Notas en los medios sobre Nazismo

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GUARDIANAS NAZIS: ARCANGELES DEL TERROR

Un libro rememora las dantescas y sangrientas andanzas de las vigilantas de los campos de concentración.

El MAL, con estas aterradoras mayúsculas, existe, late perverso entre nosotros, palpita cruelmente en los genes de la especie, dormita en hogares entrañables donde se cobija la alimaña. Seres, más o menos humanos, más o menos corrientes, se convirtieron en la Europa de los años treinta, en asesinos despiadados, impávidos torturadores, bestias sin límite, en el Gulag, y en los campos de exterminio nazi.
Golpeaban, mutilaban, asesinaban, lanzaban perros furiosos contra los prisioneros, destrozaban los pechos de las detenidas a latigazos, colaboraban en los planes de selección del Dr. Mengele, el Dr. Muerte para sus dantescos experimentos, eliminaban a los niños enfermos, las mascotas, se paseaban a caballo entre los presos desnudos exhibiendo su crueldad, inoculaban enfermedades a los reclusos para observar su comportamiento.... Así se extendió la historia más universal de la infamia en los campos de exterminio.
Terror global nazi

Era el terror global nazi, la solución final, la carnicería sistemática. Pero no era un terror anónimo. Detrás de los asesinatos y martirios sin número se escondían nombres propios, apellidos, biografías casi siempre bordadas a las calaveras de las SS. Y entre esos nombres, tantos, muchísimos, hasta casi cuatro mil de mujeres.
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ABC
Portada del libro
Estos dantescos testimonios son recogidos en «Guardianas nazis. El lado femenino del mal» (Edaf), excelente libro de Mónica González Álvarez (con prólogo del forense José Cabrera), en la mejor tradición de los historiadores británicos que no solo aportan hechos y documentación, sino también sensaciones y emociones.
Aquí no hay generalizaciones, aquí hay diecinueves caras dantescas, ejemplos del terror, porque como la misma escritora explica «es como debería de ser siempre. Conocer no solo la identidad de las víctimas sino también la de sus verdugos. Casos como estos no deberían de ocultarse jamás. Estas guardianas fueron muchísimo más crueles que sus camaradas masculinos. Fueron el brazo ejecutor de los peores crímenes que ha dado la Humanidad. Por ejemplo, "la Bestia de Auschwitz" torturó y mató a más de 500.000 "mascotas" judías. Así denominaba a sus víctimas. La Binz mataba a hachazos a mujeres embarazadas. O la popular “Zorra de Buchenwald” que ordenaba extirpar piel humana tatuada para fabricar lámparas de decoración».
Educadas para el odio

No eran casos aislados, esta gente recibía formación, instrucción y educación para hacer lo que hacían. Ése era el primer paso a seguir para formar parte del personal de las Waffen-SS. El destino inicial era Ravensbrück, también conocido como "Puente de los Cuervos", el principal campo de instrucción nazi. Allí ingresaron más de 3.600 mujeres entre 1936 y 1945. Durante las largas horas de entrenamiento aprendían a impartir dolor extremo, a golpear y apalear con toda clase de instrumentos, a practicar sacrificios, a seleccionar a niños y mujeres, o a realizar los famosos pases de revista donde obligaban a los reclusos a desnudarse y permanecer de pie durante horas. Una vez completada la instrucción eran enviadas a los múltiples campamentos de concentración y exterminio».
Cuando dejaban el «trabajo», la mayoría llevaba una vida «normal» con marido e hijos. «Así es -continúa la historiadora-. Eran mujeres corrientes, insignificantes desde un punto de vista laboral, porque hasta que no se alistaron en la Liga Alemana de Mujeres no tuvieron un especial protagonismo, eran mediocres. Eran analfabetas y la mayoría no había ido ni a la escuela. Y si lo pensamos bien, cualquiera podría haber sido nuestra vecina porque, aparentemente, eran personas normales. Hasta que un buen día se toparon con los ideales promulgados por un Hitler hipnótico que les hizo caer en sus redes. Ilse Koch tuvo tres hijos y aún así disfrutaba fustigando con su látigo a criaturas y bebés hasta la muerte».
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ABC
Hildegard Neumann, especialista en latigazos
Mónica González Álvarez las ha clasificado en arcángeles y apóstoles. La denominación merece una explicación: «Ambos vocablos reflejan a la perfección quiénes fueron estas mujeres. Para aquellos que puedan pensar que hay un significado religioso detrás me temo que no lo encontrarán. La palabra "arcángel" representa un "espíritu bienaventurado" de orden medio entre los ángeles y los principados. Por lo que si buscamos una similitud con el caso de las siete supervisoras germanas nos encontramos con unos seres "venerados" por su régimen y que se encontraban entre Hitler (su Dios) y las SS (los principados). Ahora bien, las auxiliares restantes a las que describo como "Las 12 Apóstoles del Reich", serían aquellas que predicaron y difundieron entre sus más fieles seguidores la semilla de la doctrina aria. Sin ellas la figura del Führer jamás se hubiera podido perpetrar un exterminio tan devastador».
Un plan asesino

Más terrible que el sadismo y la crueldad aterra pensar que la mayoría no estaban locas, sino que seguían un plan. «Después de leer las actas de los juicios, una se da cuenta que no solo ellas, sino todos los miembros que componían el Reich, creían fervientemente que no estaban haciendo nada malo, que todo era por el bien de la Humanidad. Limpiar el mundo de la lacra semita les hacía sentirse invencibles. Eran conscientes de la atrocidad y la consternación pero en ningún momento creyeron que estaban cometiendo crimen alguno. De hecho, ninguna se arrepintió de su comportamiento en los campos de concentración, todo lo contrario, se sentían de lo más orgullosas. Imagínese cuando algunas de ellas quedaron en libertad…».
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Irma Grese, colaboradora del Dr. Mengele
Tal era su comportamiento aterrador, que sus compañeros, curtidos nazis «les tenían miedo. Su sola presencia infundía pavor. Imaginémonos a las típicas mujeres de belleza aria, atractivas incluso, pero de talante rudo y mirada sádica, vestidas con botas altas negras y portando látigos, fustas o pistolas. Cuando caminaban por el campamento lo hacían buscando presas a las que torturar y eso se respiraba en el ambiente. Los prisioneros preferían morir en la cámara de gas que cruzar una sola palabra con cualquiera de ellas. Por eso sus camaradas preferían no llevarles la contraria y sus jefes intentaban mantenerlas contentas. Al fin y al cabo, ellas eran las dueñas y señoras de todo aquel horror. Si la Maldad existe, estas guardianas fueron sus principales representantes en la Tierra».
ABC.ES
FOTOS: http://www.abc.es/cultura/libros/20121125/abci-guardianas-nazis-lado-femenino-201211231110.html
 

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VENDE TROZOS DE LA ALAMBRADA DEL CAMPO DE CONCENTRACION NAZI DE AMERSFOORT, EN HOLANDA
El dinero recaudado se empleará en el mantenimiento de la instalación. El alambre forma parte de una exposición conmemorativa
FOTOS:http://www.abc.es/internacional/20121127/abci-alambrada-nazi-201211271718.html
Fotografía actual del campo de concentración

La fundación encargada de proteger los restos del campo de concentración nazi de Amersfoort, en Holanda, han puesto a la venta cincuenta trozos de alambrada de púas utilizada durante la Segunda Guerra Mundial.
Los trozos de alambre, de diez a quince centímetros de largo cada uno, son vendidos en el marco de una exposición de objetos encontrados en unas exploraciones arqueológicas en el terreno.

Alguno de los objetos encontrados
La muestra, titulada «Hallazgos de Arqueología de decoración, ahora» permite que los visitantes descubran algunos de los objetos encontrados en el campamento.. Además, se presta atención a dos excavaciones arqueológicas y a la preservación de estos objetos encontrados.

A través de paneles informativos y vitrinas, los visitantes pueden descubrir huellas tangibles que recuerdan el campo de concentración. Además de artículos e información de la colección propia, también se recopilan algunos objetos de las colecciones del Museo Flehite y del servicio arqueológico de Amersfoort. Los estudiantes de la Universidad de Amsterdam han desempeñado un papel importante en la preservación de algunas de estas piezas.
Pero el elemento más emotivo de la pieza es un tablero creado especialmente para la muestra, realizado precisamente con los trozos del alambre de espino que rodeaba al campamento. Este alambre fue descubierto durante las excavaciones arqueológicas realizadas a comienzos de 2011.
La placa conmemorativa quiere llamar la atención sobre la importancia de estas «huellas tangibles de la ocupación nazi», según la propia asociación dedicada a su conservación. Este alambre puede adquirirse como recuerdo de la muestra, al precio de 10 euros, y el dinero recaudado se empleará en el mantenimiento de las instalaciones.
Entre 35.000 y 40.000 personas, de las cuales la mitad fueron deportadas luego al campo de concentración nazi de Buchenwald, pasaron por el campo de Amersfoort durante la Segunda Guerra Mundial.
abc.es
 
Nazis desarrollaban superarmas para obtener la victoria
30.11.2012 | 11.03

En la Segunda Guerra Mundial los científicos nazis trabajaron en armas que de haber resultado exitosas, otra sería la Historia. Algunos proyectos que ahora salen a luz parecen de una película de ciencia ficción, sin embargo otros, tienen mucho que ver con la tecnología de los armamentos de hoy en día.

“Todos los expertos en armamento del III Reich han destacado un hecho evidente: si la investigación se hubiese adelantado tan sólo un año, el resultado de la contienda podía haber sido muy distinto», afirma el escritor José Lesta en su libro ‘El enigma nazi’. “Sin embargo, el propio sistema nazi propició también el derrumbe final del Régimen bajo el peso de los abultados y multimillonarios gastos destinados a las revolucionarias armas maravillosas”, agrega.

Entre los inventos que Hitler y sus científicos elucubraron están las llamadas “armas limpias”, llamadas así debido a que utilizaban la energía del medio ambiente para funcionar.

La primera de ellas es el “cañón de viento”, un artefacto ideado para lanzar rayos de aire. “Diseñado en Stuttgart durante la guerra, era un tipo de arma que podía emitir un flujo pulsante de aire comprimido. Feo y grotesco en apariencia, estaba construido con un gran caño curvo con un codo en forma de giba”, narra Lesta en su libro.

Este cañón funcionaba presuntamente con oxígeno e hidrógeno en proporciones moleculares, los cuales, al unirse, creaban una mezcla mortal que se podía llegar a disparar. “Lanzaba, tras una violenta detonación, un proyectil ‘de viento’, una especie de golpe de aire comprimido y vapor de agua que tenía un efecto similar al de una granada”, expone Lesta.

“ Las pruebas se realizaron en Hillersleben, y se logró destruir planchas de madera de 2,5 centímetros de grosor a 183 metros de distancia”. De acuerdo al autor, un prototipo de este cañón fue instalado sobre un puente sobre el río Elba para su protección, pero nunca fue utilizado.

Otra “arma limpia” fue el “cañón sónico”, creado en los años 40 por el doctor Richard Wallauschek. “Estaba formada por dos reflectores parabólicos conectados por varios tubos que formaban una cámara de disparo. A través de los tubos entraba en la cámara una mezcla de oxígeno y metano que era detonada de forma cíclica”, sostiene el investigador en su libro.

“Las ondas de sonido producidas por los explosivos, por reflexión, generaban una onda de choque de gran intensidad que creaba un rayo sónico de enorme amplitud. La nota aguda que enviaba superaba los 1.000 milibares a casi 50 metros. A esta distancia, medio minuto de exposición mataría a cualquiera que se encontrara cerca, y a 250 metros seguiría produciendo un dolor insoportable”, estipula Lesta.

El “cañón sónico” no se llegó a utilizar debido a su gran tamaño (pues, al parecer, una de sus piezas medía más de tres metros). Sin embargo, algunos documentos afirman que llegó a probarse contra animales.

El tercer artefacto con el que se hicieron pruebas fue la conocida como “arma vórtice”, el cual tenía la finalidad de crear torbellinos para derribar a los aviones aliados. “Se construyó en el Instituto Experimental de Lofer, en el Tirol austríaco. Diseñada por el doctor Zippermeyer, tenía como base un mortero de gran calibre que se hundía en el suelo y disparaba proyectiles cargados de carbón pulverizado y un explosivo de acción lenta”, informa Lesta.

“Se llegó a la conclusión de que se podrían producir oscuros y enormes torbellinos a base de polvo de carbón con la potencia suficiente para romper las alas y la estructura de los aviones aliados. El alcance del arma se cifró en unos 150 metros”, explica el experto en su libro.

Dentro del armamento climatológico también estaba el “cañón solar”, el cual utilizaba la energía de este astro para lanzar un gigantesco rayo de calor sobre los aviones enemigos. “Los bocetos iníciales mostraban un gigantesco reflector que, a modo de espejo, debía captar una gran cantidad de rayos solares focalizándolos en una zona determinada”, explica Lesta.

El autor sostiene que se construyó un modelo inicial de este aparato, tampoco se llegó a utilizar en combate debido a que el prototipo fue robado por los estadounidenses casi al final de la guerra. “Nunca se volvió a saber nada más acerca del mismo”, finaliza el experto.

La última de estas armas fue la llamada “bomba endotérmica”. “Se trataba de explosivos que serían lanzados por aviones de gran radio de acción y con capacidad para, al detonar, crear una zona de intenso frío que congelaría en un radio de un kilómetro toda forma de vida de manera temporal. Es uno de los ingenios de los que menos información se dispone”, cuenta el escritor.

Lesta opina que se estás armas se hubieran logrado fabricar, la Historia sería otra. “Si hubieran sido fabricadas en masa en los ya castigados subterráneos de las montañas de Turingia, o en otras localidades europeas como el lago Garda italiano, sí. Actualmente muchos historiadores militares están de acuerdo en que la guerra habría cambiado totalmente su rumbo si hubiera durado cuatro o seis meses más”.

El experto explica la importancia que le daban los nazis a estos desarrollos. “No administraban las partidas destinadas a ciencia de la manera en que se hacía en occidente. Su modo de incentivar la investigación y el desarrollo no era ortodoxo, y en los casos en que la misma coincidía con su deformada ideología, se derrochaba una gran cantidad de dinero y energía. Como ejemplo, el departamento de arqueología de la Ahnenerbe invirtió más dinero en expediciones e investigaciones por todo el planeta que los americanos en el desarrollo de la bomba atómica. A todo ello, hay que sumar el hecho de que el irracional “establishment” nazi generó un caldo de cultivo creativo en el que se promocionaron ideas y conceptos de todo tipo. Algunos de ellos, sobre todo en el campo de la ingeniería, serían casi imposibles de subvencionar en cualquiera de los estados democráticos aliados, pues rayaban lo delirante y la ciencia ficción. Sin embargo, un buen puñado de esos alocados proyectos prosperaron”.

http://www.espectador.com/noticias/253579/nazis-desarrollaban-superarmas-para-obtener-la-victoria
 

tanoarg

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VENDE TROZOS DE LA ALAMBRADA DEL CAMPO DE CONCENTRACION NAZI DE AMERSFOORT, EN HOLANDA
realmente no entiendo el morbo de la gente que lo vende...y menos del que lo compra.
--- merged: 30 Nov 2012 a las 11:56 ---
Nazis desarrollaban superarmas para obtener la victoria
30.11.2012 | 11.03

me hace acordar a los informes de la revista billiken por lo preciso de los mismos...

Lesta opina que se estás armas se hubieran logrado fabricar, la Historia sería otra. “Si hubieran sido fabricadas en masa en los ya castigados subterráneos de las montañas de Turingia, o en otras localidades europeas como el lago Garda italiano, sí. Actualmente muchos historiadores militares están de acuerdo en que la guerra habría cambiado totalmente su rumbo si hubiera durado cuatro o seis meses más”.
deben ser historiadores militares de la serie televisiva "combate!"...por mas que estos inventos estuvieran operativos (dejemos de lado las infimas capacidades reales)...el 6 de agosto de 1945, terminaba la guerra si o si.
un abrazo

pd: la critica es sobre la nota, no sobre la buena fe del forista parca666
 
realmente no entiendo el morbo de la gente que lo vende...y menos del que lo compra.
--- merged: 30 Nov 2012 a las 11:56 ---


me hace acordar a los informes de la revista billiken por lo preciso de los mismos...


deben ser historiadores militares de la serie televisiva "combate!"...por mas que estos inventos estuvieran operativos (dejemos de lado las infimas capacidades reales)...el 6 de agosto de 1945, terminaba la guerra si o si.
un abrazo

pd: la critica es sobre la nota, no sobre la buena fe del forista parca666[/q]

Para mi que es una simple promoción del libro de este señor!

Saludos!
 

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ALGO MAS DEL TEMA POSTEADO POR PARCA 666

Desde un cañón que dispara rayos solares hasta una máquina que genera torbellinos. Esta tecnología podría haber acabado con los aliados si se hubiera construido en masa
http://zona-militar.com/Media/201211/30/nazis-2--644x362.jpg
AP
La guerra podría haberse decidido si estas armas se hubieran construído en masa

De ciencia ficción. Quizás estas sean las palabras que mejor definan el súper armamento que los científicos nazis trataron de crear durante toda la Segunda Guerra Mundial y que, de haberse fabricado varios meses antes, podría haber inclinado la balanza del lado de Hitler
Desde cañones que trataban de usar la energía de los elementos naturales para acabar con los enemigos del Führer hasta máquinas con tecnología punta y en las cuáles está basado una gran parte del armamento actual. Los nazis, dedicaron durante años gran parte de sus recursos a tratar de fabricar armas que les dieran la victoria sin apenas sufrir bajas en el campo de batalla.
«Todos los expertos en armamento del III Reich han destacado un hecho evidente: si la investigación se hubiese adelantado tan sólo un año, el resultado de la contienda podía haber sido muy distinto», afirma el escritor José Lesta en su libro «El enigma nazi» (editado por Edaf). «Sin embargo, el propio sistema nazi propició también el derrumbe final del Régimen bajo el peso de los abultados y multimillonarios gastos destinados a las revolucionarias ‘armas maravillosas’», sentencia.
Y es que, el desarrollo de estas armas revolucionarias también costó una auténtica fortuna a los seguidores de Hitler, aún cuando algunas no podían fabricarse más que en la imaginación. Sin embargo, tampoco se puede negar que, gracias a estos «sueños», Alemania se adelantó varios años a la capacidad tecnológica de su época.
Las «armas limpias»

De entre todos los inventos que los nazis idearon para la guerra, los que más destacan por su originalidad son las denominadas «armas limpias», llamadas así debido a que utilizaban la energía del medio ambiente para funcionar.
1 - La primera de ellas es el «cañón de viento», un artefacto ideado para lanzar rayos de aire. «Diseñado en Stuttgart durante la guerra, era un tipo de arma que podía emitir un flujo pulsante de aire comprimido. Feo y grotesco en apariencia, estaba construido con un gran caño curvo con un codo en forma de giba», determina el experto.
Este cañón funcionaba presuntamente con oxígeno e hidrógeno en proporciones moleculares, los cuales, al unirse, creaban una mezcla mortal que se podía llegar a disparar. «Lanzaba, tras una violenta detonación, un proyectil ‘de viento’, una especie de golpe de aire comprimido y vapor de agua que tenía un efecto similar al de una granada», explica Lesta.
Al parecer, y según determina el escritor: «Las pruebas se realizaron en Hillersleben, y se logró destruir planchas de madera de 2,5 centímetros de grosor a 183 metros de distancia». En palabras de Lesta, un prototipo de este cañón fue instalado sobre un puente sobre el río Elba para su protección, pero nunca fue utilizado.
2 - Otra «arma limpia», según determina Lesta, fue el «cañón sónico», creado en los años 40 por el doctor Richard Wallauschek. «Estaba formada por dos reflectores parabólicos conectados por varios tubos que formaban una cámara de disparo. A través de los tubos entraba en la cámara una mezcla de oxígeno y metano que era detonada de forma cíclica», explica el experto.
«Las ondas de sonido producidas por los explosivos, por reflexión, generaban una onda de choque de gran intensidad que creaba un rayo sónico de enorme amplitud. La nota aguda que enviaba superaba los 1.000 milibares a casi 50 metros. A esta distancia, medio minuto de exposición mataría a cualquiera que se encontrara cerca, y a 250 metros seguiría produciendo un dolor insoportable», determina Lesta.
A pesar de que el «cañón sónico» podría haber revolucionado el mundo armamentístico de la II Guerra Mundial, finalmente no se llegó a utilizar debido a su gran tamaño (pues, al parecer, una de sus piezas medía más de tres metros). Sin embargo, algunos documentos afirman que llegó a probarse contra animales.
El «arma vórtice» buscaba crear torbellinos para derribar aviones
3 – El tercer artefacto con el que se hicieron pruebas fue la conocida como «arma vórtice», el cual tenía la finalidad de crear torbellinos para derribar a los aviones aliados. «Se construyó en el Instituto Experimental de Lofer, en el Tirol austríaco. Diseñada por el doctor Zippermeyer, tenía como base un mortero de gran calibre que se hundía en el suelo y disparaba proyectiles cargados de carbón pulverizado y un explosivo de acción lenta», sentencia Lesta.
Al parecer, el objetivo que se buscaba con este curioso invento era derribar a los aeroplanos enemigos en el momento en que explotase la mezcla. Este revolucionario artefacto, sin embargo, no surtió efecto en sus primeras pruebas, por lo que se intentó mejorar.
«Se llegó a la conclusión de que se podrían producir oscuros y enormes torbellinos a base de polvo de carbón con la potencia suficiente para romper las alas y la estructura de los aviones aliados. El alcance del arma se cifró en unos 150 metros», explica el experto en su libro. Según parece, este original cañón no llegó a utilizarse nunca como tal, pero sí algunas armas basadas en el viento.
4 – Finalmente, y dentro del armamento climatológico, destacó el «cañón solar», el cual utilizaba la energía de este astro para lanzar un gigantesco rayo de calor sobre los aviones enemigos. «Los bocetos iníciales mostraban un gigantesco reflector que, a modo de espejo, debía captar una gran cantidad de rayos solares focalizándolos en una zona determinada», aclara Lesta.
Sin embargo, y a pesar de que presuntamente se construyó un modelo inicial de este aparato, tampoco se llegó a utilizar en combate debido a que el prototipo fue robado por los americanos casi al final de la guerra. «Nunca se volvió a saber nada más acerca del mismo», finaliza el experto.
Una bomba revolucionaria

5 - Finalmente, la última de estas curiosas armas fue la llamada «bomba endotérmica». «Se trataba de explosivos que serían lanzados por aviones de gran radio de acción y con capacidad para, al detonar, crear una zona de intenso frío que congelaría en un radio de un kilómetro toda forma de vida de manera temporal. Es uno de los ingenios de los que menos información se dispone», sentencia el escritor.
6 Preguntas a José Lesta

M.P.VMADRID

1-¿Por qué los nazis no llegaron nunca a usar armas como el cañón sónico o el cañón de aire?
El primero de ellos era demasiado voluminoso, uno de sus reflectores medía unos tres metros de largo, pero hay rumores, no confirmados documentalmente, de pruebas con animales en las cuales se demostró que era letal a doscientos cincuenta metros de distancia y bajo una exposición sónica de treinta segundos. En cuanto al cañón de aire, sí llegó a ser colocado sobre un puente del río Elba. Era una medida desesperada para una zona clave que permitía a los aliados romper el cerco de Berlín y tomar la capital, pero no se tiene constancia de su uso final en combate. Lo que sí sabemos ahora, es que fueron usadas algunas variantes muy básicas de estas «armas de viento» frente a resistentes polacos en Varsovia, en las postrimerías de la guerra.
2-¿Podrían estas armas, de haberse usado en masa, haber costado la derrota a los aliados?
Si hubieran sido fabricadas en masa en los ya castigados subterráneos de las montañas de Turingia, o en otras localidades europeas como el lago Garda italiano, sí. Sin ningún tipo de duda. Actualmente muchos historiadores militares están de acuerdo en que la guerra habría cambiado totalmente su rumbo si hubiera durado cuatro o seis meses más.
3-¿Cuál de todas las armas que conoce diría que es la más rocambolesca?
Particularmente las armas limpias medioambientales. Fundamentalmente el «arma vórtice», que generaba torbellinos mediante explosiones convencionales para abatir enjambres de aviones enemigos. Hoy sabemos que la rendición del último destacamento nazi en suelo europeo sucedió en la isla ártica de Spitzbergen, seis meses después de la sumisión de Alemania. Y los comandos de las SS que estaban al cargo de la seguridad de los recintos destruyeron todos los planos, documentos y el material tecnológico existente sobre esas armas. O casi todo, ya que lo que quedó, se lo llevaron los americanos. De ahí que sepamos que se trabajaba en armas para influir sobre el clima en extensas regiones del planeta.
4-¿Cómo es posible que los nazis adquirieran esta tecnología?
No administraban las partidas destinadas a ciencia de la manera en que se hacía en occidente. Su modo de incentivar la investigación y el desarrollo no era ortodoxo, y en los casos en que la misma coincidía con su deformada ideología, se derrochaba una gran cantidad de dinero y energía. Como ejemplo, el departamento de arqueología de la Ahnenerbe invirtió más dinero en expediciones e investigaciones por todo el planeta que los americanos en el desarrollo de la bomba atómica. A todo ello, hay que sumar el hecho de que el irracional «establishment» nazi generó un caldo de cultivo creativo en el que se promocionaron ideas y conceptos de todo tipo. Algunos de ellos, sobre todo en el campo de la ingeniería, serían casi imposibles de subvencionar en cualquiera de los estados democráticos aliados, pues rayaban lo delirante y la ciencia ficción. Sin embargo, un buen puñado de esos alocados proyectos prosperaron.
5-¿Se sabe de algún gobierno actual que haya trabajado en este tipo de armamento?
Mas de tres millones de patentes industriales, médicas y tecnológicas alemanas fueron incautadas o robadas como botín de guerra por los aliados. Sobre esas patentes se ha construido, nos guste o no, el desarrollo tecnológico de los últimos setenta años. Así que, paradójicamente, el gran salto que pegó Estados Unidos y la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial, se debe, en buena medida, al expolio y saqueo científico que hicieron en el continente europeo durante la guerra.
6-¿Cómo es posible que los aliados no dispusieran de una tecnología similar?
Por la misma razón por la que a finales del XIX para hacer ciencia de vanguardia había que estar en Francia, y en las décadas posteriores el potencial tecnológico basculó hacia Alemania. Tenemos que pensar que a principios del siglo XX Alemania era el epicentro científico del mundo, y EE.UU ni se le aproximaba. Disponía de los mejores y más reputados especialistas en casi todas las ramas del saber. Era de esperar que una guerra, como siempre ocurre, hiciera avanzar ese potencial muchísimo. Lo que no era predecible ni es fácilmente explicable es que lo hiciera hasta tal punto. Muchos de los desarrollos encontrados en Alemania, o los aún secretos desarrollos en el campo nuclear, eran tan disparatados y avanzados para la época que los aliados tardaron años en copiar y duplicar de manera muy primitiva esa tecnología.
ABC.ES
 

tanoarg

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Desde un cañón que dispara rayos solares hasta una máquina que genera torbellinos. Esta tecnología podría haber acabado con los aliados si se hubiera construido en masa
he llegado a la conclusion que Arquimedes era NAZI
.
 

Shandor

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AHNENERBE, LA SECTA OCULTISTA NAZI QUE TRATO DE DESTRUIR AL CRISTIANISMO

Este grupo de las SS fue el encargado de crear una religión alemana que sustituyera a la católica

La Ahnenerbe trató de acabar con las fiestas católicas y crear una nueva religión

Desde buscar el origen de la raza aria hasta planear viajes para robar todo tipo de reliquias y obras de arte. Estas eran algunas de las tareas para las cuales fue fundada la Ahnenerbe, una organización que, aunque oficialmente fue creada para dar valor a las tradiciones alemanas, acabó convirtiéndose en un grupo de estudio de las ciencias ocultas con una finalidad clara: destruir el cristianismo e instaurar una nueva religión nazi en Alemania
«El 1 de julio de 1935 se creó la Deutsches Ahnenerbe, o "Sociedad de Estudios para la Historia Antigua del Espíritu"», explica el escritor José Lesta en su libro «El enigma nazi» (editado por Edaf). Por aquella época, Hitler ya había sido nombrado Canciller de Alemania y el Partido Nazi dominaba toda la política del país. Sin embargo, el Führer quería enfrentarse al mundo y sabía que necesitaría varias cosas: toda la ayuda necesaria para vencer (ya fuera usual o paranormal) y, sobretodo, que la sociedad aceptara el nazismo como una creencia indiscutible. Ambas tareas serían encomendadas a esta nueva secta paracientífica.
El nazi obsesionado por el ocultismo

El encargado de crear la Ahnenerbe fue uno de los miembros del Partido obsesionado por el ocultismo: Heinrich Himmler, comandante en jefe de las SS nazis (un cuerpo de soldados de élite dedicados, entre otras cosas, a la protección de Hitler). «Himmler era con toda seguridad el más fanático creyente en las ciencias ocultas, profesando una fe ciega en "las fuerzas desconocidas que nos rodean"», afirma el escritor.
«Ya en el poder se hizo con la dirección de las temibles SS. Un cuerpo de élite o de monjes guerreros, como a él le gustaba denominarlos, con los que formaría una auténtica Orden Negra que seguiría los preceptos del antiguo paganismo germano y los dogmas de fe del nazismo como creencia religiosa», explica Lesta.
«Himmler dio la orden para la constitución de la sociedad inspirado por Hermann Wirth, profesor holandés especialista en el estudio del germanismo. El primer departamento de la organización fue creado directamente por Wirth, y prestaba particular atención al estudio del antiguo alfabeto rúnico que tanta importancia tendría en la simbología del nazismo», completa el experto. De hecho, tal era su admiración por el lenguaje rúnico que escogió como símbolo para la Ahnenerbe uno de estos emblemas; el de la vida.
Objetivos oficiales y organización

«Los objetivos de la sociedad eran fundamentalmente tres: investigar el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, y difundir la cultura tradicional alemana entre la población», determina Lesta.
Entre sus departamentos, destacaba el de esoterismo
Tras la formación de la sección dedicada al estudio de las runas vinieron varias más. « En 1936 se constituyó el departamento de lingüística, en 1937 el de investigación sobre los contenidos y símbolos de las tradiciones populares, y un año después el departamento de arqueología germánica. Este último se haría famoso por sus extrañas expediciones», sentencia Lesta.
«Estas actividades, extraordinariamente diversificadas hacían que se multiplicaran los departamentos en el seno de la sociedad. Llegó a tener 43, dedicados a danzas populares y canciones tradicionales, estilos regionales, folclore, leyendas, geografía sagrada, ciencias paranormales, etc.», aclara el escritor.
«Andre Brissaud escribe que los trabajos de la sociedad eran "asuntos secretos del Reich", y comprendían desde temas clásicos como "la lengua y literatura germánicas" hasta temas tan curiosos como el "yoga y el zen, doctrinas esotéricas e influencias mágicas sobre el comportamiento humano"», sentencia el experto en su libro.
De todas las premisas necesarias que había que cumplir para formar parte de la Ahnenerbe, la principal era la de contar con el título de doctor universitario. Por su parte, el sistema de trabajo consistía en la organización de diferentes grupos de estudio a cargo de un coordinador.
Sin embargo, no todas las secciones de la Ahnenerbe tuvieron la misma repercusión. Entre las más conocidas, se encontraba la rama ocultista. «La sección esotérica estaba a cargo de Friedrich Hielscher y Wolfram Sievers; así mismo el famoso escritor Erns Jünger y el filósofo judío Martin Buber colaboraron con ella», explica el escritor.
El origen, los asesinos de Thule

Pero, en contra de lo que pudiera parecer, esta sociedad no nació de la nada, sino que basó su estructura y la mayoría de sus ideas en una organización conocida como la sociedad Thule. Este grupo, que estuvo operativo desde la primera década del SXX hasta la creación de la Ahnenerbe, destacó porque contaba con un líder que se autodenominaba el precursor del anticristo.
Un joven Adolf Hitler pasaría a formar parte de esta organización una tarde de 1922. «Para entrar se debía facilitar una fotografía que el Gran Maestre examinaba para descubrir en los rasgos antropométricos huellas de sangre extranjera. Asimismo, tenían que jurar pureza de sangre hasta la tercera generación», sentencia Lesta.
La Ahnenerbe trató de acabar con la fiesta de la navidad
Sin embargo, por lo que destacaba esta secta era por su particular forma de hacer justicia en las calles de Baviera, su sede principal. «Sólo entre 1918 y 1922 se contabilizaron (en este estado) 354 crímenes y asesinatos políticos. Según J.M Romaña, las fuerzas de seguridad estaban siempre al corriente de esta “justicia paralela”, y es que muchos de los oficiales de la policía eran adeptos de la sociedad Thule», explica el experto.
«Además, también se daban muchos casos de personas desaparecidas siempre en extrañas circunstancias. Y entre estos individuos, la mayoría de los cuales eran judíos o comunistas, debemos buscar a las víctimas de los “sacrificios” que fueron asesinadas en rituales de magia astrológica”», señala el escritor, que apostilla por otro lado que aún no se han encontrado datos totalmente concluyentes que demuestren la existencia de estos rituales.
Finalidad: acabar con el cristianismo

Entre las prioridades de la Ahnenerbe se encontraba el acabar con el cristianismo y dar forma a una religión propia del nazismo: «Una de las consignas subterráneas del régimen nazi era eliminar progresivamente la influencia que para el pueblo alemán tenían los ritos de la Iglesia Católica», determina el escritor.
Para ello, la organización disponía de uno de los mayores y más conocidos personajes dentro del ocultismo nazi: el «sumo sacerdote» Friedrich Hielscher. Aunque se conoce poco de este maestro de lo paranormal, las investigaciones coinciden en que era temido por todos los oficiales alemanes.
Había que demostrar la pureza racial para casarse por el rito nazi
«Para que nos hagamos una idea, el jefe de la Gestapo (policía secreta alemana) leprofesaba una profunda devoción. Heinrich Himmler hablaba de él en respetuosos susurros y le consideraba la figura más importante de Alemania después de Hitler. Si Alemania llegara a ganar la guerra, seguramente Hielscher saldría a la luz, convertido en el sacerdote supremo de la nueva religión, como Hitler como divinidad encarnada», afirma el experto.
Ahnenerbe, la organización que robó la Navidad

Para lograr acabar con el cristianismo, Hielscher creó a través de Himmler una religión basada en la sangre y el valor de los soldados alemanes. A su vez, hizo que las fiestas paganas se superpusieran a las cristianas, de esta forma, pretendía que los católicos dieran de lado a sus creencias y abrazaran la nueva religión de la Ahnenerbe.
«Himmler y su Estado Mayor personal, constituido por hombres de su más absoluta confianza concibieron un calendario festivo para la Orden Negra de las SS que establecía unas fechas sagradas a lo largo del año. En ellas, las SS renovaban sus compromisos de honor y lealtad para con el Führer y la orden», afirma Lesta en el texto.
«Estas festividades servían para sustituir a las fiestas cristianas por otras que estuvieran más próximas a la tradición germano-pagana», explica el escritor. Una de las celebraciones más llamativas que se llegó a suprimir fue la de la Navidad. De hecho, el día en que se recuerda el nacimiento de Jesús se cambió nada menos que por una jornada en la que se reverenciaba al sol.
«Efectivamente, en el 25 de diciembre se conmemoraba el “día del nacimiento del sol invencible” –el Sol Invictus, que para los romanos representaba el nacimiento de Mithra-, es decir, el día en que este astro, después de ir acortando su presencia desde el solsticio de verano, parecía recobrar nuevamente sus fuerzas tras el periodo agónico del otoño y la muerte invernal», sentencia el experto.
A su vez, otras fiestas pasaron a ser suprimidas en favor de las nuevas creencias nazis: «Otros períodos del año habían sido igualmente reciclados en forma de fiestas neopaganas. La Pascua se transformó en la fiesta de “Ostara”, por ejemplo.», determina Lesta. En este caso, los miembros de las SS celebraban el comienzo de la primavera recordando a la diosa de la fertilidad que da nombre a esta celebración.
Los nuevos matrimonios nazis

Además, la Ahnenerbe buscaba que el rito del matrimonio cristianofuera sustituido en favor de una ceremonia creada por los nazis. «Hace poco se ha revelado una filmación inédita que muestra la ceremonia llevada a cabo por una pareja para contraer matrimonio bajo el ritual de las SS», comenta el escritor.
«En ella, se ve claramente que la sala en la que se celebra la ceremonia esta presidida por una gigantesca bandera negra con una S rúnica grabada en plata. Previamente los cónyuges habían realizado su matrimonio civil y en el curso del acto el oficial superior –el propio Himmler en este caso- les entrega el pan y la sal, símbolos de la tierra y de la fertilidad», sentencia Lesta.
Por supuesto, para que se celebrara la unión de la feliz pareja era también necesario demostrar la pureza de sangre, es decir, que ambos eran alemanes. Como curiosidad, también destaca que, como principales regalos del matrimonio, no solía faltar un ejemplar del «Mein Kampf» («Mi lucha»), la biografía de Adolf Hitler. Tras cumplir todos estos preceptos, el marido y la mujer estaban listos para vivir felices en el Reich.
Bautismo y muerte en las SS

Dos de los ritos que se practicaban en las SS y que la Ahnenerbe pretendía que se extendieran con el tiempo a toda la sociedad alemana eran los de un curioso bautismo y una extraña forma de dar el último adiós a aquellos miembros de la Orden Negra tras su muerte.
En el primero de los casos, Lesta deja claro su funcionamiento: «Durante el bautismo del hijo de un afiliado a la Orden Negra se les hacía entrega de una medalla con signos rúnicos para el recién nacido, y se pronunciaba la fórmula de ingreso del bebé en la comunidad de las SS».
Por otro lado, el castillo que servía de sede para la Ahnenerbe guardaba en su interior una curiosa estancia dedicada a venerar los restos de sus miembros. «En la cripta, se hallaba la sala de los muertos, un recinto abovedado y circular. Albergaba en su centro una pira y en los muros doce habitáculos en los que se ordenó que se levantaran trece alturas alrededor de una gruesa mesa de piedra», destaca el experto.
«Se hizo para el momento en que un miembro de tan restringido círculo de elegidos en las SS dejara este mundo. Entonces, se debían colocar sus cenizas en la correspondiente urna encima de uno de esos altares, justo después de que el escudo de armas del fallecido acabara de ser pasto de las llamas, y todo para que fuesen veneradas al mejor estilo religioso por el resto de los supervivientes», completa el experto.
«En el techo de la bóveda, justo encima de la pira, se encuentra todavía una esvástica y cuatro aspilleras por las que el humo del ritual fúnebre debía ascender, formando una columna», sentencia Lesta.
Oraciones en una extraña lengua

Finalmente, una última y curiosa práctica de este grupo (y secta) pudo observarse cuando el tribunal aliado juzgó por crímenes contra la humanidad en Nuremberg a dos de los principales líderes de la Ahnenerbe, Hielscher y Sievers. Y es que, ambos mostraron una extraña actitud durante el proceso.
«El prisionero (Sievers) escuchó con extraña indiferencia su condena a muerte y, acompañado por Hielscher, se hincó de rodillas mientras este entonaba los cánticos de una misa negra. Un himno final de adoración a los poderes del mal que aguardaban a su alma al otro lado de la tumba», comenta el experto.
«Tal y como relatan sus cuidadores de celda: “Pronunció oraciones en una lengua desconocida, oraciones de un culto que nadie conocía y del que no habló jamás», afirma el escritor en el texto.

4 Preguntas a José Lesta

m.p.vmadrid
1-¿Quién fue el ideólogo de esta organización?
Hay muchas hipótesis al respecto ya que la información documental sobre esta vasta organización se encuentra aún soterrada en Rusia y, muy escasamente, en Estados Unidos. Siguiendo los escritos y los comentarios del famoso y polémico escritor Ernst Junger, que perteneció colateralmente al círculo interno de la orden secreta, sabemos que el «sumo sacerdote» era Friedrich Hielscher, seguido de Wolfram Von Sievers. Este último tuvo una fugaz pero llamativa aparición en los juicios de Nuremberg, ya que su mentor -Hielscher- había desaparecido. En cualquier caso, la fundación y el impulso oficial desde el partido nazi, le correspondió al jefe de las SS, Heinrich Himmler, que profesaba una gran admiración por los dos personajes.
2-¿En qué proyectos de carácter paranormal participó la Ahnenerbe?
No hay prácticamente información detallada al respecto, sin embargo; sí sabemos que los trabajos preliminares de exploración en ese campo se dieron, ya que uno de los cuarenta y tres departamentos de que constaba la Ahnenerbe, el dedicado a lo que denominaban ciencias esotéricas, intentaba desarrollar «métodos de concentración con técnicas como observar una manzana partida en dos durante largos períodos de tiempo», realizar practicas de Yoga y Zen, etc. Esto último fue relatado por testigos como el científico Willy Ley, uno de los padres de la astronáutica y cohetería moderna.
3-¿Se podría decir que fueron los ideólogos de la religión nazi?
Aunque Alfred Rossenberg es considerado como uno de los «filósofos» del nazismo con su trabajo «El mito del siglo XX», es indudable que la Ahnenerbe era el núcleo del entramado ideológico que pretendía formar toda una nueva cosmovisión de las creencias del pueblo alemán, y eso incluía la religión y sus tradiciones más preciadas. Además tenía algo único en ese terreno: un incondicional apoyo gubernamental, y una cantidad ilimitada de recursos con los que difundir a la población la nueva fe. Incluso se instauró un nuevo calendario donde las fechas anuales más importantes, como la Navidad, fueron cambiadas por festividades y ritos pagano-germanos.
4-¿Qué repercusión tuvieron en el nazismo?
En una ocasión, Hitler le espetó a Herman Rauschning, mandatario nazi, lo siguiente: «si cree usted que nuestro partido se reduce únicamente a un partido político... es que no ha entendido nada». Sin embargo, la influencia de todo ello fue ignorada por los historiadores de postguerra. En la actualidad eso ha cambiado drásticamente, pero aún así siguen ofreciendo un papel secundario a dichas creencias. Me sigue pareciendo una posición ya superada. Los historiadores modernos deberían saber que el primer dinero para la fundación del partido de Hitler provino de una sociedad secreta, que algunos personajes pertenecientes a logias masónicas alemanas ayudaron a que miembros del NSDAP accedieran a elitistas círculos de la alta sociedad berlinesa, o que, como sí está aceptado, varios mandatarios del régimen profesaban los credos de la nueva fe.
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Los nazis escondidos en España

El escritor Andrés Pérez Domínguez aborda en ‘El silencio de tu nombre’ la implicación española en negocios con los alemanes durante la guerra.

Eran espías o nazis protegidos por Franco.Verlos pasear por Madrid en los cincuenta, por lugares muy concretos de la ciudad – restaurantes y bares como Chicote, Horche, Lhardy, Pasapoga: o sitios como el jardín botánico, el Museo del Ferrocarril, la estación de Atocha, las plazas Mayor o Santa Ana-, no resultaba nada extraño. Alemanes que colaboraron activamente con Hitler encontraron cobijo, una vez acabada la II Guerra Mundial, en la España del dictador. Se convirtieron en hombres y mujeres que vivían sin problemas en un país empobrecido por los resquicios de la Guerra Civil. La historia de estos personajes y el periodo que va de las décadas de los treinta a los años cincuenta del siglo XX siempre les han resultado atractivos al escritor Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969), una atracción que le llevó a investigar durante años esa etapa de la historia europea para escribir El violinista de Mauthausen y ahora la novela El silencio de tu nombre, que acaba de publicar Plaza&Janés. En ella el autor ahonda en la implicación española en el Holocausto y los negocios que mantuvieron empresarios afines al régimen con los nazis.
“El gobierno de Franco dejó que los alemanes sacasen de las minas wolframio, elemento químico estratégico, para aplicarlo en su maquinaria bélica y aprovechar sus características para endurecer proyectiles, especialmente los misiles antitanque, y el armamento”, cuenta Pérez Domínguez. Antes de empezar la II Guerra Mundial, en España había seis empresas que se dedicaban a la extracción de ese elemento químico y al finalizar la contienda se contabilizaron un centenar. El Gobierno consiguió a cambio 87.422 kilos de oro: de hecho, muchos de los lingotes que llegaban a España tenían grabada la cruz gamada.
La cantidad que pagó el dictador a los alemanes fue de cerca de 140 millones, 100 de ellos obtenidos de las zonas ocupadas. Parte de este oro se fundió y desapareció, o al menos no hay datos que certifiquen cuál fue su destino final. "Los alemanes no podían haber sacado wolframio porque Franco creó en 1939 una ley por la cual ninguna empresa extranjera podía tener más del 25% del capital en España. Para sortear los problemas legales, los alemanes se dedicaron a buscar testaferros españoles que figuraban como propietarios en las las empresas. Entre éstos destacaba José María Martínez Ortega, padre de Cristóbal Martínez Bordiú, yerno de Franco", puntualiza el autor de El silencio de tu nombre.

El escritor Andrés Pérez Domínguez.
En esta novela, en la que se entremezclan aventura, intriga y romance, se refleja con nitidez cómo quedó Europa después de la Segunda Guerra Mundial, arrasada por la intolerancia y el fanatismo político. El escritor inicia su historia en 1950 en París cuando Erika Walter, viuda de un agente secreto alemán, huye a Madrid con importantes documentos que implican a altos cargos nazis en el exilio. Su amante en la capital francesa, el español Martín Navarro, ex miembro del PCE, abandona la ciudad y decide seguirla, a pesar de saber que si la policía le encuentra le meterá en la cárcel. En medio de esta historia, los amantes se verán envueltos en una trama en la que están implicados policías, nazis, comunistas y agentes de la CIA..
En El silencio de tu nombre, Pérez Domínguez tenía interés por contar los negocios que algunos españoles realizaron con los nazis: “No tuvieron escrúpulos de abastecerse con el dinero saqueado en los países ocupados por los alemanes y de proporcionales refugio o facilitarles la huida a terceros países”. De hecho, en España vivieron varios nazis hasta que murieron ya ancianos. “Era una manera de contar a través de la ficción que este país no fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Hubo personas, vinculadas al poder franquista, que se aprovecharon y beneficiaron del expolio que los seguidores de Hitler cometieron en los países que fueron ocupando. Me gusta adentrarme en el pasado de mis personajes y que el lector contemple cómo su presente está condicionado a los actos que cometieron años atrás”, defiende el escritor.
elpais.es
 

Sebastian

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La ONU aprueba la resolución contra el nazismo propuesta por Rusia
La Asamblea General de la ONU aprobó la resolución contra la glorificación del nazismo iniciada por Rusia; a favor votaron 130 Estados; en contra tres: EEUU, Canadá y Palaos; otros 54 se abstuvieron.
La resolución “Glorificación del nazismo: el carácter inadmisible de unas actividades que provocan la escalada de nuevas formas del racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia” fue aprobada anteriormente por la Tercera Comisión (Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales) de la Asamblea General de la ONU.
En el documento se expresa una profunda preocupación con motivo del auge de los movimientos extremistas y de los partidos políticos que hacen propaganda del racismo, el etnocentrismo y la xenofobia, promueven la ideología del fascismo y la superioridad racial.
La resolución condena la glorificación del movimiento nazi y de los ex miembros de la organización Waffen SS, por medio de dedicarles monumentos y conjuntos conmemorativos y de organizar manifestaciones públicas con el fin de glorificar el pasado nazi, el movimiento nazi y el neonazismo.
Al comentar la votación en contra de EEUU, Canadá y Palaos, el ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declaró que lamenta mucho esa decisión poco comprensible.
http://sp.rian.ru/international/20121221/155947448.html
 

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UNA NAVE ESPACIAL PARA BOMBARDEAR EE UU Y OTROS EXTRAÑOS INVENTOS NAZIS QUE CAMBIARON LA HISTORIA

Adolf Hitler consiguió adelantarse 40 años a su época y construyó todo tipo de aeronaves cuyos diseños sentarían las bases de la aeronáutica moderna

FOTO: http://www.abc.es/archivo/20121221/abci-nave-espacial-nazi-201212201801.html
Reconstrucción de la nave espacial que pretendían construir los nazis


La Alemania nazi siempre será recordada como una potencia a nivel tecnológico gracias a la gran cantidad de novedosos proyectos militares que consiguió crear en apenas diez años. Sin embargo, en el campo que más destacó fue en el de la aeronáutica. Desde la construcción de la primera nave espacial de la historia hasta la realización de unos pioneros diseños de aviones invisibles al radar, Adolf Hitler logró que la aviación alemana se adelantase casi medio siglo a su tiempo sentando las bases de la tecnología aérea moderna
Y es que, si los nazis se atrevieron a diseñar y construir todo tipo de armas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción, no es raro pensar que lograran dar unos pasos agigantados en la tecnología de la aviación. Así, los seguidores de Hitler consiguieron fabricar, entre otras, las primeras aeronaves a reacción o unos gigantescos bombarderos que podían recorrer miles de kilómetros sin repostar.
De hecho, la evolución era tan abismal que, según afirma el escritor José Lesta en su libro «El enigma nazi» (editado por «Edaf»), si los proyectos se hubieran finalizado sólo unos pocos meses antes, los alemanes hubieran dado un giro abismal a la guerra en el aire. «La potencia destructiva y las técnicas usadas eran tan avanzadas que hasta el último momento Hitler mantenía aún esperanzas de poder dar un golpe sorpresa a los aliados», determina el experto en armamento alemán.
La primera nave espacial de la historia

Entre estas armas, la más rocambolesca se creó en respuesta a la obsesión del Führer por bombardear Estados Unidos, algo casi imposible ya que, en los años 40, ningún aeroplano disponía de la suficiente autonomía para cubrir los 6.000 kilómetros que separaban Alemania de Norteamérica. Por ello, y para conseguir su objetivo, la Luftwaffe (la fuerza aérea nazi) encargó la construcción de una de las primeras naves espaciales de la historia.
«Sin duda el proyecto más futurista y adelantado a su tiempo, con el que los nazis querían bombardear Estados Unidos, era el del “Bombardero Suborbital Sänger-Bredt”. De lejos el más atrevido invento secreto de la aeronáutica alemana», explica el experto en el libro.
Concretamente, los nazis pretendían lograr que uno de sus cohetes, tripulado y armado con un potente explosivo, se elevara hasta la atmósfera para luego dejar caer su carga sobre la capital de los Estados Unidos. «Consistía en una nave que debería alcanzar una altitud espacial a la fantástica velocidad de “match 20” –veinte veces la velocidad del sonido-», afirma Lesta.
Hitler quería
que uno de sus cohetes, tripulado, se elevara hasta la atmósfera
1 de 2
«Finalmente, tras dejar caer su carga mortífera de bombas, regresaría del mismo modo a su base, aterrizando a 500 Km./h y desplegando unos paracaídas traseros que le facilitarían la maniobra, tras haber cruzado la mitad del planeta. Además, una de las novedades características de esta nave era que podía ser reutilizada a las pocas horas de su aterrizaje», determina el escritor. En total, toda esta misión dudaría unas 27 horas.
Además, en un principio la idea de los nazis era cargar la nave con una bomba que contuviera 5 toneladas de uranio radioactivo en forma de polvo (aproximadamente una décima parte del mismo material que se liberó en el accidente que se produjo en la central nuclear de Chernobyl). «Una vez detonada en Nueva York caería sobre la ciudad una nube radioactiva que sería mortal para la mayoría de sus habitantes», sentencia Lesta.
Por otro lado, para hacerlo funcionar se requería una plataforma de raíl casi horizontal de varios kilómetros de largo. Y es que, en contra de lo que pueda parecer, esta nave no despegaba igual que los actuales transbordadores espaciales.
Sin embargo, y en palabras del experto, la llegada del final de la contienda impidió que el proyecto se finalizara. A pesar de todo, el inventor de esta nave espacial nazi logró escapar de los aliados: «Eugene Sänger logró huir a Australia sin ser capturado. Ni que decir tiene que durante la guerra fría su proyecto fue uno de los más codiciados por ambas superpotencias. De hecho, Stalin intentó secuestrarle en los años 50 y 60 para que construyera una nave parecida que le ayudara a bombardear a los norteamericanos», determina el escritor.
Al parecer, y según explica Lesta, las investigaciones de este científico fueron usadas finalmente por la agencia espacial norteamericana: «De su trabajo salieron las ideas que llevarían a la NASA a construir el transbordador espacial. Aún así, su invento no llegó a igualarse. Por eso actualmente esta Agencia tiene en experimentación el avión espacial X-33, muy superior al actual transbordador», añade el experto.
El caza que abrió el camino de la propulsión a reacción

Otro de los grandes proyectos de la Alemania nazi fue el avión «Messerschmitt Me 262», el primer caza a reacción operativo del mundo. Este avión fue precedido por varias versiones similares de la empresa aeronáutica alemana Heinkel, las cuales no convencieron a los oficiales de la fuerza aérea nazis por sus múltiples fallos.
El uso de este tipo de aviones significaba un cambio radical en la forma de entender los combates aéreos. Y es que, durante los años 40 el principal sistema de propulsión que se utilizaba en los aviones era el de hélice. Por el contrario, este nuevo motor a reacción otorgaba una mayor velocidad a los aeroplanos, que además podían adquirir más altura y permitirse el lujo de no tener que repostar con tanta asiduidad como sus competidores.
«Por cada Messerschmitt derribado, caían 25 aviones aliados»
El Me 262 fue un auténtico quebradero de cabeza para los pilotos aliados gracias a su velocidad y su capacidad de destrucción. «Los aliados no daban crédito a lo que veían. Mientras ellos se movían lentamente con sus viejas hélices, los Messerschmitt alemanes surcaban los cielos a 850 Km./h, una velocidad nunca vista», sentencia Lesta en su libro.
De hecho, desde que comenzó el uso de este tipo de aeroplanos por parte de la fuerza aérea nazi, decenas de experimentados pilotos aliados cayeron impotentes ante ellos. «La ventaja era tal que normalmente caían veinticinco aparatos aliados antes de que un avión a reacción fuera abatido», determina el escritor con asombro.
Sin embargo, como sucedió con la mayoría del armamento que podría haber dado la victoria a los nazis, este aeroplano llegó demasiado tarde y era muy inferior en número a los aviones aliados. «La unidad de Me 262 era muy reducida, además, el primer caza de estas características entró en combate en mayo de 1944, un año antes de acabar la guerra. Para entonces el número de aviones aliados en vuelo era muy superior», apunta Lesta. Con todo, y a pesar de no llevar a la victoria al régimen nazi, la tecnología de los Me 262 y la de los aviones precursores supuso un gran avance para la aeronáutica.
Un bombardero invisible al radar

Finalmente, uno de los últimos proyectos aéreos revolucionarios de los nazis corrió a cargo de Reimar y Walter Hortem. Estos hermanos crearían los primeros aviones en forma de ala delta de la historia haciendo uso de un diseño que en la actualidad poseen un gran número de cazas y bombarderos militares.
Concretamente, los Hortem idearon este tipo de avión debido a que, tras varias pruebas, descubrieron que ofrecía menos resistencia al viento que el resto de aeroplanos. De esta forma, se obtenían una serie de ventajas en vuelo como la capacidad de recorrer una mayor distancia sin la necesidad de repostar o la posibilidad de viajar a una velocidad mucho mayor que el resto de aparatos.
Con el avión de los Horten, Hitler pretendía bombardear EE.UU.
Así, Hitler requirió a los Horten para llevar a cabo su viejo sueño: bombardear Estados Unidos con un avión que partiera desde Alemania. «Únicamente el bombardero en forma de “Ala volante” (Ho 18) propuesto por los Hermanos Horten era lo suficientemente avanzado como para cumplir los requisitos de una travesía tan larga», determina Lesta.
De esta forma, su objetivo quedó claro: «El Ho 18 debería despegar de una base secreta alemana realizando un viaje de ida y vuelta a la costa este norteamericana. En un único intento y sin escalas, tendría que cruzar el Atlántico hasta llegar a Nueva York. Una vez allí dejaría caer una única bomba de 4 toneladas y regresaría inmediatamente a Alemania sin repostar. La velocidad del avión debería ser muy alta, de al menos 1000 Km./h», añade el experto.
A su vez, la revolución de este avión no venía únicamente por su diseño, sino que, además, fue el primer aeroplano que era invisible a los radares norteamericanos. «La superficie del bombardero tendría una capa de pegamento especial a base de carbono, con lo cual sería indetectable a los radares americanos de la época. Los Hortem habían construido los primeros aviones invisibles al radar casi medio siglo antes que los americanos».
Los Horten crearon el primer avión invisible al radar de la historia
Sin embargo, finalmente el proyecto fue detenido por las fuerzas aliadas. «Los americanos llegaron a las fábricas de “Alas Volantes” y el taller de los Horten descubriendo el extraño caza a reacción. Inmediatamente lo transportaron a EE.UU. donde sería estudiado por la casa aeronáutica Northrop», explica Lesta.
Al parecer, posteriormente Walter Horten trataría de contactar con los norteamericanos para unirse al proyecto. «Cuando un año después escribió una carta a Jack Northrop para seguir en los EE.UU. su carrera como diseñador de “Alas Volantes” no recibió respuesta. No se trataba de falta de talento, más bien era lo contrario, Northrop se había hecho con todas sus ideas y comenzó a construir ese tipo de aviones para la industria militar norteamericana», añade el escritor.
Casi 50 años después, los sueños de los Hortem se hicieron añicos cuando los estadounidenses presentaron dos de sus nuevos aviones: un caza invisible en forma de ala delta (F117) y un bombardero que no captaba el radar (B2), ambos basados en sus diseños.
4 Preguntas a José Lesta

M.PVMADRID
-¿Cómo es posible que países como Estados Unidos tardaran casi medio siglo en copiar los diseños nazis?
Más bien tardaron ese tiempo en completar los proyectos nazis. No sólo los copiaron rudimentariamente, sino que alcanzaron un desarrollo superior. El ejemplo es la tecnología aeronáutica Stealth, que si bien provenía de las ideas que los hermanos Horten desarrollaron para la Luftwaffe en los años cuarenta (con sus alas volantes triangulares de perfiles nulos al radar y recubrimientos de carbono en las estructuras exteriores de los cazas), costó al gobierno americano varias décadas de investigación para finalmente desarrollar los F-117 y B-2. Estos aviones técnicamente tenían una firma casi nula a los radares de los años ochenta.
-¿Qué países fueron los que se apropiaron de esta tecnología?
Todos lo intentaron. No sólo me refiero al bando aliado (Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otros), sino también el bloque soviético, e incluso países «neutrales» como España. A su vez, lo intentó Otto Hanh, premio Nobel de física que trabajo en la formación de la J.E.N. -Junta de Energia Nuclear-, o países que ni siquiera formaron parte del conflicto bélico, como Argentina, que desarrollo cazas innovadores y muy desarrollados para la época cuando el gobierno de Perón acogió a uno de los hermanos Horten. De hecho, también tuvo un programa para el desarrollo de la fusión nuclear en una isla de Bariloche, en la Patagonia.
-¿Algún científico alemán fue «fichado» por los aliados tras la guerra?
En la operación «Paperclip», Estados Unidos reclutó a unos 140 de ellos semanas después de finalizar la guerra. Todos fueron trasladados a Fort Bliss -Texas-, para posteriormente ser diseminados por todo Nuevo México en las zonas de desarrollo tecnológico más punteras como Roswell -aeronaútica-, Alamogordo -Energía nuclear-, y otros sitios aledaños. Con el paso de los meses, la lista se engrosaría de manera alarmante. Algunos tenían comprometido su pasado por su relación con los campos de concentración, y sus expedientes fueron limpiados convenientemente.
-Mientras los alemanes contaban con esta tecnología ¿Con qué tipo de aviones combatían los aliados en la misma época?
En aquellos años estas dos potencias ya comenzaban a experimentar con tecnologías de propulsión parecidas a las nazis, pero era algo casi puramente teórico. Su retraso en la materia era brutal en áreas como los misiles teledirigidos, tecnología que si portaban algunos novedosos modelos nazis. Realmente no existía retraso, simplemente no habían siquiera comenzado a desarrollar o intuir la tecnología. Sirva de ejemplo el hecho de que todos los modelos de aviones aliados lanzaban sus bombas por el antiguo método del tiro parabólico y la caída libre. Entretanto, los nazis, a partir del 45, tenían el Fritz-X y muchos otros misiles teleguiados a distancia con palancas y joysticks. Es más, el modelo apodado «Blancanieves», que era un misil aire-agua, tenía sensores para planear sobre la superficie del agua e impactar en la línea de flotación de los barcos enemigos. El BV-143, por su parte, era un misil aire-aire que poseía una cámara de televisión con la que los controladores en tierra podían ver aviones enemigos en el interior de las nubes.
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Los nazis querían bombardear Nueva York con arena radiactiva desde el espacio

Hermann Göring quería bombardear Nueva York con arena radiactiva desde una nave espacial. Según los historiadores que filtran los detalles del proyecto, este plan fue el punto de partida para la exploración del cosmos en todo el mundo.

El diseño del bombardero desarrollado por el matemático austriaco Eugen Sänger influyó mucho las ideas de cómo debían ser los viajes espaciales en EE.UU. de posguerra, acentúa el historiador David Baker. "Los conceptos de algunas series enteras de naves cósmicas de la más alta categoría se basan en sus teorías. Su trabajo tuvo un gran impacto sobre varios aspectos del programa de los transbordadores espaciales", comenta Baker, según recoge el diario británico Daily Express.

A finales de 1941 los EE.UU. se unieron a la alianza antinazi, siguiendo el ataque a Pearl Harbor. Hitler estaba obsesionado con la idea de bombardear el país. Pero para cumplir con el sueño del Führer, el jefe de las Fuerzas Aéreas necesitaba una tecnología innovadora. Los seis mil kilómetros que separan Berlín y, por ejemplo, Nueva York, eran un obstáculo insuperable para los aviones de la Luftwaffe: era imposible que realizaran un viaje de ida y vuelta sin reabastecimiento.

Hermann Göring encargó a Sänger que encontrara una solución técnica al problema. El proyecto de un caza bombardero continental reutilizable que el científico finalmente propuso tenía 900 páginas. Según Sänger, el Silbervogel o Pájaro de Plata (el avión recibió el nombre gracias al color metálico de su casco) debía ser motorizado por un cohete suborbital.

Tenía que lanzarse sobre un enorme trineo adjuntado a un monorriel de 3 kilómetros de largo alimentado por 36 motores basados en el cohete V2 (un misil balístico desarrollado en Alemania a principios de la Segunda Guerra Mundial). La nave debía acelerarse hasta unos 1.900 kilómetros por hora y al final del monorriel iniciar el despegue. 30 segundos después del despegue tenía que empezar a funcionar el motor de propulsión de 100 toneladas de peso del propio avión.

Ocho minutos después del arranque, el Pájaro de Plata alcanzaría unos 130 kilómetros de altura sobre la Tierra, para seguir una trayectoria suborbital hacia su blanco final. Sänger probó matemáticamente que el vuelo a una altura suborbital ahorraría combustible, prorrogando su período de vida para que fuera suficiente para todo el viaje de ida y vuelta a EE.UU. "El plan era explotar una bomba con arena radiactiva por encima de Nueva York, para que se formara una nube radiactiva que cubriera toda la ciudad", filtra en su libro sobre el tema el historiador David Myhra.

Una vez se deshiciera de la carga, el Pájaro de Plata descendería bajo la fuerza de la gravedad, reentraría en la atmósfera y se deslizaría hacia el territorio japonés en el Pacífico. Afortunadamente, Göring consideró que el proyecto era demasiado futurista. Sin embargo, los estudios después de la Guerra probaron que la idea de Sänger era teóricamente posible. En cuanto al matemático, después de la caída del régimen de Hitler se mudó a Francia, donde murió en 1964.

http://actualidad.rt.com/actualidad...ombardear-nueva-york-arena-radiactiva-espacio
 

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LA FILARMONICA DE VIENA INVESTIGA SU PASADO NAZI
La prestigiosa agrupación, acusada de poca transparencia, ha encargado un informe a tres historiadores cuyo resultado será presentado el próximo mes de marzo

Una foto institucional de la prestigiosa formación musical http://www.abc.es/cultura/musica/20130122/abci-filarmonica-viena-investiga-pasado-201301221327.html


La Orquesta Filarmónica de Viena ha encargado a tres historiadores que preparen, hasta el mes de marzo, un estudio sobre la relación de esta institución con el nazismo, después de las recientes críticas sobre su falta de transparencia de su papel en esa época.
Los expertos Oliver Rathkolb, Fritz Trümpi y Bernadette Mayrhofer anunciarán en marzo, en la página web de esta institución, sus conclusiones, entre otras qué personas vinculadas con el nazismo fueron homenajeadas en el pasado por la orquesta, según informa la agencia APA.
Trüpi, autor de la obra «Orquestas politizadas», declaró el pasado mes a Efe que «la forma de explicar su pasado en la página web es muy nebulosa y poco concreta».
«Es un pena que la Filarmónica de Viena no actúe de forma más decidida y asuma algo de autocrítica», lamentó el experto en aquel momento.
El Concierto de Año Nuevo bajo sospecha

Uno de los asuntos que han hecho revivir la polémica sobre la convivencia de la orquesta con el nazismo es la revelación de que la esta entregó una réplica de un anillo de honor al criminal de guerra nazi Baldur von Schirach cuando salió de la cárcel en 1966
El capítulo de la página digital de la Filarmónica dedicada a su historia apenas menciona la época nazi ni menciona por su nombre a los músicos judíos muertos en campos de exterminio.
Tampoco se menciona con claridad que el Concierto de Año Nuevo se creó en 1939, en plena época nazi, por iniciativa de Clemens Krauss, un amigo íntimo del ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels
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Stalingrado, la tumba del nazismo

El 31 de enero de 1943, hace 70 años, se rindió el mariscal Erich von Paulus, jefe de las fuerzas alemanas en Stalingrado, al general soviético Vasili Zhukov. No fue la de Stalingrado una de las decenas de batallas importantes de la II Guerra Mundial, sino, acaso, la más decisiva. Hasta entonces, la Wehrmacht nunca antes había sufrido una derrota significativa, ni había capitulado uno de sus mariscales, ni había perdido, como tragado por la tierra, todo un Ejército, el VIº y gran parte del IVº ejército Panzer, dos de sus joyas y, sobre todo, aquella derrota marcó el declive de las armas alemanas y el paulatino predominio de las aliadas.
Entre el 10 de enero y el 3 de febrero de 1943, unos 100.000 alemanes partieron hacia los campos de concentración, donde morirían como moscas. No regresaron a Alemania ni 5.000. En el frente de Stalingrado, entre julio de 1942 y febrero de 1943, ambos bandos sufrieron unas 1.400.000 bajas (medio millón, muertos). Según el mariscal Malinovski, jefe del 2º Ejército de la Guardia en esa batalla capturaron o destruyeron 2.000 tanques, 2.000 aviones, 10.000 cañones y no menos de 5.000 vehículos. El Estado Mayor alemán reconoció que habían perdido seis meses de producción bélica.​
Aquel tremendo choque se gestó en el verano de 1942 cuando Hitler, llevado por su impaciencia -como le sucedía cuando no se producían de inmediato los resultados que perseguía- cambió los objetivos de su ofensiva y en vez de dirigirla contra el Cáucaso, como estaba previsto, dividió sus fuerzas y lanzó lo más granado de ellas contra Stalingrado, la ciudad de Stalin.
Empeño criminal

La Luftwaffe la arrasó y en agosto, cuando llegó Von Paulus, al frente de unos 250.000 hombres, Stalingrado había dejado de ser un objetivo militar interesante. Pero Hitler se empecinó en su conquista por el prurito de inferir a Stalin una afrenta propagandística y en tan infantil empeño invirtió sus mejores tropas, preparadas para librar grandes batallas a campo abierto y sin ninguna especial aptitud para combatir en un mar de ruinas.
Y entre escombros, esqueletos urbanos y sótanos pelearon desde septiembre de 1942 a enero de 1943 más de medio millón de hombres, infiriéndose unos a otros un promedio superior a las tres mil bajas diarias, sin que los soldados alemanes, continuamente reforzados, lograran tomar hasta el último reducto soviético en la orilla derecha del Volga.
La revancha de Stalin

Aquella feroz guerra de ratas era un dislate nazi, pues, además, estaba permitiendo que el Ejército Rojo reuniera efectivos para un gran contraataque, que se produjo en noviembre. El día 23, tres ejércitos soviéticos atacaron a los gastados ejércitos alemanes del bajo Volga y a sus débiles aliados, italianos y rumanos, abriendo en el frente una brecha de más de 200 kilómetros al norte y al sur de Stalingrado, donde quedó cercada toda la fuerza de Von Paulus. Eran no menos de 300.000 hombres, aunque la mitad de ellos carecían de valor militar: decenas de miles de rumanos y croatas apenas equipados que habían llegado huyendo y una inmensa confusión de planas mayores, oficinas, personal de tierra de la aviación... bocas que alimentar más que tropas operativas.
La situación empeoró paulatinamente pues Hitler se empecinó en organizar allí un resistencia numantina confiando en que la Luftwaffe del mariscal Göring suministraría a los cercados 500 toneladas diarias de víveres y pertrechos. Vana ilusión: En los dos meses largos que duró el cerco apenas proporcionó a Stalingrado 12.000 toneladas, un tercio de lo imprescindible.
El hundimiento

Con todo aún hubo un momento para la esperanza. Mediado diciembre, el mariscal Von Manstein comenzó a abrirse paso hacia Stalingrado con un reducido ejército, tratando de romper la bolsa y abrir una vía de escape a Von Paulus. Para facilitar la operación, éste hubiera debido atacar en la misma dirección con todas sus fuerzas, pero Hitler se empecinó en que Paulus no abandonara las ruinas sino que siguiera luchando para conquistarlas. Aquella insensata orden hizo fracasar la maniobra de Manstein, cuya agotada fuerza debió replegarse para no ser a su vez copada.
El 24 de enero, todas las fuerzas de Von Paulus estaban embotelladas en las ruinas, removidas cada mañana por las granadas de la artillería soviética. En esa fecha, los alemanes perdieron Gumrak, su último aeropuerto, y las fuerzas de Rokossovski partían en dos al 6º Ejército, enlazando junto al Volga con los último reductos soviéticos. Una semana después, sin víveres, con la munición casi agotada, y enfermo capituló Von Paulus, con sus últimos hombres.
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Alemania recuerda la llegada al poder de Hitler hace 80 años

La figura del dictador nazi constituye una "advertencia permanente" para los alemanes, recordó Angela Merkel

Berlín conmemora este miércoles la llegada al poder de Hitler, hace 80 años, con una serie de exposiciones que recuerdan "la responsabilidad permanente" de Alemania por crímenes nazis, como ha subrayado la canciller Angela Merkel.

En una foto en blanco y negro, el visitante puede ver a Adolf Hitler saludando a la multitud desde la ventana de la cancillería, al final de la tarde del 30 de enero de 1933. Ese día, el líder del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) había sido nombrado canciller y encargado, por el viejo presidente Paul von Hindenburg, de formar un nuevo gobierno.

Esta toma es uno de los documentos que muestra la exposición "Berlín 1933, el camino de la dictadura", inaugurada por Angela Merkel. En un lugar cargado de historia, la antigua sede de la Gestapo -la policía secreta de la Alemania nazi-, hoy convertida en un centro de documentación al aire libre, la exposición recorre, con fotos, primeras páginas de periódicos y carteles, los primeros meses en el poder del dictador nazi.

"¡Ha llegado la hora! Estamos en la Wilhelmstrasse (sede de la cancillería en la época), Hitler es canciller del Reich. Es como un cuento de hadas!", escribió Joseph Goebbels, futuro jefe de la propaganda nazi, en su diario íntimo, el 31 de enero de 1933.

Los paneles siguientes muestran imágenes del incendio del Reichstag (parlamento), el 27 de febrero, o de las primeras medidas contra los judíos, el 1 de abril, con el inicio del boicot a las tiendas, médicos y abogados judíos. "¡Alemanes, a defenderse! No compren a los judíos", proclama un cartel.

El director del centro de documentación al aire libre Topografía del Terror, Andreas Nachama, señala que el acceso a la cancillería del fracasado pintor austríaco representó "un corte" en la Historia. Sin embargo, en aquel momento, nadie creyó que "ese alborotador sin mayor estatura iba durar". El sistema parlamentario de la República de Weimar no lograba crear una mayoría estable, y Hitler, con su discurso simplista, logró la adhesión de millones de desempleados y pequeños rentistas arruinados por la crisis económica.

La exposición muestra la "erosión diaria de las instituciones democráticas" en los primeros meses de la catástrofe nazi, que iba a devastar Europa, matando entre 40 y 60 millones de personas, entre ellas seis millones de judíos asesinados, dice Nachama. El 80 aniversario de la llegada de Hitler a la cancillería es objeto de gran interés, al tiempo que el "Führer" sigue siendo una figura omnipresente en Alemania, según señala la agencia AFP.

Otra exposición, "Berlín y los nazis", será inaugurada el jueves en el Museo de Historia Alemana: un recorrido temático que permitirá deambular por Berlín en pos de los lugares simbólicos del Tercer Reich. Angela Merkel, nacida después de la guerra, insiste en "la responsabilidad permanente" de Alemania por los crímenes nazis, en particular por el Holocausto, en un video publicado el sábado en Internet.

"Los derechos humanos no se imponen por sí mismos. La libertad no es algo natural y la democracia no es evidente", dijo Merkel al inaugurar la exposición. La primera mandataria recordó que a Hitler le habían bastado seis meses "para aplastar toda la diversidad" de la sociedad alemana, y destacó además que una gran parte de la sociedad alemana había apoyado "o al menos tolerado" al régimen hitleriano. Como ejemplo, Markel citó la participación de estudiantes y profesores en la quema de libros del 10 de mayo de 1933.

"Nos enfrentamos a nuestra historia, no ocultamos nada, no reprimimos nada. Debemos enfrentarnos a ello para asegurarnos de ser en el futuro un asociado bueno, digno de confianza", declara la canciller, quien creció en la RDA, la Alemania Oriental. Por lo demás, Alemania planea, por primera vez desde 1945, volver a editar, en dos años, "Mein Kampf", el panfleto ideológico escrito en 1924.

En 2011, la exposición "Hitler y los alemanes" concitó una afluencia récord de público. Y, actualmente, una novela que imagina la vuelta de Hitler a Berlín, en 2011, es una de las mejores ventas.
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Alemania esconde aún el arte robado por los nazis

Der Spiegel» revela que miles y miles de piezas procedentes de la rapiña nacionasocialista se han ocultado y no se gestionaron con transparencia

El titular era este: «El reloj de Hitler, el secreto de Alemania». Con esas palabras tan directas como inquietantes, el prestigioso semanario alemán «Der Spiegel» sacudió Alemania con su portada de esta semana. Según el reportaje, que ocupa diez páginas, el reloj en discordia se lo regaló Adolf Hitler a su amante y posterior esposa Eva Braun en 1939. En su reverso, el dictador nacionasocialista ordenó grabar «6.02.1939, afectuosamente, A. Hitler». Fue el regalo que el Führer le hizo a Braun por su 27 cumpleaños.
El reloj que Hitler regaló a Eva Braun está marcado por el horror
Esta pieza literalmente marcada por el horror nacionalsocialista es sólo la punta del iceberg de lo que «Der Spiegel» ha bautizado como «botín pardo»: es decir, un museo oculto, miles de piezas de arte, joyas y objetos preciosos que el régimen nazi acumuló durante los doce años que tuvo el poder en Alemania y en su fallido intento de someter al resto de Europa.
Almacenado en Munich

El reloj de diamantes, junto con otros objetos como perlas, anillos y piezas de oro, permanece almacenado y apartado del público en la Pinacoteca de Arte Moderno de Múnich desde hace años.
El régimen nacionasocialista, en el marco de su naturaleza destructiva y belicista, siguió una lógica de extracción y robo allá donde conseguía imponer su poder. Una lógica que comenzaba con las órdenes de sus propios líderes (Hitler, Göring o Goebbels) y que, como en el caso del «reloj de Hitler», cerraba el círculo en la misma cúpula nazi.
No se ha investigado la procedencia del reloj de Hitler
¿De dónde procedía el reloj que Hitler le regaló a Eva Braun? No se sabe porque no se llegó a investigar. Quizá Hitler lo ordenó fabricar exclusivamente para el aniversario de su amante, o tal vez perteneciese a una familia judía expropiada y asesinada. No en vano, miles de valiosísimas propiedas robadas a las víctimas del nazismo alemán acabaron en manos de los principales ideólogos del nacionalsocialismo.
Según la detallada cronología ofrecida por «Der Spiegel», con la derrota del nazismo y el fin de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas occidentales trasladaron el expolio nazi a las dos sedes de la llamada Central Collection Potins situadas en Múnich y Wiesbaden. Entre 1945 y 1952, aproximádamente dos millones y medio de objetos valiosos y obras de arte (entre ellas más de 400.000 pinturas, esculturas y dibujos) fueron devueltas a sus propietarios originales.
Solo el Estado de Baviera hay 4.400 cuadros procedentes del expolio
Sin embargo, miles de de esos objetos pasaron a formar parte del patrimonio de la República Federal Alemana: cerca de 2.000 obras de arte acabaron repartidas entre 111 museos de todo el país, y 660 cuadros aterrizaron en instalaciones federales tanto en Alemania como en el extranjero. Sólo en las colecciones de pintura pertenecientes a museos estatales del Estado de Baviera hay unos 4.400 cuadros y 770 esculturas que llegaron allí por orden del régimen nazi. El número exacto de piezas que forman el «legado pardo» sigue, por tanto, siendo incierto.
Como ejemplo, «Der Spiegel» desempolva una foto tomada en 1988 que muestra una recepción del último presidente de la desaparecida República Democrática de Alemania (Estado socialista oriental), Erick Honecker, por parte del entonces primer ministro bávaro y socialcristiano Franz Josef Strauß: la instantánea en blanco y negro muestra como el acto protocolario tiene lugar sobre una alfombra que perteneció a Hermann Wilherlm Göring, lugarteniente de Hitler y comandante supremo del ejército del aire nazi.
80 años de la llegada al poder

Cuando se acaban de cumplir los 80 años de la llegada de Hitler al poder surgen lógicamente incómodas preguntas en un país que tiene que hacer frente a su pesada historia moderna una y otra vez: ¿qué hacer con el desagradable legado nacionalsocialista que sigue cogiendo polvo en museos de todo el país? Y sobre todo, ¿por qué las instituciones de la República Federal Alemana no abordaron antes y de forma más efectiva el «botín pardo»? ¿Por qué no devolvieron antes las propiedades extraídas a los descendientes de las víctimas del nazismo? ¿Por qué Alemania no manejó con mayor transparencia y rapidez tal herencia?
No ha habido voluntad de gestionar bien este patrimonio
La teoría es fácil: aquellas propiedades extraídas a las víctimas del nazismo deben ser devueltas a sus propietarios o descendientes. Así lo establece la Declaración de Washington, firmada en 1998 por más de cuarenta Estados (Alemania entre ellos). Pero la teoría está lejos de casar con la práctica: falta el dinero que permita llevar a cabo esos mastodónticos trabajos de rastreo, tal y como denuncia el exministro de Estado de Cultura y socialdemócrata Michael Naumann, que pide al actual Gobierno federal que se ponga manos a la obra.
«Sobre todo los pequeños museos tienen problemas para llevar a cabo ese trabajo», afirma Uwe Hartmann, director del departamento encargado de investigar la procedencia de obras de arte de los museos públicos de Berlín.
Pero no sólo la falta de dinero parece ser un problema para ese ingente trabajo de rastreo: «Simplemente nos faltan los años», asegura Hartman, en declaraciones a la agencia DPA. En las décadas de los 70, 80 y principio de los 90, este tipo de investigación no jugaba ningún papel en los museos alemanes. «Si no fuera por esa pérdida de tiempo, hoy podríamos trabajar de manera bien distinta», asegura Hartmann.
Lección incompleta de memoria histórica


Alemania ha tenido que enfrentarse a su incómoda historia moderna durante los últimos 70 años por motivos obvios. Pero lo ha hecho de forma peculiar por varias razones. Para empezar por la división del país hasta 1989: cada Estado (la occidental República Federal Alemana y la desaparecida oriental Republica Democrática Alemana) desarrolló una estrategia diferente frente al pasado nazi: mientras el Estado occidental conservó a algunos altos funcionarios con relaciones directas o indirectas con el nacionalsocialismo (lo que provocó protestas entre el movimiento estudiantil y puede estar relacionado con el nacimiento del grupo terrorista de extrema izquierda RAF -Fracción del Ejército Rojo- en los años 60 y 70), el Estado oriental se autoproclamó como el único Estado antifascista alemán y no dio así explicación alguna sobre su forma de proceder en la recuperación histórica de la memoria del horror nazi. Simplemente, negó su pasado, lo reprimió.
Con la definitiva reunificación del país en 1990, las autoridades federales pudieron unificar medios y criterios para hacer frente al legado nazi. Pero la llamada «herencia parda» acusa la falta de un trabajo logístico y de investigación apropiado y demuestra (y no es poco) la falta de interés o la falta de voluntad de los distintos cancilleres de la historia reciente.
Está por ver si el brillante reportaje de «Der Spiegel» fuerza a la actual canciller, Angela Merkel, a tomar cartas en el asunto y permite establecer cuál es la dimensión real de la herencia nazi sumergida en el patrimonio público de Alemania.
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Escándalo por la fortuna de Goebbels

Se trata de la familia Quandt, heredera del ministro de propaganda nazi. A cuánto asciende su fortuna.

Una nueva investigación histórica provocó un escándalo en Alemania a 80 años del ascenso de Adolf Hitler al poder. El libro El ascenso de los Quandt revela que los herederos del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels amasan una de las fortunas multimillonarias más grande de Alemania. La clave en esta historia del legado de poder y dinero fue su esposa, Johanna Maria Magdalena Ritschel, más conocida como Magda Goebbels, esposa del funcionario.

La prosperidad de los Quandt se remonta a 1883, cuando Emil Quandt compró una compañía textil. A comienzos del siglo XX su hijo mayor, Guenther Quandt, heredó el negocio, reseña el portal RT. Merced a la Primera Guerra Mundial, la compañía obtuvo un impulso extraordinario debido a que se convirtió en la proveedora oficial del uniforme del Ejército alemán.

Fue en 1921 que Guenther Quandt -viudo en aquel momento- se casó con "Magda" Ritschel. El mismo año tuvo con ella un hijo al que llamaron Harald. En 1929 la pareja se divorció y dos años más tarde Magda se casó con Joseph Goebbels. Hasta la llegada de Eva Braun al círculo íntimo de Hitler, Magda Goebbels era conocida como "la primera dama del Tercer Reich".

En 1933 los nazis llegaron al poder en Alemania y Goebbels fue nombrado ministro de propaganda. El mismo año el ex marido de Magda, Guenther Quandt, se unió al partido. A pesar de que las relaciones entre Quandt y Goebbels fueron siempre tensas, las fábricas del empresario se convirtieron en el suministrador clave de las tropas nazis durante su ofensiva contra el mundo. Comenzaron a producir desde motores para submarinos y lanzacohetes hasta municiones y misiles antiaéreos.

"Daba lo mismo que no le gustara a Goebbels. Esto no influía en absoluto en la capacidad de Quandt para hacer dinero", comentó el historiador alemán Joachim Scholtyseck, autor del libro, al diario israelí Jerusalem Post.

Entre 1940 y 1945 en las fábricas de los Quandt trabajaron unos 50.000 empleados forzados, entre prisioneros de guerra y recluidos de los campos nazis de concentración, según Scholtyseck. En su informe el historiador asegura, además, que Herbert Quandt, hijo del primer matrimonio de Guenther, tenía planeado construir una nueva planta donde trabajaran solo 'esclavos', un plan que nunca llegó a realizarse.

En 1954, Harald y Herbert heredaron la fortuna de su padre Quandt, incluidos los activos de Daimler-Benz, que incrementaron mucho durante las décadas posteriores. En los años 60 Herbert salvó el gigante de la automoción BMW del colapso y se hizo su mayor accionista. Harald, hijo de Magda Goebbels, murió en 1967 y dejó cuatro hijas. En 1978, después de la muerte de su madre, las cuatro mujeres heredaron un total de 1.500 millones de marcos alemanes (unos 760 millones de dólares estadounidenses), según la biografía oficial de la familia 'Die Quandts'.

Herbert Quandt falleció en 1982. Su fortuna fue repartida entre sus seis hijos de tres diferentes matrimonios. Sin embargo, sus herederos principales fueron su tercera esposa y sus dos hijos que, entre otros capitales, recibieron los activos de BMW. Según el informe anual de 2011 de la compañía, les pertenece el 46,7% de las acciones del gigante automovilista.

Según calcula Bloomberg, hoy en día las cuatro nietas de Magda Goebbels (las hijas de Harald) y sus dos primos -herederos de Herbert- comparten una fortuna familiar de unos 6.000 millones de dólares.

Los historiadores, a su vez, admiten que durante la posguerra, la familia sufrió rechazo por parte de la opinión pública. "Tienen que vivir con el apellido. Es parte de la historia", afirma Scholtyseck.
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Grulla

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Nazis desarrollaban superarmas para obtener la victoria

La última de estas armas fue la llamada “bomba endotérmica”. “Se trataba de explosivos que serían lanzados por aviones de gran radio de acción y con capacidad para, al detonar, crear una zona de intenso frío que congelaría en un radio de un kilómetro toda forma de vida de manera temporal. Es uno de los ingenios de los que menos información se dispone”, cuenta el escritor.
http://www.espectador.com/noticias/253579/nazis-desarrollaban-superarmas-para-obtener-la-victoria

:eek::confused::eek::confused::eek::confused:

A la arma congeladora se la chorio este
 

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"Alemania esconde aún el arte robado por los nazis"... En muséos (patrimonio nacional)... ;) Der Spiegel, nunca déja de sorprenderme. Bien que llenó sus páginas de la propaganda de Goebbels durante el III Reich...


Saludos!!!
 
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