Acciones varias de las distintas guerras

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Ministerio de Defensa deberá decidir el destino de la pieza histórica
Podrían subastar el águila del Graf Spee o donarla a museo
Luego que la Suprema Corte resolviera días atrás que el águila del Graf Spee pertenece al Estado, el Ministerio de Defensa analiza donarla a un museo. Arriesga una demanda por parte del titular de los derechos del rescate, Alfredo Etchegaray.
Ministerio de Defensa -

A la entrada del Museo Naval de la Armada, ubicado en la rambla del Buceo, se exhiben cañones antiaéreos del Graf Spee; en el interior, hay otras piezas del acorazado de bolsillo alemán dentro de vitrinas.
Ese podría ser el destino del mascarón de popa del Graf Spee que actualmente se encuentra depositado en una caja de madera, en la sede de los Fusileros Navales (Fusna).
Uno de los problemas que tiene ese museo es su falta de seguridad. Fuentes de la Armada Nacional dijeron a El País que están evaluando construir una recinto hermético para salvaguardar el águila de posibles tentativas de robo. En la actualidad, el museo cuenta con solo 10 funcionarios y un sereno. No tiene alarmas.
Otra posibilidad que analiza el Ministerio de Defensa es que el águila sea subastada en el exterior y que lo obtenido se divida en partes iguales entre el Estado y Etchegaray, como lo determinan las normas relacionadas con el rescate de buques hundidos en aguas territoriales uruguayas.
Fuentes del Ministerio de Defensa dijeron a El País que ambas posibilidades están a estudio del titular de la cartera, Eleuterio Fernández Huidobro, y agregaron que este mes el jerarca adoptará una resolución sobre el tema.
El lunes 1°, el prosecretario de la Presidencia de la República, Diego Cánepa, informó en el Consejo de Ministros que el Estado había ganado el recurso de casación interpuesto por Etchegaray y agregó que la Suprema Corte de Justicia había determinado que el Graf Spee y todas las piezas que se hayan extraído del buque hundido en 1939 pertenecen al Estado uruguayo. "El futuro del águila del Graf Spee todavía no está definido", dijo Cánepa.

Ayer, en su muro de su página de Facebook, el buzo Héctor Bado, que estuvo a cargo de las operaciones de rescate, escribió: "Obvio que el buque le pertenece al Estado de acuerdo a la ley 14.343 (artículo 15 y decretos reglamentarios). Pero por contrato se concedió (a Etchegaray) el 50% neto del resultado de la eventual venta, tanto del águila como de todo lo rescatado".
La prensa internacional informó que el valor de mercado del águila del Graf Spee alcanzaría US$ 50 millones. Hace tres años, el tasador Enrique Gomensoro consideró que valía US$ 15 millones.
En 2007 y en 2010, el gobierno alemán protestó por la posible venta o exhibición del águila que a sus pies cuenta con un emblema nazi. El gobierno uruguayo respondió que tiene derechos sobre el acorazado. Para no irritar al gobierno alemán, la Cancillería evitó la exhibición de la pieza.
Propuesta.
Con el fin de evitar una demanda contra el Estado por incumplimiento del contrato de rescate, Etchegaray propuso que se realice una copia en bronce del águila, cuyo costo oscilará entre US$ 3.000 y US$ 25.000. Esa copia sería colocada en el Museo Naval.
"El original se vendería en una subasta internacional. Mediante ese mecanismo, el Estado obtendrá recursos para construir viviendas o para la educación, y, además, cumpliría con el contrato", dijo Etchegaray. En caso de que el Estado no le pague el 50% establecido en el contrato, Etchegaray está dispuesto a presentar una demanda por incumplimiento.
Las casas de subastas estadounidenses Christie`s y Sotheby`s, y la inglesa Bonham`s podrían rematar el águila. Sotheby`s vendió 3.000 monedas de oro, lingotes y relicarios que el buscador de tesoros Ruben Collado extrajo en 1992 de la fragata española "Nuestra Señora de la Luz" hundida en 1752 en la zona de Punta Gorda.
Las cifras 15
Millones de dólares valdría el águila del Graf Spee, según una tasación en Uruguay.
50%
Es el porcentaje que Alfredo Etchegaray reclama al Estado por la venta del águila.
Graf Spee: elaboran guión para Spielberg

Mediante su amistad con la actriz norteamericana Ariana Richards -participó en la película Jurassic Park-, el relacionista público Alfredo Etchegaray enviará un bosquejo de guión sobre el acorazado alemán al director de cine, Steven Spielberg.
"Ariana Richards tiene una excelente relación con Spielberg y le entregaría el material por si le interesa realizar una película sobre toda la historia relacionada con el barco alemán", dijo Etchegaray a El País.
El bosquejo contendrá elementos reales y ficticios relacionados con el hundimiento del barco y el triste final de su capitán, Hans Langsdorff, calificado por los historiadores como el "caballero de los mares". En su raid sobre el Atlántico en 1939, Langsdorff hundió a nueve mercantes sin que falleciera un solo tripulante.
Según Etchegaray, el bosquejo del guión también incluirá la historia del conde (graf, en alemán) Maximilian von Spee, considerado un héroe naval alemán. Murió en una batalla en aguas de las Islas Malvinas en 1914.
También incluirá la actuación del espionaje inglés que distribuyó noticias falsas en 1939 para hacer creer a Langsdorff que una enorme flota inglesa se acercaba a Montevideo.
Confundido, Langsdorff decidió hundir su propio barco en la bahía de Montevideo para que no cayera en manos enemigas. Fue un error táctico. Podía haber partido sin problemas porque la flota inglesa se encontraba a muchas millas de distancia.
El amor también es parte de la rica historia del Graf Spee. Luego de que el capitán hundiera el acorazado, muchachas montevideanas se enamoraron de marinos alemanes internados en hospitales. Varios se casaron con esas jóvenes.
Más acá en el tiempo, el rescate del telémetro del Graf Spee en 2004 sufrió un atentado que rompió lingas de gran diámetro de espesor y parte de la pieza que pesa miles de kilos.
Polémico símbolo del nazismo


EXHORTACIÓN. En 2007, el gobierno alemán, por intermedio del entonces embajador en Uruguay, Volker Anding, solicitó que se impidiera la venta y exhición del águila del Graf Spee con la enorme cruz svástica que luce al pie.


MISIVA. En una carta que entregó a la Cancillería, el diplomático dijo que por tratarse de un "barco de guerra", pertenece al Estado alemán. Hubo después otras manifestaciones de ese país, por la vía diplomática, expresando incomodidad con el hecho de que el águila del Graf Spee fuera vendida o exhibida.

DE NUEVO. En 2010, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, reiteró en Montevideo la aspiración del gobierno de su país de que el águila del Graf Spee no fuera vendida. "Nuestro deseo es evitar que los restos, sobre todo los símbolos nazis, lleguen al comercio con los emblemas militares. Es la única forma de hacerlo para evitar que se enaltezca el ideario nazi, que es lo que queremos evitar. Es una postura comprensible", señaló el canciller.

VENTA. En 1940, El País publicó una información de la agencia United Press dando cuenta que Inglaterra compraría el caso del Graf Spee, y señalaba que un comerciante uruguayo, Julio Vega Helguera, había adquirido los restos del acorazado alemán por 1.000 libras esterlinas. Un documento ubicado en los archivos de la Armada Nacional señala que "el gobierno alemán vende a Don Julio Vega Helguera, y éste le compra a aquél, los restos del barco de guerra denominado Admiral Graf Spee, hundido en las aguas del Río de la Plata".

LEY. Para defender la "propiedad" de los restos del Graf Spee, hundido en 1939, el gobierno cuenta con la norma 14.343, conocida como "Ley de Barcos Hundidos", que se promulgó para recuperar embarcaciones naufragadas y evitar accidentes marítimos.

BARCOS HUNDIDOS. La norma señala que "los barcos hundidos con anterioridad al 31 de diciembre de 1973 y cuya extracción, remoción o demolición no fuere comenzada antes de los cuatro meses después de publicada esta ley (1976), serán considerados automáticamente abandonados a favor del Estado". El Graf Spee, hundido en 1939, se encuentra dentro de la franja costera de 7 millas.
elpais.uy
 
Ministerio de Defensa deberá decidir el destino de la pieza histórica
Podrían subastar el águila del Graf Spee o donarla a museo
Luego que la Suprema Corte resolviera días atrás que el águila del Graf Spee pertenece al Estado, el Ministerio de Defensa analiza donarla a un museo. Arriesga una demanda por parte del titular de los derechos del rescate, Alfredo Etchegaray.
Ministerio de Defensa -
A la entrada del Museo Naval de la Armada, ubicado en la rambla del Buceo, se exhiben cañones antiaéreos del Graf Spee; en el interior, hay otras piezas del acorazado de bolsillo alemán dentro de vitrinas.
Ese podría ser el destino del mascarón de popa del Graf Spee que actualmente se encuentra depositado en una caja de madera, en la sede de los Fusileros Navales (Fusna).
Uno de los problemas que tiene ese museo es su falta de seguridad. Fuentes de la Armada Nacional dijeron a El País que están evaluando construir una recinto hermético para salvaguardar el águila de posibles tentativas de robo. En la actualidad, el museo cuenta con solo 10 funcionarios y un sereno. No tiene alarmas.
Otra posibilidad que analiza el Ministerio de Defensa es que el águila sea subastada en el exterior y que lo obtenido se divida en partes iguales entre el Estado y Etchegaray, como lo determinan las normas relacionadas con el rescate de buques hundidos en aguas territoriales uruguayas.
Fuentes del Ministerio de Defensa dijeron a El País que ambas posibilidades están a estudio del titular de la cartera, Eleuterio Fernández Huidobro, y agregaron que este mes el jerarca adoptará una resolución sobre el tema.
El lunes 1°, el prosecretario de la Presidencia de la República, Diego Cánepa, informó en el Consejo de Ministros que el Estado había ganado el recurso de casación interpuesto por Etchegaray y agregó que la Suprema Corte de Justicia había determinado que el Graf Spee y todas las piezas que se hayan extraído del buque hundido en 1939 pertenecen al Estado uruguayo. "El futuro del águila del Graf Spee todavía no está definido", dijo Cánepa.

Ayer, en su muro de su página de Facebook, el buzo Héctor Bado, que estuvo a cargo de las operaciones de rescate, escribió: "Obvio que el buque le pertenece al Estado de acuerdo a la ley 14.343 (artículo 15 y decretos reglamentarios). Pero por contrato se concedió (a Etchegaray) el 50% neto del resultado de la eventual venta, tanto del águila como de todo lo rescatado".
La prensa internacional informó que el valor de mercado del águila del Graf Spee alcanzaría US$ 50 millones. Hace tres años, el tasador Enrique Gomensoro consideró que valía US$ 15 millones.
En 2007 y en 2010, el gobierno alemán protestó por la posible venta o exhibición del águila que a sus pies cuenta con un emblema nazi. El gobierno uruguayo respondió que tiene derechos sobre el acorazado. Para no irritar al gobierno alemán, la Cancillería evitó la exhibición de la pieza.
Propuesta.
Con el fin de evitar una demanda contra el Estado por incumplimiento del contrato de rescate, Etchegaray propuso que se realice una copia en bronce del águila, cuyo costo oscilará entre US$ 3.000 y US$ 25.000. Esa copia sería colocada en el Museo Naval.
"El original se vendería en una subasta internacional. Mediante ese mecanismo, el Estado obtendrá recursos para construir viviendas o para la educación, y, además, cumpliría con el contrato", dijo Etchegaray. En caso de que el Estado no le pague el 50% establecido en el contrato, Etchegaray está dispuesto a presentar una demanda por incumplimiento.
Las casas de subastas estadounidenses Christie`s y Sotheby`s, y la inglesa Bonham`s podrían rematar el águila. Sotheby`s vendió 3.000 monedas de oro, lingotes y relicarios que el buscador de tesoros Ruben Collado extrajo en 1992 de la fragata española "Nuestra Señora de la Luz" hundida en 1752 en la zona de Punta Gorda.
Las cifras 15
Millones de dólares valdría el águila del Graf Spee, según una tasación en Uruguay.
50%
Es el porcentaje que Alfredo Etchegaray reclama al Estado por la venta del águila.
Graf Spee: elaboran guión para Spielberg

Mediante su amistad con la actriz norteamericana Ariana Richards -participó en la película Jurassic Park-, el relacionista público Alfredo Etchegaray enviará un bosquejo de guión sobre el acorazado alemán al director de cine, Steven Spielberg.
"Ariana Richards tiene una excelente relación con Spielberg y le entregaría el material por si le interesa realizar una película sobre toda la historia relacionada con el barco alemán", dijo Etchegaray a El País.
El bosquejo contendrá elementos reales y ficticios relacionados con el hundimiento del barco y el triste final de su capitán, Hans Langsdorff, calificado por los historiadores como el "caballero de los mares". En su raid sobre el Atlántico en 1939, Langsdorff hundió a nueve mercantes sin que falleciera un solo tripulante.
Según Etchegaray, el bosquejo del guión también incluirá la historia del conde (graf, en alemán) Maximilian von Spee, considerado un héroe naval alemán. Murió en una batalla en aguas de las Islas Malvinas en 1914.
También incluirá la actuación del espionaje inglés que distribuyó noticias falsas en 1939 para hacer creer a Langsdorff que una enorme flota inglesa se acercaba a Montevideo.
Confundido, Langsdorff decidió hundir su propio barco en la bahía de Montevideo para que no cayera en manos enemigas. Fue un error táctico. Podía haber partido sin problemas porque la flota inglesa se encontraba a muchas millas de distancia.
El amor también es parte de la rica historia del Graf Spee. Luego de que el capitán hundiera el acorazado, muchachas montevideanas se enamoraron de marinos alemanes internados en hospitales. Varios se casaron con esas jóvenes.
Más acá en el tiempo, el rescate del telémetro del Graf Spee en 2004 sufrió un atentado que rompió lingas de gran diámetro de espesor y parte de la pieza que pesa miles de kilos.
Polémico símbolo del nazismo


EXHORTACIÓN. En 2007, el gobierno alemán, por intermedio del entonces embajador en Uruguay, Volker Anding, solicitó que se impidiera la venta y exhición del águila del Graf Spee con la enorme cruz svástica que luce al pie.


MISIVA. En una carta que entregó a la Cancillería, el diplomático dijo que por tratarse de un "barco de guerra", pertenece al Estado alemán. Hubo después otras manifestaciones de ese país, por la vía diplomática, expresando incomodidad con el hecho de que el águila del Graf Spee fuera vendida o exhibida.

DE NUEVO. En 2010, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, reiteró en Montevideo la aspiración del gobierno de su país de que el águila del Graf Spee no fuera vendida. "Nuestro deseo es evitar que los restos, sobre todo los símbolos nazis, lleguen al comercio con los emblemas militares. Es la única forma de hacerlo para evitar que se enaltezca el ideario nazi, que es lo que queremos evitar. Es una postura comprensible", señaló el canciller.

VENTA. En 1940, El País publicó una información de la agencia United Press dando cuenta que Inglaterra compraría el caso del Graf Spee, y señalaba que un comerciante uruguayo, Julio Vega Helguera, había adquirido los restos del acorazado alemán por 1.000 libras esterlinas. Un documento ubicado en los archivos de la Armada Nacional señala que "el gobierno alemán vende a Don Julio Vega Helguera, y éste le compra a aquél, los restos del barco de guerra denominado Admiral Graf Spee, hundido en las aguas del Río de la Plata".

LEY. Para defender la "propiedad" de los restos del Graf Spee, hundido en 1939, el gobierno cuenta con la norma 14.343, conocida como "Ley de Barcos Hundidos", que se promulgó para recuperar embarcaciones naufragadas y evitar accidentes marítimos.

BARCOS HUNDIDOS. La norma señala que "los barcos hundidos con anterioridad al 31 de diciembre de 1973 y cuya extracción, remoción o demolición no fuere comenzada antes de los cuatro meses después de publicada esta ley (1976), serán considerados automáticamente abandonados a favor del Estado". El Graf Spee, hundido en 1939, se encuentra dentro de la franja costera de 7 millas.
elpais.uy
je je
la tendrian que tirar al agua de nuevo
 

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Revistas de guerra: «Der Adler»
Publicada en sus comienzos en Alemania, informaba sobre todas las fuerzas armadas del país y contaba con una edición internacional


No es seguro que cuando «Der Adler» inició su andadura, en 1939, hubiera previsión alguna de lanzar distintas ediciones, fundamentalmente internacionales, empleando otras lenguas diferentes de la alemana. La revista resultaba hasta cierto punto similar a «Die Wehrmacht», publicación monopolizada por el ejército de tierra, aunque era común a todas las fuerzas armadas y que, a pesar de disponer de una edición internacional (el «Ausgabe A»), mantuvo siempre sus textos en alemán.
Tal parecía el destino de «Der Adler», que durante su primer año sólo mantiene su edición alemana. Corresponden a esa edición en ese primer año prácticamente todos los números editados con portada en color, un total de cuatro. Aparte de ellos, sólo se conoce otro, un especial con destino internacional, no correspondiente a ninguna de las ediciones habituales de la revista.
También será en la edición alemana en donde se produzca el único caso en el que la revista se vio obligada a cambiar urgentemente parte de su contenido. El segundo de los números de enero de 1940 hubo de ser retirado, cuando ya estaba en la venta, para sustituir la portada y un reportaje en los que se hacía referencia a un prototipo de la Luftwaffe, considerado secreto. No fue ese, sin embargo, el único cambio de portada, ya que en varias ocasiones a lo largo de los casi seis años en que se publicó la revista algunas ediciones variaron su portada, publicando otra con mayores o menores diferencias con la edición alemana. La mayoría de las veces estos cambios estaban motivados por el deseo de dar un especial protagonismo a lo combatientes de la misma nacionalidad que la edición que era cambiada. Sin embargo, ya en 1944, desparecidas varias ediciones, la edición internacional, también en alemán, publica la misma foto que la edición germana, pero claramente se da un mayor protagonismo a alguna de las personas que aparecen en la misma, mientras otras son hechas desaparecer.
Esas fueron las principales vicisitudes de la única edición de «Der Adler» que comprende la totalidad de los números ordinarios de la revista y que es el referente en relación con todos los cambios llevados a cabo a lo largo de los años que duró la publicación de la misma.
[Lee un ejemplar histórico]
[Galería con las portadas de «Der Adler»]
Archivo Fernández-Xesta
«Der Adler»
A.F.X.
Idioma: Alemán
Editor: Verlag August-Scherl
Mitwirkung des Reichs-
Luftfahrministerums
Inicio de la Publicación: 1939
Publicación: Alemania
Periodicidad: Quincenal
Formato: 29,5 x 21
Paginación: 12 a 32
Color Portadas: Ocasionalmente cuatricromía
Interior: Una tinta
abc.es
 

Sebastian

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160 años del inicio de la guerra de Crimea
8 de septiembre de 2014 Yuri Osokin, para RBTH
El sitio de Sebastopol no solo constituyó un enfrentamiento entre el ejército ruso y la coalición anglo-turco-francesa, sino también un encuentro entre diferentes de culturas. Si bien en el campo de batalla los rusos y los aliados eran enemigos, durante las acampadas al aire libre que se organizaban en los momentos de tregua estos se relacionaban de manera muy activa. El gorro balaclava, el abrigo de corte raglán, el cárdigan, los cigarrillos con boquilla y el periodismo militar son algunas de las cosas que surgieron precisamente durante el sitio de Sebastopol.

A principios de 1854 desembarcaron en la península tropas francesas, inglesas y turcas. Fuente: vostock-photo
La guerra de Crimea se convirtió en el primer conflicto en el que Rusia luchaba abiertamente contra Inglaterra, que formaba coalición con Francia y Turquía. Mientras los Estados combatían en el ámbito internacional, personas reales lo hacían en el campo de batalla: no solo soldados rasos, sino también oficiales que, a pesar de la guerra, no olvidaban el decoro y la amabilidad. Los oficiales rusos hablaban en francés e inglés y, en los descansos entre las batallas, podían acudir a reuniones de sociedad con quienes al día siguiente volverían a convertirse en un enemigo irreconciliable.

Crimea fue la última guerra antigua y la primera moderna. En realidad, el conflicto empezó en 1853. El objetivo de era Inglaterra y Francia era impedir que Rusia alcanzara una salida al Mediterráneo. Austria y Prusia se quedaron en las amenazas. España estuvo presente, el general Prim acudió al frente de un numeroso grupo de observadores, que acabaron interviniendo en los combates.

Tras el bombardeo perpetrado en Odesa por el escuadrón anglo-francés, la fragata inglesa ‘Tigre’ —que se había dejado para el bloqueo de la ciudad— encalló a la entrada del puerto un día de niebla densa. Los 225 oficiales y marineros que conformaban la tripulación fueron capturados y conducidos primero a Odesa y más tarde enviados a sus casas por orden directa del emperador ruso Nicolás I. Los prisioneros estaban retenidos en unas condiciones excelentes, bajo el cuidado continuo de la población local, sobre lo que los marineros ingleses escribirían en unas entusiastas cartas a sus familias: “Un día, bajo la bandera de la tregua, apareció un oficial ruso. Hizo una reverencia a los soldados ingleses y les ofreció un poco de rapé. Tras beber un poco de ron con ellos, le dijo al oficial inglés: los rusos tenemos muy buena relación con los ingleses, nosotros nunca iniciaríamos una lucha contra vosotros. Pero parece que es esta es la voluntad de Dios”.

Si bien los oficiales se comportaban como caballeros, los soldados no siempre constituían un modelo de cortesía y moral. A diferencia de sus superiores con educación europea, los soldados rusos veían a los ingleses y franceses como personas completamente ajenas a ellos, unos ocupantes a los que había que expulsar costase lo que costase. “En una ocasión fui testigo de un detestable incidente”, relataba el sargento Timothy Gowing. “Un joven oficial le dio un poco de brandy de su petaca a un herido ruso y, cuando se giró para continuar su camino, el chico le disparó sin alterarse”.

Pero los soldados aliados tampoco se distinguían por su civismo. La humillación y la tortura eran prácticas bastante frecuentes. Destacaban sobre todo los zuavos franceses, endurecidos en Argelia.

Kaffir, un criado del capitán Clifford, confesó obtener un enorme placer en sus paseos por el campo de batalla donde veía los cadáveres desmembrados de los soldados enemigos, que le parecían ‘manzanas desperdigadas en un jardín’. En una ocasión volvió cargado de sables y casacas rusas repitiendo “¡Qué bien! Cuántos muertos. Piernas y brazos por todas partes. Todos ellos enemigos de mi señor”.

‘La huella crimea’ en el lenguaje y en la vida cotidiana
La guerra de Crimea también dejó su huella en el lenguaje de las partes combatientes, lo cual se hizo notable principalmente en las nuevas prendas. Hoy en día sigue existiendo en inglés el término ‘balaclava’, que hace referencia a un gorro de punto con aberturas para los ojos y la nariz. Se cree que este término fue introducido por primera vez por los soldados británicos, quienes en el invierno de 1854–1855 no disponían de un uniforme de invierno y se vieron forzados a congelarse junto a la ciudad crimea de Balaclava.

Otro conocido ejemplo fue el abrigo con mangas de corte raglán, como el que vestía el comandante de las fuerzas británicas en Crimea FitzRoy Somerset, 1.º barón Raglán, quien trataba de ocultar que le faltaba el brazo derecho, el cual había perdido cuando era joven en la batalla de Waterloo.

Otra prenda —un jersey de punto abotonado y sin cuello— pasó a llamarse cárdigan en honor al minucioso general inglés James Brudenell, también conocido como lord Cardigan, a quien le gustaba vestir un jersey bajo la guerrera de su uniforme en los días más fríos. Y es que los europeos pasaron bastante frío en Crimea.

Según una leyenda popular, precisamente durante la guerra de Crimea apareció algo tan extendido por el mundo como los cigarrillos con filtro: la costumbre de los turcos de fumar tabaco en cartuchos de pólvora hechos con papel la adoptaron tanto los aliados como los rusos.

El acuerdo de paz
A finales de 1855, las partes combatientes se dieron cuenta de que mantener vivo el conflicto era un despropósito. Las enormes pérdidas (solo en Sebastopol los aliados perdieron 90.000 soldados, sin contar los fallecidos por enfermedad) posicionaron al pueblo francés e inglés en contra de la guerra. Rusia también se encontraba en una situación complicada.

El resultado de las negociaciones fue el Tratado de paz de París, firmado el 18 de marzo de 1856; un compromiso que tuvieron que adoptar todas las grandes potencias, pues la correlación de fuerzas en Europa después de la guerra no cambió mucho y las polémicas que hicieron estallar el conflicto no se habían resuelto aún. Por desgracia, 60 años después, con el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914, estos problemas se intentaron resolver de nuevo por medio de la fuerza.
 

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TESTIMONIO VOCES HISTÓRICAS
Del 'III Reich' a Mallorca
  • Gisela es 'hija' del horror nazi: nació en 1934 en Prusia Oriental
  • A sus 80 años, actualmente reside en s'Arenal

Empieza a anochecer en S'Arenal. El ruido de la calle cada vez es menor. Encima de su regazo tiene una pequeña carpeta transparente. La abre. «Tienes que ver esto». Son fotos muy antiguas. Coge una y la enseña.«¿Sabes quién es el de delante?». Es el Führer, sin duda. «El de atrás es mi tío Kurt. A Hitler le encantaba pasear por la montaña». Se queda unos segundos mirando el retrato. «Esta no la publiques, por respeto a mi tío Kurt y a su madre». Y añade: «¿Sabes? Siempre me he preguntado una cosa...He llegado a los 80 años y no sé cómo he conseguido seguir viva. Debe de ser por una razón muy importante».
Gisela Schütz nació en 1934en el seno de una familia comerciante de clase media. Su ciudad se llamaba Wehlau y estaba en Prusia Oriental. Ahora no se llama así ni es territorio alemán. Desde 1945 es Rusia y la ciudad se llama Znamensk.
Su infancia no fue nada fácil pero la recuerda como una de las etapas más felices de su vida. «Hitler tenía un don para convencer, hablaba muy bien. Prometía dinero, casa, trabajo... Nadie era capaz de decirle que no». Sus padres eran los dueños de una relojería pero, empezada la guerra, tuvieron que sucumbir a las órdenes del Führer. «Si no querías luchar en el frente, te mataban. Por suerte, mi padre padecía seriamente del corazón y se limitó a desempeñar funciones administrativas para el Reich. Mi madre sí tuvo que ir a cavar trincheras para los soldados».

Sus padres no comulgaban con las ideas del régimen aunque tampoco se oponían a él. «Cada dos domingos el régimen organizaba reuniones en recintos deportivos donde el ambiente era como el de una secta. En una ocasión asistimos y mi padre dijo que jamás volveríamos a ese lugar».
En el colegio, debían sentarse según las notas que sacaban, de mejor a peor alumno. «Cuando subían la bandera del Reich, debíamos levantar el brazo derecho a modo de saludo hitleriano y cantar el nuevo himno», relata. Parece que intenta recordar algo y con un hilo de voz empieza a cantar: «Die Fahne hoch! Die Reihen fest geschlossen! Sa marschiert mit ruhig und festem Schritt». Es el himno nacionalsocialista. Nunca se le borrará de la cabeza.
«Un simple hola, ¿qué tal? resultaba sospechoso para el régimeny en la calle debíamos levantar el brazo diciendo ¡Heil Hitler! Les daba igual que tuviese cinco años».

En su primer día de colegio.

Vida de película
Nace en 1934
Hija de una familia de clase media, Gisela nació en Wehlau, en Prusia Oriental, hoy Rusia. Hitler llevaba un año en el poder.
Bajo el 'Reich'
Su padre trabajó para el Estado y su madre tuvo que cavar trincheras. «En la escuela nos hacían alzar el brazo y cantar el himno nazi:daba igual que tuvieras 5 años».
La guerra
«Para nosotros, la guerra de verdad empezó en 1945». Su familia tuvo que huir. «No podíamos llevar ropa oscura para que no nos vieran en la nieve».
El horror y Mallorca
«Recuerdo a una madre llorando porque no hallaba a su hijo». Les llevaron en un tren de carga animal y las SS obligaban a bajar a quien no fuera ario. «Oímos cómo les disparaban». Emigraron a Dinamarca, a un campo de refugiados. Llegó a Mallorca años después, ya como turista. Y se quedó.
Gisela recuerda que, al salir de clase, los jóvenes acostumbraban a ir a los centros de las Juventudes Hitlerianas, que llegaron a ser obligatorios para muchos arios. «Me hubiese encantado llevar el pañuelo en forma de nudo de las Juventudes, pero aún era demasiado pequeña. Ahora sé que aquella dichosa prenda sólo me hubiese hecho infeliz encasillándome en las aburridas tareas del régimen».
El que sí que formó parte de la Juventudes Hitlerianas fue su tío Kurt, un joven acérrimo defensor del régimen hitleriano y líder de grupo. Las ideas nacionalsocialistas le habían causado tal impacto que vivía por y para el régimen. «En casa de mi tío se tomaban muy en serio todo esto». El 20 de abril, el día del cumpleaños de Hitler, algunos de los oficiales eran ascendidos a cargos superiores. Kurt esperaba ser uno de ellos, pero no fue así, y se hundió en una depresión.Finalmente desapareció en extrañas circunstanciasy nunca volvieron a saber nada más del él.
Una vez comenzada la guerra, el padre de Gisela trajo un prisionero polaco a su casa para que les ayudara con las tareas. Se llamaba Johannes y era relojero. «Era un buen hombre. Nos ayudó mucho a mi padre y a mí». A cambio, recibió comida caliente y un trato digno, aunque quizás algo distante -reconoce-. Cuando llegaba la noche, lo acompañaban a la prisión para que durmiese allí.
Todo aquel que fuese ario debía poseerun libro de familia en el cual no figurase ningún antepasado judío. «Así lo decía nuestro libro de familia», dice Gisela. A partir del 41 todos los judíos debían llevar cosida en sus prendas una estrella de David para ser identificados y no ser mezclados con los arios. «A una minoría siempre le dan la culpa, por eso los judíos siempre salían perdiendo».
Hasta el verano del 44, Prusia Oriental había vivido la guerra desde lejos. «Los prusianos estábamos un poco marginados del resto de Alemania». Gisela se levanta para ***** un libro que hay encima de la mesa. Lo abre y enseña un mapa de Prusia. «¿Lo ves? Los aliados marcaron sus objetivos sobre Alemania occidental y central. El frente del este les parecía muy lejano». Aún recuerda que, de noche,ninguna casa podía tener las luces encendidas para que los aviones no pudieran verlos. «Cada vez que sobrevolaban aviones por encima de la ciudad empezaba a sonar una estruendosa alarma; cuando la oíamos teníamos que ir corriendo a escondernos al sótano para que no nos pasara nada».
«Para nosotros, la guerra de verdad empezó en el 1945». La zona de Nemmersdorf se había convertido en un terrorífico símbolo para los prusianos debido a la ofensiva del Ejército Rojo. Allí masacraron a decenas de mujeres y niños alemanes.
Gisela tuvo que dejar Wehlau y dirigirse a un lugar más seguro. En plena noche y con lo puesto, la familia Schütz cruzó el río Pregel (Pregolya). «La nieve era tan blanca que no podíamos llevar ropa oscura.Los soldados nos habrían visto desde los aviones». El camino no fue nada fácil. «El pánico se olía de lejos. Recuerdo a una madre llorando porque no encontraba a su hijo». Tras cruzar el río, subieron a un tren de carga animal que no sabían adónde los llevaría. «A medianoche las SS entraron en el vagón y mandaron bajar a todo aquel que no fuera ario. Mi padre hizo ademán a Johannes para que no se moviera, pero él dijo que debía hacerlo para no comprometernos y bajó». Momentos más tarde, oyeron cómo le disparaban.
Tras llegar a su destino, la capital de Prusia Oriental, Königsberg (Kaliningrado), las SS les buscaron una casa y les aconsejaron huir por mar. La familia se dirigió al puerto, donde miles de personas pugnaban por subir a un barco. «Mi padre tuvo que sobornar al capitán con algunos de los relojes que llevaba en el abrigo para que nos dejase subir. Era prácticamente imposible escapar de aquel lugar». El barco con el que zarparon se dirigió hacia Dinamarca, ocupada en aquel momento por los alemanes. Allí se invirtieron los papeles al finalizar la guerra. «Los alemanes pasamos a ser prisioneros de los daneses en campos de refugiados». Los Schütz pasaron dos años en precarias condiciones en el campo de Kolding, hasta que en 1947 recibieron una carta. Era el cuñado de su padre. «¡Qué felicidad! Solo podíamos regresar a Alemania si un familiar nos reclamaba», recuerda.

La foto de familia de los Schütz en la boda de los padres de Gisela en 1933. Hitler llegó aquel año al poder.
«Pero para nuestra sorpresa, cuando regresamos nada era igual, nos fuimos a vivir con mis tíos a Recklinghausen (Alemania Occidental). Nuestro país, del que Prusia Oriental ya no formaba parte, se había convertido en un lugar catastrófico y lleno de ruinas».
«¿Y cómo terminaste en Mallorca?». «Vine pasada la tormenta, en 1958, como una turista exótica y pionera. Me gustó tanto que decidí volver dos años después», dice entre risas. «A mis padres no les hizo mucha gracia pero entendieron que iba en serio cuando en otoño les pedí que me enviasen mi abrigo».
Mallorquina de adopción
En Mallorca fue donde Gisela encontró al que iba a ser su futuro esposo, Jaime Noguera, con el que se casó en 1962 y formó una familia numerosa. Hace unos años decidió plasmar sus recuerdos en un libro inédito llamadoPrusia Oriental, tierra natal y orgullo mío.
Ya lo vaticinó el propio general Ludendorff en la carta que envió al presidente de la República Alemana, Hindenburg, en el año 1933. «Al nombrar a Hitler Canciller del Reich ha entregado usted nuestra santa patria al mayor demagogo de todos los tiempos. Le auguro solemnemente que este nefasto individuo precipitará al Reich en el abismo y llevará nuestra nación a una miseria inimaginable.Generaciones futuras lo maldecirán por ello en su tumba».

elmundo.es
 
Ya lo vaticinó el propio general Ludendorff en la carta que envió al presidente de la República Alemana, Hindenburg, en el año 1933. «Al nombrar a Hitler Canciller del Reich ha entregado usted nuestra santa patria al mayor demagogo de todos los tiempos. Le auguro solemnemente que este nefasto individuo precipitará al Reich en el abismo y llevará nuestra nación a una miseria inimaginable.Generaciones futuras lo maldecirán por ello en su tumba».

Y que razon que tenia el general Ludendorff -:(-
 

Sebastian

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Guerra Fria:

Red de pescadores contra la URSS

El FBI reclutó como agentes a marineros y tramperos de Alaska durante los años cincuenta

Silvia Ayuso Washington 10 SEP 2014 - 18:17 CEST1

Pescadores introducen en su barco los salmones recién capturados en Ketchikan, Alaska / Getty

De haber sido por el FBI, los pescadores de Alaska se habrían dedicado décadas atrás a capturar mucho más que peces. O los tramperos a cazar algo más que osos. Corría la década de los cincuenta y la Guerra Fría empezaba a ponerse cada vez más caliente. Pero algo en Alaska hacía temblar más a la inteligencia estadounidense que sus gélidas temperaturas: su proximidad al archienemigo, la entonces Unión Soviética.

En esos momentos, los servicios secretos no descartaban una invasión rusa por el Estrecho de Bering —al fin y al cabo Alaska no era todavía un Estado más de EE UU y hacía menos de un siglo que había sido comprada al entonces imperio ruso—, así que se realizaron planes de contingencia “para el caso de una invasión”. Unos planes que se han conocido ahora gracias a las más de 700 páginas de documentos desclasificados a solicitud de Government Attic, una organización dedicada a escarbar en los archivos secretos para desentrañar “fascinantes documentos históricos, rarezas y meteduras de pata del Gobierno”. El objetivo del plan, bautizado con el nombre de Washtub (bañera), era crear una red en Alaska capaz de “obtener y transmitir información de inteligencia de valor en el caso de que Alaska, o parte de ella, sea invadida y ocupada por las fuerzas armadas de un enemigo”.

Bajo la premisa de que durante una invasión las fuerzas enemigas tratarían de “neutralizar al mayor número posible” de agentes, el plan, sancionado por el mítico director del FBI J. Edgar Hoover, señalaba la necesidad de entrenar a una cifra “suficiente” de personas en las diferentes áreas “estratégicas” de Alaska y en prácticas como escribir con tinta invisible, tácticas de guerrilla o técnicas de la policía secreta soviética.

Los nuevos espías debían estar asentados en la zona y no ser militares en activo o retirados

Con la mira puesta en que, en caso de ser capturados, “o corrompidos”, no pudieran revelar detalles de la red, los agentes debían ser reclutados y entrenados de forma separada. De la misma manera, sólo responderían, individualmente, a un único agente de enlace. Para no levantar sospechas, el plan preveía específicamente que los agentes fueran personas asentadas desde hace tiempo en Alaska y se descartaba a militares en activo o retirados. Para que pudieran tener “movilidad” sin despertar suspicacias, se proponía además que se reclutara a pilotos civiles, así como a pescadores o tramperos.

Por el contrario, el FBI recomendaba “evitar” el reclutamiento de agentes entre habitantes indígenas como “esquimales, indios y grupos aleutianos” debido a su “propensión a beber en exceso y su indiferencia básica ante gobiernos constituidos y filosofías políticas”. Otro reparo que hoy en día en EE UU también sería considerado mucho más que políticamente incorrecto: “Se ha señalado que la principal preocupación [de ese grupo] es su propia supervivencia, por lo que sus lealtades cambiarían fácilmente hacia el grupo en el poder”. Como la invasión soviética jamás llegó a materializarse, nunca se tuvo que poner a prueba la red Washtub. Lo que no significa que no estuviera todo a punto. La agencia AP recuperó un artículo de la historiadora de la Oficina de Investigaciones Oficiales (OSI) de la Fuerza Aérea estadounidense, Deborah Kidwell, según la cual al menos 89 personas fueron entrenadas como agentes entre 1951 y 1959.

¿Pura paranoia propia de la Guerra Fría? Puede. Pero los servicios de inteligencia de la época no son los únicos en haber valorado la proximidad de Alaska a Rusia. Décadas después de la caída del Telón de Acero, en 2008, la entonces aspirante a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin, esgrimió la cercanía a territorio ruso como argumento de su experiencia en asuntos internacionales. “Son los vecinos de al lado. De hecho, puedes ver Rusia desde Alaska”, aseguró.
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/10/actualidad/1410365868_556934.html
 

tanoarg

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Guerra Fria:

Red de pescadores contra la URSS

El FBI reclutó como agentes a marineros y tramperos de Alaska durante los años cincuenta

Silvia Ayuso Washington 10 SEP 2014 - 18:17 CEST1

Pescadores introducen en su barco los salmones recién capturados en Ketchikan, Alaska / Getty

De haber sido por el FBI, los pescadores de Alaska se habrían dedicado décadas atrás a capturar mucho más que peces. O los tramperos a cazar algo más que osos. Corría la década de los cincuenta y la Guerra Fría empezaba a ponerse cada vez más caliente. Pero algo en Alaska hacía temblar más a la inteligencia estadounidense que sus gélidas temperaturas: su proximidad al archienemigo, la entonces Unión Soviética.

En esos momentos, los servicios secretos no descartaban una invasión rusa por el Estrecho de Bering —al fin y al cabo Alaska no era todavía un Estado más de EE UU y hacía menos de un siglo que había sido comprada al entonces imperio ruso—, así que se realizaron planes de contingencia “para el caso de una invasión”. Unos planes que se han conocido ahora gracias a las más de 700 páginas de documentos desclasificados a solicitud de Government Attic, una organización dedicada a escarbar en los archivos secretos para desentrañar “fascinantes documentos históricos, rarezas y meteduras de pata del Gobierno”. El objetivo del plan, bautizado con el nombre de Washtub (bañera), era crear una red en Alaska capaz de “obtener y transmitir información de inteligencia de valor en el caso de que Alaska, o parte de ella, sea invadida y ocupada por las fuerzas armadas de un enemigo”.

Bajo la premisa de que durante una invasión las fuerzas enemigas tratarían de “neutralizar al mayor número posible” de agentes, el plan, sancionado por el mítico director del FBI J. Edgar Hoover, señalaba la necesidad de entrenar a una cifra “suficiente” de personas en las diferentes áreas “estratégicas” de Alaska y en prácticas como escribir con tinta invisible, tácticas de guerrilla o técnicas de la policía secreta soviética.

Los nuevos espías debían estar asentados en la zona y no ser militares en activo o retirados

Con la mira puesta en que, en caso de ser capturados, “o corrompidos”, no pudieran revelar detalles de la red, los agentes debían ser reclutados y entrenados de forma separada. De la misma manera, sólo responderían, individualmente, a un único agente de enlace. Para no levantar sospechas, el plan preveía específicamente que los agentes fueran personas asentadas desde hace tiempo en Alaska y se descartaba a militares en activo o retirados. Para que pudieran tener “movilidad” sin despertar suspicacias, se proponía además que se reclutara a pilotos civiles, así como a pescadores o tramperos.

Por el contrario, el FBI recomendaba “evitar” el reclutamiento de agentes entre habitantes indígenas como “esquimales, indios y grupos aleutianos” debido a su “propensión a beber en exceso y su indiferencia básica ante gobiernos constituidos y filosofías políticas”. Otro reparo que hoy en día en EE UU también sería considerado mucho más que políticamente incorrecto: “Se ha señalado que la principal preocupación [de ese grupo] es su propia supervivencia, por lo que sus lealtades cambiarían fácilmente hacia el grupo en el poder”. Como la invasión soviética jamás llegó a materializarse, nunca se tuvo que poner a prueba la red Washtub. Lo que no significa que no estuviera todo a punto. La agencia AP recuperó un artículo de la historiadora de la Oficina de Investigaciones Oficiales (OSI) de la Fuerza Aérea estadounidense, Deborah Kidwell, según la cual al menos 89 personas fueron entrenadas como agentes entre 1951 y 1959.

¿Pura paranoia propia de la Guerra Fría? Puede. Pero los servicios de inteligencia de la época no son los únicos en haber valorado la proximidad de Alaska a Rusia. Décadas después de la caída del Telón de Acero, en 2008, la entonces aspirante a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin, esgrimió la cercanía a territorio ruso como argumento de su experiencia en asuntos internacionales. “Son los vecinos de al lado. De hecho, puedes ver Rusia desde Alaska”, aseguró.
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/10/actualidad/1410365868_556934.html
solo voy a decir...okean...y narwall
 

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Soldados de una batalla ajena
Los Borinqueneers fueron los primeros puertorriqueños que combatieron en la guerra de Corea
Formaron el último regimiento segregado del Ejército de EE UU



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Miguel Piñeiro, de 83 años, soldado retirado. / M.PRIMERA

"Que antes que nada se sepa que soy de la playa de Naguabo". Federico Simmons nació en esa playa del norte de Puerto Rico hace 85 años. Al cumplir 20 emigró a San Juan y se licenció como Guardia Nacional. A los 23, el servicio militar obligatorio le envió a Panamá y, tras un par de meses de entrenamiento, le embarcó en enero de 1952 en el buque Aiken Victory con rumbo a la Guerra de Corea. "Uno sabe que va a la guerra y no sabe adónde. Esas cosas siempre las dicen a lo último". Simmons sirvió un año con los Borinqueneers, el regimiento 65 de Infantería: la última unidad militar segregada de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y el primer regimiento de puertorriqueños enviado a la primera línea de combate, a las tareas más riesgosas. "Yo era el informativo, avisaba si había enemigos o no. Sin mí y sin todos los que estábamos asignados a comunicaciones, nadie podía pelear. Por eso a cada rato mataban a uno de nosotros. A mí, gracias a Dios, no me mataron", dice Simmons y se ríe.
La guerra, seguida de la muerte o la emigración a Estados Unidos, ha hecho su parte en el lento y sostenido proceso de decrecimiento de la población de Puerto Rico en el último medio siglo, por lo que hay ahora más puertorriqueños viviendo en el continente que en la isla. Los isleños han ingresado a las Fuerzas Armadas estadounidenses desde que el Congreso les otorgó la ciudadanía en 1917 y lo hicieron en masa durante el periodo de la gran migración, entre 1945 y 1965, cuando medio millón de jóvenes de provincia y sin empleo partieron hacia el continente como soldados u obreros. Los Borinqueneers llamados a batalla entre 1950 y 1952 eran de Naguabo, de Trujillo Alto, de Guaynabo, de Añasco, de San Lorenzo, de Jayuya. No habían salido nunca de la isla, jamás habían disparado un arma y los que habían completado la escuela hablaban algo de inglés; enrolarse se les presentaba como una oportunidad de estudiar por tres años y emigrar.
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Federico Simmons, 85 años, con el uniforme de asociación de retirados. / M.P
"Anote allí, por favor: Rafael Gómez Hernández, licenciado". Gómez formaba parte de un grupo de 85 jóvenes recién graduados de la escuela secundaria que se alistaron voluntariamente el 20 de junio de 1950 en el Fuerte Buchanan de San Juan, con la promesa de que serían enviados a la escuela de oficiales en el canal de Panamá. Cinco días más tarde, el 25 de junio, estalló la guerra en Corea. "Según lo planificado, nos llevaron a Panamá, nos dieron dos meses de training, completaron las compañías con soldados de experiencia de la Segunda Guerra y nos metieron para Corea. Aquello de estudiar para oficiales se olvidó", cuenta Gómez. Había 3.500 soldados en esos tres primeros batallones de puertorriqueños que partieron en dos buques, el Marine Lynch y el Sargento Woodford.
Javier Morales es veterano de Vietnam y preside la Asociación de Retirados del 65 de Infantería, una organización creada en 1935 para brindar ayuda y abogar por beneficios para sus integrantes, con sede en la segunda planta de una vieja casa del barrio Puerto Nuevo de San Juan. Morales visita a los veteranos de toda la isla, averigua qué necesitan, busca ayuda. Él calcula que entre Puerto Rico y Estados Unidos hay más de mil sobrevivientes del regimiento: "No se tiene una idea exacta porque no se ha hecho un censo. Hay algunos que no reciben nada porque se apuraron cuando eran jóvenes y la familia no se interesó tampoco en reclamar beneficios". Los heridos en combate deben, por ejemplo, someter unos papeles para tratar de conseguir una compensación. Y justo porque prestaron servicio en la primera línea de defensa, los heridos son muchos; en términos generales, desde Corea y hasta ahora, la proporción de heridos o fallecidos en batalla suele ser mayor entre los puertorriqueños que entre otros grupos étnicos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Juan José Reyes estuvo seis meses destacado como carabinero en Suwon y otros seis hospitalizados por una lluvia de fragmentos de artillería que le hirió las piernas. Tiene ahora 87, habla, se mueve con dificultad y cada reencuentro con sus excompañeros, condecorados como él con la orden del Corazón Púrpura, le golpea hasta el llanto. "En Corea quedaron muchos muertos y yo los vi morir", recuerda. Rafael Ríos tenía tres meses de haber llegado a Corea, en diciembre de 1950, cuando el jeep de la compañía de auxilios médicos donde viajaba pisó una mina y volcó. "La labor mía era ayudar a los heridos y, de mi pueblo, yo fui de los primeros heridos. Tengo 30% de discapacidad y eso es permanente. Me quieren meter al hospital, pero yo a los hospitales no quiero ir porque uno coge ahí muchas enfermedades".
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Los veteranos Rafael Gómez, Javier Morales, Miguel Piñeiro (arriba, izquierda a derecha), Rafael Ríos, Juan Reyes Báez y Federico Simmons (abajo, izquierda a derecha), en la sede de la Asociación de Retirados del 65 de Infantería en San Juan. / M.P
Puerto Rico es una de las jurisdicciones nacionales con mayor cantidad de veteranos del Ejército de EE UU. "Los puertorriqueños han estado tradicionalmente sobrerrepresentados en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, porque es una oportunidad de desarrollarse. Pueden beneficiarse, por ejemplo, de las ayudas a veteranos para estudiar en la universidad o comprarse una casa cuando terminan su servicio", explica el antropólogo cubano-puertorriqueño Jorge Duany, profesor de la Universidad de Florida. Sin embargo, la calidad de los servicios que reciben esos militares es mediocre: "Los propios veteranos se quejan de los hospitales y de que el cierre de las bases los ha perjudicado", añade Duany.
Los beneficios para veteranos puertorriqueños sumaron 857,3 millones de dólares en las transferencias federales a isleños de 2013; este monto ocupó ese año el quinto lugar en importancia, después de las becas, y antes de las ayudas para adquirir vivienda y de las pensiones del sistema federal de retiro. De acuerdo a datos del censo de 2010, los beneficios federales del seguro social y de salud (Medicare) representaban el 38% de los ingresos de los puertorriqueños mayores de 60 años, un grupo que entonces sumaba el 20,4% de la población total de la isla.
Una avenida lleva su nombre en San Juan, a pesar de que desde la primera batalla los Borinqueneers fueron criticados tanto por las tropas estadounidenses como por sus compatriotas nacionalistas de la isla. "Había una atmósfera de subestimación, de inferioridad con la que tenían que lidiar, tenían muchas dificultades, y además tuvieron que asumir misiones casi suicidas", cuenta Frank Medina, nieto de un Borinqueneer. Entre 2005 y 2006, Medina sirvió en la Guerra de Irak como oficial de comunicaciones apostado en la población de Balad, y asegura que "no solo han cambiado los mecanismos para evitar que haya circunstancias de desagregación, discriminación o prejuicio, sino que también hay una mentalidad de respeto y diversidad para el trabajo conjunto". Medina tiene ahora 34 años, vive en Orlando, Florida, aún trabaja como ingeniero de sistemas para la Marina de Estados Unidos y representa a una alianza de voluntarios que se organizó para lograr que los Borinqueneers recibiesen la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos por sus servicios.
La condecoración les fue finalmente otorgada el 10 de junio de este año, y Federico Simmons, Rafael Gómez Hernández y Miguel Piñeiro fueron los tres únicos veteranos residentes en la isla que pudieron viajar a Washington para recibirla. "Fue un tremendo viaje, estoy muy satisfecho porque jamás había visto el capitolio por dentro y tenemos la pluma con la que el presidente Barack Obama firmó la orden", dice Piñero, de 83 años. "La guerra de Corea fue hace mucho, esto podía haber ocurrido 30 o 40 años atrás, pero nunca es tarde y estamos agradecidos porque tenemos este reconocimiento. Ya yo tenía otras cinco medallas por Corea: corazón púrpura, bronce y otras más, que no recuerdo", dice Simmons y se ríe otra vez.
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Cinco tanques que pudieron cambiar la historia

Solo los mayores entusiastas técnicos argumentan que un carro de combate es capaz de cambiar el curso de la historia. Hay muchos otros factores: militares, políticos, económicos, sociales… que explican las causas de victorias o derrotas mejor que el grosor de la coraza o el calibre de los cañones.

La imagen de ciertos tanques está arraigada en la memoria humana por los conflictos con los que se asocian, independientemente de si eran o no los mejores -medido con factores subjetivos para definir ese 'mejor'-, sugiere la revista estadounidense 'The National Interest'.

El tanque británico Mark IV, carro de combate que cambió la Primera Guerra Mundial

Los aficionados a los tanques se reirían de su divertido diseño romboidal -parece que la fábrica de tanques se olvidó de montarle la torreta-. A juzgar por los estándares actuales, la coraza de tan solo media pulgada de espesor no sirve de mucho, pero durante la Primera Guerra Mundial este 'cacharro' podía cruzar la zona neutral y sobrevivir, cosa que no podía la infantería.


© wikipedia.org
Mark IV


La mayor parte de la Primera Guerra Mundial, los ejércitos aliados sufrieron un baño de sangre incapaces de romper las líneas de las trincheras alemanas. Cañones, ametralladoras y alambres de púas requerían una nueva tecnología para salir de ese punto muerto, para poder avanzar y cambiar el curso de la guerra.

El Mark IV simbolizó un gran avance técnico que permitió salir de ese callejón sin salida, pudiendo abrir brechas en las defensas enemigas y acercando el fin de la guerra. Por supuesto, hubo razones mucho más importantes que hicieron que la Alemania imperial buscara la paz en 1918. Sin embargo, Mark IV mostró que si la técnica plantea problemas, la misma técnica puede resolverlos.

Tanque alemán Mark II- símbolo de victorias de Alemania nazi

Es un mito que en pleno auge de sus victorias, en 1940, la Alemania nazi tuviera más tanques y que estos fueran mejores que los de los ejércitos británico y francés. El tanque pesado francés Char B1 o el de peso medio S35 eran mucho más potentes que los carros de combate alemanes, y el británico Matilda llevaba una coraza aún más gruesa.


© Wikimedia.org


Es irónico, pero al comienzo de la Segunda Guerra Mundial en la vanguardia de las tropas acorazadas alemanas iba un tanque tan endeble como este Mark II (es decir, el tanque Pz.Kpfw II, RT). Con un peso de solo 10 toneladas y un cañón de 20 milímetros de calibre, Mark II era quizá el tanque más débil de todos los tanques de esa guerra, pero tenía una ventaja importante: estación de radio, cosa que no tenían los carros de combate franceses y soviéticos. Debido a esto, los alemanes fueron capaces de coordinar sus acciones, pese al humo y la confusión en el campo de batalla.

Lógicamente esta ventaja no puede explicar sorprendentes victorias de las tropas acorazadas alemanas al inicio de la guerra. Las razones son la mejor táctica, y la mejor preparación y gestión, así como la superioridad en el aire. Y el Mark II fue lo suficientemente bueno para que generales hábiles como Heinz Guderian y Erwin Rommel obtuvieran una serie de impresionantes victorias.

El tanque soviético T-34, el símbolo de la victoria soviética

Este fenómeno ocupa el primer puesto en el ranking de diez mejores tanques del siglo XX, elaborado por el canal de televisión Military Channel en 2007 a partir de encuestas de tanquistas y expertos británicos y estadounidenses. Este carro de combate combinaba altísimas características de potencia de fuego, seguridad y maniobrabilidad, así como facilidad de producción.


© RIA Novosti Maksimov
т-34


Los soldados alemanes experimentaron un verdadero 'shock' y horror cuando vieron que los proyectiles 'perforantes' de sus cañones antitanque de 37 y 50 mm de calibre rebotaban en la gruesa armadura del tanque medio soviético T-34 y el pesado KV.

Con su blindaje de 45-60 mm de espesor, el T-34 de 28 toneladas de peso y potente cañón de 76,2 mm, anchas orugas y motor diésel, era capaz de alcanzar una velocidad de 50 k/hora maniobrando en el barro sin atascarse.

Sin embargo, todas las ventajas de este carro de combate no impidieron a la Wehrmacht en verano y otoño de 1941 ocupar gran parte europea de la URSS.

Sin embargo, el hecho de que los eslavos "inferiores" fueran capaces de hacer tanques que superaban en casi todas las características a los carros de combate alemanes asestó un enorme golpe moral a los germanos durante una de las campañas militares más importantes de su historia.

El tanque estadounidense M4 Sherman

La palabra "mediocridad" es un débil elogio. Pero aunque el Sherman no era un tanque excepcional, demostró que lo "bueno" es un gran enemigo de lo "mejor", afirma 'The National Interest'.


© Wikimedia.org
M4 Sherman

Sus armas y blindaje eran buenos en 1942 cuando el tanque fue lanzado a las llamas de la contienda mundial, pero al final de la guerra, pese a varias mejoras (al igual que el T-34), era más 'flojo' que los poderosos (y carísimos) tanques alemanes.

Sin embargo, este carro de combate fue muy fiable y al final de la guerra Estados Unidos logró organizar su producción en masa, a diferencia de las empresas alemanas. Además, su potencia de fuego y blindaje eran bastante buenos.

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial se fabricaron 49.000 tanques Sherman, que constituyeron la espina dorsal de las tropas acorazadas de Estados Unidos y Gran Bretaña. Incluso la URSS recibió 4.000 carros de combate de este tipo y muchas tripulaciones de tanques soviéticas prefirieron su querido 'emcha' (como lo apodaban) porque eran más cómodos por dentro y más fiables que los T-34.

Sherman se convirtió en un símbolo de la guerra de tanques industrial, un 'alimento' para el Moloch de la contienda mundial que devoraba tanques como si fueran caramelos, y para el que los tanques eran el mismo material desechable que las balas.


El tanque chino 'tipo 59'

En realidad no es nada más que una mala copia del T-54 soviético, fue la primera versión del conocido y usado ampliamente T-55.


© REUTERS


Pero también puede pretender la fama mundial. Bastaría con recordar que el tanque de la plaza Tiananmen, e monumento de acero de un estado que se opone al deseo humano de libertad. Es este tanque el que se ha convertido en un icono visible en las fotografías de 1989, es decir, de la columna de tanques T-59 a la cual bloqueó el camino un ciudadano chino en solitario para despertar la conciencia de su pueblo y del mundo

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/139724-cinco-tanques-cambiar-historia
 
PRIMER FUSIL ANTI TANQUE
T-GEW de 13mm alemán
, el primero rifle AT del Mundo Este rifle comenzó a ser diseñado en 1917 y se trataba simplemente de un Mauser de 8 mm en esteroides. El arma tenía un largo total de 1,68 metros , un peso de 17kg. perforaba 20 mm. a 100 mts. a 90 grados, disparaba la munición 13x92SR, hasta donde se, existe solo uno en el pais, expuesto en el Museo de Armas de la Nacion.-
 

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Ardenas y «Frühlingserwachen», fracaso de las últimas ofensivas germanas


«¡Hacia el Mosa!» De nuevo las divisiones «panzer» cabalgaban por las carreteras de las Ardenas. Habían roto las líneas estadounidenses y avanzaban victoriosas, mientras los aliados se sumían en la confusión. La operación «Wacht am Rheim», la Batalla de las Ardenas, había comenzado

Un carro de combate Sherman M4 maniobra en una carretera nevada del Bosque de las Ardenas, en diciembre de 1944
Tras el fracaso de laOperación Market-Garden, la campaña en el frente occidental había quedado ralentizada. El ejército alemán había sido capaz de reorganizarse y establecer unas sólidas líneas defensivas a lo largo de sus fronteras frente a las cuales las fuerzas aliadas, con sus recursos logísticos forzados al máximo, e incapaces de romperlas, se vieron forzadas a detenerse.
En el Este, los combates se concentraban en los Cárpatos y Hungría. La lucha sería encarnizada en torno a Budapest y el lago Balatón, donde la Wehrmacht fracarsaría en una de sus últimas ofensivas de la guerra, la operación Frühlingserwachen, ya en marzo de 1945.
Hürtgen
Durante el otoño, los angloamericanos lanzaron toda una serie de ataques con el objetivo de alcanzar el Ruhr y sus presas. El más importante tuvo lugar en torno a la zona boscosa de Hürtgen, donde los estadounidenses se vieron enfrascados en penosos y cruentos combates que durarían hasta febrero de 1945 para conseguir una fracción de terreno que para nada compensaba las bajas sufridas.
El único éxito fue la conquista de Aquisgrán en octubre de 1944, un golpe propagandístico considerable al ser la primera ciudad alemana ocupada por los aliados —y por lo significado de su historia, cuna del Imperio Franco de Carlomagno—, pero no reportó ventaja estratégica alguna.
En el mes de noviembre, con el puerto de Amberes plenamente operativo, los aliados comenzaron a resolver sus problemas logísticos. Por fin podrían pasar a la ofensiva y aplastar a los ejércitos de Hitler en el Oeste... Sin embargo, fueron los alemanes quienes atacaron: la Operación Wacht am Rhein (Guardia del Rin) era la última y arriesgada apuesta de Hitler por cambiar el signo de la guerra.
Manteniéndose por completo a la defensiva en el frente oriental, todos los recursos disponibles se iban a comprometer en un arriesgado ataque que, al igual que en 1940, debía romper el frente y cercar a los aliados. El plan era ambicioso, dos ejércitos panzer —el V y el VI— atacarían las líneas estadounidenses en las Ardenas, un sector relativamente tranquilo, y avanzarían en dirección a Bruselas y Amberes, cruzando el Mosa entre Lieja y Charleroi, para cercar a los ejércitos enemigos de espaldas al mar: un nuevo Dunkerque.
Las Ardenas
El sector de las Ardenas estaba escasamente defendido, en un frente sobreextendido, y con unidades novatas o en plena reorganización. Aun así, cualquier plan ofensivo alemán era inviable sin neutralizar el potencial aéreo aliado... Los precisos informes meteorológicos germanos auguraban una semana de mal tiempo a partir de la segunda quincena de diciembre. La aviación aliada no podría despegar de sus aeródromos.
Era el momento adecuado y de nuevo los panzer se pusieron en marcha: el ataque comenzó el 16 de diciembre de 1944 y los estadounidenses se vieron totalmente sorprendidos a lo largo de todo el frente, siendo sus posiciones rebasadas. Los cuatro primeros días de la ofensiva alemana serían críticos. El caos se instaló en el Alto Mando aliado, que sufrió su mayor crisis de toda la guerra.
La situación en el frente era parecida, con las unidades del ejército de los EEUU sumidas en la confusión, mezcla del impacto del ataque alemán y de las acciones de varias unidades especiales enemigas camufladas de estadounidenses… Pero la ofensiva alemana, que en realidad nunca había tenido muchas oportunidades de éxito, se estaba diluyendo. Las fuerzas norteamericanas se rehicieron prontamente, bloqueando a las divisiones panzer y ralentizando su avance, o directamente frenándolas como en Bastogne y Saint-Vith.
El tiempo despejó y la aviación aliada hizo su aparición. Las reservas de combustible germanas, siempre escasas, se estaban agotando: diciembre de 1944 no era mayo de 1940. Las fuerzas móviles de la Wehrmacht pronto se vieron atascadas entre la nieve y el barro en las angostas carreteras de las Ardenas. Las divisiones panzer no eran ya el temible puño. Estadounidenses y británicos contraatacaron y el 26 de diciembre los alemanes estaban derrotados. Los combates aún durarían dos semanas más, pero, contenida la marea alemana, los aliados ya podían pensar en la siguiente fase de la guerra: el cruce del Rin y la conquista de Alemania.
Operación «Greif»
Con el objeto de tomar intactos los puentes sobre el Mosa, se había preparado una unidad especial, la Panzer Brigade 150, que, camuflada con vehículos y uniformes estadounidenses, debía traspasar las líneas enemigas y sembrar el descon-cierto entre las tropas aliadas horas antes de iniciarse la ofensiva de las Ardenas. Un pequeño grupo de dicha unidad, el Einheit Stielau, realizaría acciones de sabotaje, interrumpiendo y confundiendo la cadena de mando de los anglosajones. Aunque fallaron en su propósito, el impacto psicológico de los comandos fue muy alto y contribuyó a amplificar el caos de los primeros días de la ofensiva alemana.
La ejecución de esta misión fue encargada personalmente por Hitler a Otto Skorzeny, un coronel de las SS que ya había participado en el rescate de Benito Mussolini en el Gran Sasso. Durante la operación, Skorseny resultó gravemente herido de metralla en la cabeza y fue evacuado a Alemania.
ABC.es
 

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Budapest, Varsovia y Viena en manos del Ejército Rojo
La «Wehrmacht» fracasó en tres ofensivas sucesivas para liberar el cerco de la capital húngara

Los soviéticos combatieron en Budapest casa por casa para reducir a los 80.000 defensores de la ciudad
Mientras los alemanes preparaban su ofensiva en el oeste, los soviéticos se acercaban a las puertas de Budapest. El gobierno húngaro quería declarar su capital ciudad abierta, pero Hitlerla condenó a sufrir los rigores de la guerra al considerarla una Festung (fortaleza) que debía ser defendida hasta el último aliento. Actuaría como un rompeolas contra el que deberían estrellarse las fuerzas enemigas, perdiendo así su ímpetu ofensivo.

Cerco
Después de atravesar la llanura húngara, unidades del Tercer Frente Ucraniano al mando del mariscal Tolbukhin cruzaron, el 4 de diciembre de 1944, el Danubio al sur de la capital mientras las fuerzas del Segundo Frente Ucraniano del mariscal Malinovsky la rodeaban por el norte. El cerco se cerró el 26 de diciembre atrapando a una guarnición de 40.000 soldados alemanes y 38.000 húngaros, todos ellos bajo el mando del general de las SS Pfeffer-Wildenbruch, que actuaba con total desprecio hacia sus aliados y la población civil.
Los soviéticos, deseando evitar los rigores del combate urbano, ofrecieron una capitulación que los alemanes rechazaron de plano. El Ejército Rojo procedió entonces a una reducción sistemática de la ciudad empezando por Pest, en la orilla derecha del Danubio, evacuada por los alemanes el 17 de enero de 1945.

Konrad
Entre tanto, Hitler ordenó reunir todas las fuerzas disponibles para intentar romper el cerco que asfixiaba a la capital. Tres operaciones sucesivas, Konrad I, II y III, trataron sin éxito de llegar hasta los sitiados. En la última de ellas, las vanguardias alemanas estuvieron a tan sólo 16 kilómetros de la ciudad, pero debieron retirarse y ocupar posiciones defensivas. Cuando quedó claro que no recibirían ayuda del exterior, los supervivientes que aún resistían en Buda, al oeste del Danubio, intentaron romper el cerco soviético el 11 de febrero de 1945. Apenas 700 lo lograron.
Unas semanas antes, el 17 de enero, el Ejército Rojo había entrado en las ruinas de Varsovia, destruida sistemáticamente por orden de Hitler después de aplastar sin piedad el levantamiento del 1 de agosto organizado por el Armia Krajowa (Ejército Nacional) a las órdenes del general Tadeusz Komorowski.

«Frühlingserwachen»
Con la caída de Budapest no remitió el interés de Hitler por la región. Fracasada la ofensiva de las Ardenas, decidió trasladar a Hungría su reserva estratégica, el VI Ejército Panzer de las SS, que desencadenó, el 5 de marzo de 1945, la Operación Frühlingserwachen (Despertar Primaveral) con la misión de proteger los campos petrolíferos y refinerías de Nagykanizsa. El ataque se estrelló contra las poderosas defensas del Tercer Frente Ucraniano, cuya posterior contraofensiva culminaría con la caída de Viena el 13 de abril.

La rebelión de Praga y la deserción del ROA
En Praga, los checos se levantaron contra los ocupantes alemanes el 5 de mayo. Incapaces de imponerse a las tropas germanas, a pesar de contar con la ayuda del ROA (Ejército Ruso de Liberación, formado por soldados soviéticos al servicio de la Wehrmacht, cuyos integrantes decidieron volver a cambiar de bando en el último momento), debieron acceder el 8 de mayo a permitir el paso a los alemanes en retirada para evitar la destrucción de la ciudad, que quedó al día siguiente en manos de los soviéticos.

Los personajes
George S. Patton. El primero en cruzar el Rin
Tenido por uno de los mejores comandantes de fuerzas móviles de la Segunda Guerra Mundial, la figura del general Patton destaca entre la de todos los militares estadounidenses. Su autolabrada fama de soldado rudo, pero sobre todo su falta de tacto político, le granjeó no pocos problemas, que lo relegaron durante el Día D y ensombrecieron su buen papel en las campañas de África del Norte, Túnez y Sicilia. Prestigio recuperado, sin duda, en la ruptura de Normandía, en la agresiva contraofensiva de las Ardenas y en el avance y cruce del Rin. Sus unidades llegaron hasta Checoslovaquia, siendo las fuerzas aliadas que más penetraron dentro del Reich. Sin embargo, unas polémicas declaraciones criticando a la URSS nada más terminada la guerra lo abocaron a una suerte de prematuro retiro. Antes de ser apartado del mando, falleció como consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tráfico.

Walter Model. El general favorito de Hitler
Genthin, 24 de enero de 1891 – Ratingen, 21 de abril de 1945
El mariscal de campo Walter Model tuvo un papel muy destacado en las batallas finales de la Segunda Guerra Mundial. Fue el responsable de dar respuesta a la Operación Market-Garden y a los ataques aliados en el bosque de Hürtgen, para dirigir después personalmente la ofensiva de las Ardenas. Experto en el arma blindada, se había destacado en el Frente Este en la batalla de Moscú y luego en Kursk, y en poco tiempo había pasado de mandar una división a todo un ejército, siendo llamado por Hitler para intentar frenar el desastre del Grupo de Ejércitos Centro en agosto de 1944, tras la Operación Bagration. El general favorito de Hitler, tanto por sus aptitudes en el campo de batalla como por su inquebrantable fe en el nacionalsocialismo, se suicidó tras haber sido cercadas sus tropas en la bolsa del Ruhr.
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OBITUARIOS
Yitzchak Hofi, exdirector del servicio secreto israelí
Su éxito en el rescate de los rehenes de Entebbe quedó ensombrecido por las matanzas de palestinos en Sabra y Chatila

Yitzchak Hofi, exdirector del servicio secreto israelí, con Moshe Dayan durante la guerra de Yom Kippur / DAVID RUBINGER (CORBIS)

Yitzchak Hofi fue hasta ayer, cuando murió en Tel Aviv a los 87 años, uno de esos hombres de luz y sombra que Israel ha acostumbrado a parir desde la creación del Estado. Tan válidos son para él los calificativos de héroe nacional como de supuesto violador de las leyes de la guerra. Su legado está hecho de contradicciones que van de la mano de su cargo, el de quinto director del Mossad, el servicio secreto de Israel.
Haka, como era conocido, nació en la Palestina del mandato británico en 1927. A los 17 años se enroló en la Haganá, la guerrilla judía germen del Ejército actual. Formó parte de la Palmaj, la unidad de élite de esta irregular tropa. Ayudó a su meteórica carrera militar que uno de sus compañeros fuese Moshe Dayan, comandante en jefe e icono de guerrero incombustible. Su padrinazgo le impulsó, pero esa protección se sustentaba sobre su inteligencia. Hofi, por ejemplo, fue uno de los escasos militares que advirtieron en 1973 del peligro de un levantamiento de las naciones árabes vecinas contra su país. Apenas nadie previno aquella guerra en pleno Yom Kippur. Su vaticinio y su papel en la contienda, al mando del comando norte frente a Siria y Líbano, lo coronaron como “imprescindible pilar del Estado”, como lo llamó el diario Maariv.
Los fallos en la inteligencia de aquella guerra le abrieron las puertas del Mossad. Su predecesor, Zvi Zamir, fue defenestrado y sustituido por Hofi. Ocupó la dirección de la agencia entre 1974 y 1982. Suficiente tiempo para lo mejor y lo peor. Como recordaba ayer el primer ministro Benjamín Netanyahu, suya fue la estrategia que en 1976 puso fin al secuestro de un vuelo de Air France en Entebbe (Uganda). Soldados israelíes liberaron con vida a 252 de los pasajeros y tripulantes. La acción fue conocida como Operación Trueno o Yonatan, en honor del hermano mayor de Netanyahu, fallecido durante los hechos.
Más tarde, Hofi ideó también el asesinato de dirigentes de Septiembre Negro y fue pieza importante en la elaboración del acuerdo de paz con Anuar el Sadat en Egipto. Entre 1979 y 1981 ejecutó otra de las operaciones míticas del Mossad, Átomo, que concluyó con el ataque a un reactor nuclear en Irak. Su hundimiento llegó un año más tarde, cuando formó parte de la cúpula militar que “permitió deliberadamente” la entrada de milicias falangistas en los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en Líbano, donde se perpetraron matanzas infames hace justo 32 años. Así lo dictaminó una comisión de investigación interna. Israel se movilizó como nunca antes por la paz y contra los dirigentes como Hofi y como el entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon.
Tras su caída en desgracia, aún mantuvo una importante labor de consejero nacional y asesor en comisiones de seguridad. Como tantos militares del país, ya sin uniforme fue premiado con un importante puesto gestor, el de jefe de la Corporación Eléctrica de Israel.
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