entrevista jefe EMCO
DEF con el nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto: “Los jóvenes tendrán mejores FF. AA. que las que tuvimos nosotros”
El vicealmirante Marcelo Dalle Nogare —un marino argentino marcado por Malvinas, la vocación y su magnetismo por el mar— habló de la recuperación de capacidades y los desafíos de unas Fuerzas Armadas que buscan fortalecerse tras años de desinversión
El vicealmirante Marcelo Dalle Nogare, elegido recientemente
por el gobierno de Javier Milei como
jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (EMCO), mantuvo un encuentro con
DEF, un diálogo que cobra particular relevancia por dos cuestiones. Por un lado, el EMCO es el organismo responsable de las operaciones militares como las que, en este preciso momento, están realizando los efectivos en la
Antártida Argentina o en el Mar Argentino y, en segundo lugar, porque él, como oficial, llegó para ocupar ese
cargo -rotativo entre el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada- en la cúpula castrense y hace varios años que la marina esperaba su turno.
Dalle Nogare,
porteño, padre de tres hijos, quien con una carrera impecable (participó en la
guerra del Golfo, conflicto armado entre Irak y una coalición de 42 países liderada por Estados Unidos, estuvo a bordo del
destructor USS “Laboon” de Estados Unidos, fue
comandante del Área Naval Austral y
agregado de Defensa en Sudáfrica), cumplió 61 años el pasado 5 de enero. Aunque, comenta, nunca fue de celebrarlo: “Mi padre era abogado e integraba el Poder Judicial, así que en esta fecha tocaba la feria. Recuerdo que yo llegaba a la playa y
me daban unos días para buscar amiguitos para el cumpleaños”. Considerando que egresó como guardiamarina de la Armada en 1987, gran parte de su vida la pasó dentro de la Fuerza.
Dalle Nogare fue designado por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti
En su despacho, Dalle Nogare se refiere a este primer momento de su gestión, al que define como histórico, considerando que
un militar -el teniente general Carlos Presti- asumió frente al Ministerio de Defensa. Por eso, aunque no lo dice, se percibe que
el desafío es doble: deben cumplir con la misión y también con aquello que la sociedad espera de ellos. Y, a propósito de este oficial de la Armada, el presente se identifica un poco con aquella frase del
almirante Guillermo Brown (mencionada antes del combate de los Pozos):
“Confianza, disciplina y tres vivas a la Patria. ¡Fuego rasante que el pueblo nos contempla!”.
En la charla, Dalle Nogare confiesa que la Armada le dio un grupo de amigos,
a quienes considera hermanos, que son
su “cable a tierra”. También se muestra
apasionado por su profesión. De hecho, cuenta que, durante su adolescencia,
tenía la llama de la vocación de servicio, aunque también buscaba un poco de aventura. Entonces,
¿qué mejor que el inmenso mar para forjar su destino?
Dalle Nogare se refirió a este primer momento de su gestión, al que define como histórico
“Si volvemos a estar en guerra, no me quiero quedar afuera”
-¿Por qué ingresó a la Armada?
-En realidad, iba a ser
marino mercante. Pero sucedió la
Guerra de Malvinas y me di cuenta de que
yo quería estar ahí. Tenía 17 años y con un amigo nos fuimos a anotar como voluntarios. Cuando vieron mi edad, nos dijeron que no. Entonces,
cambié mi cabeza y decidí entrar a la Escuela Naval.
Esta carrera es un estilo de vida y una comunidad.
Dalle Nogare se presentó ante las autoridades castrenses de su momento para alistarse en las FF. AA. argentinas y combatir en la guerra de Malvinas
-¿Cómo lo marcó generacionalmente la Guerra de Malvinas?
-Soy de los que,
cuando comenzó, terminé apoyando a nuestros soldados desde Plaza de Mayo. Y, cuando nos habían dicho que por la edad no podíamos ir a la guerra, con un amigo pensamos en
cómo llegar ahí por tierra. Finalmente, como vivía cerca de La Rural, pasé tiempo preparando los paquetes -con cartas y comida- que se enviaban a las Islas. Cuando terminó el conflicto, me dije:
“Si volvemos a estar en guerra, no me quiero quedar afuera”.
Viéndolo con mis 61 años,
el sentido de servicio fue inculcado por mi familia. Pasé por la institución religiosa
Acción Católica de mi escuela, luego terminé
ayudando en el Hospital de Niños.
Finalmente, ese sentimiento encontró a la Armada y lo llevo, ahora
, al trabajar en conjunto con y para las Fuerzas Armadas.
El nuevo JEMCO iba a ser marino mercante, pero el destino cambió su vida
-¿Cómo fue su recorrido profesional?
-Debo tener cerca de 10 mudanzas. Aunque, muchas fueron dentro de la
base naval de Puerto Belgrano, pues allí es donde desarrollé
una carrera netamente operativa. Soy
oficial de superficie (de buques) y me especialicé en
artillería, que implica el manejo de las armas, los radares de control de tiro y misiles.
Empecé en la
corbeta ARA “Spiro”, mi primer destino operativo importante. De hecho, con ese buque fui a la
guerra del Golfo Pérsico. Luego, toda mi carrera fue en buques, más que nada en los
destructores Meko 360, que son los que tienen mayor poder de fuego.
Dalle Nogare: “Me intereso por el personal”
-¿Extraña navegar?
-
Cambiaría esto que tengo por estar con mi taza de café en el puente de comando de un buque. Eso es impagable.
Además, reconozco que, como parte de la carrera operativa que me tocó vivir, participé en
varios ejercicios en América. Estuve con la flota de
Estados Unidos:
me embarqué en Norfolk y terminé en el Mediterráneo.
Dalle Nogare confiesa que la Armada le dio un grupo de amigos, a quienes considera hermanos, que son su “cable a tierra”
-¿Tuvo salarios bajos?
-Históricamente fueron
más bajos que el promedio. Incluso, lo son cuando se los compara con el sacrificio que hace una persona: en este momento, mientras hablamos, hay efectivos
patrullando las 200 millas a bordo de un OPV (buque de patrulla oceánica), otros cientos haciendo el
relevamiento de todas las bases argentinas en la Antártida y militares en el exterior, trabajando bajo el mandato de
Naciones Unidas.
Es una vida muy dinámica y sacrificada, pero, muchas veces,
lo que contribuye a que el personal permanezca en las Fuerzas Armadas es la actividad operativa o la realización personal que tienen. Son conscientes del servicio que brindan al país. Eso parte del
adiestramiento y la capacitación que las FF. AA. brindan permanentemente.
Según Dalle Nogare, la vida del militar "es muy dinámica y sacrificada"
-¿Tuvo algún momento de crisis en el que haya querido irse de la Armada?
-Me pasó. Yo quería darle una base a mi familia y una buena educación a mis hijos. Tuve ofrecimientos concretos para trabajar en otros lugares en el ámbito civil. Pero, gracias al apoyo de mi esposa
me terminé quedando.
Reconozco que siempre me puse metas cortas: cuando quise ser comandante de un destructor, lo logré; o, cuando me propuse ir a una misión en el exterior, fui. Por eso
estoy muy agradecido con la Fuerza. Tuve una carrera plena y
muchas oportunidades. Me realicé profesionalmente. Insisto, ser militar es más que una profesión, es un estilo de vida y, en ese contexto,
el norte lo marcan la Nación y los valores que nos inculcaron. Por eso me intereso por
el personal, porque necesito que estén bien para que, como equipo, podamos cumplir con la misión.
"Tuve ofrecimientos concretos para trabajar en otros lugares en el ámbito civil, pero decidí seguir en la Armada", resaltó el jefe del Estado Mayor Conjunto
-¿Qué necesitan las FF. AA. para cumplir esa misión?
-Que
el personal esté bien y que, además, tenga el
equipamiento necesario. Además, en este marco de recuperación que transitamos, también se debe incluir
mayor adiestramiento. En ese contexto, aclaro que las Fuerzas tienen una misión principal y otras que son subsidiarias, como los apoyos -a la sociedad- que realizamos ante incendios o inundaciones.
-¿Por qué considera que es crucial sumar mayor adiestramiento?
-Parte de nuestro trabajo es
descubrir qué es lo que ellos necesitan para poder retenerlos. Cuesta incorporar personal militar, es un tema a nivel mundial. En lo personal, cuando ingresé, retenerme no fue difícil porque teníamos mucha actividad operativa.
Todo se está revirtiendo a medida que el país prospera. La sociedad argentina tiene que estar orgullosa de las Fuerzas que tiene y, también, hay que reconocer que, desde hace décadas,
el presupuesto dedicado a las Fuerzas Armadas fue decayendo, eso impactó en lo
salarial y en el equipamiento.
Dalle Nogare adelantó a DEF que velará por un mayor adiestramiento para las FF. AA. argentinas
-¿Hay mejoras?
-Las Fuerzas son una de las patas de la mesa que tiene un país, más aún con el territorio y los recursos naturales que tenemos.
¿Y qué mejor, para Argentina, que tener FF. AA. preparadas, capacitadas, adiestradas y efectivas?
En los últimos dos años hubo una
curva ascendente bastante importante, con muchas promesas que se van a ir cumpliendo en la medida que los números acompañen y el país prospere.
Los jóvenes van a tener mejores FF. AA. que las que tuvimos nosotros, más tecnológicas, robustas, integradas y conjuntas.
Dalle Nogare es porteño, casado y padre de tres hijos
2026, ¿el año de la Defensa?
-¿Cómo trabaja el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas?
-Es un órgano de asesoramiento y asistencia al ministro de Defensa en materia estratégica militar. Es decir, dirigimos el
planeamiento estratégico, el accionar militar conjunto y las responsabilidades asignadas por la legislación vigente. En ese marco, cada una de las
Fuerzas se encarga del adiestramiento, el alistamiento y el sostenimiento de los medios y del personal para que, cuando nos dan una misión, como el control de las fronteras por ejemplo, podamos llevarla adelante. Incluso, si las distintas Fuerzas quieren adquirir material, este Estado Mayor analiza y unifica criterios.
-En este primer momento de su gestión, ¿cuál es su prioridad?
-Luego de estar
43 años en las Fuerzas Armadas, puedo asegurar que nuestro fuerte está basado en nuestro personal. Solo la
dedicación, profesionalismo, voluntarismo y actitud de nuestra gente logró que continuásemos cumpliendo con nuestras tareas pese a tantos
años de desinversión. Por eso,
ellos, su bienestar (y el de sus familias) y su equipamiento son, claramente, unas de mis prioridades.
Dalle Nogare destacó a DEF la compra de los F-16
Hoy, las FF. AA. son una excelente opción para el ciudadano que busca servir a la patria, a la sociedad y desea realizarse:
no es solo una profesión, es un estilo de vida que lo hará sentirse orgulloso de lo que hace y de la institución de la cual forma parte. Por eso estamos fortaleciendo
capacidades estratégicas (incorporación de los
buques OPV,
aviones caza F-16 y
vehículos blindados Stryker) y, en clara sintonía con la recuperación de nuestra economía, con un
presupuesto que se irá incrementando para alcanzar las metas trazadas.
-¿Qué piensa de la elección del teniente general Presti como ministro de Defensa?
-Creo que es una gran responsabilidad, que no solo va a tener él, sino también las Fuerzas Armadas.
Estoy convencido de que este va a ser un gran año. Como militares, sabemos de gestión y planificar para el corto, mediano y largo plazo. Por lo tanto,
conocemos qué es lo que se necesita para cumplir con la misión. Si los números acompañan,
la intención es robustecer a las FF. AA. Y, dentro de ese panorama, sabemos que lo más importante que tenemos que cuidar son nuestros efectivos.
Como dijo el ministro, uno de los objetivos es
mejorar las condiciones del personal. En el presente estamos en una clara reconversión.
"Estamos fortaleciendo capacidades estratégicas con la incorporación de los buques OPV, aviones caza F-16 y vehículos blindados Stryker", resaltó
-¿Se necesitan submarinos?
-
Con el mar, la plataforma y los recursos que tenemos no podemos darnos el lujo de no tener submarinos. En ese contexto, la Armada hizo grandes esfuerzos para no perder la capacidad del personal. Pero hay que tener en cuenta que
adquirir un medio como este lleva muchos años.
Hay una decisión política tomada en relación a que una de las prioridades es la recuperación del arma submarina. Hay negociaciones que están realizando el Ministerio y la Armada. Pero, en ese panorama, es importante
evaluar las reales posibilidades de financiamiento.
El JEMCO especificó a DEF que uno de los objetivos de su gestión es mejorar las condiciones del personal. En el presente estamos en una clara reconversión
“Entró el comandante y nos dijo que en unos días zarparíamos para ir a la guerra del Golfo Pérsico”
-¿Qué momentos inolvidables le dejó su carrera militar?
-Uno de los momentos más importantes de mi carrera fue siendo muy joven,
en la corbeta ARA “Spiro”. Un día, entró el comandante a la cámara y nos dijo que en tres semanas
zarparíamos para ir a la guerra del Golfo Pérsico. Yo me estaba por casar a los pocos meses; debí suspender el casamiento. Pero rescato que, en pocas semanas, la Armada estuvo lista para zarpar. Teníamos el equipamiento y adiestramiento necesarios. No solo eso,
estábamos en capacidad de integrarnos a una fuerza multinacional.
Los tres meses iniciales terminaron siendo nueve…
mi esposa pospuso dos veces el casamiento. Finalmente, llegué un jueves a mi casa y, al otro día, contraje matrimonio.
El vicealmirante Marcelo Dalle Nogare participó en la guerra del Golfo Pérsico
-¿Con qué misión participaron?
-Nosotros estábamos fuera y dentro del Golfo, en cercanías del
estrecho de Ormuz, realizando el control marítimo en un sector asignado. Allí los buques logísticos se acercaban a la costa a desembarcar el material y nosotros los escoltábamos.
Vivíamos en un estado de guerra. Fue difícil volver al llano luego de haber visto tanta operatividad. Teníamos
medios infinitos. Luego, al regresar, siempre estuve en corbetas y destructores. Así fue mi carrera. Además, tuve la suerte de ser el secretario de un
almirante, Diego Enrique Leivas, quien fue, claramente, uno de los mejores comandantes de la Flota de Mar que existieron. Él tenía una visión muy grande;
nunca navegamos como en esos años (al menos
200 días embarcados anualmente). Aprendí muchísimo en esa época. Por eso, soy consciente de que, en varias oportunidades, muchos dejan las FF. AA. más por la parte operativa que por la económica. Por eso, parte de la función que me compete es mejorar las condiciones para que el personal no se vaya.
La idea es que los efectivos tengan Fuerzas Armadas que les permitan realizarse personal y profesionalmente.
El vicealmirante Marcelo Dalle Nogare —un marino argentino marcado por Malvinas, la vocación y su magnetismo por el mar— habló de la recuperación de capacidades y los desafíos de unas Fuerzas Armadas que buscan fortalecerse tras años de desinversión
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