Un bombardero estratégico estadounidense B-52 podría no participar de los ejercicios aéreos conjuntos surcoreanos y estadounidenses, según una fuente, luego de que Corea del Norte cancelara las conversaciones bilaterales con Corea del Sur y amenazara con cancelar su próxima cumbre con Donald Trump en junio.

El ejercicio militar Thunder comenzó el viernes y está programado para continuar durante dos semanas. El mismo incluirá alrededor de 100 aviones, entre ellos, aviones caza F-15K, F-16 y F-22 que son capaces de evadir radares.

El simulacro militar está siendo llevado a cabo por la 7ma. Fuerza Aérea de los EE. UU. y el Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea de Corea del Sur.

Una fuente dijo: “En el entrenamiento, los cazas furtivos F-22 de EE. UU. ya han participado, mientras que el B-52 aún no se ha unido. Parece que el B-52 no puede asistir al ejercicio, que se extiende hasta el 25 de mayo”.

El anuncio se hizo poco después de una llamada telefónica entre Corea del Norte y Corea del Sur sobre la cumbre cancelada. Corea del Norte ha expresado reiteradamente su preocupación por el despliegue del caza bombardero B-52 sobre la península de Corea.

La Agencia Central de Noticias de Corea del país afirmó que los simulacros eran un ensayo de invasión, y los consideró una provocación.

La nación insular suspendió las conversaciones con Corea del Sur que debían tener lugar el miércoles debido al simulacro militar conjunto, y ha amenazado con cancelar la cumbre planeada entre Kim Jong-un y Donald Trump el 12 de junio en Singapur.

Al comentar sobre la situación, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, dijo: “Conocemos el informe de los medios surcoreanos. Estados Unidos observará lo que Corea del Norte ha dicho de manera independiente y seguirá coordinando estrechamente con nuestros aliados”, dijo Sanders.

El ministro de Defensa de Corea del Sur, Song Young-moo, está ahora programando para sostener una reunión de emergencia con el general Vincent Brooks, comandante de las fuerzas estadounidenses en Corea, para discutir el movimiento inesperado del reino ermitaño.

Existe el temor de que la protesta de Corea del Norte ponga en peligro las negociaciones de paz en curso tras la histórica cumbre intercoreana entre Kim Jong-un y el presidente de Corea del Sur Moon Jae-in en abril.

A Occidente también le preocupa que Corea del Norte pueda usar la declaración intercoreana para oponerse a los simulacros militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos, que forman una parte central de sus procedimientos de defensa de ambos países.

Anthony Ruffiero, miembro de la Fundación para la Defensa de las Democracias, dijo: “Las acciones de Corea del Norte hoy no son sorprendentes. Vienen directamente del libro de jugadas de Kim Jong-il sobre las negociaciones: elevar las expectativas de un avance diplomático, cancelar o sugerir que Pyongyang podría cancelar la reunión y luego presionar para obtener más concesiones para tener la reunión”.

Por otro lado, el Ministerio de Unificación de Corea del Sur dijo que la decisión de Corea del Norte de suspender la reunión intercoreana a nivel ministerial era lamentable y no concuerda con la declaración histórica anunciada tras la cumbre de abril.

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