TAI TF Kaan, El Caza Furtivo Turco de 5ta Generación

Indonesia condiciona la compra del caza turco KAAN a la eliminación total de los componentes bajo control estadounidense

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24 de enero de 2026

Indonesia ha dejado claro que solo procederá con la adquisición del caza turco KAAN de quinta generación si la aeronave está completamente libre de componentes sujetos al régimen de control de exportaciones estadounidense, conocido como ITAR.

Este requisito refleja la estrategia de Yakarta de garantizar la autonomía operativa y la libertad política en el uso de sus activos militares, evitando restricciones externas que pudieran limitar el despliegue, futuras modernizaciones o la transferencia de tecnología.

ITAR, abreviatura de Reglamento sobre el Tráfico Internacional de Armas, es un conjunto de regulaciones estadounidenses que regulan la exportación de equipos y tecnologías de defensa, incluyendo productos fabricados fuera del país que incorporan componentes, software o conocimientos técnicos de origen estadounidense. En la práctica, esto significa que incluso los sistemas desarrollados por terceros pueden estar sujetos a la autorización de Washington para su venta, reexportación o modificación, algo que varios países consideran un factor de riesgo estratégico. Indonesia se ha enfrentado a este tipo de limitación en el pasado, lo que explica la postura cautelosa adoptada ahora. El programa KAAN, oficialmente denominado Avión de Combate Nacional, es el principal proyecto de aviones de combate de nueva generación de Turquía y ha sido presentado por Ankara como una alternativa competitiva en el mercado internacional, especialmente para los países que buscan reducir su dependencia de los proveedores tradicionales.

En 2025, Turquía e Indonesia anunciaron un acuerdo marco valorado en aproximadamente 15 000 millones de dólares estadounidenses para la posible exportación del avión, allanando el camino para una cooperación industrial a gran escala que incluye, además de la compra, la participación local y la transferencia de tecnología.

Según declaraciones del director ejecutivo de Turkish Aerospace Industries, Mehmet Demiroglu, el proceso de venta del KAAN a Indonesia se estructuró en tres fases. La primera etapa ya se ha formalizado dentro del acuerdo marco, mientras que las siguientes fases están programadas para firmarse a lo largo de 2026, lo que permitiría que el programa alcance su plena escala industrial y operativa.

Sin embargo, Demiroglu también confirmó que Yakarta solicitó explícitamente una versión del avión de combate totalmente libre de ITAR y está dispuesta a esperar hasta que dicha configuración esté disponible antes de finalizar la adquisición.

Desde un punto de vista técnico, el principal reto para cumplir con este requisito reside en la propulsión. Los prototipos iniciales del KAAN utilizan motores F110 de fabricación estadounidense producidos por General Electric, lo que automáticamente somete a la aeronave a la normativa ITAR. Turquía, a su vez, trabaja en el desarrollo de un motor de producción nacional para sustituir a los motores extranjeros en futuras versiones del caza.

Las autoridades turcas indican que este motor se considera un elemento clave no solo para la soberanía tecnológica del país, sino también para la viabilidad de la exportación del KAAN a clientes sensibles a las restricciones impuestas por Estados Unidos.

Ankara ha estado acelerando las inversiones en motores de aeronaves y otros sistemas críticos, como aviónica, sensores y software de misión, precisamente para reducir la presencia de componentes extranjeros sujetos a control externo. Si Turquía logra entregar una versión del KAAN totalmente libre de ITAR, el caza podría resultar especialmente atractivo para países de Asia, Oriente Medio y África que buscan aeronaves avanzadas sin las restricciones políticas asociadas a las grandes potencias.

En el caso de Indonesia, el requisito va más allá de una simple cláusula contractual y está vinculado a una visión a largo plazo para su fuerza aérea. Yakarta busca no solo adquirir una aeronave de alto rendimiento, sino también garantizar acceso sin restricciones a mantenimiento, actualizaciones y posibles adaptaciones futuras, sin depender de autorizaciones de terceros.

Este enfoque se alinea con la política de Indonesia de diversificar proveedores y fortalecer la industria de defensa local, reduciendo las vulnerabilidades estratégicas en un entorno regional cada vez más complejo.

Mientras continúan las negociaciones, el cronograma del KAAN y el progreso del motor turco serán factores decisivos para el resultado del acuerdo. Hasta que se demuestre que no se dispone de una configuración libre de ITAR, Indonesia indica que prefiere esperar, incluso considerando el interés estratégico e industrial en el programa.

Para Turquía, satisfacer esta demanda no solo podría desbloquear el contrato indonesio, sino también posicionar al KAAN como uno de los pocos aviones de combate de nueva generación en el mercado internacional con verdadera independencia tecnológica, ampliando significativamente su potencial de exportación e influencia geopolítica.




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