Sin sorpresa estratégica ni táctica todas esas muertes son inútiles, la táctica de decapitar el mando adversario solo funciona en estructuras de mando absolutamente rígidas tomadas por sorpresa, si una organización enorme como el estado iraní tiene tiempo es absolutamente inútil, es vox populi que los iraníes tienen sus estructuras de mando descentralizadas, diseñadas para absorber cualquier ataque por el mas burdo y simple de los métodos, redundancia.
Bombardean los edificios en la capital irani como si hubiera alguien adentro.... estan gastando municiones en una defensa ablativa, que acepto desde el vamos que no pueden impedir el uso de su espacio aereo al adversario.
Lo peor de todo es que los de la lista no se escondieron, sabiendo que los iban a morir, en ves de un cambio de regimen lo que consiguieron es el odio eterno de los iranies
Son tan ciegos que bombardean durante las manifestaciones por el sepelio....
Hola PanZZer
Bueno primero era que no tuvieron en cuenta la cadena de mando. Cosa que quedo semostrado no fue así.
Ahora sin sorpresa estratégica ni táctica todas esas muertes son inútiles! Heeee no!
Vamos a repasar ya que lo señalado es erroneo, simplificas demasiado todo y cómo funcionan las operaciones de “decapitación” en un conflicto moderno, hay una interpretación incorrecta de cómo se emplea la estrategia!
Ni siquiera consideras ejemplos históricos (Hezbollah, ISIS, Al-Qaeda, Soleimani, etc.)
Primero la eliminación de líderes
no busca necesariamente colapsar al adversario de inmediato, sino degradar su capacidad de coordinación, planificación y toma de decisiones. Incluso en estructuras descentralizadas, los cuadros con experiencia estratégica, redes de confianza y conocimiento operativo
no son fácilmente reemplazables. La redundancia organizacional existe, pero no sustituye liderazgo ni experiencia acumulada.
Segundo, tampoco es cierto que sin “sorpresa estratégica” la operación sea inútil. Las campañas sostenidas contra mandos obligan al adversario a
operar con mayor clandestinidad, limitar comunicaciones, reducir movilidad y delegar en cuadros menos experimentados, lo que degrada su eficacia operativa aunque la estructura formal sobreviva.
Tercero, y con respecto a los bombardeos sobre infraestructura en la capital, asumir que “no hay nadie adentro” ignora que esos ataques también buscan
destruir nodos de mando, comunicaciones e infraestructura crítica, además de demostrar penetración del espacio aéreo enemigo. Eso, en términos militares,
sí es degradación de capacidades.
Resuminendo, medir estas operaciones únicamente por si provocan un colapso inmediato del sistema es
malinterpretar cómo funciona la guerra moderna: la mayoría de estas campañas apuntan a
erosionar capacidades y generar fricción operativa acumulativa, no a una caída instantánea del adversario.
Saludos