Mujeres en Malvinas

Hola a todos nuevamente, e insisto en que perdonen mi ignorancia. Solo quisiera saber si en el conflicto participó alguna mujer, tanto del lado argentino como brit, en los combates. Es decir si las fuerzas contaban con mujeres en sus filas, no simplemente en los hospitales, etc. En caso afirmativo, el desempeño de las mismas.
Muchisimas gracias!
 

reydelcastillo

Veterano Guerra de Malvinas
Colaborador
Hola a todos nuevamente, e insisto en que perdonen mi ignorancia. Solo quisiera saber si en el conflicto participó alguna mujer, tanto del lado argentino como brit, en los combates. Es decir si las fuerzas contaban con mujeres en sus filas, no simplemente en los hospitales, etc. En caso afirmativo, el desempeño de las mismas.
Muchisimas gracias!

Carlinpole aca estamos todos para aprender , acerca de la participacion de mujeres en el Conflicto - Empesemos por el Ejercito , que yo sepa en las Islas no debia haber mujeres pertenecientes al Ejercito - Desconozco la participacion de Mujeres en el Continente , tampoco se por el lado de Marina y Aeronautica - Quizas algun otro Forista pueda ampoliar - Gracias Enrique

Con respecto a los Britanicos , les vamos a preguntar a ellos en el foro internacional haber que nos dicen -
 

cosmiccomet74

Colaborador
Colaborador
Una vez salio en Telenoche un trabajo sobre las mujeres que fueron a las islas como enfermeras, ahora no me acuerdo a que fuerza pertenecian.

Saludos.
 

LUPIN

Merodeador...
Colaborador
Eran enfermeras de ejercito, pero llegaron al final del conflicto en el Irizar y nunca tocaron tierra.
 

BQ1982

Veterano Guerra de Malvinas
Hola carlinpole

Con respecto a la Armada te diré que no hubo participación de mujeres en Puerto Argentino ya que únicamente podrían haber estado en el Hospital y de hecho aunque no estuve trabajando en el mismo, se por camaradas que si estuvieron ahí que no había mujeres, creo que la Fuerza Aerea tampoco llevó mujeres. En cuanto a los buques hospitales no te podría informar.
De haber participado no tengo dudas que hubieran cumplido perfectamente con la misión.
En cuanto a actuar como integrantes de las Fuerzas Armadas creo que no era posible ya que para 1982 no estaban todavía incorporadas a las instituciones como personal militar.

Te saludo atentamente. Roberto


"La emoción de su nombre es recuerdo
que se guarda por siempre jamás
quien luchó por las Islas Malvinas
no las puede ya nunca olvidar".
 

LUPIN

Merodeador...
Colaborador
Salió una nota hace años, creo que en clarin...Toy casi seguro que fueron 3. Lo que me quedo grabado es que una antes de partir, fue y se hizo cortar el pelo corto por comodidad, y desde ese dia nunca mas se lo dejo crecer.
 

GABINOSUAREZ

Veterano Guerra de Malvinas
Una vez salio en Telenoche un trabajo sobre las mujeres que fueron a las islas como enfermeras, ahora no me acuerdo a que fuerza pertenecian.

Saludos.

Estimadísimo:
Estuve internado en el Hospital por 48 horas, antes del 17 de mayo (creo pero no estoy seguro) y me atendieron enfermeras argentinas. Al menos dos enfermeras. No recuerdo que tuviesen grado militar.

Un abrazo
 
Hace un tiempo leí que hubo una mujer de la Fuerza Aérea, enfermera o doctora, que participo en uno de los vuelos de C-130 Hércules que rompieron el bloqueo. Por su especialidad se encargaba de la atención de nuestros heridos evacuados desde las Islas.

Menciono esto porque me llamo mucho la atención cuando leí esta información ya que nunca había escuchado nada sobre mujeres tan cerca del teatro de operaciones. Si uno se fija en la bibliografía como los libros de Palazzi, Carballo, Pio Matáis, Cabanillas y otros. Suelen mencionar el nombre de las tripulaciones de las Chanchas, pilotos-mecánicos y operadores de carga- pero en muchos casos estos aviones también llevaban enfermeros o doctores para estabilizar a nuestros heridos en vuelo de retorno. Este personal sencillamente ni se menciona salvo en algún articulo aislado.

Voy a ver si en estos días trato de ubicar esta fuente o si alguno tiene el dato preciso sería interesante que lo aporte. Si mal no recuerdo creo que esta señorita fue condecorada por esta acción y era suboficial.

¿El Buque Hospital ARA Bahía Paraíso no tenía también algunos tripulantes femeninos?


En esta página

http://www.malvinense.com.ar/smalvi/0109/1161.html

Encontré el dato que varias mujeres, enfermeras/radioperadoras/alumnas, de los barcos de la Flota Mercante Argentina participaron en operaciones de inteligencia en torno a la isla Ascensión hasta que fueron alejados por helicópteros británicos o que sencillamente detectaron a la flota británica en medio del Atlántico. Otras estaban en los barcos que trasladaban pertrechos en entre las localidades de la Patagonia.

Cito una parte de la página, remarco en negrita los barcos en donde había mujeres a bordo:

La Isla Ascensión fue rodeada por el transporte “Río de la Plata”, y cursó información hasta que fue sobrevolado por helicópteros que lo alejaron. Sus pares, “Almirante Stewart”, “Glaciar Perito Moreno”, “Glaciar Ameghino” y “Río Calchaquí” también se acercaron peligrosamente a Ascensión.

El “Tierra del Fuego” ubicó a la flota enemiga en medio del océano, a la altura del Río de la Plata, y el seguimiento al sur del paralelo del Cabo San Antonio, fue efectuado por pesqueros. El “Narwal”, “María Alejandra”, “Constanza”, “Ceibo”, “Invierno”, “Mar Azul” “Usurbil” y el “Capitán Cánepa”.

El transporte de material hacia Puerto Deseado estuvo a cargo de los mercantes “Córdoba”, “Lago Argentino”, “Lago Traful”, “Chaco” y “Río Neuquén”. La Armada dispuso del “Bahía San Blas”, “Cabo de Hornos” y “Canal de Beagle”.

Aca el listado de las Tripulantas Veteranas de Guerra:

Oficial Comisario, Marta Beatríz Giménez (Canal de Beagle)

Oficial Comisario, Graciela Gerónimo (Bahía San Blas)

Oficial de Radio, Estela Carrión (Lago Traful)

Alumno Escuela Nacional de Náutica, Mariana Soneira (Bahía San Blas)

Alumna Escuela Nacional de Náutica, Noemí Marchesotti (Río Cincel)

Alumna Escuela Nacional de Náutica, Olga Graciela Cáceres (Río Cincel)
Enfermera, Doris West (Formosa)

Enfermera, Perla Aguirre (Río de la Plata)

Enfermera, Olga Elvira Grasso (Almirante Stewart)

Enfermera, Nelly De Vera (Almirante Stewart)

Enfermera, Savid Molina (Tierra del Fuego II)


Alguno que sepa un poco más de la Flota Mercante Argentina capaz que pueda ampliar la información.

Saludos
 

Jorge58

Veterano Guerra de Malvinas
Gracias a Dios en aquella epoca no habia celulares ni estaba casado !! ...me imagino a mi mujer llamadome a cada rato : Donde estas ???? , Porque no me contestaste ..??? , Con quien andabas revolcandote en el pozo ...???? ...jajajaj !!!
Abrazos
 

thunder

Veterano Guerra de Malvinas
Miembro del Staff
Moderador
Gracias a Dios en aquella epoca no habia celulares ni estaba casado !! ...me imagino a mi mujer llamadome a cada rato : Donde estas ???? , Porque no me contestaste ..??? , Con quien andabas revolcandote en el pozo ...???? ...jajajaj !!!
Abrazos


:smilielol5: :smilielol5: :smilielol5:
 

reydelcastillo

Veterano Guerra de Malvinas
Colaborador
Daniel

Si esta el Veterano de Guerra de Nuestra Marina Mercante Sr Eliseo , habria que buscar por donde esta dentro del Foro , tambienhay quienes estaban en el Apostadero Naval de Malvinas -
 
Gracias a Dios en aquella epoca no habia celulares ni estaba casado !! ...me imagino a mi mujer llamadome a cada rato : Donde estas ???? , Porque no me contestaste ..??? , Con quien andabas revolcandote en el pozo ...???? ...jajajaj !!!
Abrazos

Peor seria contestarle..." Estoy meta bomba y bomba mi amor!!""

Saludos:sifone:
 

GABINOSUAREZ

Veterano Guerra de Malvinas
Estimadísimos:

Como consecuencia de haber leído todo el thread y luego de haber posteado, imaginensé que he comenzado a pensar si estuve tan mal esos dos días en el Hospital de Malvinas al punto de alucinar.
Por ello me puse de cabeza a busacar a las enfermeras de ese hospital. Pensé que sería sencillo pero no lo es. Bastante complicado el tema y poca info disponible. No obstante ello pude rescatar unas lineas de la editorial Perfil donde, dentro del comentario de programas televisivos aparece lo siguinete:

"En Mañanas informales presentaron varias entrevistas con famosos de todo tipo: desde Miguel Bosé en Miami a Nik en estudio, pasando por Jorge Corona, Il Divo y un par de enfermeras que estuvieron en Malvinas durante la guerra. Por el cuidado, raro en la TV local, en darle un lugar a las mujeres protagonistas y por algunos segmentos “típicamente femeninos”,, el programa del 13 tiene claro que se dirige a las amas de casa. "

Les dejo el Link:
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0171/articulo.php?art=441&ed=0171

Además de ello encontre una persona que hace tres meses atrás publicó en Yahoo una nota buscando a su hermana "Enfermera de la Cruz Roja" que fue a Malvinas. Busca el listado de los muertos tratando de encontrar alli el nombre de su hermana.

"Lista de los muertos argentino en la guerra de malvinas las enfermeras de Crtuz Roja Argentina?
quiero saber de mi hermana enfermera de Cruz Roja Argentina estubo en la guerra de malvinas ?
hace 3 meses
Detalles adicionales
deseo encontrar la lista de los muertos en Malvinas por favor!!!!
hace 3 meses"


Les dejo el link:
http://ar.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090618110621AA7lRMo

He recorrido bastantes web y en ninguna encuentro con nombre y apellido a esas dos enfermeras. Muy a mi pesar, todo lo que encuentro va en sentido contrario a lo que deseo hallar.
Llamé a la Cruz Roja, no saben nada y me deriaron al comite internacional de la cruz roja donde solo me dieron el numbre de una doctora Yakeline Abril de nacionalidad sueca y de habla hispana que si estuvo en Malvinas pero no me saben precisar las fechas.

Bueno, espero no haber confundido unos espesos bigotes masculinos con la sombra de una prominente nariz femenina. JAJAJAJA

Sigo buscando.
Les dejo un abrazo.
 

Yelmo58

Colaborador
Llamé a la Cruz Roja, no saben nada y me deriaron al comite internacional de la cruz roja donde solo me dieron el numbre de una doctora Yakeline Abril de nacionalidad sueca y de habla hispana que si estuvo en Malvinas pero no me saben precisar las fechas.
Esa debe ser la señora que estuvo negociando el cese del fuego; la nombra el LtCol Vaux en su libro, algo así como que lo retó vehementemente por aparecerse en la casa del gobernador (el jefe del 42CRM se había adelantado a cuerpito gentil y casi se le arma con los que estaban afuera de la casa) cuando las tropas inglesas todavía no habían sido autorizadas a entrar al pueblo.
Guillermo
 

oscarteves

Colaborador
Colaborador
A 21 años del desembarco en las Islas Malvinas

Las chicas de la guerra

Trabajaban para el Ejército como instrumentadoras quirúrgicas, asistiendo a los cirujanos del Hospital Militar y de Campo de Mayo. No eran ni son militares, pero en junio de 1982 se ofre-cieron como voluntarias para ir al frente. Esta es la historia de las únicas mujeres que estuvieron en Malvinas.

La historia se contó a medias, de a pedazos, y todavía ofrece intersticios que apenas fueron ex-plorados. Hace 21 años, e12 de abril de 1982, Argentina echaba a los ingleses de las islas Malvinas. Pocas semanas después, Londres envió una flota a recuperar el honor y las tierras, y lo logró tras una guerra breve y vertiginosa que terminó el 14 de junio. Las estadísticas dicen que en el conflicto combatieron 12.193 argentinos, que lo dieron todo, que 633 no volvieron a casa. Pero pocos saben que entre ellos hubo seis mujeres, las únicas “chicas de la guerra”. Que la mayor apenas arañaba los 33 años, que ni siquiera eran militares. Y lo más importante: que fueron como voluntarias. Susana Maza (47), Silvia Barrera (43), María Marta Lemme (49), Norma Barrera (48) y María Angélica Sendes (54) sonríen hoy en una sala del Hospital Militar Central (HMC), donde todas menos María Angélica -destinada en el Hospital Militar de Campo de Mayo- trabajaban como instrumentadoras quirúrgicas en 1982. Poco sabemos de Cecilia Richeri, que tras la guerra se radicó en Europa y archivó el pasado. Las chicas charlan, bromean, están nerviosas. Y están dispuestas a recordar. La radio atronó sus cabezas con noti¬cias, aquel 2 de abril de 1982. “Me van a llamar, ojalá vaya”, pensaron todas. Claro, ninguna: de ellas tenia en cuenta el machismo de los militares: recién ese año el Ejército admitió en sus filas a las primeras enfermeras. Mientras en el sur sonaban las primeras bombas, las chicas alteraban su rutina: se preparaban para atender emergencias acopiando material y repasando funciones; disecando venas para hacer by pass, empaquetando vendas, escuchando las noticias. Hasta el 8 de junio. El director del HMC, Mario Remis, acababa de recibir un radiograma desde Puerto Argentino en el que le pedían que enviara instrumentadores porque allá sólo había enfermeros poco duchos en la manipulación de material quirúrgico. Pero bueno, en ese entonces casi ningún varón se especializaba en esa tarea. “Nos llamaron a todas -éramos unas 20- Y nos preguntaron quién quería ir a las Malvinas”, recuerda Susana. Se anotaron ellas cinco. El mismo día, en Campo de Mayo ofrecía sus servicios María Angélica: “Nos llamaron a las 7 instrumentadoras y nos dieron media hora para pensarlo. Acepté yo sola”, dice ahora junto a sus ex compañeras, tras 20 años de haber perdido todo contacto con ellas. Irían a la guerra, sí. El día siguiente. En cuestión de horas saltaron de una sala a otra probándose ropa de combate -era difícil encontrarla de su talla-, saludaron gente, miraron ojos que las miraban con asombro, con envidia. Esa misma tarde regresaron a su casa vestidas de verde, con un bolso gigante cargado con efectos personales. No sabían adónde irían, por cuánto tiempo. ¿Cómo es prepararse en una tarde para ir a la guerra? “Antes de llegar a casa fui a la peluquería y me corté el pelo cortito, para que no me molestara. Y desde entonces jamás volví a dejármelo crecer”, confiesa Silvia. Susana se ríe: “A mí no me lo cortaban ni loca, lo de-cidí en el mismo momento en que acepté ir.” En cada una de sus casas se desataba una revolución. La mamá de Silvia no consiguió que llevara la bolsa de agua caliente, pero su hija no dejó de cargar los maquillajes que, tal como hoy, revestían su cara sin excepción; la enérgica Susana tapó de instrucciones a su madre y sus hermanas, hizo mil llamados y le explicó a su hija Paola, que tenía 8 años, que su mamá se iba a la guerra. “Estaba orgullosa. Quería venir conmigo”, re-cuerda con naturalidad. María Angélica, que también trabajaba como maestra. fue al colegio a despedirse de sus alumnos de 4º grado, y vació el supermercado de chocolates y enlatados. Norma rezó para que la guerra no le impidiera bañarse seguido. Una combinación de angustia y orgullo se cocinaba alrededor de cada una. “Mi familia me contagió su miedo, y en un momento pensé en desistir. Pero se me pasó. Esa tarde me confesé y comulgué”, se sonroja María Marta. Silvia estaba más decidida. Su novio -y compañero de trabajo- se oponía a que se fuera, en realidad no podía creer que la convocada fuera ella -¡una mujer!- y no él. “Hombres va a haber mu-chos, guerra una sola”, pensó Silvia. Y le dijo adiós. Y todas dijeron adiós, hasta la vuelta, a familiares y amigos que agitaban sus brazos y sostenían el corazón con las manos.
A ciegas, abrazadas a sus bolsos, e1 9 de junio a las 11 abordaron un vuelo de Aerolíneas hacia Río Gallegos. Las acompañaba el mayor Oscar Pierucci, un oftalmólogo que oficiaría de cicerone. En Gallegos las llevaron al Comando de Brigada Mecanizada 11, donde mandaba el actual titular del Ejército, Ricardo Brinzoni. Las abrigaron, las despidieron. Un helicóptero las llevó hasta Punta Quilla, ahí nomás, y a las 17 otro las dejó sobre la cubierta del rompehielos Almirante Irízar, uno de los dos buques hospital argentinos. Temblaban, de frío, de nervios. El comandante Luis Prado las recibió con calidez, agradeció su valentía. Su segundo, en cambio, les recordó que un viejo adagio marinero afirma que las mujeres y los curas traen mala suerte a bordo. Sin siquiera sonreír les presentó a los 18 médicos y enfermeros que esperaban como ellas, les mostró los botes, el lugar acondicionado como terapia intensiva, las salas con 160 camas aún vacías de heridos. Y en las bodegas, el quirófano. “Todo estaba muy bien preparado y equipado”, coinciden las chicas que, para entonces, ya sabían que el barco enfilaba hacia Puerto Argentino, donde nuestras fuerzas resistían con desesperación el asedio inglés. “¿Se acuerdan que un odontólogo nos hizo una revisación bucal?”, pregunta María Angélica. Las demás asienten sin entender. “La verdadera intención era hacemos una ficha odontológica, por si nos pasaba algo y bueno... no tenían cómo reconocernos. No se los dije nunca”, se ríe.
Un furioso torrente de imágenes, sitios y caras se sucedía ante las decididas voluntarias. Cuando fondearon frente ala capital malvinense, el 10 de junio, las bombas dibujaban nubes en el cielo y estragos en la tierra. Fondeado en una bahía, a sólo 300 metros de la ciudad, por sobre el rompehielos pasaban misiles, disparos, obuses. “No tiene sentido que bajen”, les confesó el coman-dante. “Se prevé un desenlace rápido, y caerían prisioneras.” Fue demoledor. “Queríamos saltar, ir como fuera. Teníamos la esperanza de bajar a cargar heridos, pero decidieron traerlos con botes”, coinciden todas. A toda velocidad, las instrumentadoras prepararon los quirófanos y tomaron sus puestos de combate: Silvia a terapia intensiva, María Marta a intermedia, Susana al quirófano, Norma y Cecilia en el sector de recepción de pacientes, y María Angélica en la sala general. El 12 empezaron a llegar heridos. Diez, treinta, doscientos. En un puñado de días el personal del rompehielos atendió a 420 heridos y alojó a 520 evacuados. “Había que lavarlos mucho”, explica Silvia. “Porque la turba es pegajosa, y mezclada con la pólvora formaba como una tinta que se adhería a la piel.” Combatientes cansados, con el espanto pintado en los ojos. Soldados operados en Puerto Argentino, con sus fichas médicas en la mano. Unos con heridas en la cabeza, otros en los brazos, en los intestinos, alguno condenado a perder un ojo, todos con ganas de seguir peleando. “Eso era increíble, ¿se acuerdan?”, pregunta María Angélica. “Al principio no hablaban, miraban el barco como si fuera una aparición. Y después no paraban de contar lo que habían vivido. Me parece que encontrarse con una mujer los hacía sentir aliviados, cuidados, no sé.” Susana reconoce la pe¬ricia de los médicos navales y Silvia vuelve a aliviarse como entonces, cuando comprobó que efectivamente podía entenderse con ellos para manipular hilos y pinzas. La tarea no era fácil, con vientos de 100 kilómetros por hora, un mar encabritado y el barco rolando hasta 30 grados. “A mí me impactó más ver el dolor humano que las heridas, aunque sí, eran terribles”, susurra la taciturna Norma. El relato se pierde y se retama cuando alguna ayuda a borrar con un dato las lagunas de la memoria. Hablan de los soldados, de su agradecimiento. “¡Y cómo se angustiaron cuando supieron que habíamos firmado el cese de hostilidades!”, exclama Silvia. Silencio. “Fue la congoja más grande de mi vida”, susurra Susana. “Todas nos preguntábamos qué habíamos hecho mal, por qué había que irse con las manos vacías.” Silencio. “Sí, pero esa matanza tenía que parar. Acuérdense lo que era aquello, chicas. Ese espectáculo dantesco, era terrible...”, recuerda María Angélica, retomando su rol de hermana mayor. Silencio. Con el conflicto acabado y sus entrañas llenas de heridos, el Almirante Irízar enfiló hacia Comodoro Rivadavia el 19 de junio. Ahí bajaron a los maltrechos y a las instrumentadoras. La guerra tam-bién había acabado para ellas, y ahora les tocaba, como a tantísimos ex combatientes, probar un trago amargo. Un oficial de inteligencia las apercibió de que callaran lo que habían visto y oído, las acompañó a sol y a sombra. Al día siguiente las subieron junto a otros efectivos a un avión con destino a la base aérea de Palomar. Pocos de sus parientes sabían cuándo y adónde llegarían. Era el Día del Padre, pero algunos, sólo algunos, estuvieron para esperarlas. “Nos abrazaban, nos miraban como si hubieran pasado años”, dice Susana. El ejército les dio 15 días de licencia. Había muchas emociones por procesar, y el regreso no sería menos traumático que la partida. “Era increíble”, se enfurece Silvia. “Una amiga me llevó a comer a la Recoleta, y ahí todo seguía igual. La gente preparaba la visita del Papa, estaban en otra.” Para descansar, Norma y Silvia viajaron a Mendoza; Susana se fue al campo con su hija y María Angélica a Rosario. Y después, a la vuelta, el reconocimiento: “Los heridos nos mandaban -y algunos nos siguen mandando- cartas, nuestros compañeros nos miraban como heroínas, eso no me gustaba nada”, dice la dulce María Marta, y Susana agrega con firmeza: “Cumplimos con nuestro trabajo, era nuestra vocación y nuestra obligación. Y nada más.” Nada más, entonces.
Veintiún años pasaron, y muchas cosas. María Marta se casó, tuvo a María Inés (12), se separó, tomó y dejó varios trabajos, pero sigue paseando su paso cortito por el Hospital Militar Central. Igual que Silvia, que fue mamá cuatro veces de Gonzalo (16), Emiliano (14), Paloma (8) y Miranda (1). Susana no volvió a formar una familia. Vive con su hija y su mamá, está de novia “desde hace años” y no para de trabajar, siempre en el mismo hospital, siempre con la misma pasión. Suena sugerente, pero tampoco Norma ni María Angélica se casaron, aunque las dos tuvieron parejas. Norma dejó el Ejército en 1987, y desde entonces trabaja en el Hospital Garrahan. Su amiga se despidió de Campo de Mayo en 1984 y de sus alumnos cuatro años después. Ahora ofrece apoyo escolar gratuito.
¿Huellas? Por supuesto. María Angélica tuvo que dejar los quirófanos porque los recuerdos inmovilizaban sus dedos. Ninguna disfruta de los fuegos artificiales, y varias transitaron el desierto de la depresión. María Marta dice que ir la guerra “fue un estímulo y un orgullo. Desde entonces, ante las dificultades pienso 'yo puedo'.” “A mí me dio vuelta el carácter”, confiesa Silvia. “Antes era muy tímida, y ahora soy más segura, pienso que nada me puede pasar peor que ir a la guerra.” Pero sí le encantaría volver a Malvinas, y esta vez pisarlas. Y conocer la Antártida, su gran sueño. Susana elige una lección: “a guerra sirvió para unimos, algo que deberíamos recordar en momentos como éste.”En Malvinas las chicas aprendieron a amar la paz, y ahora se horrorizan con el ataque de Estados Unidos a Irak. Porque para ellas la guerra no quedó atrás: todas participan del Centro de Civiles Veteranos de Guerra. Y Ricardo Brinzoni, aquel morocho elegante que les entregó ropa de abrigo en Río Gallegos y ahora dirige el Ejército, las condecoró el año pasado por su desempeño durante el conflicto. Sólo entonces muchos de sus compañeros supieron de su historia. Sólo ahora la escuchamos otros tantos.
 

Nicolas Kasanzew

Corresponsal Veterano Guerra de Malvinas
Que buen texto, Oscar!
Quien lo escribio? Donde salio publicado?

---------- Post added at 12:41 ---------- Previous post was at 12:29 ----------

No estuvo en Malvinas, ni siquiera cerca de las islas. Pero combatio a su manera. Era mi ex-companera de "60 Minutos" Silvia Fernandez Barrio. Ya no estaba en el programa, pero fue convocada por su excelente dominio del ingles (habia estudiado en el Colegio Barker de Lomas de Zamora) y se convirtio en "Miss Liberty". Era la locutora que se dirigia periodicamente a quienes iban en la flota inglesa y les hablaba de que estaban por emprender una guerra injusta, que las Malvinas eran argentinas, que pensaran si valia la pena morir por una colonia del Imperio Britanico en pleno siglo 20, etc. El productor de esas emisiones radiales era Enrique Alejandro Mancini.
Es decir que Silvia no solo es una cara bonita, una persona que irradia simpatia y optimismo ((a pesar de la dolencia cronica que padece), sino que es una patriota jugada, coherente, que despues de la guerra nunca se allano a la desmalvinizacion rampante que la sucedio, sino que sigo fiel a sus ideales y a sus amigos de aquella Gesta.
 
Precisión

Esa debe ser la señora que estuvo negociando el cese del fuego; la nombra el LtCol Vaux en su libro, algo así como que lo retó vehementemente por aparecerse en la casa del gobernador (el jefe del 42CRM se había adelantado a cuerpito gentil y casi se le arma con los que estaban afuera de la casa) cuando las tropas inglesas todavía no habían sido autorizadas a entrar al pueblo.
Guillermo

La Dra Jacqueline Avril, suiza, estuvo en Malvinas como Jefa Médica.
Hasta el 2005 estaba destinada en Ginebra, Suiza como responsable de salud del personal internacional. Hablé con ella en algunas oportunidades pero nunca de Malvinas. Solo me dijo que estuvo ahi al conocer mi origen.

En el link siguiente se pueden obtener algunos relatos.

http://www.cicr.org/Web/spa/sitespa0.nsf/html/Malvinas-malvinas-interview-140607

Salvo lo que encuentre en la página , no creo que el CICR responda preguntas.
Slds.
 
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