia no solo se realizó la entrega de los diplomas y el codiciado brevet que acreditan y distinguen a los soldados como Paracaidista Militar, sino que también se reconoció con distinciones y diplomas a los soldados que supieron destacarse como Ejecutores Modelo y Mejores Camaradas. La ocasión también sirvió como hito de la ruta que se está recorriendo de cara a la celebración del octogésimo aniversario del paracaidismo militar argentino.

El curso tuvo su etapa de más alto perfil a mediados y fines del mes de marzo, con sendas aerocooperaciones durante las cuales se sobrepasó la marca de los 2500 lanzamientos. La actividad sirvió para coronar el proceso previo de formación iniciado por la IV Brigada Aerotransportada y por la Escuela de Tropas Aerotransportadas y Operaciones Especiales “Capitán Héctor Cáceres” (ETA y TOE): Curso Básico de Formación de Paracaidista Militar para Instructor de Técnicas Básicas de Paracaidismo, Curso Básico de Paracaidista Militar, Director de Vuelo y Lanzamiento, Curso de Jefe de Lanzamiento y Curso de Preparador de Aeroabastecimiento y plegador militar (dictado por la Compañía de Apoyo de Lanzamientos Aéreos Paracaidista 4. La ETA y TOE entregó sus diplomas el pasado sábado 18 de febrero, mientras que los nuevos paracaidistas lo recibirían el viernes 31.

En cuanto al Curso Básico de Formación de Paracaidistas, una de sus particularidades es que a lo largo de diversas etapas, los cursantes van adentrándose en la métier, recibiendo instrucción teórica y práctica. En la primera, se adquieren conocimientos técnicos y tácticos básicos que incluyen desde el equipamiento propio, pasando por la familiarización con las aeronaves desde las cuales operarán, entre otras actividades. Durante la etapa práctica, los cursantes aplicarán los conocimientos adquiridos previamente en operaciones de vuelo y lanzamiento, siendo la actividad central los conocidos saltos desde C-130 Hércules. Este tipo de operaciones van ganando en complejidad a medida que avanza el curso, lo que significa ejecutar una serie de lanzamientos bajo distintas condiciones: sin equipo, con equipo y armamento individual y salto nocturno.

Uno de los aspectos que destacan de los cursos de formación (y todo lo que implican), es que los mismos no solo demandan una importante inversión de tiempo y recursos humanos y materiales, sino que también exigen una serie de coordinaciones, planificaciones y operaciones donde cada elemento participante juega un rol de relevancia. La exigencia no es menor, sabiendo que todo este esfuerzo se ve plasmado en las aerocooperaciones y en los casi dos centenares de nuevos paracaidistas del Ejército Argentino.

Cobertura – Así trabaja la Compañía de Apoyo de Lanzamientos Aéreos Paracaidista 4

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