En el mundo de la propaganda, resulta interesante lo que esta pasando.
Por un lado, la propaganda de Irán. Proclamaciones de victorias que, casi que por definición, se clasificarían como "mentira". Esa sería la costumbre ¿no? No debiera sorprender, no sólo son los "malos" de la película, sino que tienen un historial de anuncios grandilocuentes a lo largo de su historia.
A pesar de ello, podemos preguntarnos otra vez ¿No es no? debe ser la primera vez que ya no son descartadas sus declaraciones tan rápidamente como se emiten.
Ahora, cuanto menos, se le adjudica el beneficio de la duda supeditado a la confirmación posterior de las contrapartes (Estados Unidos, Israel u otros países de la región) y/o la aparición de evidencia verificadas por parte de terceros.
Se han estado dando ambos situaciones. En algunos casos la contraparte (Estados Unidos y/o Israel) han confirmado los eventos varios días después de sucedido. En otros casos, entusiastas de las fotografías satelitales comienzan a encontrar evidencias de que lo que lo que decía Irán era cierto.
Por otro lado, la propaganda de Estados Unidos. Tradicionalmente, casi por definición, se clasificarían como "verdades" todo lo que anuncian. ¿Correcto? son los "buenos" de la película que, además, como república democrática que es, sus instituciones se ganaron el respeto más allá de los funcionarios que ocupan sus asientos.
A pesar de ello, podemos preguntarnos otra vez ¿Correcto es correcto? declaraciones confusas, difusas y contradictorias del mismísimo presidente de Estados Unidos y sus funcionarios han aparejado un nivel de desconcierto inaudito.
Y no me refiero a este foro. Basta visitar foros y medios estadounidense para conocer cómo esto se vive en aquel país. Que el presidente o gobierno digan algo ya no se considera necesariamente como verídico. También aquí, queda supeditado a la confirmación posterior.
De más esta notar que la mejora en en la legitimidad de la propaganda iraní también es consecuencia lógica de los retroceso en la legitimidad de la propaganda estadounidense. La perdida de confianza en lo que dicen los "buenos" automáticamente acrecienta la confianza de los "malos".
Ahora no significa necesariamente que lo que uno dice es verdad y el otro afirma es mentira, ahora sobre ambas partes recae el beneficio de la duda. Puede que sí, puede que no, supeditado a las posibilidades de verificación posterior.
En esa batalla por la verdad, claramente, el mayor perdedor es Estados Unidos. En un grado mucho mayor de lo que cabría imaginar. Iran no tenía nada más que perder en esta particular dimensión, así que cualquier cosa es ganancia para ellos.
Pero para Estados Unidos, la legitimidad es parte del soft power, parte de su prestigio. Esto daña mucho su reputación tanto para este conflicto en particular, como para todo lo que viene tanto en la comunidad internacional como a nivel interno.
Esto tiene especial implicancia en las elecciones venideras. El desconcierto de la opinión pública estadounidense probablemente pague factura en la política interna de su país.
Es desconcertante como el gobierno estadounidense ha estado manejando todo esto.
Probablemente, los planes que tenían indudablemente no resistieron el contacto con el enemigo y han quedado desorientados (parece percibirse hasta en el tono de voz de su presidente).
Muy interesante lo que esta pasando en esta dimensión.
Lo último es que los iraníes refieren que ya rondan los 500 muertos y heridos estadounidenses. Algo que parecería disparatado y sería desestimado si no fuera que... ahora nadie se anima a descartarlo sin más. Le otorgan el beneficio de la duda y se esperan confirmaciones.
Mientras tanto, no hay confirmación oficial estadounidense de las eventuales perdidas de los AWACS. Pero, pero, pero... parece que sí.
Una de las cosas que más daña la legitimidad de la propaganda de cualquier actor internacional es que avance por detrás de los acontecimientos. Que otros te maquen la agenda. No es bueno para sus intereses perder la iniciativa en la conformacion de la agenda publica.