Venezuela y la nueva liturgia del poder
Jesus Argumosa Pila, 10 de enero de 2026
Aunque todavía son pocos los detalles conocidos, no hay duda de que el
ataque estadounidense contra Venezuela efectuado el pasado 3 de enero y materializado en la
“Operación Resolución Absoluta”, no solo ha sido discreto y preciso, como ha dicho el Teniente General retirado,
Jefe de Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos,
Dan Caine, sino también brillante, ya que requirió la intervención de un gran número de componentes de las Fuerzas Armadas actuando estrechamente y de forma integrada con las agencias de Inteligencia y las fuerzas del orden, alcanzando todos los objetivos previstos, especialmente la captura de
Nicolás Maduro.
Es verdad que
la ONU calificó la intervención estadounidense como un “precedente peligroso” en el escenario internacional, al considerar que se trataría de una vulneración del derecho internacional y de los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas. Su
secretario general,
Antonio Guterres, enfatizó que, independientemente de la situación en Venezuela, este tipo de acciones no justifican procedimientos que violen el derecho internacional. Pero también es cierto que
Maduro es un criminal, conspirador para narcoterrorismo y un presidente ilegítimo, ya que perdió las elecciones de julio de 2024 usurpando el poder en enero de 2025.
Pero la repercusión global del ataque de Estados Unidos a Venezuela es mucho más profunda de lo que podíamos imaginar ya que
rompe el actual sistema de seguridad internacional e introduce una nueva liturgia del poder, sustentada en tres grandes ejes geopolíticos. El primero, lo conforma el establecimiento de objetivos que satisfagan directamente a los intereses nacionales. Esta vez, Estados Unidos no pretenden restaurar la democracia, corregir un fraude electoral, proteger los derechos humanos o proporcionar al pueblo venezolano una vida digna, libre y prospera sino
tan solo conseguir el control de los principales recursos venezolanos, incluido el petróleo y aplicar la vieja doctrina Monroe en el hemisferio occidental.
El segundo se deriva de la
falta del respeto a la legalidad internacional, a las normas establecidas y aprobadas por la comunidad mundial. Ya no se necesita la aprobación del
Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir al objeto de eliminar o impedir un posible conflicto que afecte a los intereses nacionales. En la nueva liturgia geopolítica, cualquier potencia puede actuar en su zona de influencia con plena libertad de acción. .........................................
China, Rusia e Irán, son los rivales estadounidenses a los que, tras la captura de Maduro, Washington ha hecho conscientes de la nueva liturgia del poder
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