La muerte a tiros de Renee Good en Minneapolis lleva a Estados Unidos a un nuevo punto de ebullición
En medio de acusaciones cruzadas, las autoridades alertan del riesgo de una escalada de la violencia en las protestas contra los abusos en la ofensiva de Trump contra los inmigrantes
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Protestas en Washington en contra del ICE
Manifestantes en Washington, el 8 de enero de 2026.
Patricia Caro
Washington -
11 ene 2026 - 05:30CET
La muerte de la ciudadana estadounidense
Renee Good, de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) en la ciudad de Minneapolis el pasado miércoles ha llevado a un punto álgido la indignación de una parte de la población, que asiste con frustración a la campaña antiinmigración del presidente Donald Trump.
Manifestaciones y vigilias se han multiplicado por todo el país desde el suceso, la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de tantos ciudadanos que se oponen a las políticas de una Administración que justifica los abusos del ICE.
Las autoridades, principalmente las demócratas, han llamado a la calma y a protestar de forma pacífica ante el temor de que las demostraciones se conviertan en violentas.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha anunciado que la Guardia Nacional está preparada para intervenir en caso de que sea necesario. “Va a ser un desafío porque puedo sentir su ira. El deseo humano de reaccionar con violencia en este momento es muy real”, dijo Walz el jueves, para añadir: “Perdemos si esto deriva en violencia y les permite intensificar la situación”.
La tensión, que se ha ido gestando durante meses por las agresivas políticas de la Administración y la brutalidad e impunidad con la que los agentes migratorios realizan redadas y detienen a inmigrantes, ha llegado a su máximo nivel con la muerte de Good.
Políticos demócratas exigen una investigación imparcial de los hechos y la dimisión de la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y, de acuerdo a informaciones en medios nacionales, republicanos admiten en privado su conmoción por lo sucedido y por la reacción del Gobierno.
Nada más suceder el tiroteo que acabó con la vida de Good, que estaba presente en una redada como observadora, Noem se apresuró a asegurar que el agente había actuado en defensa propia y acusó a la víctima de ser una terrorista por usar su automóvil para intentar atropellar a los agentes federales.
Vídeos difundidos masivamente, publicados en medios de comunicación y redes sociales, ponen en duda esa versión. No hay evidencia de que el coche de Good tocara al agente que la mató y parece que intenta alejarse de ellos cuando fue disparada.
En medio de acusaciones cruzadas, las autoridades alertan del riesgo de una escalada de la violencia en las protestas contra los abusos en la ofensiva de Trump contra los inmigrantes
elpais.com