Noticias sobre el conflicto militar ruso-ucraniano

Parece que Turquía le está dando una gran mano a Rusia desde el sur dejando pasar buques con armamento y evitando que la OTAN se amplíe, gran parte del gas ruso y granos pasan por Turquía vía empresas turcas todos ganan, guerra de desgaste parte 2, Ucrania la tiene muy jodida
No hay que olvidar que USA intento un golpe de estado en Turquía para derrocar a Erdogan. Los rusos le avisaron con anticipación y lo ayudaron a contrarrestar el golpe...
 
Severodonestk va a ser el nuevo Mariupol. Los rusos los quieren embolsar y los mandos ucranianos quieren que pase eso.
Cómo ocurrió antes en devaltsevo.
Cómo ocurrió en el aeropuerto de donestk.

Sacrificar un grupo de tropas en función de construir un símbolo de resistencia.
Con la gran diferencia de que Severodonestk no estaría a cien kilómetros del frente...Sino a escasos. Y qué, además, hasta nuevas noticias que lo desmientan, los ucranianos siguen avanzando en el frente norte en los límites de los Oblast de Jarkov y Lugansk en el área de Izyum... Y si los rusos, yendo como van con todo (no recuerdo la fuente, pero se hablaba de 20 BTG para ahí), fracasan en no tomar la ciudad en pocos días, la situación para ellos puede ser insostenible para la consecución de los objetivos en el Donbas
 
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HUMAN RIGHTS HUMAN
May 18, 2022 8:00AM EDT

Ucrania: Ejecuciones y torturas durante la ocupación rusa

Fuerzas rusas que controlaban gran parte de las regiones de Kiev y Chernígov en el noreste de Ucrania desde fines de febrero hasta marzo de 2022 sometieron a civiles a ejecuciones sumarias, torturas y otros abusos graves que constituyen claramente crímenes de guerra.

En 17 poblados y localidades pequeñas en las regiones de Kiev y Chernígov visitados en abril, Human Rights Watch investigó 22 presuntas ejecuciones sumarias, otras 9 ejecuciones ilegales, 6 posibles desapariciones forzadas y 7 casos de tortura. Veintiún civiles describieron situaciones de confinamiento ilegal en condiciones inhumanas y degradantes.​



“Las numerosas atrocidades por parte de fuerzas rusas que ocuparon partes del noreste de Ucrania fueron hechos aberrantes, ilegítimos y crueles”, expresó Giorgi Gogia, director asociado para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. “Estos abusos contra civiles son crímenes de guerra evidentes que deben investigarse y juzgarse en forma oportuna e imparcial”.

Human Rights Watch entrevistó a 65 personas entre el 10 de abril y el 10 de mayo, incluidos ex reclusos, sobrevivientes de torturas, familiares de víctimas y otros testigos. Human Rights Watch también analizó pruebas físicas en los sitios donde se produjeron algunos de los abusos, así como fotografías y videos compartidos por víctimas y testigos.

Desde la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, integrantes de las fuerzas rusas han estado implicados en numerosas violaciones del derecho de guerra que podrían constituir crímenes de guerra y de lesa humanidad. Human Rights Watch documentó anteriormente 10 casos de ejecuciones sumarias en la localidad de Bucha y en varias otras poblaciones y localidades en el noreste del país durante la ocupación de las fuerzas rusas en marzo.

En una de las 22 muertes documentadas recientemente, en la región de Kiev, Anastasia Andriivna manifestó que se encontraba en su vivienda el 19 de marzo cuando un grupo de soldados detuvo a su hijo, Ihor Savran, de 49 años, luego de que encontraran un viejo abrigo militar que le pertenecía. El 31 de marzo, el día siguiente a que las fuerzas rusas se retiraron, Anastasia Andriivna encontró el cuerpo de su hijo en un granero a unos 100 metros de su casa, tras reconocer sus zapatillas que sobresalían del portón.

Diversos civiles refirieron haber estado retenidos por fuerzas rusas durante días o semanas en condiciones antihigiénicas y sofocantes en lugares como el sótano de una escuela, una habitación en una planta de fabricación de ventanas y un pozo en una sala de máquinas, con acceso muy limitado o nulo a comida, agua inadecuada y sin acceso a baños.

En Yahidne, soldados rusos retuvieron a más de 350 lugareños, incluidos al menos 70 niños y niñas, 5 de ellos muy pequeños, en el sótano de un edificio que se usaba como escuela durante 28 días, y limitaron de manera severa su posibilidad de salir, incluso brevemente. Había poco aire y espacio para recostarse, y las personas tuvieron que usar baldes para hacer sus necesidades.

“Después de una semana, todos tosían fuertemente”, contó una persona que estuvo encerrada en la escuela. “Casi todos los niños tenían fiebre alta, broncoespasmos y vomitaban”. Otro contó que a algunas personas se les ulceró la piel por estar continuamente sentadas. Diez personas mayores fallecieron.

En Dymer, las fuerzas rusas retuvieron a varias decenas de personas, en el caso de los hombres, con los ojos vendados y maniatados con precintos, durante varias semanas en una sala de 40 metros cuadrados dentro de la planta de fabricación de ventanas de esa localidad, con escaso acceso a comida y agua, y usando baldes como retretes.

Human Rights Watch documentó siete casos de tortura en los cuales soldados rusos golpearon a detenidos, aplicaron descargas eléctricas y realizaron simulacros de ejecuciones con el propósito de coaccionarlos para que dieran información. “Me pusieron un fusil en la cabeza, lo cargaron y escuché tres disparos”, contó un hombre que tenía los ojos vendados. “Pude escuchar los casquillos que caían al piso, y entonces creí que ya todo había terminado para mí”.

Human Rights Watch documentó nueve casos en los que soldados rusos dispararon y mataron a civiles sin que hubiera una justificación militar evidente. Por ejemplo, en la tarde del 14 de mayo, cuando pasaba un convoy ruso por la localidad de Mokhnatyn, al noroeste de Chernígov, soldados dispararon y mataron a dos hermanos mellizos de 17 años y a un amigo suyo, de 18.

Todos los testigos entrevistados afirmaron ser civiles que no habían participado en las hostilidades, excepto por dos víctimas de tortura que afirmaron ser miembros de una unidad de defensa territorial local.

Como norma general, las autoridades ucranianas deberían adoptar medidas para preservar las pruebas que podrían ser cruciales para el juzgamiento de crímenes de guerra en el futuro, lo que incluye cercar las fosas hasta que se lleven a cabo exhumaciones profesionales, tomar fotografías de los cuerpos y de las zonas circundantes antes de darles sepultura, registrar las causas de muerte siempre que sea posible, registrar los nombres de las víctimas e identificar a testigos, y buscar elementos que faciliten la identificación y que las fuerzas rusas puedan haber dejado.

Cada vez es más evidente que los civiles ucranianos en zonas ocupadas por fuerzas rusas viven un verdadero calvario”, explicó Gogia. “Es posible que la justicia no llegue pronto, pero deben darse todos los pasos para asegurar que quienes sufrieron puedan conseguir justicia en un futuro no muy lejano.”

https://www.hrw.org/es/news/2022/05/18/ukraine-executions-torture-during-russian-occupation
 
EL PAÍS.
Madrid. 18 de mayo de 2022

La caída en desgracia del ex-canciller Schröder continúa: el Gobierno alemán le quita los privilegios por sus vínculos con Putin

El político, conocido ‘lobista’ de los intereses energéticos rusos, pierde la oficina y el personal que le costeaba el erario público, pero seguirá percibiendo la pensión

El dinero del contribuyente alemán ya no va a sufragar la oficina y el personal que el ex-canciller Gerhard Schröder mantiene en Berlín como antiguo jefe del Gobierno.

El Ejecutivo de coalición del también socialdemócrata Olaf Scholz ha decidido retirarle ese privilegio por sus vínculos con el presidente ruso, Vladímir Putin.

La oficina de Schröder le supone al erario público unos 400.000 euros al año entre gastos corrientes y los sueldos de cinco asistentes.

Su negativa a condenar la invasión rusa de Ucrania y el hecho de que mantenga sus puestos en los consejos de administración de varias empresas estatales rusas ha sido la gota que colma el vaso de casi dos décadas de trabajo indisimulado en beneficio propio y de un país extranjero.

El excanciller, de 78 años, se ha vuelto una figura extremadamente incómoda para el actual jefe del Gobierno. Tanto Scholz como el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, fueron pupilos de Schröder al inicio de sus carreras políticas y ahora les toca desvincularse de su legado.

Scholz le pidió a principios de marzo en una entrevista televisiva que renunciara a sus cargos en las empresas rusas. No solo no lo hizo, sino que unas semanas después concedió una entrevista a The New York Times que despertó la indignación de toda la clase política alemana: defendió, o más bien no condenó a Putin, y puso en duda la autoría de la matanza de Bucha.

Según dijo entonces, solo dejaría sus puestos - por los que percibe casi un millón de euros al año, según el cálculo del diario estadounidense - si Moscú deja de suministrar gas a Alemania. El político ha sido uno de los hombres fuertes de Putin en Europa desde que abandonó el cargo en 2005. Y hay quien mantiene que también lo era mientras fue canciller.

Se ha dedicado a defender los intereses de Rusia, especialmente en lo que respecta al gas, al impulsar primero el Nord Stream 1, el polémico gasoducto que transporta el hidrocarburo directamente desde Rusia por el lecho del mar Báltico, y después su ampliación, el Nord Stream 2, terminado pero paralizado por orden del Gobierno alemán en respuesta a la agresión rusa.

Un paria internacional

Pocos días después del inicio de la guerra, el personal de la oficina de Schröder dimitió en bloque. Todos los ex-dirigentes europeos seducidos por Putin habían renunciado a sus lucrativos cargos menos él. La presión era máxima, pero el ex-canciller no se dio por enterado. Convertido en un paria, Schröder incluso viajó a Moscú para entrevistarse con el presidente ruso sin informar previamente al Gobierno alemán. Según él, fue como mediador, pero la visita no dio frutos.

“Los antiguos altos cargos que están claramente del lado de gobiernos criminales no pueden contar con el apoyo del Estado”, ha dicho el ministro de Finanzas y líder de los liberales, Christian Lindner, sobre la retirada de los privilegios pagados con dinero público.

Los tres partidos de la coalición han acordado presentar una moción en el Bundestag, la Cámara alta del Parlamento alemán, para cerrar la oficina, situada en un edificio en el famoso bulevar Unter den Linden - justo enfrente de la Embajada rusa - y extinguir los puestos de trabajo asociados a ella. La documentación generada estos años se guardará en los archivos del Estado. “La comisión presupuestaria constata que el excanciller Schröder ya no ejerce ninguna función derivada de su antiguo cargo”, asegura la moción, que se votará este jueves.

Aunque no hay oposición - los democristianos pedían ir más lejos y dejarle únicamente con el operativo de seguridad - la iniciativa parlamentaria es delicada desde un punto de vista jurídico porque no hay precedentes. Nunca había sido necesario retirar privilegios a un excanciller.

Por eso, el texto incluye un pasaje en el que asegura que otros antiguos jefes del Gobierno podrían verse afectados si no ejercen sus responsabilidades con arreglo a los intereses de Alemania. Schröder, eso sí, mantendrá su pensión de ex-canciller, que asciende a 8.300 euros mensuales. Según el Gobierno, retirársela violaría la Constitución.
 
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LA VANGUARDIA.
Barcelona. 18 de mayo de 2022

La victoria moral de los últimos de Azovstal

Las fuerzas ucranianas ordenan a los combatientes de la siderúrgica acabar con la "misión de combate" tras resistir 82 días en inferioridad de fuerzas e impedir el avance de los objetivos del ejército ruso

Ucrania necesita héroes ucranianos vivos. Este es nuestro principio. Creo que todo el mundo entenderá estas palabras”.

Así anunciaba el presidente Volidímir Zelenski el “cumplimiento de la misión de combate” en la planta siderúrgica de Azovztal, en Mariúpol, desde donde esta madrugada partieron 211 soldados, entre ellos 53 gravemente heridos, rumbo a territorio controlado por Rusia. Ambos bandos hablan con cautela, pero podría ser el final de una de las batallas más duras y simbólicas de la guerra.

El Estado Mayor del Ejército de Ucrania dijo este martes que los soldados que se enfrentaron a las fuerzas militares rusas en la acería, una de las más grandes de Europa, han cumplido su misión y anunció que el Comando Militar Supremo “ha ordenado a los comandantes de las unidades estacionadas en Azovstal que salvaran la vida del personal" que permanece allí.

"Los defensores de Mariúpol son los héroes de nuestro tiempo. Estarán para siempre en la historia”, afirma en un comunicado. Pese a evitar la palabra, anuncian su rendición.

La evacuación de esta madrugada podría ser solo la primera ya que siguen quedando militares en la acerería, aunque se desconoce el número exacto. Las autoridades ucranianas dijeron la semana pasada que más de 1.000 soldados ucranianos, incluidos 600 heridos, se encontraban en este complejo.

Imágenes proporcionadas por el ejército ruso muestran autobuses militares llegando a un centro médico de la localidad de Novoazovsk, en la zona ocupada por las fuerzas rusas, en los que viajaban los 53 heridos transportados en camillas. El resto fueron evacuados a través del corredor humanitario a Olenivka, también en territorio controlado por Moscú.

Todos ellos, según el Gobierno de Kiev, regresarán al territorio bajo control de Ucrania a través de un procedimiento de intercambio.

Los defensores de Mariúpol han resistido en condiciones de absoluta inferioridad durante 82 días. Situada en un punto intermedio entre la península de Crimea y el este del país, justo en el centro de los intereses rusos, la ciudad portuaria quedó sitiada al inicio de la guerra. Durante más de dos meses ha sufrido intensos bombardeos que han arrasado por completo barrios enteros. Tras la entrada rusa en la ciudad, las fuerzas ucranianas y miles de civiles se refugiaron en la inmensa planta siderúrgica de Azovstal, una “ciudad dentro de la ciudad”.

Allí han pasado meses sin ayuda exterior y sin a penas ver la luz del sol entre los túneles y búnkers construidos durante la era soviética para resistir a una guerra nuclear. Los civiles – cientos de mujeres, anciannos y niños - fueron evacuados a principios de este mes y hablan de un verdadero “infierno”.

Desde febrero, la devastación de Mariúpol se ha convertido en un símbolo tanto de la capacidad de Ucrania para resistir la invasión de Rusia como de la voluntad de Rusia de destruir las ciudades ucranianas que resisten.

El ejército ruso intentó hasta el último momento acabar con el último foco de resistencia antes del pasado 9 de mayo, Día de la Victoria, algo que les fue imposible y que aguó el gran desfile que preparaba Vladimir Putin para conmemorar la victoria soviética sobre los nazis en la Plaza Roja de Moscú. No hubo victorias que celebrar, ni grandes discursos, ni invitados de honor. Esa fue la victoria moral de los últimos de Azovstal.

"Gracias a mantener posiciones en Azovstal no permitimos que el enemigo transfiriera un destacamento de 17 grupos de batallones tácticos (alrededor de 20.000 efectivos) a otras partes" de Ucrania, indica el Estado Mayor ucraniano.

"Por lo tanto, impidieron la implementación del plan ruso para la captura rápida de la ciudad de Zaporiyia y para llegar a la frontera administrativa de regiones" en el este del país.

"Mantener a las principales fuerzas enemigas alrededor de Mariúpol nos permitió preparar y crear líneas defensivas donde están nuestras tropas hoy y rechazar de forma digna al agresor. Tuvimos el tiempo críticamente necesario para formar nuestras reservas, reagrupar fuerzas, recibir asistencia de nuestros socios", indica el comunicado.

Aparte de la acería, Mariupol está completamente en manos rusas desde hace semanas.

Pese a las evidencias, Moscú niega haber atacado a civiles, aunque Naciones Unidas y la Cruz Roja estiman que han muerto miles de civiles, aunque aún no se ha contabilizado el número real.

 
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AVVENIRE.
Milan. 19 de mayo de 2022

Ucrania. La "movilización secreta": así busca Moscú nuevos reclutas para la guerra

Muchos hombres mayores de 27 años ya recibieron una carta en la que se les pide acudir a los centros de reclutamiento: “La Patria busca soldados de valor para actividades de guerra”


Una movilización secreta, que demuestra que Rusia aún no está dispuesta a escribir la palabra "fin" de esta guerra. Muchos rusos han recibido una carta pidiéndoles que vayan a los centros de registro y alistamiento militar. En algunos casos se aducen razones burocráticas, como la confirmación del domicilio. En otros, se insinúa que la Patria busca "soldados de valor" para "actividades de guerra".

Muchos de ellos rompieron la comunicación tan pronto como la recibieron. Según lo informado por algunos Telegram quienes acudieron a las oficinas de registro militar se encontraron frente a un verdadero intento de alistamiento. Contratos cortos y bien remunerados.

Durante las charlas se aprovecha el espíritu patriótico de los reclutas, llamados “francotiradores de Dios”. Las personas contactadas son hombres mayores de 27 años: reservistas o que han asistido a academias militares.

Vitalij tiene 44 años y es de Moscú. Recibió la citación a principios de mayo. "Los he desgarrado a los dos - le dijo a Avvenire - . He cumplido con mis obligaciones del servicio militar. Mis papeles están bien. No tengo que ir a aclarar nada. Sospecho de estas convocatorias, no quisiera que el motivo por el que quieren conocerte sea otro. Escuché a personas que se presentaron de buena fe y que se vieron obligadas a inscribirse en el draft".

Putin espera recoger al menos 60.000 efectivos nuevos para enviar al frente. Los registros militares siempre se han mantenido activos en tiempo de paz y aparentemente la elección de ir al frente es voluntaria, neta de la presión psicológica que sufren quienes se presentan a la citación. El llamado a servir a la patria, la perspectiva de un buen ingreso y la promesa de ser empleados sólo en la retaguardia, lleva a algunos a firmar.

“Muchos están preocupados - explica Evgenij, de 42 años, a Avvenire - . Aún no me ha llegado nada. Pero un amigo mío de la región de Rostov del Don recibió dos citaciones a los pocos días y está preocupado, porque teme que, tarde o temprano, con el pretexto de alguna irregularidad, lo recojan en su casa”.

Mientras tanto, para compensar la escasez, Moscú está haciendo un uso extensivo de "personal auxiliar". La noticia proviene nada menos que de la inteligencia británica, según la cual "varios miles" de soldados chechenos, algunos de ellos miembros de la Guardia Nacional directamente dependientes de Ramazan Kadirov, son de hecho parte del ejército ruso.

El miedo crece, junto con una resistencia progresiva, que incluso los medios de propaganda luchan por ocultar.

En los últimos días se han producido cuatro ataques a estos centros de reclutamiento militar en distintas zonas del país, las mismas en las que la "movilización clandestina" es particularmente activa. La dirección es siempre la misma: Cócteles molotov contra el cristal para prenderlo todo. Sin daños graves por el momento. Sólo retrasos en las obras. Y la demostración de que esta "operación militar especial" en Rusia es cada vez menos popular.​
 
THE NEW YORK TIMES.
Nueva York. 18 de mayo de 2022

La invasión rusa de Ucrania fortalece a la OTAN

La solicitud de Suecia y Finlandia para formar parte de la alianza atlántica, tras décadas de neutralidad, es una clara declaración de que la invasión rusa de Ucrania ha puesto fin a una era de ilusiones europeas respecto a Moscú

La decisión de Finlandia y Suecia de abandonar la neutralidad a la que se adhirieron durante décadas y solicitar su ingreso a la OTAN es el indicio más fuerte hasta ahora de un profundo cambio en Europa ante el agresivo proyecto imperial ruso.

Los dos Estados han dejado claro que creen que la amenaza de la Rusia del presidente Vladimir Putin será duradera, que no se acobardarán ante eso y que, tras la matanza rusa en Bucha, Ucrania, no hay lugar para los espectadores. La suya es una declaración de determinación occidental.

“El no alineamiento militar ha cumplido su cometido en Suecia, pero nuestra conclusión es que no nos funcionará tan bien en el futuro”, señaló el domingo la primera ministra sueca, Magdalena Andersson. “No es una decisión que deba tomarse a la ligera”.

Como los ejércitos finlandés y sueco ya están bien integrados en la OTAN, una de las razones por las que el proceso de solicitud puede ser rápido, el impacto inmediato del cambio de rumbo estratégico de los países a la luz de la invasión será menos práctico que político.

Esta es una nueva Europa en la que ya no hay posiciones intermedias. Los países están protegidos por la OTAN o están solos frente a una Rusia gobernada por un hombre decidido a afirmar por la fuerza el lugar de Rusia en el escenario mundial. Para Suecia, y especialmente para Finlandia, con sus 1.303 kilómetros de frontera con Rusia, la decisión de Putin de invadir a un vecino no podía ser ignorada.

No eran los únicos. Alemania, una nación que en general es pacifista desde que emergió de los escombros de 1945, se ha embarcado en una inversión enorme en sus fuerzas armadas, así como en un intento para desprenderse de la dependencia energética de una Rusia que había considerado, si no inocua, al menos un socio comercial fiable.

Suecia y Finlandia consideraron que la neutralidad era lo mejor para sus intereses cuando se enfrentaron a la amenaza soviética, y en el caso sueco durante siglos antes de eso. No cambiaron de rumbo, aunque sí se unieron a la Unión Europea, en las más de tres décadas transcurridas desde el final de la Guerra Fría.

El cambio de ambos países en los últimos meses ha sido dramático, un indicio de cómo la determinación de Putin de hacer retroceder a la OTAN y debilitar el apoyo que se le brinda ha producido el efecto contrario: el renacimiento de una alianza que llevaba una generación buscando una razón convincente para existir.

Mientras que el año pasado no más de una cuarta parte de la población de Suecia y Finlandia apoyaba la adhesión a la OTAN, en la actualidad, esa cifra ha aumentado considerablemente, con el 76 por ciento en una encuesta reciente en Finlandia. El Partido Socialdemócrata de Suecia, el más grande del país y durante mucho tiempo bastión de la no alineación, ha aceptado la adhesión a la OTAN en un giro extraordinario.

“Putin se subió a un árbol y no sabe cómo bajar”, comentó Nicole Bacharan, analista de política exterior francesa. “Ahora se enfrentará a una OTAN más fuerte, más grande y más decidida”.

El artículo 3 del tratado constitutivo de la OTAN declara que los miembros deben “mantener y desarrollar su capacidad individual y colectiva de resistir un ataque armado” mediante “la autoayuda y la colaboración mutua continua y eficaz”. En el caso de Suecia y Finlandia, estas capacidades ya se han desarrollado ampliamente mediante una estrecha cooperación con la OTAN.

Carl Bildt, ex primer ministro y ministro de Relaciones Exteriores sueco, aseguró: “Estábamos bien encaminados a formar una relación más estrecha con la OTAN. Pero el 24 de febrero, cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania, ese proceso en particular se aceleró”.

Y añadió: “Nuestra decisión refleja la opinión de que Rusia seguirá siendo un lugar complicado durante mucho tiempo, y la guerra en Ucrania será bastante larga, con un liderazgo errático y muy revisionista en el Kremlin durante el futuro previsible”.

Cuando se le preguntó si Suecia temía que Rusia tomara represalias, Bildt dijo que “nunca se sabe con Rusia, pero es probable”.

La valoración de que la guerra de Ucrania puede ser larga es ampliamente compartida en Europa. Putin no solo se enfrentó a su vecino; se enfrentó a Occidente y a un Estados Unidos retratado como un “imperio de la mentira”.

Alemania tardó unos 20 años desde el Tratado de Versalles de 1919 en responder a la humillación percibida con el envío de la maquinaria bélica del Tercer Reich a través de la frontera de sus vecinos, lo que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. El resentimiento de Putin por la aparente humillación de la desintegración del imperio soviético tardó unos 30 años en desembocar en una invasión a gran escala de Ucrania.

Parece poco probable que el presidente ruso dé marcha atrás, aunque su guerra haya ido mal hasta ahora.

En la práctica, tanto Finlandia como Suecia han convivido durante mucho tiempo con las armas nucleares rusas en Kaliningrado, el enclave ruso situado cerca de ahí, entre Polonia y Lituania, en la costa del Báltico.

“Estos países están acostumbrados a las violaciones rusas en su espacio aéreo, saben que los riesgos están ahí”, declaró Tocci. “Pero las ganancias de seguridad con la OTAN son incomparablemente mayores que cualquier riesgo adicional”.

Sin embargo, Putin ha aludido en más de una ocasión a la sofisticada gama de armas nucleares de Rusia, y ha sugerido que no dudaría en utilizarlas si lo provocan. Esa amenaza no solo existe para Finlandia y Suecia ahora que abandonan la no alineación militar, sino para toda Europa y más allá.

Tocci habló durante una visita a Estonia, uno de los tres Estados bálticos que formaban parte de la Unión Soviética y que se incorporaron a la OTAN en 2004. “Aquí hay una alegría general por el hecho de que el mar Báltico ahora sea un mar de la OTAN, y para los estonios, las decisiones de Finlandia y Suecia parecen una reivindicación”, aseguró.

Durante mucho tiempo, incluso hasta la víspera de la invasión rusa, Europa ha estado dividida. Los países cercanos a la frontera rusa - como los países bálticos y Polonia - se tomaban en serio la amenaza rusa por su amarga experiencia histórica, mientras que los países más occidentales, como Alemania y Francia, estaban más decididos a disfrutar de los dividendos de la paz del final de la Guerra Fría que a tomar con seriedad las ambiciones de Putin.

Estas ilusiones persistieron incluso después de que el mandatario ruso anexionara Crimea en 2014, además de desencadenar una guerra en la región oriental de Donbás, en Ucrania, ese mismo año y utilizara la fuerza militar para triunfar en Siria, implementando métodos brutales perfeccionados en Chechenia muchos años antes y evidentes desde febrero en Ucrania.

Al final, los países más cercanos geográficamente a Rusia, y más inmediatamente amenazados por ella, tenían razón. Finlandia y Suecia lo han visto de cerca.

Europa ahora está muy unida en su determinación de resistir a Putin y asegurarse de que no gane la guerra en Ucrania. Estados Unidos, que tenía sus propias ilusiones rusas, ha vuelto a centrarse en Europa y está decidido no solo a salvar a Ucrania sino a debilitar a Rusia. No son ambiciones a corto plazo.

“Tenemos una Europa transformada”, afirmó Bildt. “Tendremos una OTAN más fuerte, con un mayor gasto en defensa, más cohesionada en lo político, con un sentido de propósito. También tendremos una Unión Europea más fuerte, con más complementariedad con la OTAN”.

Europa, por supuesto, también tendrá que lidiar con los desafíos económicos y otros aspectos que genera cualquier guerra larga. Y los países en el medio - básicamente, Moldavia y Georgia, atrapados en una tierra de nadie al margen de Rusia sin la protección de la OTAN- se enfrentarán a desafíos peligrosos.

Finlandia y Suecia han aprendido una lección fundamental de Ucrania. Tras el anuncio de la OTAN en 2008 de que Ucrania y Georgia “se convertirán en miembros de la OTAN”, una decisión tomada sin apenas considerar cómo o cuándo lograr ese objetivo, la espinosa cuestión de la adhesión de Ucrania quedó flotando por los líderes occidentales que no querían provocar más a Putin.

Esto no hizo ninguna diferencia para el cálculo de Putin. Invadió Ucrania igualmente, con el invento de una amenaza nazi y el argumento de que la estatalidad ucraniana era un mito. Suecia y Finlandia no iban a sufrir el mismo destino por una moderación equivocada. “Aprendieron la lección”, dijo Tocci.

Queda por saber cómo se bajará Putin de su árbol. El mandatario calificó la decisión finlandesa como un “error” e insistió en que no había ninguna amenaza rusa para el país. También cortó el suministro ruso de electricidad a Finlandia. No hay señales de que vaya a apartarse de su convicción de que la fuerza acabará consiguiendo los objetivos estratégicos de Rusia.

“Incluso si Putin se da cuenta de que ha cometido un error, dudo que lo admita”, opinó Bildt. “Las consecuencias serían demasiado trascendentales. No se trata de un pequeño error. Fue un error estratégico catastrófico de primer orden”.​
 
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