Frente a lo que viene siendo una flexibilización por parte de Japón en materia de exportaciones militares, reportes locales indican que la Armada de Taiwán estaría considerando la posibilidad de incorporar las nuevas fragatas furtivas clase Mogami, lo que le permitiría reforzar de forma considerable sus capacidades navales frente a los retrasos que se vienen notando en programas autóctonos. La novedad en cuestión se produce poco después de que el gobierno nipón lograra acordar junto a Australia la adquisición de las tres primeras fragatas Mogami Mejoradas para equipar la Real Armada Australiana, lo que de cara al futuro podría convertirse en un programa de once buques en total y que incluso podría llegar a extenderse hacia la vecina Nueva Zelanda.
Ampliando en detalles, los analistas taiwaneses apuntan que esto respondería al problema que representa el retraso de diez años que estaría enfrentando la isla con su programa denominado “Buque de Combate de Próxima Generación“, el cuál ha lanzado la correspondiente licitación para evaluar diseños en fechas recientes. Entre los requisitos actualmente conocidos, ha de mencionarse un desplazamiento a plena carga de entre 7.000 y 7.500 toneladas, además de contar con un radar AESA, diversos tipos de sistemas de defensa aérea y un sistema de lanzamiento vertical (VLS), entre otros elementos.

En ese sentido, resulta claro que las fragatas furtivas Mogami Mejoradas de origen nipón caerían por debajo del desplazamiento pretendido por la Armada de Taiwán, con un desplazamiento situado en las 4.900 toneladas. Sin embargo, dichos buques destacan por la incorporación de un alto grado de sistemas automatizados que reducen prácticamente a la mitad la cantidad de tripulantes necesarios para operar una plataforma de similares características, en números concretos, con tan sólo 100 personas. La cuestión no resulta menor, teniendo en cuenta que la isla no cuenta con grandes cantidades de personal.
Otro factor de relevancia yace en la considerable cantidad de sistemas estadounidenses que se integran en el diseño, lo que sin dudas facilitaría la transición para efectivos taiwaneses ya familiarizados con estos, al igual que se aprovecharía una estrecha relación entre Taipéi y Washington. En materia de armamento, estas disponen de un VLS MK 41 de 16 celdas, un cañón principal de 127 mm y misiles SeaRAM para llevar a cabo su defensa aérea, entre otros elementos. Además, cada fragata cuenta con contramedidas para minas y la capacidad de desplegar diferentes tipos de sistemas no tripulados, lo que conforma un amplio abanico de capacidades para operar en entornos altamente saturados.

Si se observan sus sensores, los analistas destacan que las fragatas Mogami disponen de un potente radar multifunción OPY-2, el cuál se suma al mástil furtivo “Unicorn” que le permite mantener ocultas sus capacidades a los ojos del enemigo. En suma, cada ejemplar integra un avanzado centro de comando que cuenta con sistemas de realidad aumentada y visión de 360 grados con pantallas digitales, lo que contribuye a que la tripulación cuente con un mayor conocimiento situacional del entorno en el que operan.
Mas allá de las virtudes técnicas del diseño, ha de considerarse también que desde Taiwán ya se habrían realizado los primeros acercamientos hacia Japón para evaluar la posibilidad de que las empresas locales puedan participar de la construcción de las fragatas, o si llegado el caso, si Tokio estaría dispuesto a contribuir al desarrollo de diseños autóctonos. Acorde a lo señalado desde Taipéi, dichas propuestas habrían sido bien recibidas por los representantes nipones, aunque aún se carece de una confirmación oficial respecto de que forma tomaría esta eventual cooperación.

Por lo pronto, cabe recordar que Japón ya esta camino de consolidar una importante flota compuesta por doce fragatas clase Mogami, siendo la última de ellas botada durante el transcurso del pasado mes de diciembre; a saber, la JS Yoshii. Además, en fechas recientes se ha dado luz verde para avanzar en la construcción de otros tres buques clase Mogami Mejorada (también conocidas como FFM), tratándose de los buques 3 a 5 de esta serie; lo que permite dimensionar el ambicioso programa de modernización emprendido por la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa.
Finalmente, no puede dejar de mencionarse que China ya ha dado a conocer su postura de alerta respecto de lo que considera un riesgo para la seguridad regional al conocerse que Japón logró acordar la venta de las fragatas Mogami Mejoradas a Australia, un factor que en el caso taiwanés resulta clave para toda consideración. Al entender de Pekín, los esfuerzos nipones serían una muestra de expansión militar y el inicio de una posible carrera armamentística en la región, con reportes de medios asociados al gobierno chino que incluso señalaban: “(NdE: Japón) está juzgando mal la situación y mostrando un exceso de confianza en sus capacidades y en su entorno de seguridad, asumiendo que puede expandir su papel militar a voluntad sin poner en peligro su propia seguridad.“
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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