Trump recibe los restos de los primeros militares estadounidenses muertos en la guerra de Irán
La imagen pone en apuros al presidente de Estados Unidos, que nunca había asistido a la ceremonia de repatriación de soldados caídos en un conflicto empezado por él
Donald y Melania Trump, este sábado en la base de Dover (Delaware) en la llegada de los cuerpos de los soldados fallecidos en los ataques contra Irán.Kevin Lamarque (REUTERS)
Washington -
07 MAR 2026 - 21:51 CET
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este sábado una imagen que quería evitar a toda costa: la foto de alguien que se vendió antes de las elecciones que lo devolvieron a la Casa Blanca como un “presidente de paz” recibiendo los cadáveres de soldados estadounidenses muertos en una guerra, la guerra de Irán, lanzada por él mismo, en colaboración con Israel.
Los restos llegaron en un avión militar de carga a la base aérea de Dover, en el Estado de Delaware. Está a un par de horas de Washington y sirve de escenario para estas ceremonias desde los años cincuenta.
Allí estaban aguardando Trump, que no vistió de luto −llevaba traje azul, corbata roja y gorra blanca, que no se quitó al paso de los féretros− y su esposa, la primera dama Melania Trump, ella sí, de negro, así como el secretario de Defensa, Pete Hegseth y el vicepresidente, J. D. Vance, entre otros miembros del Gabinete. El presidente voló desde Miami, donde horas antes había presidido una reunión de jefes de Estado latinoamericanos afines ideológicamente a él para alumbrar algo llamado Escudo de las Américas.
No era la primera vez que Trump veía salir los ataúdes cubiertos por la bandera de las barras y las estrellas de la panza de una aeronave en una ceremonia de este estilo, pero sí la primera en la que no pudo echar la culpa a otro presidente de esas muertes.
Hace siete días que comenzó la guerra en Irán. En ella, han fallecido al menos seis soldados estadounidenses, por los más de 1.300 iraníes que han muerto, según datos de la Media Luna Roja en ese país. Entre estos últimos están las al menos 175 personas,
muchas niñas de entre 7 y 12 años, masacradas en una escuela de primaria de la localidad de Minab, en el sur de Irán.
La imagen pone en apuros al presidente de Estados Unidos, que nunca había asistido a la ceremonia de repatriación de soldados caídos en un conflicto empezado por él
elpais.com