Desde oriente nos llegan noticias de tensión y crisis bajo la presunta posibilidad de ataques con misiles balísticos, o peor, de un misil armado con una ojiva nuclear.  La tensión acumulada en oriente ya lleva ocho meses y 21 lanzamientos de misiles, producto de la provocación contaste que realiza Corea del Norte a sus países vecinos y al “gigante del norte”.

Entre los más perjudicados se encuentran Japón y Corea del Sur. La enemistad entre ambas Coreas data de la década del 50, e incluso antes. Sin embargo, el conflicto suma un nuevo actor, Japón. Cabe recordar que, recientemente, un misil norcoreano caía en la zona económica exclusiva en el mar de Japón; seguido de las reiteradas amenazas de Kim Jong-un de atacar la Isla de Guam y hacerla “desaparecer”. Las amenazas y provocaciones han llovido sin cesar y el conflicto parece encontrarse en escalada.

A causa de ello, Japón comenzó a tomar medidas defensivas desplegando el misil interceptor Patriot PAC – 3 en sus regiones occidentales. El MIM-104 Patriot es el sistema primario de defensa aérea y de misiles utilizado por Ejército de los Estados Unidos. Se diseñó como un sistema antiaéreo de defensa, pero sus interceptores fueron optimizados para la defensa contra misiles balísticos tácticos, y por supuesto, para el derribo de aviones y misiles crucero.

El sistema de defensa antimisiles Patriot se conforma de cuatro componentes importantes. En primera instancia el lanzador; configurado con cuatro interceptores por lanzador para el PAC-1/2 y 16 interceptores por lanzador para el PAC-3, en segundo lugar, el radar de serie PH / AN/MPQ-53, tercero,  la estación de control de acoplamiento AN/MSQ-104 (ECS) y el AN/MSQ-24 – diseñadas para disparar un interceptor – y por ultimo las unidades generadoras diésel de 150 kW.

Japón utiliza el MIM-104 Patriot PAC -3 que difiere sutilmente de sus otras versiones por poseer tecnología hit-to-kill. El PAC -3 golpea directamente con el objetivo logrando la destrucción total de la ojiva entrante. En cambio, los sistemas anteriores PAC- 1/2 ocasionaban una detonación que explotaba en las proximidades del objeto hostil ocasionando su fragmentación. Por su parte, Corea del Sur convive en una eterna situación de inestabilidad con su vecino y no se ha librado de las reiteradas amenazas. En julio de este año, Corea del Norte se jactaba de lo fácil que sería “aniquilar a las fuerzas surcoreanas” o “bombardear Seúl”. Por ello, Corea del Sur también ha adquirido sistemas de defensa antiaérea en caso de un posible ataque proveniente de Pyongyang.

Para su defensa, Corea del Sur cuenta con el sistema antimisiles THAAD, que también posee tecnología hit-to-kill, y se utiliza contra misiles balísticos de corto y mediano alcance y los intercepta en la fase final de su vuelo. Posee una autonomía de 200 km y puede alcanzar una altitud de 150 km. Asimismo, una batería THAAD costa de seis lanzadores capaces de disparar hasta 48 misiles interceptores.

Sin embargo, el sistema anti-misiles THAAD sería ineficaz contra los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) que Corea del Norte ha estado desarrollando. China y Rusia han manifestado en varias oportunidades su descontento con el despliegue de dicho sistema de defensa alegando que su movilización altera el equilibrio de poder y provoca una carrera armamentista en la región.

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