Carolina Contreras/Diálogo

El Capitán de Fragata Óscar Manzano Sanguinetti, comandante del Submarino SS-20 Thomson de la Armada de Chile, manifestó su satisfacción con los resultados y experiencias obtenidas tras concluir su participación en un programa de entrenamiento internacional antisubmarino de la Armada de los Estados Unidos, denominado Iniciativa Submarino Diesel Eléctrico (DESI, por sus siglas en inglés). DESI se realizó del 9 de septiembre al 9 de octubre.

“Estoy muy contento y emocionado de trabajar en cooperación con la Marina de los EE. UU”, dijo el Cap. de Frag. Manzano al momento de su arribo en la base Naval de Pont Loma en San Diego, California, para participar del ejercicio naval con una tripulación de 44 submarinistas.

La Armada de los Estados Unidos creó el ejercicio DESI en 2001, con el propósito de entrenar a sus unidades submarinas en conjunto con unidades de las armadas de Sudamérica. Estos ejercicios son de alta complejidad e incluyen tácticas de enfrentamiento, operaciones de encuentro cercano y pruebas de sistemas de armamentos. La misión del ejercicio es poner a prueba las capacidades de guerra subacuática de los países participantes. En caso de producirse una emergencia real, el objetivo es tener la preparación para hacerle frente por medio de una fuerza de tarea conjunta.

Chile participó por primera vez en DESI en el 2007, y este año lo hace por séptima vez. Para el SS-20 Thomson, esta es su tercera participación en el entrenamiento, tras haberlo hecho en 2010 y 2014. También participaron en el adiestramiento de 2016 las armadas de Colombia, Brasil y Perú.

“La participación de Chile ha sido por demás relevante este año”, dijo el Vicealmirante José Miguel Rivera, comandante de operaciones navales de la Armada de Chile. “Pone de manifiesto el profesionalismo que tiene la Armada de Chile, su grado de coordinación y la importancia que reviste el trabajo conjunto para los países que están insertos en la cuenca del Pacífico”, agregó.

CHILEMAR VI

Como parte del programa DESI, Chile y los Estados Unidos participaron además en el ejercicio bilateral de búsqueda y rescate submarino CHILEMAR VI, que consistió en la simulación de un accidente con una nave siniestrada bajo el agua, cuya tripulación debía ser rescatada y llevada a la superficie con la ayuda de unidades de apoyo.

Para efectos del ejercicio, el submarino SS-20 Thomson fue definido como la nave siniestrada y recibió diferentes medidas de asistencia de parte de la Armada de los EE. UU.

Durante el ejercicio CHILEMAR VI, la Armada de los EE. UU. realizó el rescate de la tripulación a bordo del SS-20 Thomson, supuestamente siniestrado en el fondo del mar, con un vehículo de rescate submarino. (Foto: Armada de Chile)

En la primera fase del adiestramiento, denominada “rebusca”, el submarino estuvo posado en el fondo del mar por más de 40 horas, tiempo en el cual un destructor tipo Arleigh Burke, un submarino nuclear de ataque, helicópteros y vehículos no tripulados controlados desde la superficie lo buscaron.

Durante el mismo período, y como respuesta a la supuesta emergencia, la tripulación de la nave debió implementar un plan para controlar el consumo de oxígeno, la generación de CO2 y la disminución del consumo de alimentos, mientras esperaban ser rescatados.

Entrenados para salvar vidas

Una vez identificada la nave, vino la segunda fase del ejercicio con un vehículo especial de rescate submarino. En forma coordinada, llevaron a cabo la transferencia del personal de la nave siniestrada mediante la técnica de acople del vehículo al SS-20 Thomson. Así, trasladaron a la tripulación con éxito hasta la superficie. Entre las personas rescatadas estuvieron también autoridades navales de los EE. UU. y Chile.

“CHILEMAR VI permitió al SS-20 Thomson entrenar y estandarizar procedimientos de rescate en caso de emergencias bajo el agua, además de poder trabajar a la par de una tripulación norteamericana de alto nivel profesional”, dijo el Valmte. Rivera. “Ambos países entrenaron sistemas de rescate, comprobación de medio, agilización de tiempos y verificación de procedimientos de salvamiento” afirmó.

El submarino oceánico SS-20 Thomson tiene capacidad para desplazar 1.390 toneladas y alcanzar una velocidad máxima de 21,5 nudos sumergido. Cuenta con ocho tubos que le permiten lanzar torpedos pesados de 533mm. Fue comisionado en 1984 a la Armada de Chile junto con su gemelo, el submarino SS-21 Simpson, y bautizado en honor al Capitán de Fragata Manuel Thomson Porto, quien murió en servicio el 23 de febrero de 1880, mientras comandaba el buque monitor Huáscar durante la Guerra del Pacífico.

Regreso a casa

Una vez concluido el ejercicio CHILEMAR VI, el SS-20 Thomson emprendió su viaje de regreso a Chile, a donde llegará el próximo 22 de diciembre. “Su primera parada en ese país será el Puerto de Valparaíso, donde tendrá un recibimiento oficial por parte de las autoridades de la Armada, y luego viajará hasta su puerto base en Talcahuano, en el sur de Chile, para someterse a mantenimiento por parte de los Astilleros y Maestranzas de la Armada, con el fin de prolongar su óptima operatividad hasta el año 2025,” finalizó el Valmte. Rivera.

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