Estrecho de Ormuz, punto crítico de los intereses vitales de Occidente
Ricardo Martínez Isidoro, 25 de marzo de 2026
El
Estrecho de Ormuz viene siendo la pieza clave de la estrategia de Irán, por la amenaza de su cierre desde hace décadas, y por el daño a las economías mundiales que esta acción pudiera provocar, como está sucediendo actualmente. Otra constatación clara, en un
Teatro de Operaciones como el de Oriente Medio, el cierre de
Ormuz es una alternativa que debe constar siempre entre las líneas de acción del
Mando Central norteamericano, que se ocupa de las operaciones en esa región caliente del Globo, y del
Mando Conjunto en el Pentágono, en Washington, con una visión más global, por ello no se puede asumir que los actuales acontecimientos en el estrecho no estuvieran previstos.
Además, la “
pinza energética” que podría sufrir Europa, que ya empieza a hacer estragos, entre el corte de suministro de energía, por destrucción de los oleoductos que la unían con Rusia, y por el reciente cierre de
Ormuz, debería ser motivo suficiente para que la
Unión Europea(UE) reaccionara de alguna forma más enérgica, es decir amenazando, al menos, con emplear la fuerza militar y empleándola llegado el caso, pues la
UE, aunque no haya definido su intereses vitales, aquellos que deberían ser suficientes para hacerla reaccionar coactivamente, se encuentra en la ocasión más evidente de reunirse y coincidir ante un hecho de esa relevancia; en el pasado, con motivo de la nacionalización del
Canal de Suez por el Presidente
Nasser, Francia , Reino Unido e Israel reaccionaron militarmente contra Egipto, teniendo que intervenir Estados Unidos para evitar una escalada, ante la amenaza de la entonces URSS. Más tarde, en 1967,
Nasser bloqueó el Canal durante 8 años como reacción a la ocupación del
Néguev por Israel.
No es la primera vez que se ha intentado bloquear el
Estrecho de Ormuz. Durante la guerra Irán- Irak, en 1984,
Saddam Hussein extendió el conflicto a las aguas del Golfo atacando las instalaciones petrolíferas iraníes, esperando su bloqueo y la repercusión internacional; Irán respondió atacando a los petroleros de los países que apoyaban a Irak y estableciendo campos de minas flotantes para impedir cualquier tráfico, civil y militar.
Durante el periodo 1984-1988, según fuentes galas, en el
Teatro de Operaciones del Golfo Pérsico/Estrecho de Ormuz, 546 barcos, la mayor parte comerciales, fueron atacados o afectados por minas, de los cuales unos 55 fueron hundidos, las
marinas americana e iraníes tuvieron enfrentamientos directos, en uno de ellos el minador iraní Ajr fue hundido, los dragaminas occidentales actuaron, con decenas de unidades, y trabajaron limpiando el Estrecho; los convoyes fueron escoltados y el tráfico por
Ormuz no fue interrumpido más que algunos días. Durante la Segunda Guerra del Golfo, con ocasión de la invasión de
Saddam Hussein de Kuwait, Irán volvió a sembrar minas en sus aguas del Estrecho para impedir un posible desembarco en sus costas; más tarde más de 1000 minas fueron neutralizadas por dragaminas occidentales.
Es evidente que Occidente ha considerado el
Estrecho de Ormuz como un punto crítico de sus interese vitales, y si no lo ha hecho se equivoca, y que, tanto en la primera como en la segunda Guerra del Golfo, la primera bilateral Irán-Irak, aunque con un implícito apoyo hacia los iraquíes, y la segunda amparada por resolución de las
Naciones Unidas, que a su amparo EEUU formó una gran coalición contra Irak, han actuado contra la denegación de circulación por Irán de esta vía vital...............................
El Estrecho de Ormuz viene siendo la pieza clave de la estrategia de Irán, por la amenaza de su cierre desde hace décadas, y por el daño a las economías mundiales que esta acción pudiera provocar, como está sucediendo actualmente. Otra constatación clara, en un Teatro de Operaciones como el de...
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