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Gripen vs F-35: La batalla por el contrato de defensa de la Fuerza Aérea de Canadá​

Saab intensifica negociaciones con Canadá por el caza Gripen E. El gobierno evalúa reducir el pedido de F-35 ante tensiones con EE.UU. y busca mayor autonomía industrial

domingo 29 de marzo de 2026

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La estrategia de la compañía sueca se basa en aprovechar las dudas políticas surgidas en la administración del primer ministro Mark Carney, quien ha puesto bajo análisis la compra integral de 88 unidades del F-35A. Aunque Canadá ya ha financiado las primeras 24 unidades al fabricante estadounidense Lockheed Martin, el resto del pedido permanece en un limbo administrativo debido a fricciones comerciales con el gobierno de Donald Trump y la búsqueda de una mayor soberanía industrial.

Saab no se limita a ofrecer el avión de combate; su propuesta integral incluye 72 cazas Gripen E/F y 6 plataformas GlobalEye de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C). Un aspecto fundamental de esta oferta es la promesa de establecer una línea de montaje local en Quebec, lo que generaría aproximadamente 12.600 empleos directos y fortalecería la base industrial de defensa canadiense, reduciendo la dependencia de suministros controlados externamente.


Superioridad técnica en condiciones extremas​

Desde el punto de vista técnico, Saab resalta que el Gripen E fue diseñado específicamente para operar en climas árticos, una característica crítica para las bases de CFB Cold Lake y CFB Bagotville. El sistema de propulsión del caza sueco utiliza el motor General Electric F414G, optimizado para operaciones desde pistas cortas o incluso tramos de carretera nevados, una capacidad que el F-35 no posee con la misma flexibilidad logística.

En cuanto a su suite de sensores, el Gripen E integra el radar de barrido electrónico activo (AESA) Raven ES-05 y el sistema de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST) Leonardo Skyward-G. Estas tecnologías permiten la detección de amenazas de baja firma de radar sin necesidad de emitir señales activas, aumentando la supervivencia en entornos de combate disputados. Por su parte, los críticos de la dependencia absoluta del F-35 señalan que el software del avión estadounidense es una "caja negra" controlada por Washington, lo que limita la autonomía de Canadá para realizar modificaciones soberanas.

El modelo brasileño como referencia​

Para dar peso a su propuesta, Johansson mencionó el éxito de la transferencia de tecnología en Brasil, donde la primera unidad producida localmente salió de la línea de montaje este mes. El directivo señaló que el caso canadiense cuenta con una infraestructura de servicios y mantenimiento (MRO) más robusta, lo que permitiría que las entregas comenzaran en un plazo de cinco años tras la firma del contrato.


La viabilidad de una flota mixta —donde el F-35 cumpla misiones de ataque bajo el paraguas de la OTAN y el Gripen se encargue de la defensa de la soberanía nacional y patrullaje ártico bajo el mando del NORAD— es una opción que gana terreno en los círculos de defensa en Ottawa. No obstante, autoridades estadounidenses han sugerido que abandonar la exclusividad del F-35 podría generar problemas de interoperabilidad en misiones conjuntas de defensa aérea.




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