Resulta imprescindible hacer un pequeño repaso del peso específico que tiene la Argentina en el concierto de naciones para observar si hay una concatenación entre este y el esfuerzo que realiza el Estado Nacional en satisfacer la demanda de defensa.

Primeramente, podemos precisar que el país cuenta con la octava superficie más grande del planeta, llevando a que su posición geopolítica sea la de un Estado continental, por su posición en Sudamérica y la de bicontinental, por sus aspiraciones sobre una porción de la Antártida donde posiciona 13 bases, entre permanentes y temporales. Relativo a esto, y tomando como parámetro la superficie que reclama, la Argentina proyecta unos 3.761.274 km2 totales, convirtiendo a la Nación en la séptima superficie más grande del planeta. En misma línea, pero escindiendo el terreno firme, esgrime casi un doble de este tamaño en cuanto su plataforma continental, dando cuenta de un contundente espacio aeronaval donde debe ejercer su potestad de control.

Siendo una de las veinte economías más desarrolladas del mundo, cuenta con una considerable producción de bienes agroindustriales en función de una privilegiada latitud en cuanto a la fertilidad de sus suelos. Teniendo a su vez una de las reservas energéticas más importantes del planeta, entre shale oil y petróleo no convencional, además de reservorios de metales preciosos y otros elementos considerados estratégicos, la Argentina se apunta con un palmarés en baja densidad poblacional en sus territorios donde florecen estos recursos naturales estratégicos.

Pese a estas importantes consideraciones productivas y geográficas desde donde se deben apoyar y consolidar las estrategias de Defensa Nacional, que en última instancia deben proponer un esfuerzo para maximizar sus capacidades militares, la Argentina ha decidido mantener una tendencia que muestra la disociación entre sus fines estratégicos y sus medios. Es notorio entre la comunidad académica especializada en el análisis de la Defensa Nacional que desde el retorno democrático la gestión de la jurisdicción especifica se ha concentrado en administrar recursos cada vez más escasos y/o enfocarse en manejar políticas de corte cuartelario. Esto ha impactado profundamente en el estado de las propias capacidades militares, que año a año han visto la baja de equipamiento y, como corolario de esto, la imposibilidad de ser mantenidas.

La separación entre el valor de lo que queremos conservar, justamente aquellas consideraciones ligadas al peso específico de la Argentina, y la gestión de los recursos que promueven herramientas para brindar protección, fueron ampliándose de manera constante desde el año 83 en adelante. Una de las causas del deterioro de medios y capacidades se puede entender por el peso del sector dentro de la agenda pública.

En una columna sostuve que “la dificultad en el posicionamiento en agenda ha implicado una seria limitación para promover el interés del sector dentro del arco político. Entendiendo que el ámbito natural para dirimir los asuntos políticos es el institucional, el sector castrense se muestra como un ente sin poder comunicacional que despierte interés contundente tanto de la propia sociedad como de los representantes políticos de la misma. Relativizando su propio interés y perdiendo posicionamiento, la búsqueda de consensos necesarios para generar políticas de estado dentro del sector han colisionado con eventuales medidas de coyuntura que no han consolidado a que las necesidades del sector muten en intereses que puedan penetrar la agenda”.

Teniendo en cuenta la irrelevancia del sector, que ha llevado a poco impulso para constituir capacidades instrumentales de acuerdo con los objetivos de defensa que deben perseguir, el peso de gestión en los últimos años se ha traspolado a la exposición que obtienen las misiones secundarias, misiones que demandan equipamiento menos especializado, más económico y no necesariamente militar.  En esta línea, las misiones subsidiarias brindaron una garantía para dar relevancia al sector, aunque con sus costos. Las misiones secundarias implican a la luz de un mundo hiperconectado, una garantía de visibilidad desde lo comunicacional exclamando a las instituciones a las que defiende y a la sociedad a la que protege un llamado de atención que pretende revitalizar un difuso interés de la política y la gente y que en definitiva brinde una bocanada de aire a la idea de que las fuerzas efectivamente tienen una vida activa dentro de una sociedad que ignora o es esquiva a la posibilidad de una guerra.

Entre el florecimiento de las misiones subsidiarias luego del consenso básico de la década del 80 y las pulsiones externas e internas para vincular a las Fuerzas Armadas con el embate de las “nuevas amenazas”, la gestión de medios y capacidades en las Fuerzas Armadas argentinas se volcó a la gestión del achicamiento o directamente a la compra de oportunidad o parche.

Este entorno estratégico argentino, con la extensa superficie terrestre y marítima y el voluptuoso aeroespacio, observó gradualmente como el poder instrumental de las Fuerzas Armadas se fue disgregando pese a eventuales esfuerzos administrativos para dotar al sector de marcos administrativos. En esta línea, durante las últimas dos décadas surgieron constructos importantes a nivel administrativo para intentar revertir la tendencia declinante de las capacidades materiales, tal como el primer Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional en el año 2007.

Sin embargo, los sucesivos ciclos de planeamiento adolecieron de presupuesto asignado para llevar adelante una política de defensa enfocada en lo instrumental, cuestión que en última instancia se constituye como el ethos de una política de Defensa Nacional sólida. Es importante recalcar esto último: no puede existir doctrina de defensa, sin capacidades que conjuguen el planeamiento, los recursos humanos y los materiales.

En el próximo apartado de este trabajo relevaremos la tendencia declinante de estas capacidades instrumentales en las Fuerzas Armadas argentinas, que han llevado a disociar los fines estratégicos nacionales, tales como los objetivos de valor terrestre, el espacio aéreo y las proyecciones marítimas, con una política de defensa instrumental.

Armada Argentina

Créditos: ARA

Con su misión principal encomendada en defender las jurisdicciones marítimas nacionales, los espacios circundantes, ofrecer sostenimiento en búsqueda y rescate en una inmensa porción marina del Océano Atlántico y a su vez, proyectar capacidades hacia el continente antártico, la Armada Argentina ha sufrido un deterioro sustancial de sus medios, llevando a una disminución paulatina de capacidades.

Las gestiones para recuperar, modernizar o amplificar el poder naval argentino han sido cuanto menos limitadas, y abocadas primeramente a embarcaciones auxiliares o de patrulla, tal como se puede observar en el cuadro que acompaña este apartado.

Mientras, la capacidad de combate en superficie, hoy en día brindada por la División de Destructores y la División de Corbetas con sus sistemas MEKO 360 y MEKO 140, sufría el paso del tiempo llevando a que casi la mitad de los cascos queden inoperativos por falta de insumos o reparación de sistemas.

La fatídica perdida del ARA San Juan en el año 2018, llevó finalmente a cerrar una historia de 85 años de desarrollo de capacidades submarinas. Con su hundimiento en el fondo del Atlántico, la institución naval perdió su único sistema operativo, a razón de que el ARA Salta se encontraba fuera de servicio y el ARA Santa Cruz se ubicaba en gradas del astillero TANDANOR a la espera de fondos para los trabajos de media vida.

La capacidad de aviso y patrullaje, como mencionamos, fue la única que logró un pequeño impulso en las distintas gestiones de gobierno. Durante el periodo 2003-2015 se incorporaron 4 avisos usados Neftegaz desde Rusia y durante el periodo de gobierno posterior, 2015-2019, se firmó un contrato para incorporar 4 buques del tipo OPV (Offshore Patrol Vessel) de Francia.

La capacidad de transporte marítimo y logística naval sufrió el embate del incendio a bordo del ARA Almirante Irizar, que llevó a un impase en las capacidades de sostén logístico naval propio al continente antártico. En igual medida, los cascos destinados al transporte de pertrechos, equipos y personal disminuyeron desde el año 2000.

Por otro lado, la situación de la Aviación Naval en la actualidad se demuestra claramente en el gráfico superior. El deterioro de sus capacidades ha sido gradual, llevando a la pérdida de su capacidad de transporte de ala fija, a la perdida en igual forma de su capacidad de caza y bombardeo y a una disminución sustancial de sus elementos de alas rotativas, tanto para tareas de transporte como para aquellas destinadas a brindar capacidades OTH (sobre el horizonte) a los buques de combate. Similar camino de desinversión al de la Aviación Naval sufrió la Fuerza Aérea Argentina, tal como detalla en el apartado siguiente.

Fuerza Aérea Argentina

Acaso la institución castrense con mayor deterioro de las tres, tanto en cantidad de medios fuera de servicio, como en capacidades determinantes que terminaron siendo dadas de baja por acción u omisión. La Fuerza Aérea Argentina sufrió el embate de la merma de fondos llevando a la postre a un pronunciado deterioro tanto de sus aeronaves de ala fija como de alas rotatorias.

En esta línea, la capacidad más característica e importante, su ala de caza supersónica, quedo fuera de servicio tras la baja del sistema Mirage en el año 2015. Relacionado a esto, las sucesivas administraciones de la cartera de defensa se empeñaron en buscar un reemplazo de esta capacidad perdida, aspirando a incorporar aeronaves de segunda mano o nuevas. El debate en torno a las gestiones implicó poner en relieve la capacidad del Reino Unido para vetar componentes, y en ultima instancia, la posibilidad de adquirir un sistema de armas occidental. Con esto, propuestas europeas y coreanas fueron frenadas de manera diplomática, llevando a nuevas soluciones negociadas durante los últimos dos años enfocadas en aeronaves no occidentales, entre rusas o chinas. Mismo destino parece observarse en el ala de caza de la fuerza, que todavía se respalda en antiguas aeronaves A-4Ar, hoy contadas en menos de una decena, y con un horizonte de vida operativa que no supera la década.

Por otro lado, tanto la capacidad de bombardeo como de ataque fueron llevadas a cero durante las ultimas dos décadas, sin previsión por parte de las gestiones en defensa de restituirlas. Sin embargo, opciones de oportunidad o incluso de parche, han llevado al impulso de conversión de distintas aeronaves, puntualmente de entrenamiento, a cumplir tareas dentro de esta capacidad, pero con limitaciones operativas importantes.

Si bien el grafico muestra un descenso en cuanto a cantidades, el ala de transporte de la Fuerza ha sido quizá una de las que ha sufrido un impulso en cuanto a calidad. Las antiguas aeronaves C-130 Hércules fueron llevadas a una recorrida y actualización de componentes sustancial en talleres tanto estadounidenses como argentinos. En otra línea, aeronaves dadas de baja han sido recuperadas al año 2020 con la intención de romper la tendencia declinante de los números y ofrecer apoyo en capacidades de transporte liviano. A raíz de esto, sistemas de armas como el F-27 y F-28 han avanzado en una nueva puesta a punto.

Criticada durante la gestión desarrollada durante el 2015 al 2019, la única capacidad que no solo ha mejorado sus números, sino su calidad, es el ala de adiestramiento de la Fuerza Aérea Argentina, llevando a que su triada de instrucción se encuentre entre las mas modernas del mundo. En esta capacidad, se observa la incorporación de importantes números de sistemas, entre Tecnam P2002, Grob 120, Texan II (ideado y destinado al entrenamiento avanzado y no a otro rol, pese al debate mediático acaecido durante su proceso de incorporación) y Pampa II/III.

La tendencia declinante mostrada en el cuadro anterior resulta elocuente para analizar como una fuerza, en general con menos sistemas que otras, puede ser destartalada operativamente a razón de que opera a precios internacionales y que, sus relevos de capacidades implican costos comparativamente mas altos al de otras fuerzas.

Ejército Argentino

Créditos Daniel Pirosanto

El Ejército Argentino, no escapa a la realidad de las otras fuerzas. Prácticamente toda capacidad ha ido en reducción desde el año 2000 a la actualidad. Sin embargo, el desgaste ha sido menor a razón del grado de puesta a punto, mantenimiento y alistamiento de unidades, mas allá de su antigüedad.

Esta cuestión es observada fácilmente en el mantenimiento de sistemas de armas que ya cuentan con medio siglo de uso dentro de la fuerza, entre tanques, vehículos de combate de infantería, piezas de artillería, vehículos de guarnición e incluso helicópteros.

De todas maneras, durante las dos décadas donde se posa este articulo, algunas capacidades se han minimizado a grados alarmantes: el reconocimiento y exploración armado, la capacidad antitanque, la capacidad antiaérea, la capacidad de ataque con helicópteros, entre otras.

La tendencia que se muestra para la fuerza en cuanto a incorporación de equipos se limita principalmente a material de transporte, entre camiones, equipos de ingenieros y otros elementos pensados con una fuerte impronta en las capacidades subsidiarias de la fuerza. Es así, que el reemplazo o modernización de ciertas capacidades han sido relegadas por aquellas con mayor exposición publica frente a desastres naturales, emergencias sanitarias, alimentarias y otras.

La baja y disminución de sistemas y capacidades en ultima instancia se explica por una curva decreciente de asignación de fondos para gastos específicos de capital. Como veremos en el próximo grafio, pese a ciertos grados de crecimiento en la curva de fondos durante la primera década tras la crisis del 2001, el componente mas sobresaliente del presupuesto ha expandido los gastos corrientes, limitando la posibilidad de mantener, modernizar o incorporar nuevos equipos, ampliar capacidades o, como mínimo, mantenerlas.

Los números económicos han hecho mella en la adquisición, recambio e incorporación de medios para las fuerzas. De manera muy figurativa, todos los gráficos demuestran un franco deterioro de la inversión del Estado Nacional en la órbita de defensa, pese a un periodo de crecimiento contado en unos años, lo que se ha traducido en los resultados que podemos notar hoy en cuanto a la crisis que predomina sobre el material y las capacidades militares.

Esta falta de inversión destinada decididamente a los gastos de capital es una de las razones mas importantes de la dificultad constante para mantener sistemas operativos o para buscar reemplazos de estos.

Teniendo en cuenta este derrotero, la Argentina se debe un debate serio en cuanto a sus capacidades militares. Es verdad que durante los últimos años la cuestión de la Defensa ha despertado un cierto y relativo interés tanto en el poder político, como en la opinión publica y en propias esferas decisorias. Sin embargo, ese debate decanta en mayor medida en roles, misiones, normativa o ámbitos macro de la Defensa Nacional. Este debate olvida completamente que la punta de lanza (y razón de ser) de la Defensa Nacional se constituye en su Instrumento Militar, el cual se compone de la conjunción de su personal con su equipamiento para satisfacer distintas misiones. Sin equipamiento no podemos pensar en Defensa Nacional. Debatir de defensa sin conectarnos con el plano operacional es seguir debatiendo entelequias.

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20 COMENTARIOS

  1. Cambien el titulo por favor, debería decir «La INEXISTENCIA de las capacidades militares argentinas»
    Argentina no está en condiciones de sostener un conflicto armado mas alla de unas pocas horas, literal

  2. Emilio tu canto de sirena por lo que siempre pudimos ser…. pero y la decisión para revertir la realidad quien la tiene.
    Arturo Malvasio

  3. Cada vez más endeble la situación de las fuerzas armadas, solamente parches y equipos básicos «para la foto». Ahora, es admirable el empeño que le ponen al mantenimiento y recuperación de equipos en los talleres, un esfuerzo titánico de estos hombres…

  4. Coincido totalmente: «Sin equipamiento no podemos pensar en Defensa Nacional. Debatir de defensa sin conectarnos con el plano operacional es seguir debatiendo entelequias.»

  5. Excelente artículo, aunque doloroso en lo que hace al reconocimiento de la decadencia militar argentina durante los años de democracia.

  6. ¿Sabian que los unión sovietica asustó a la otan por micho tiempo con fotos de un misil balistico que era falso?.. Digo no hace falta hablar de lo que está mal en Argentina, se puede ser más astuto.

  7. Excelente artículo y conclusiones. Más allá de todas las correctísimas referencias de contexto y económicas , el tema principal pasa por la marcada falta nacional de concepción patriótica, la falta de estadistas (al menos en la política), y el profundo des interés dirigencial y/o peor aún el interés ideológico retrógrado que nos tiene sumido en ser un país sub desarrollado avanzando a la involución sin piso.

  8. Y si… esto es algo sobre lo que hablamos todo el tiempo, las políticas de ajuste, la utilización de las FFAA cómo contendiente político, la cuestión geopolítica a partir de Malvinas y los propios errores de las FFAA contribuyeron a este presente.
    Tengo que decir que en esta gestión de Mindef observo algunos atisbos que pueden frenar este proceso de desarme y desfinanciamiento. Ojalá no sean sólo atisbos y realmente se le otorgue un nuevo financiamiento a nuestras fuerzas.

  9. Más claro échale agua. Rusia es el único país que está dispuesta a vender armamento de calidad a la Argentina a cambio de litio, Lo cual me parece un trato justo para ambas partes. Argentina corre el riesgo de perder mucho incluido la antarida en un efecto de pinza desde malvinas por un lado y chile por el otro. Mi pregunta es estamos vendidos al globalismo o nuevo orden mundial o todavía estamos a tiempo de reaccionar?

  10. la guerra tecnologica actual es un desproposito,la defensa debe ser desarrollada en la guerra asimetrica.habiendomisisles intercontinentales con alcanses de 13.000 km es un desproposito gastar grande sumas en juguetes caros que luego son abandonados por gobiernos antiargentinos

  11. Soy Argentino , la capacidad de nuestras fuerzas armadas y del mismo pueblo , han demostrado con el transcurso del tiempo y a la historia me remito que somos capaces de enfrentar cualquier agresión interna o externa con o sin armas , estoy orgulloso de las misma , no se olviden que somos capaces de improvisar en cualquier terreno y de transformar armamentos de cualquier tipo , cómo de fabricarlos también .

  12. Es una instrucción de los ingleses luego de Malvinas, que Argentina no aumente sus capacidades militares y deje languidecer todo su equipamiento, limitandose a la compra de repuestos para equipamiento cada vez mas obsoleto, mientras luego terminan dados de baja sin reemplazo. la han cumplido todos los gobiernos independientemente de la tendencia politica del 83 al a fecha.

  13. Muy buen análisis. El desinterés o más bien el plan sistemático de destrucción de las fuerzas armadas ha sido la única política de estado transversal a todas las administraciones desde el regreso a la democracia. Paralelamente el aumento del gasto público improductivo y del gasto político parasitario fue exorbitante. Tenemos un territorio que no podemos defender, espero que alguna vez alguien responda por semejante indefención que es contraria hasta al preámbulo de nuestra Constitución Nacional.

    • Totalmente de acuerdo, los políticos gastan en su burocracia y su corrupción. Mientras seguimos carentes de la salud, la educación y la seguridad de nuestro país los políticos nadan en millones inventando ministerios y secretarias que no sirven para nada. La defensa también es una obligación de los gobiernos.

  14. Son dos factores, primero, la derrota de Malvinas,desde entonces, los ingleses han presionado para provocar y mantener nuestro desarme y esas presiones las mantendrán, hasta que nosotros renunciemos a nuestro LEGÍTIMO reclamo de soberanía de nuestras Islas Malvinas algo que JAMÁS debe ocurrir. Segundo, la canallada política que nos ha gobernado desde hace mas de 20 años, por que además de ser malos gobernantes, son obsecuentes del imperialismo anglosajón y obedecen los dictámenes del mismo por vende patrias y si les sumamos a los propios errores de las fuerzas armadas por el desarme y a una parte de la sociedad cómplice de estos políticos sinverguenzas, este desarme actual es algo lógico y típico en un país en crisis como la Argentina.

  15. Lo que pasa con las fuerzas armadas pasa en todos los ámbitos se tiene que hacer florecer la industria argentina hay proyectos de aviones guardados que los políticos de todas las banderas políticas son responsables de no hacer producir es mejor comprar chino , ruso, yanqui ,etc y nuestros ingenieros para cuando son unos antipatria y coimeros todos corruptos.

  16. No soy fan de este foro y encontre este articulo de casualidad. Yo lo que veo más alla de la decidia general que de manera transversal afecta a todo el pais por igual noto algo mucho más preocupante: la perdida de materia gris (ya sea por nulas oportunidades) y en menor medida porque se van del pais. Antiguamente muchas de las carreras universitarias o secundarias tecnicas (antiguamente industriales) daban mucha materia gris que se desempeñaban en el area de defensa. Hoy en dia, aunque la calidad mermo, hay una sobrepoblacion de materia gris que no tiene trabajo y eso es debido a que no hay mayor cantidad de puestos de trabajo en defensa. Orientación en quimica por ejemplo, mas del 50 % de sus egresados no consigue trabajo relacionado su orientacion pero van a cualquier fuerza de otro pais y consigue practicamente en el momento.

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