En el día de ayer, el presidente serbio Aleksandar Vučić se ha reunido con su par francés, Emmanuel Macron, para debatir acerca de las relaciones bilaterales y oportunidades de cooperación que existen entre ambos países. Durante el encuentro, que tuvo lugar en la ciudad de París, se abordaron temáticas que fueron desde la cooperación en materia de investigación tecnológica hasta en el sector energético nuclear y de defensa, destacando las negociaciones para la compra de cazas Rafale.

Destaca dentro de la larga lista de temas que fueron tratados, sobresalió la continuación de las charlas por la compra de 12 cazabombarderos Dassault Aviation Rafale, aeronaves que figuran en los planes de Serbia desde hace un tiempo. El inicio de dicho proceso se remonta al año 2023, en el cual durante la Exposición y Conferencia Internacional de Defensa (IDEX 2023), el presidente Vučić hizo oficiales las intenciones del gobierno serbio.

Las negociaciones por el Rafale, según se ha reportado, se materializa en una oferta de contrato por cantidades cercanas a los 3.000 millones de euros por los modelos más nuevos del avión, a saber, el estándar F4. De este modo se diferencia de la vecina Croacia, que durante el transcurso del año 2021 cerró la adquisición del mismo número de aeronaves Rafale, pero en su versión F3R provenientes del inventario del Ejército del Aire Francés.

La variante F4 del Rafale (y sus mejoras) incorpora serie de importantes modificaciones en el interior del cazabombardero, entre las que se incluyen mejoras en el radar, como también en el sistema de protección frente a ataques electromagnéticos y en su conectividad satelital con otros sistemas complementarios a su misión, tal como son los drones. En suma, el Rafale F4 integra el sistema TALIOS (Sistema optrónico de identificación de largo alcance), junto a las necesarias mejoras de interfaz en los cascos Scorpion utilizados por los pilotos franceses.

En el ámbito geopolítico, este proceso de negociaciones es un claro cambio de rumbo en las políticas serbias de adquisición de material bélico, en tanto se aleja cada vez más del complejo militar industrial ruso como proveedor de equipamiento. Como parte de los esfuerzos serbios por modernizar sus fuerzas armadas, y en línea con el acercamiento a los países de la Unión Europea, se ha negociado la adquisición de helicópteros H145 y de aviones de transporte C295, producidos por Airbus en ambos casos.

Cabe recordar en ese sentido, que la labor de la Fuerza Aérea de Serbia hasta el momento dependía de la utilización de los veteranos cazas MiG-29 Fulcrum de diseño soviético y en aviones de ataque Soko J-22, fabricados en la extinta Yugoslavia; como así también, en helicópteros de combate Mi-35 Hind, y aviones de transporte Antonov An-26 junto a los modelos Yak 40, todos de fabricación rusa.  

Imagen de portada ilustrativa. Créditos: Armée de l’Air et de l’Espace

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