Noticias de la Fuerza Aérea de Canada

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Canadá encarga seis aviones Bombardier Global 6500 para reemplazar la flota de CC-144 de la Fuerza Aérea

13 de diciembre de 2025

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El gobierno canadiense aprobó la compra de seis aviones Bombardier Global 6500 para reemplazar la anticuada flota de CC-144 Challenger operada por la Real Fuerza Aérea Canadiense. Esta medida combina la modernización militar, la ampliación de las capacidades multimisión y el apoyo directo a la industria aeroespacial nacional.

El contrato, valorado en aproximadamente 550 millones de dólares estadounidenses, incluye no solo la aeronave, sino también la capacitación integral de la tripulación, el desarrollo técnico del personal y un paquete de apoyo logístico y de mantenimiento a largo plazo.

Según el calendario oficial publicado por Ottawa, se espera que la primera aeronave se entregue en el verano de 2027 y que entre en servicio antes de finales de ese mismo año. Los nuevos Global 6500 reemplazarán a los últimos cuatro Challenger CC-144 aún en operación. Estos aviones entraron en servicio en la década de 1980 y, durante más de 40 años, se utilizaron para transportar a funcionarios de alto rango, como el Primer Ministro y el Gobernador General, así como para diversas misiones gubernamentales y militares.

Las autoridades canadienses enfatizan que la decisión se debió al aumento de los costos de mantenimiento, la creciente dificultad para obtener piezas y la menor disponibilidad operativa de los Challenger, factores que han afectado directamente la disponibilidad de la flota. Según el gobierno, el mantenimiento de aeronaves de esta generación se ha vuelto cada vez más inviable dados los requisitos operativos actuales y los estándares modernos de confiabilidad y eficiencia.


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Si bien el transporte de funcionarios sigue siendo una función esencial, Ottawa enfatiza que los nuevos aviones no se limitarán a su función como aeronaves VIP. Los Global 6500 también se emplearán en evacuaciones aeromédicas, misiones humanitarias, respuesta a desastres naturales y operaciones de seguridad nacional, ampliando significativamente el alcance de las misiones de la Real Fuerza Aérea Canadiense. Esta versatilidad se considera estratégica para un país con un extenso territorio, regiones remotas y frecuentes demandas de respuesta rápida en situaciones de emergencia.

El Bombardier Global 6500 es un avión ejecutivo de largo alcance capaz de realizar vuelos intercontinentales sin escalas, con una autonomía superior a 6600 millas náuticas y un rendimiento que le permite operar desde aeropuertos con pistas más cortas o en condiciones adversas. La aeronave ofrece una cabina espaciosa y altamente configurable, lo que facilita adaptaciones para transporte médico, áreas de trabajo, áreas de descanso de la tripulación o la instalación de equipos especiales. Además, el modelo incorpora aviónica avanzada, mayor eficiencia de combustible y menores costos de ciclo de vida en comparación con aeronaves más antiguas.

La familia Global ya es ampliamente utilizada por operadores gubernamentales y militares en varios países, incluyendo como plataforma para programas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, comunicaciones estratégicas y otras misiones especiales, lo que refuerza la percepción de que el Global 6500 puede ir mucho más allá del transporte ejecutivo tradicional. Esta trayectoria influyó considerablemente en la decisión canadiense.

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Desde una perspectiva industrial, el gobierno destacó que elegir una aeronave fabricada en Canadá fortalece la cadena de producción nacional, preserva empleos altamente cualificados y sustenta las competencias estratégicas en ingeniería, producción y certificación aeronáutica. Representantes oficiales destacaron que el país es uno de los pocos en el mundo capaces de diseñar, construir, mantener y certificar de forma independiente aeronaves de esta categoría.

La flota de CC-144 Challenger ha sido objeto de debate político en Canadá durante años, con críticas recurrentes de la oposición respecto a los costos y el uso de aeronaves gubernamentales por parte de las autoridades civiles. El gobierno, a su vez, argumenta que estas aeronaves cumplen funciones esenciales para la movilidad estatal y desempeñan un papel crucial en emergencias nacionales.

Con la introducción del Global 6500, Ottawa afirma que será posible aumentar la eficiencia, la fiabilidad y la transparencia operativa, a la vez que se reducen los desafíos asociados a una flota obsoleta.




Saludos cordiales.
 

Grulla

Colaborador
Colaborador

La visión del comandante canadiense de NORAD sobre la futura fuerza de cazas F-35​

El mayor general Chris McKenna ofrece información exclusiva sobre las oportunidades y desafíos que traerá el F-35A a sus comandos.

Howard Altman
Publicado 18 de diciembre de 2025, 15:28


Un alto general de la Fuerza Aérea canadiense analiza el papel de los futuros cazas furtivos F-35A de su nación y los desafíos de integrarlos en la fuerza y en NORAD.
 
Canadá reabre el debate sobre los aviones de combate y sitúa al F-35 y al Gripen en el centro de una disputa sobre empleos y autonomía industrial

08/01/2026

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El gobierno canadiense ha transformado la revisión de sus principales programas de defensa en un instrumento estratégico para impulsar el empleo industrial y tecnológico, enfrentando a la estadounidense Lockheed Martin con la sueca Saab en una disputa que va mucho más allá del rendimiento militar de los aviones de combate.

En medio de un aumento significativo del gasto en defensa y las recientes tensiones comerciales con Estados Unidos, Ottawa busca utilizar las adquisiciones militares como palanca para fortalecer su base industrial, reducir las vulnerabilidades externas y generar beneficios económicos a largo plazo.

La ministra de Industria, Mélanie Joly, declaró que una de las prioridades del gobierno para 2026 es garantizar que los miles de millones invertidos en defensa se traduzcan en producción local, innovación y empleos cualificados. Bajo el liderazgo del primer ministro Mark Carney, Canadá está preparando una estrategia industrial de defensa que abarca desde nuevos aviones de combate y submarinos hasta la expansión de la producción nacional de vehículos blindados, satélites y sistemas avanzados de vigilancia y comunicación. La lógica es clara: transformar el gasto militar en motores de crecimiento económico, especialmente en un escenario de incertidumbre en el comercio internacional.

En el centro de este debate se encuentra el programa de reemplazo del CF-18, en el que Canadá se comprometió a adquirir 88 aviones de combate F-35A en 2023. Hasta el momento, solo 16 aeronaves están efectivamente contratadas y en proceso de entrega, mientras que el resto del pedido ha estado bajo revisión tras el cambio de gobierno. La decisión adquirió dimensiones políticas y económicas tras la imposición de nuevos aranceles estadounidenses a los productos canadienses, lo que reforzó la percepción de que la dependencia excesiva de los proveedores estadounidenses representa un riesgo estratégico.

Informes recientes del Auditor General de Canadá también han contribuido a reavivar la controversia. Las estimaciones oficiales indican que el costo total del programa F-35 ha aumentado significativamente en comparación con las proyecciones iniciales, debido a factores como las fluctuaciones del tipo de cambio, la inflación, los costos de infraestructura especializada y los gastos de mantenimiento y soporte a largo plazo.

Analistas canadienses señalan que, si bien el F-35 ofrece claras ventajas operativas en términos de sigilo e interoperabilidad con los aliados de la OTAN y NORAD, el modelo de apoyo global limita el control soberano sobre el mantenimiento, las actualizaciones y la disponibilidad de la flota.

En este contexto, Saab ha recuperado protagonismo en el debate político canadiense. La compañía sueca ofrece el Gripen con una propuesta basada en gran medida en la producción local, la transferencia de tecnología y la participación directa de la industria canadiense.


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Según Saab, el ensamblaje e integración del avión de combate en Canadá, junto con la posible adquisición del avión de alerta temprana aerotransportado GlobalEye, podría generar más de 12.000 empleos directos e indirectos durante décadas, además de crear una cadena de suministro nacional más robusta y exportable. Este argumento tiene especial relevancia en provincias como Quebec, donde la industria aeroespacial tiene un peso económico y político significativo.

Lockheed Martin, por su parte, argumenta que Canadá ya forma parte integral del ecosistema industrial global del F-35, con decenas de empresas locales que suministran componentes y servicios a la flota global del caza. El fabricante destaca que esta participación ha generado miles de millones de dólares en contratos a lo largo de los años y podría crecer a medida que aumenta la demanda global de mantenimiento y modernización.

Aun así, miembros del gobierno canadiense cuestionan si este modelo garantiza empleos estables y suficiente control estratégico dentro del país, especialmente durante períodos de tensión política o comercial con Washington.

Cualquier cambio radical de rumbo conlleva riesgos y costos adicionales. La introducción de un segundo tipo de caza implicaría complejidad logística, duplicación de los sistemas de entrenamiento y mantenimiento, así como impactos operativos en una fuerza aérea altamente integrada con Estados Unidos.

Aun así, el gobierno ve la revisión como una oportunidad para renegociar las compensaciones industriales, presionar a los proveedores y alinear la política de defensa con objetivos económicos más amplios. El debate canadiense ilustra una tendencia creciente entre los países aliados: utilizar programas militares estratégicos no sólo para fortalecer las capacidades de combate sino también para impulsar la soberanía industrial, los empleos de alta tecnología y la resiliencia económica.




Saludos cordiales.
 

Eduardo Moretti

Colaborador

La Fuerza Aérea de Canadá se dotará de seis aviones Bombardier Global 6500​

Julio Maíz, 12 de enero de 2026


Uno de los Bombardier “Challenger” 600 de la RCAF, dotado de un esquema retro, que recuerda las aeronaves aliadas de la Segunda Guerra Mundial, incluidas las bandas de invasión. (foto Rubén Galindo)
Uno de los Bombardier “Challenger” 600 de la RCAF, dotado de un esquema retro, que recuerda las aeronaves aliadas de la Segunda Guerra Mundial, incluidas las bandas de invasión. (foto Rubén Galindo)

Con el objetivo de modernizar su flota de transporte aéreo ligero y reemplazar a los veteranos aviones CC-144 Challenger, el Gobierno de Canadá confirmó la adquisición de seis aeronaves Bombardier Global 6500 para su Real Fuerza Aérea de Canadá. La futura incorporación de estos nuevos aparatos a la Real Fuerza Aérea de Canadá o Royal Canadian Air Force (RCAF) se enmarca dentro del programa Airlift Capability Project – Multi-role Flight Service (ACP-MFS) y representa una inversión de 753 millones de dólares canadienses (655 millones de euros), según anunció la nueva Agencia de Inversiones en Defensa o Defence Investment Agency (DIA) el pasado mes de diciembre.

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Saab ofrece 72 cazas Gripen y seis aviones GlobalEye a Canadá en medio de la revisión del F-35.


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El 14 de enero de 2026, CBC News informó que Saab presentó una propuesta a Canadá que incluye 72 cazas Gripen y 6 plataformas de alerta temprana aerotransportadas GlobalEye. La compañía afirmó que la adquisición de este paquete conjunto podría generar aproximadamente 12.600 empleos canadienses. La propuesta se está revisando mientras Canadá reevalúa su flota de F-35 y evalúa las opciones de adquisición para defensa con base en criterios operativos e industriales.


La nueva propuesta de Saab a Canadá incluye la venta de 72 cazas Gripen y seis aeronaves de vigilancia aérea GlobalEye. Este pedido, según la compañía, generaría o garantizaría hasta 12.600 empleos en Canadá. Esta oferta se está analizando mientras el país reevalúa su futura combinación de aeronaves de combate y el impacto en la industria nacional de sus grandes programas de defensa. La propuesta también aclara que ambos tipos de aeronaves son necesarios para alcanzar la cifra de empleo declarada, tras las referencias públicas previas a aproximadamente 10.000 empleos potenciales que no especificaron el volumen de aeronaves necesario. La oferta se enmarca en un contexto político en el que Canadá está sopesando las adquisiciones de defensa, ya sea de Lockheed Martin o de Saab, no solo en función de sus necesidades operativas, sino también de la distribución del empleo y la resiliencia industrial.


 
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