La Segunda Guerra Mundial.



Wojtek. Murió el 2/12/1963, a los 22 años, en Edimburgo. Cabo del segundo cuerpo polaco...
 


El fusilamiento de una mujer y dos niños por tropas alemanas y policías ucranianos, Mirópol, Ucrania, URSS, el 13 de octubre de 1941.United States Holocaust Memorial Museum / Security Services Archive, Czech Republic


Una mujer, con un vestido de lunares, está inclinada frente a una enorme fosa en un bosque. Agarra la mano de un chico arrodillado, de unos cinco años, y sostiene a un niño en su otro brazo. En un instante, caerán dentro del hoyo. Están en una nube de pólvora: acaban de ser tiroteados por un grupo de uniformados apenas a un metro de distancia.

Esa aterradora imagen, que muestra solo un pequeño fragmento de lo que pasaba en el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial, conmovió a la historiadora estadounidense Wendy Lower. La científica decidió investigar a fondo las circunstancias de la masacre ocurrida en Mirópol, en la parte occidental de Ucrania, el 13 de octubre de 1941. Tras años de trabajo en archivos de países de Europa Oriental, Israel y EE.UU., reconstruyó tanto la antesala como el transcurso del acto genocida.

Poco después de la invasión en la URSS, las tropas alemanas iniciaron el exterminio de comunistas, judíos, discapacitados y otros segmentos de la población considerados inferiores. Mirópol, un pueblo de unos 4.000 habitantes, muchos de ellos judíos, fue ocupado a inicios de julio de 1941.


Ejecución de judíos cerca de Ivángorod, Ucrania, URSS, 1942.USHMM / Wikimedia Commons


La 'Aktion'​

El 12 de octubre, cuando el frente estaba ya lejos de la zona y en Mirópol estaba acantonada una unidad de guardias de aduanas de fronteras, llegaron en la localidad tres oficiales de las SS. Al día siguiente se empezó la 'Aktion', como los nazis llamaban a las masacres.

Miembros de la Policía, formada de colaboracionistas ucranianos, rodearon la ciudad y empezaron a registrar las casas de los judíos. A los residentes los sacaban a una plaza diciéndoles que iban a enviarlos a realizar labores en ciudades vecinas. Al mismo tiempo, un grupo de adolescentes fueron forzadas a cavar una fosa en un barranco a las afueras de Mirópol.


Un oficial de la Policía del Orden alemana con sus subordinados locales en el pueblo de Zarog, Ucrania, diciembre de 1942.Deutsches Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Al formar la columna de judíos, los alemanes y sus colaboradores los escoltaron al lugar de la ejecución. Mientras caminaban por las calles, las víctimas veían cómo los vecinos robaban sus casas, llevándose todo lo que podían. Pronto entendieron qué les esperaba, pero no podían hacer nada: a los que trataban de defender a sus seres queridos los mataban a golpes de culata o a tiros.


En el barranco, empezó la matanza. El pelotón de fusilamiento consistía de miembros de la policía colaboracionista y una media docena de guardias de aduanas voluntarios. A las víctimas les ordenaban arrodillarse frente a la fosa, o las empujaban dentro, y luego les disparaban. Para no gastar balas, a los pequeños simplemente los tiraban en la fosa para que se ahogaran bajo el peso de los cadáveres o eran enterrados vivos.

De hecho, los alemanes se equivocaron con el número de judíos. Cuando la primera fosa estuvo llena, pararon el fusilamiento, forzaron a los 'condenados' a muerte a cavar otra y luego continuaron.

El ruido alertó a una unidad del Servicio de Seguridad de Eslovaquia, entonces un país títere del Tercer Reich, que envío a la URSS una fuerza bastante pequeña. El comandante eslovaco desplazó al lugar varios soldados, uno de los cuales, Lubomir Skrovina, pudo tomar una serie de fotografías de las atrocidades nazis. Siendo un oponente encubierto de la dictadura de Hitler —al volver a su país, se unió a la Resistencia—, de este modo el eslovaco quiso documentar los crímenes del Reich.

Milagrosamente, no todos los fusilados murieron. En la noche, Ludmila Blekhman, de 13 años, recuperó la conciencia y escapó del lugar. Fue acogida por una familia local, logró sobrevivir a la guerra y murió en el 2015, en Israel.




"No les interesaba desenterrar el pasado"​

Casi todos los que cometieron las atrocidades en Mirópol y no murieron en combates posteriores lograron evitar rendir cuentas. La excepción fueron dos miembros de la policía, Nikolái Rybak y Dmitri Gnatiuk. En 1985, la fotografía de Skrovina ayudó a un fiscal soviético a identificarlos. Fueron condenados a muerte y ejecutados en enero de 1987.


En cuanto a los alemanes, ninguno de ellos fue castigado por la masacre. Después de la guerra, negaron su participación directa en la 'Aktion' y afirmaron que los gatillos los apretaban las SS y los ucranianos.

Lower pudo hallar a la familia de uno de los voluntarios, Erich Kuska, del que se conoce que se jactaba de los asesinatos de vuelta a su cuartel. No obstante, los familiares del verdugo colgaron sin decir una palabra. "No les interesaba desenterrar el pasado", dijo a Daily Mail la historiadora.

El libro de Lower, 'The Ravine: A family, a photograph, a Holocaust massacre revealed' ('El barranco: una familia, una fotografía, una masacre del Holocausto reveladas'), saldrá a la venta el próximo mes de febrero.
 
Cuando un tanque detuvo 22 tanques alemanes.

Durante la defensa de Leningrado, una trampa bien colocada resultó en una victoria espectacular con solo 1 tanque eliminando 22 tanques alemanes y 2 cañones antitanque. Zinoviy Kolobanov ordenó a su KV-1 que asestara un golpe aplastante a los invasores. En total, en y alrededor de "Tank Alley", 5 KV-1 rusos destruyeron 43 tanques. A pesar de ser golpeado repetidamente, la gruesa armadura del KV-1 fue clave para el éxito de la operación.

 
El "Mayor Loco" y Rosie the Rocketier (Rosita la cohetera)

La historia del Mayor Charles Carpenter, un piloto de exploración del US Army en la IIGM que improvisó su ultraligero Piper L-4 Grasshopper con 6 bazookas y atacó formaciones de tanques alemanes cuando las encontraba.

Oficialmente se le atribuyen 6 tanques destruidos, incluidos dos Tiger. Aunque él reclamaba 14, posiblemente dañados.

Gracias a la baja velocidad y alta maniobrabilidad tenía la capacidad de hacer picadas sobre los techos de los tanques y dispararles.

Gracias a él los alemanes empezaron a tirarle a los L-4 de exploración que antes ignoraban.

De yapa peleó en tierra y tuvo un incidente de fuego amigo, teniendo que ser salvado por Patton que le dió una medalla.

Rosie the Rocketier terminó abandonada en Alemania, comprada por civiles y hace pocos años fue descubierta y está siendo restaurada. La hija y la nieta de Carpenter pintaron el nose art de vuelta.
También vieron el video y lo felicitaron al animador por contar la historia bien.

 

Grulla

Colaborador
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