Tras diversos retrasos registrados durante 2025, el nuevo drone de reabastecimiento MQ-25A Stingray de la Armada de EE.UU. (US Navy) realizó su primer vuelo, marcando un hito en el desarrollo de capacidades no tripuladas embarcadas. La prueba fue llevada a cabo por la empresa Boeing en conjunto con la institución naval, avanzando el programa hacia futuras operaciones desde portaaviones.
De acuerdo con la información difundida por Boeing, el vuelo tuvo una duración aproximada de dos horas, durante las cuales el MQ-25A Stingray demostró su capacidad para ejecutar de manera autónoma maniobras clave como el rodaje, despegue, navegación, aterrizaje y respuesta a comandos. Estas acciones fueron coordinadas a través del Sistema de Control de Misión de Aviación Embarcada No Tripulada MD-5 (Unmanned Carrier Aviation Mission Control System MD-5), operado desde una estación de control terrestre (Ground Control Station, GCS) ubicada en el aeropuerto MidAmerica St. Louis, en Mascoutah, Illinois.

Durante la misión, operadores de Boeing y pilotos de vehículos aéreos de la Armada de EE.UU. enviaron comandos al sistema y monitorearon el desempeño del drone en tiempo real. Una vez en vuelo, la aeronave ejecutó un plan de misión predeterminado que permitió validar sus sistemas de control de vuelo, navegación y su integración segura con la estación de control terrestre.
En este sentido, Dan Gillian, vicepresidente y gerente general de Dominio Aéreo de Boeing (Boeing Air Dominance), afirmó: “El exitoso vuelo de hoy se basa en años de aprendizaje con nuestro prototipo MQ-25A T1 y representa una maduración significativa del programa”. Asimismo, añadió que “el MQ-25A es el sistema autónomo más complejo jamás desarrollado para el entorno de portaaviones, y este logro histórico nos acerca a integrar de forma segura el Stingray en el ala aérea embarcada”.
Por su parte, el contralmirante Tony Rossi, responsable de la Oficina Ejecutiva del Programa para Aviación No Tripulada y Armas de Ataque (Program Executive Office for Unmanned Aviation and Strike Weapons), señaló que “el primer vuelo del MQ-25A es un logro clave para el equipo de la Armada y Boeing, y un paso crítico hacia el futuro del ala aérea embarcada”. En la misma línea, indicó que “esta prueba demuestra avances en la entrega de una capacidad de reabastecimiento desde portaaviones que ampliará significativamente el alcance y la capacidad operativa de la flota”.
El MQ-25A Stingray está concebido como un elemento central para la integración de aeronaves no tripuladas en operaciones embarcadas, permitiendo la cooperación entre sistemas tripulados y no tripulados. Su capacidad de reabastecimiento en vuelo permitirá extender el radio de acción del ala aérea de los portaaviones, reduciendo la necesidad de emplear cazas F/A-18 Super Hornet en esta función y liberándolos para misiones de combate.

Evolución del programa
Cabe recordar que el programa había experimentado demoras significativas durante 2025, cuando la Armada de EE.UU. confirmó que el primer vuelo no se concretaría dentro de ese año, postergándose para 2026. Entre los factores señalados se encontraban la integración de software certificado, pruebas de motor aún en curso y la necesidad de completar la programación de comandos por parte de la empresa Lockheed Martin, además de posibles impactos indirectos derivados de un cierre del gobierno y conflictos laborales en instalaciones de Boeing.
Posteriormente, en febrero de 2026, Boeing había informado la finalización de pruebas en tierra, incluyendo ensayos de rodaje autónomo a baja velocidad que validaron los sistemas iniciales del MQ-25A. Con este primer vuelo completado, la compañía y la Armada continuarán realizando nuevas pruebas desde el aeropuerto MidAmerica St. Louis antes de trasladar la aeronave a la Estación Aérea Naval Patuxent River (Naval Air Station Patuxent River), en Maryland, donde se llevarán a cabo las evaluaciones necesarias para su futura certificación en operaciones desde portaaviones.
*Imagen de portada obtenida obtenida de Boeing.
Te puede interesar: Nuevamente, la Fuerza Aérea de EE.UU. recortaría la compra de nuevos aviones de ataque OA-1K Skyraider II






