Las teorías que tratan de explicar las motivaciones de Trump para atacar Irán encajan en uno de estos cuatro grupos. Están interconectadas y no son excluyentes entre sí, como veremos al final:
- La teoría del ahorcado. Trump está atravesando un momento delicado a nueve meses de las midterm y necesita un nuevo frente en el que tomar la iniciativa con fuego real y situarse en la posición donde mejor se desenvuelve: al ataque.
- La teoría del Imperio petrolero. Trump quiere controlar el petróleo mundial. No porque lo necesite, sino porque lo necesita su único rival (China). Atacó Nigeria, atacó Venezuela y ahora ataca Iran. El control del régimen que administra el paso de Ormuz le daría un capital estratégico formidable.
- La teoría del cambio de régimen. Trump no parece muy preocupado en promover la democracia en el mundo (solo hay que ver quiénes son sus socios en el Board of Peace) pero si en tener gobiernos que hagan lo que el diga. Para eso necesitaría cambiar el regimen iraní, que está en su peor momento -como el venezolano o el cubano-. Es una misión difícil sin mandar tropas sobre el terreno. Pero algunos analistas israelíes y americanos están convencidos de que se puede hacer.
- La teoría de Israel First. El gran beneficiado por la operación es Netanyahu, que también tiene elecciones en noviembre y que ya dispone de una nueva guerra y nuevos logros con los que justificar su larga ofensiva mesiánica. Llegar a noviembre con Irán derrotado -ya ha matado a Jamenei- es su sueño más húmedo. ¿Pero por qué EEUU debería poner los intereses de Israel por encima de los suyos? Sobre todo ahora que la población americana tiene más simpatías por la causa palestina que por la israelí -según la última encuesta de Gallup-.
Las cuatro teorías separadas no resultan convincentes, pero al fusionarlas cobran sentido:
poner un régimen aliado en Iran, controlar todo Oriente Medio con su gran aliado -Israel-, aislar a China en la región dificultando su autonomía de abastecimiento petrolero… y llegar a las midterm con una gran victoria estratégica y un enorme show televisivo. Un triple desde mitad de la pista.