La gran guerra, Primera guerra mundial

Brunner

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La Guerra en el Mar

La Marina de Guerra de Alemania Imperial dio miucho que hacer alos ingleses-Aqui dos buques que fueron un hueso muy duro de roers para los brits.

1)SMS Emden-un crucero liviano cuyas correías merecen un capitulo aparte
2) SMS Scharnhorst-crucero acorazado.



 

Astaroth_Ns

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Me parece muy bueno lo de ir batalla por batalla, y me parece que lo mejor seria empezar con la batalla de Ypres, una de las primeras.... aca dejo fotos de La primera, segunda y tercera batalla de Ypres... no es muhco lo que encontre, pero se puede observar bastante bien los horrores de esa guerra














Primera vez qe posteo fotos, sepan disculpar por favor :p
 

Astaroth_Ns

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Brunner dijo:
Astaroth, Leutnant, Enano: porque no omenzamoa a hacer un orden de batalla de los ejérctos-o un ornigrama yo me ocupo del aleman..y luego agriupamos las fotos(inclusive las ya subidas) adcuadamente en cad seccion y por periodo...


Me parece muy bien... yo queria tambien el ejercito aleman, despues de todo, el ejercito aleman de la primera guerra mundial es mi punto de estudio desde hace un par de años,,, pero buen :p ... me conformo con... a ver... que tal Austria Hungria?
Decime que info te interesaria que pusiese y hare lo posible
 

Brunner

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Listo! par mayor continuidad-te pasare las fotos de Austro Hungria por privado que tengi or aqui y las incluyes en tus secciones.
Ein Liter!
 
Voy a comenzar con una pequeña introduccion de lo que fue la Primera guerra mundial para luego pasar a Francia y el armamento.

Las causas que propiciaron la Primera Guerra Mundial se debieron en gran parte a las contradicciones existentes entre Inglaterra y Francia, agravadas por la consolidación de Alemania como un país competitivo en el mercado, que ponía en riesgo el dominio comercial de las primeras potencias; así como el deseo de Austria, Rusia e Inglaterra de incrementar su influencia en los Balcanes, la insistencia de Francia por recuperar Alsacia y Lorena y otros conflictos menores
En 1904, la conflagración militar quedó dividida en dos campos rivales: Inglaterra y Francia se alían en la "Entente" a la que se adhiere Rusia; Alemania, Austria-Hungría e Italia forman "La Triple Alianza" o "Potencias Centrales".

El asesinato del archiduque de Austria en Sarajevo fue el pretexto que inició la guerra; ya que Austria haría responsable del asesinato a Servia, y exigiría a ésta la renuncia de su soberanía, la cual es conciliada; pero Austria apoyada por Alemania no acepta. Estalla la guerra y se suceden las declaraciones hostiles hacia todo el Continente

La lucha se prolonga por cuatro años y presenta una combinación intensa de aspectos nuevos de elementos militares, políticos, técnicos y económicos

El plan alemán consistía en vencer rápidamente a Francia para dirigirse después contra Rusia, acción que violaba la neutralidad de Bélgica al pasar por su territorio, provocando la entrada de Inglaterra al conflicto; pero los franceses detienen el avance alemán en el Marne y con la batalla de Iser estabiliza el frente occidental en la guerra de trincheras.
Los rusos penetraron en la Prusia Oriental, obligando a los alemanes a enviar fuerzas que vencen ahí, pero los austriacos fueron derrotados en Lemberg; el mar estaba dominado por la flota aliada (inglesa) y los alemanes que se conforman en una guerra de corsarios que no es efectiva

Los aliados realizan un bloqueo por mar y tierra a las Potencias Centrales causando grandes dificultades para su abastecimiento; Alemania respondía con un contrabloqueo atacando con submarinos a los barcos ingleses, franceses y también a barcos neutrales que hasta el momento se habían respetado

En 1915, Italia entra a la lucha contra las Potencias Centrales, estableciendo un frente permanente con Austria, pero sus batallas no llegan a modificar las líneas de combate

En Rusia estalla una revolución, pese a los esfuerzos del pueblo por restaurar la paz, y es hasta 1917 cuando triunfa una segunda revolución encabezada por Lenin, que implanta un nuevo régimen, suspendiendo hostilidades y firmando en 1918 la paz provisional con Alemania, otorgándole grandes ventajas a ésta

En 1917, entra en el conflicto Estados Unidos de América declarando la guerra al imperio alemán, en el momento en que éste declara la guerra submarina total, restando importancia a los norteamericanos, quienes influyen poderosamente en las luchas finales. Algunos países de América Latina apoyan a los Estados Unidos y México se mantiene neutral

Las tropas alemanas se encuentran deterioradas y sin posibilidades de vencer; por lo que el general Ludendorff exige a su gobierno suspender inmediatamente los ataques; a fines de 1918 Bulgaria pacta la paz, posteriormente lo haría Turquía, Austria y Hungría. Alemania firmaría la rendición por medio de un armisticio el 11 de noviembre de 1918, finalizando de esta manera la Primera Guerra Mundial
Saludos
 

Astaroth_Ns

Forista Sancionado o Expulsado
te falto hacer mencion de la ultima gran ofensiva alemana... la ofensiva Ludendorff. Personalmente la considero (aparte de un acto cuasi desesperado por vencer) una gran muestra de lo que son capaces los alemanes y una serie de batallas tacticas de alto rendimiento
 
BATALLA DEL MARNE (septiembre 1914)
Tras las éxitos iniciales del ataque alemán a través de Bélgica, el gobierno francés huyó a Burdeos y más de 500.000 parisinos abandonaron una ciudad que parecía a punto de ser tomada por los germanos.
El general Joffre consiguió reorganizar las tropas franceses y el, entonces, pequeño cuerpo expedicionario británico y plantar cara a los alemanes en el rio Marne.
El 10 de Septiembre la batalla había acabado. El coste había sido más de 200.000 bajas para el ejército francés y un número similar para los alemanes. Lo importante era que se había frenado el ataque alemán, en adelante, el frente occidental se estabilizará a lo largo de casi cuatro años. Todos los intentos de ruptura se saldarán con enormes carnicerías que apenas conseguirán pequeños avances de unos pocos kilómetros.
 

LIBREPENSADOR

Miembro del Staff
Moderador
Batalla de Coronel

Batalla de Coronel I Guerra Mundial



La armada alemana sale de Valparaíso hacia la batalla.


Fecha: 1 de noviembre de 1914
Lugar: Frente a las costas de Coronel, Chile
Resultado: Victoria alemana
Beligerantes

Imperio Alemán Reino Unido
Comandantes

Maximilian von Spee Christopher Cradock†

2 cruceros acorazados
3 cruceros ligeros 2 cruceros acorazados
2 cruceros ligeros

3 heridos 1.654 muertos

2 cruceros destruidos: Good Hope(capitana) ,Monmouth

Combate naval, llamado batalla de Coronel o Batalla del día de Todos los Santos, que se llevó a cabo a la altura de la Bahía de Coronel (Chile) entre la flota del almirante alemán Graf von Spee compuesta por los cruceros de batalla Scharnhorst y Gneisenau, Leipzig y Nürnberg y Dresden por el lado alemán; y el Glasgow, Monmouth, el Otranto y el Good Hope al mando del almirante inglés sir Christopher George Francis Maurice Cradock en la que resultaron hundidos el Good Hope y el Monmouth, el día 1 de noviembre de 1914.


Génesis de la batalla

El 14 de octubre de 1914, el contralmirante Cradock y su flota está anclada en las islas Malvinas del sur cuando recibe la orden de interceptar y destruir a la escuadra alemana viniendo por el Pacífico. Cradock deja Puerto Argentino el 22 de octubre y se dirige con su escuadra hacía el Pacífico vía Cabo de Hornos, dejando al veterano Canopus, un viejo acorazado resguardando el puerto. Cradok pidió refuerzos a Inglaterra ya que su escuadra no está a la par con la escuadra alemana, pero se le niega ayuda. Envía al crucero Glasgow a Coronel para colocar telegramas y esto se le hace saber a Von Spee quien se dirige con sus navíos a ese puerto. El Glasgow sirve sin querer de carnada, mientras que Cradock busca al crucero alemán Leipzig que radía insistentemente mensajes.


El combate

Movimientos de las flotas durante la batalla.


Ambas escuadras se avistan en la atardecida del 1 de noviembre a 50 millas al frente de la bahía de Coronel, viniendo la escuadra alemana desde alta mar hacia el este y la escuadra inglesa pegada a la costa hacia el norte.

Cradock piensa en un ataque rápido y vira hacía la escuadra alemana con el Good Hope y sus cañones de 235 mm; a su vez, Von Spee vira a babor y se coloca paralelo. El Scharnhorst dispara hacía el Good Hope con un mayor peso y cadencia de tiro que el inglés. El Gneisenau dispara sobre los navíos menores. A la décima andanada la escuadra inglesa está desbaratada.

Ya anocheciendo, la escuadra alemana sin mayores daños dispersa a los restos de la escuadra inglesa, están gravemente dañados el Good Hope y el Montmouth. Un incendio en el Good Hope sirve de referencia a los artilleros alemanes, quienes disparan una salva en altura que cae sobre el exánime navío y le hace estallar del mismo modo que el crucero de batalla Hood, 27 años más tarde. El Monmouth tiene un impacto a proa y se hunde lentamente, ya de noche se acerca el Nürnberg y remata al semihundido navío. El Glasgow y el Otranto huyeron mar adentro.
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Consecuencias del combate

Murieron 1654 marinos ingleses, además de la pérdida de un crucero pesado y uno ligero, y el Océano Pacífico quedó a merced de la escuadra alemana. Von Spee supuso que las Islas Malvinas, importante enclave británico en el Atlántico Sur, estaban indefensas y decidió dirigirse hacia allí para tomarlas.

El golpe al orgullo británico fue duro ya que en doscientos años no se había visto la derrota de la marina inglesa. El almirante Fisher, ordenó la inmediata partida del almirante Sturdee a la zona del conflicto lo que iba a desencadenar otra batalla naval más, la batalla de las Malvinas.

Después de la batalla, la escuadra alemana anduvo victoriosa por los puertos chilenos y retrasó su partida a su futuro destino en 18 días, esto perdería a Von Spee pues le daría tiempo a los ingleses en vengar la afrenta de Coronel.
 
Estaría bueno lograr poner en orden, los distintos planes de las potencias dominantes, para vencer a las oponentes, por ej el plan Schlieffen alemán, los parámetros en que se basaban para convencerse del éxito de tales planes, el tiempo que llevó darles forma, etc.
 
Lo q hay q hacer es ordenar cronologicamente las batallas mas importantes y ahi cada uno elige una o no se de alguna forma nos arreglamos y hacemos batalla por batalla. Para mi es una buena opcion.
Saludos
 

Artrech

Colaborador
Colaborador
joseph dijo:
Seguro que no fueron los primeros los Ingleses.

Si, los primeros en utilizar armas quimicas fueron los alemanes en abril de 1915 en Ypres.

Saludos
 

Artrech

Colaborador
Colaborador
Astaroth_Ns dijo:
te falto hacer mencion de la ultima gran ofensiva alemana... la ofensiva Ludendorff. Personalmente la considero (aparte de un acto cuasi desesperado por vencer) una gran muestra de lo que son capaces los alemanes y una serie de batallas tacticas de alto rendimiento

La ofenciva de Ludendorff fue la ultima opotunidad alemana de ganar la guerra. Para finales de 1917 y principios del 18, Alemania era marcadamente superior en el plano militar que Francia y UK, pero el bloqueo estaba cusando estragos en la poblcacion y no se sabia hasta cuando podrian sostener esta sitiacion. Ludedorff pretendia realizar un atque aplastante (aprovechando su uperioridad militar y que todavia los norteamericanos no estaban listos) sobre los enemigos destrullendole su moral y forzandolos a un acuerdo.

Saludos
 

Astaroth_Ns

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Planes de guerra

Aca te hago un resumen de los planes de guerra de cada pais

Plan Von Schlieffen

El comandante en jefe aleman, Von Moltke, luego de la victoria alemana sobre francia en 1871, se dio cuenta de que una nueva guerra con francia se avecinaria en el futuro, y que esta contaria con el apoyo de Rusia. Es por eso que decidio crear un plan de guerra que destinara la mitad del ejercito aleman a la defensa de la frontera Franco-alemana, mientras que con la otra mitad asestaba un golpe crucial a Rusia.
Von Schlieffen, quien sucedio a Von moltke, rechazo este plan al considerarlo demasiado arriesgado. El creía que no sería posible defender la frontera con Francia, con tan soo la mitad del ejercito y tampoco consideraba muy sabio el invadir las amplias y hostiles praderas rusas con medio ejercito (algo que yo personalmente considero muuuuy inteligente, teniendo en cuenta lo que paso en la segunda guerra mundial =P ), es por eso que ideó un plan de guerra totalmente opuesto al de Von Moltke, en el que se proponia una táctica mucho mas ofensiva contra Francia, y mas defensiva frente a Rusia. La estrategia se basaba en el uso de medios de transporte modernos para sacar a Francia de la guerra antes de que Rusia lograse movilizarse completamente. El plan no proponia invadir Francia por el borde Franco-aleman, si no que intentaria cruzar Belgica y Holanda con velocidad de rayo, para asi realizar una ofensiva desde el norte de Francia y asi atacar desde atras a las fortificaciones que el gobierno frances había construido en el borde con Alemania. La marcha sobre Belgica hacia Francia utilizaria al 90% del ejercito Aleman, mientras que el 10% restante se situaria en la defensa de Metz (ciudad alemana en la frontera con Francia) confiando en que el ejercito frances aprovecharía la ventaja para atacar y retomar Alsacia y lorena, manteniendo de esta forma ocupadas a las fuerzas francesas y lejos de los combates en el norte y avanzando mas rapido hacia Paris.
Una vez derrotada Francia, se movilizarían las tropas hacia el frente oriental.
Este plan dependia muhco del rapido avance y de las diferencias temporales entre la movilizacion del ejercito frances y del ejercito Ruso, por lo qu era un plan muy arriesgado.


Plan número 17 Francés

El plan número 17 es considerado un plan muy oscuro... tan oscuro que los militares franceses no quisieron dejar registro escrito de tal plan, por lo que nunca se lo escribió.
Teniendo conocimiento del plan Aleman, el general Dubail viajo a Rusia en 1911 y 1912 con el fin de trazar un plan en el que Rusia reduciría su tiempo de movilización a 14 días y en el cual Rusia invadiría con 800.000 hombres Prusia oriental antes de terminada la movilización general.
Luego de hacer estos arreglos con Rusia, los franceses diseñaron el plan 17 en base a sus conocimientos del Plan Schlieffen. El plan 17 seria algo así: Una vez declarada la guerra, Francia activaría el plan Schlieffen aleman, al invadir Alsacia y lorena, sabiendo que esto sería seguido por la invasión alemana a Belgica y trayendo como consecuencia la entrada de los britanicos a la guerra. La invasión alemana a Belgica era algo totalmente necesario para que el plan frances funcionase.
Una vez desembarcadas las tropas britanicas, estas demorarían lo mas posible al ejercito Aleman, dandole pase libre a Rusia a que penetre sin resistencia en Alemania y dejando a Austria-hungría falto de su principal aliado. Rusia invadiria alemania creando un segundo frente y atrapando a los alemanes en un movimiento de tenazas. Aparte de todo esto, Francia transmite a los britanicos la defensa completa de su país con la intención de que la mayor cantidad de combates se libren en Belgica.

Sin embargo, a pesar de tantas precauciones y planificación, los rusos fueron facilmente derrotados en el frente oriental, y gran bretaña, a pesar de haber desembarcado exitosamente, fue prsionada a retirarse hasta el rio Marne, donde la cosa se estancaria por 4 años.
 

Astaroth_Ns

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Mas planes de guerra

Plan de batalla britanico

El plan de batalla Britanico no es tan complejo como los planes franceses y alemanes. Este solo proponia el desembarque de 150.000 homres y 67.000 caballos en caso de que Francia se involulcre en conflicto con alemania. Esto con el fin de defender el flanco izquierdo frances, mientras los franceses preparaban una ofensiva para separar el flanco derecho aleman del grueso del ejercito.

Plan de batalla Austrohungaro

Austria-hungría siempre creyó que en caso de estallar una guerra, esta se limitaria a un conflicto entre Servia y Austria-hungría, por lo que sus planes de guerra se limitaban a aquello, sin embargo, también tenian un "plan" en caso de que Rusia se involucrase.
El "plan" austrohungaro proponía el invadir y destruir a Servia en pocas semanas en caso de que Rusia se involucrase, ya que al igual que alemania, creian que una movilizacion rusa tardaria mucho tiempo.
No tengo mucha mas informacion acerca de este plan, si alguien la pudiese acercar, se lo agradeceria... sin emabrgo puedo decir que estudios posteriores demostraban uqe lo splanes austrohungaros tenian grandes grietas y que estaban condenados a fallar desde el principio, lo que los llevo a depender completamente de Alemania.

Plan de guerra Ruso

El rol de Rusia en esta guerra era el de abrir un segundo frente a los Alemanes, sujetando, y si fuese posible, venciendo al ejercito aleman en el frente oriental. Para ello se dispuso, luego de la derrota frente a japon en 1905, una modernización y re equipamiento total del ejercito Ruso que terminaria en 1917. De haberse completado esta modernización, Rusia hubiese tenido el mas grande y mejor ejercito del mundo, sin embargo, el comienzo prematuro de la guerra en 1914 llevo a rusia a embarcarse en una guerra sin estar preparada.
 

Brunner

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Orden de Batalla del Ejército Aleman: 1914 a 1918

Abreviaciones: G.E.-Grupo de Ejército
C. G: Cuartel General

El Ejército Aleman en 1914 estaba compuesto por 25 Feld Armeen (Ejércitos de Campaña)
Ejércitos de Campaña 1 al 8
Ejércitos de Campaña 9 al 19
Heeres Gruppen im Westem (Grupos de Ejército Oeste) que incluían los siguientes : G.E. nota. Cada uno de estos G.E portaba el nombre del General que lo comandaba)
GE Kronprinz Wilhelm von Preussen-CG: Stenay
GE Gallwitz- Somme- CG-St. Quentin
GE Principe Rupprecht-CG-Cambrai
GE Duque Albrecht-C.G.: Verdún
Heeres Gruppen im Osten (Grupos de Ejército Este
ArmeeKorps (AK (”Cuerpos de Ejército)
GE Gallwitz Verdún C.G. : Verdún
Küstenverteidigung (Defensa Costera) C.G. Hamburg


(continuara)
 
Los bandos enfrentados
A lo largo del conflicto, diversos estados se fueron uniendo a los dos bloques en conflicto. Las nuevas adhesiones tuvieron un papel clave a la hora de definir el vencedor de la guerra. Estos son los principales países contendientes y el año en el que entraron en guerra.

Año Entente o Aliados Imperios Centrales
Agosto 1914 Francia
Reino Unido
Rusia
Serbia
Bélgica Alemania
Austria-Hungría

1914 Japón Turquía
1915 Italia Bulgaria
1916 Rumania
1917 Estados Unidos
Grecia
1918 Abandono de Rusia
(Paz de Brest-Litovsk)

1914: La Guerra de Movimientos
En los inicios del conflicto, nadie esperaba una guerra que se extendería durante más de cuatro años. Los ingenuos soldados que iban al frente aún sonreían y los estados mayores tenían unos planes basados en la derrota rápida del enemigo.

Frente Occidental
Frente Oriental
Otros frentes


Plan Schlieffen: ataque alemán contra Francia a través de la neutral Bélgica. Moltke dirige las tropas germanas.
El ejército francés, al mando de Joffre, consigue frenar el ataque alemán en la batalla del Marne. (noviembre 1914)
Estabilización de los frentes: se inicia la guerra de trincheras.


Tras un inicial avance ruso, los alemanes se imponen, aunque no de forma definitiva, en la batalla de Tannenberg (agosto 1914)
Avances rusos ante Austria-Hungría.
Las tropas austro-húngaras fracasan en su ataque a Serbia.


Japón entra en guerra el 20 de agosto y se anexiona Tsingao (posesión alemana en China). En adelante, se desvincula prácticamente de la guerra
Turquía entra en guerra en noviembre.



1915-1916: La Guerra de Posiciones
El enfrentamiento entre grandes potencias industriales llevó a la guerra a un nivel de violencia y horror nunca antes contemplado. La invención de nuevas armas, las granadas, los lanzallamas, los tanques, el gas... incrementó el horror y las masacres, pero, sin embargo, llevó en el frente occidental a un empate táctico. Los ejércitos se atrincheraron a lo largo de cientos y cientos de kilómetros. La guerra de trincheras se convirtió en un martirio para millones de hombres durante varios años.

Frente Occidental Frente Oriental Otros frentes


Estabilización de los frentes. Los sucesivos intentos de romper el frente se saldan en sangrientas carnicerías que apenas significan avances de pocos kilómetros. Es la guerra de trincheras.
Italia entra en guerra junto a los Aliados, tras firmar el secreto Tratado de Londres (1915) Se abre el frente alpino entre Italia y Austria-Hungría.
En abril de 1915, los alemanes usan en Ypres (Bélgica) por primera vez gases tóxicos. La guerra química ha comenzado.
Falkenhayn ensaya la guerra de desgaste en Verdún (1916). El resultado son más de 600.00 bajas sin avances significativos.
Los aliados contraatacaron el el Somme con idénticos resultados.
La batalla naval de Jutlandia reafirma el bloqueo naval de Alemania. Los germanos inician la guerra submarina.
El hundimiento del crucero de lujo Lusitania hace plantearse a los EE.UU. la intervención.



Avances alemanes bajo la dirección de Hindemburg. Alemania ocupa la Polonia rusa y Lituania.
Austria-Hungría conquista Serbia y recupera Galitzia.
Bulgaria entra en guerra junto a los Imperios Centrales en octubre de 1915.
Rumania se une en 1916 a la Entente y es rápidamente derrotada.
Desembarco francés en Grecia (1915)



Pequeños avances del ejército turco en el Cáucaso frente a los rusos. Los británicos inician su avance desde Egipto, capturando Palestina.
Sangriento fracaso del desembarco británico en Gallipoli, Turquía.



1917: El momento clave de la guerra
El enorme costo de vidas en los frentes, las penurias de la población civil y la conciencia de que la guerra no iba a concluir pronto extendieron el desánimo en todos los países contendientes. Los ejemplos son múltiples: oleada de huelgas en Gran Bretaña en 1916, motines en el ejército francés en 1917, aumento de las demandas nacionalistas en Austria-Hungría... Sin embargo, serán dos los acontecimientos clave que decidirán el signo de la guerra: la revolución soviética en Rusia y la entrada de Estados Unidos en el conflicto.


Frente Occidental Frente Oriental Otros frentes


Enero: Alemania reanuda la guerra submarina. Las cuantiosas pérdidas económicas y humanas norteamericanas deciden a Wilson. Estados Unidos entra en guerra en abril de 1917.
El descontento se extiende entre los contendientes. Motines en el ejército francés son duramente reprimidos.
Derrota italiana en Caporetto (octubre 1917)


Revolución rusa (febrero-octubre 1917). Los bolcheviques de Lenin en el poder
Rusia firma el armisticio en diciembre. Moderados avances de los Imperios Centrales.
Grecia entra en guerra junto a la Entente.


Las tropas británicas avanzan por el Oriente Medio (Bagdad, Jerusalén)




1918: El Desenlace
El abandono de la guerra por parte de la Rusia revolucionaria permitió a Alemania concentrar todas sus fuerzas en el frente occidental. El verano de 1918 fue testigo de los últimos y desesperados ataques germanos. Sin embargo, sus aliados estaban al borde de la extenuación militar y económica. La llegada de las tropas norteamericanas desequilibró definitivamente la balanza en favor de la Entente.

Frente Occidental Frente Oriental Otros frentes


El presidente Wilson pronuncia el discurso de los 14 puntos proponiendo las condiciones necesarias para la paz (enero 1918)
Ofensivas alemanas (marzo-julio)
Llegada masiva de tropas norteamericanas, propicia la contraofensiva definitiva de la Entente bajo el mando de Foch (julio-septiembre)
Hindemburg y Ludendorff comunican al Kaiser Guillermo II la imposibilidad de continuar la guerra.
Victoria italiana en Vittorio Veneto (octubre)
Austria-Hungría firma el armisticio (3 noviembre)
La conciencia de la derrota provoca la revolución en Alemania. El Kaiser abdica y huye a Holanda. Se proclama la República (9 noviembre)
Alemania firma el armisticio (11 noviembre 1918)


El estallido de la guerra civil en Rusia fuerza a la delegación rusa a firmar el Tratado de Brest-Litovsk (3 marzo 1918).
La Rusia soviética abandona el conflicto y cede grandes territorios a los Imperios Centrales.
Tras el ataque francés desde Grecia, Bulgaria firma el armisticio (septiembre)



Tras sus fracasadas ofensivas en Oriente Medio y la llegada de tropas británicas a la Anatolia, Turquía firma el armisticio (30 octubre)


El 11 de Noviembre de 1918 la mayor tragedia que la humanidad había vivido hasta aquel momento concluía. Millones de muertos, heridos, inválidos... Millones en pérdidas económicas. Rencor, dolor, desolación.

El gran desafío en el invierno de 1918 era construir un nuevo mundo que hiciera que el sangriento conflicto que acababa de concluir fuera, tal como se proclamaba en aquel momento, "la guerra que pusiera fin a todas las guerras".

Saludos
 

Brunner

Forista Sancionado o Expulsado
Batalla de Verdun

Verdun y el Somme: Fueron dos batallas no decisivas de una guerra no decisiva» (Alistair Home).


Planeada como una sangría del ejército francés, lo fue en efecto, pero tanto de los combatientes galos como de los germanos. El 21 de febrero de 1916, pocos minutos después de las siete y cuarto de la mañana, el general Passaga consignaba en su diario: «Percibo, en el suelo de mi refugio, un ruido que parece un redoble de tambor puntuado por numerosos golpes sordos, como los de un bombo». Su refugio estaba situado junto al Lago Negro, en los Vosgos, a 160 kilómetros de distancia de Verdún.

El redoble era la preparación artillera que se había desencadenado sobre el sector de Verdún puntualmente a las 7.15; los golpes sordos, las explosiones de los proyectiles de 305, 380 y 420 milímetros (uno de éstos cayó sobre el palacio episcopal de Verdún). El fuego se concentraba en el «frente de los bosques», situado al norte de la plaza y a la orilla derecha del Mosa: bosque de Haumont; «des Caures», de la Ciudad, de Herbebois... Era literalmente un tiro de aplastamiento, con una proporción de calibres pesados 11, 50, 210 milímetros muy elevada.

Las trincheras quedaron niveladas, los pueblos convertidos en montones de ruinas; los bosques, en una fronda de troncos desgajados y ramas semicalcinadas... A poco de haberse iniciado el fuego, los barrancos fueron sistemáticamente cañoneados con granadas de gases lacrimógenos e irritantes para dificultar más aún el envío de refuerzos a las primeras líneas.

El saliente de Verdún, dividido en dos por el río Mosa, estaba formado por una planicie al este de la Woévre, (que fue abandonada por los franceses desde los primeros días de la ofensiva) y por un terreno quebrado y boscoso, los Altos del Mosa, con colinas de unos 300 metros de altitud y barrancos que cortan el terreno en distintas direcciones. Un escenario adecuado para la infiltración de los atacantes y también para una defensa a ultranza.

A las cuatro y media de la tarde la artillería alemana alargó el tiro y aisló las primeras líneas francesas mediante una barrera de fuego. De la zona batida se alzaba una enorme nube de humo y polvo que impidió la intervención de la artillería francesa -o de lo que quedaba de ella- por falta de visibilidad. (Al iniciarse la batalla, el sector de Verdún contaba con menos de trescientas piezas, en su mayor parte de calibre 75, (poco eficaces en un terreno quebrado, y con una dotación de unos trescientos proyectiles por batería.) La infantería, pues, tuvo que soportar sola, sin apoyo artillero, el choque inicial. Porque, a pesar de nueve horas de martilleo todavía quedaban supervivientes dispuestos a luchar...

La infantería alemana salió de sus posiciones pausadamente, en largas filas, «como los vendimiadores en un viñedo del Gard». Jules Romainsl: acentuaba esta semejanza el hecho de que en cabeza marchaban hombres con sendos depósitos a la espalda; pero no eran sulfatadores, sino lanzallamas.

En algunos puntos los atacantes ni siquiera se dieron cuenta de que habían rebasado la primera línea enemiga: trinchera y ocupantes habían desaparecido, La trinchera había sido nivelada; los soldados, habían muerto destrozados por la metralla o aplastados en sus refugios. («Desaparecido» es una palabra que se repetirá machaconamente durante toda la batalla y que significa eso: despedazado, volatizado. Sólo figuraron como muertos los soldados identificados.) En el bosque de Haumont, los alemanes hicieron prisionero a un grupo de franceses «dormidos»: el agotamiento nervioso les había sumido en un profundo sopor en cuanto la artillería alargó el tiro.

Pero las previsiones del Estado Mayor son una cosa y la realidad otra. En aquel paisaje arado, triturado, desgarrado por las granadas, quedaban supervivientes. Y supervivientes dispuestos a empuñar el fusil, a desenterrar la ametralladora cubierta de tierra por los obuses y a agruparse en centros de resistencia para hacer frente a la infantería enemiga. Los alemanes, muchísimo más numerosos, se infiltraban entre los huecos de la quebrantada línea francesa. En el «Bois des Caures», por ejemplo, los cazadores alpinos del coronel Driant (diputado y destacado escritor militar que murió el día 22), trescientos supervivientes de una semibrigada de casi 1.400 hombres, lucharon toda la noche, casi a ciegas, cuerpo a cuerpo. Cuando amaneció el día 22, los alemanes sólo habían ocupado el bosque de Haumont; en todos los demás puntos atacados proseguía la resistencia. La artillería alemana había seguido disparando durante toda la noche.

Este infierno tuvo una expresión más que lacónica en el comunicado difundido a las 15 horas del día 21 (febrero 1916) por el Gran Cuartel General francés: «Débil acción de ambas artillerías a lo largo del frente, salvo al norte de Verdún, donde se ha manifestado cierta actividad.

Si hay un ejemplo flagrante de falta de cultura histórica de un Estado Mayor es el que se desprende del hecho de que las dos bombas atómicas lanzadas por los norteamericanos sobre el Japón lo fueron precisamente sobre las dos ciudades niponas que tenían una mayor tradición de relaciones con Occidente. Mayor y en ocasiones, única: Nagasaki, en particular, es la ciudad de los veintiséis mártires cristianos japoneses y el único puerto que fue autorizado para conservar una factoría holandesa -la isla de Deshima- cuando, en 1941, fue cerrado a los extranjeros. Sabido es que el «Enola Gay» -la fortaleza volante portadora del artefacto- se dirigió hacia Hiroshima porque entre los diversos aviones de reconocimiento que le precedían para informar acerca de la situación meteorológica sobre las cuatro o cinco ciudades elegidas como posibles objetivos para la bomba atómica, fue el que sobrevolaba Hiroshima el primero que facilitó un comunicado, que era favorable. La historia de esta ciudad y la de Nagasaki, sede de las comunidades cristianas más numerosas del Japón, no parece que las calificara de manera especial para servir de blanco al mortífero artefacto.

Semejante carencia de cultura histórica no aquejaba al frío y distante jefe del Alto Estado Mayor imperial, general Erich von Falkenhayn, sucesor de Moltke tras el revés sufrido por las armas alemanas en el Marne. Decidido a montar en el Oeste una gran ofensiva, Falkenhayn escogió Verdún. Y lo hizo fundamentalmente porque estaba convencido de que esta ciudad, tan estrechamente vinculada al recuerdo de Carlomagno -figura reivindicada por Francia y por Alemania-, en ningún caso seria abandonada por los franceses. Verdún era un símbolo.

No fue ésta la única consideración, por supuesto. En orden a la marcha general de la guerra, Falkenhayn, con muy buen sentido y en oposición al tándem Hiqdemburg Ludendorff, no quería adentrarse en las inmensidades rusas, y mucho menos llevando casi a rastras al renqueante y desmoralizado ejército austro - húngaro. Además, esperaba acontecimientos en el Este; quizá, desde su mentalidad y perspectiva, un cambio de actitud del zar. En los Balcanes el ejército servio podía considerarse aniquilado y la entrada en guerra de Bulgaria junto a las potencias centrales le liberaba de toda preocupación en cuanto a las comunicaciones con Turquía. El cuerpo expedicionario francés estaba detenido en Salónica: Y el frente italiano, evidentemente secundario, no planteaba ningún problema serio.

Falkenhayn creía que la guerra sólo podía decidirse en el Oeste y que convenía hacerlo antes de que los reclutas británicos de Kitchener («los solteros de 18 a 40 años») nutrieran el frente occidental con varios centenares de miles de hombres. Era necesario poner fuera de combate a Francia antes del verano de 1916, tanto más cuanto que el bloqueo marítimo impuesto por la flota británica empezaba a dejar sentir sus efectos en Alemania.

El campo fortificado de Verdún constituía la chariela del frente Oeste. Formaba un saliente, a modo de baluarte, situación que permitiría a los alemanes concentrar el fuego de su artillería en tiro convergente.

Pero la gran superioridad germana era de índole logística: en tanto que el sector alemán de Verdún estaba servido por catorce líneas férreas (diez construidas por Flakenhayn para su ofensiva), más una completa red de carreteras, el saliente francés sólo disponía de una mala carretera de siete metros de anchura y de un ferrocarril local de vía estrecha, «le Meusien», pues de los dos ferrocarriles de ancho normal que afluían a Verdún desde la retaguardia francesa, uno estaba cortado por el saliente de Saint-Michel y el otro batido por los cañones enemigos. El plan de Falkenhayn era sencillo: utilizar a fondo su superioridad artillera, machacando a la infantería francesa, que el mando sacrificaría sin vacilaciones para evitar la caída de Verdún. Por decirlo con palabras del propio estratega, se proponía no ya «sangrar», sino «desangrar» al ejército galo, que tan pródigo de la vida de sus hombres se había mostrado ya en 1914 y 1915.

El frente alemán de Verdún estaba guarnecido por el V Ejército. La ofensiva de Falkenhayn era una excelente ocasión para que esta gran unidad, de actuación hasta entonces poco lucida, se coronara de marciales laureles, y con ella su jefe, el Konprinz Guillermo, blanco predilecto de los caricaturistas aliados por su figura desgarbada, su aire altanero y su afición a vestir uniforme de los Húsares de la Muerte.

La preparación de la ofensiva fue precedida por la construcción de una serie de enlaces y desvíos ferroviarios (la guerra de la que nos ocupamos fue, con la civil rusa, la última en que los transportes ferroviarios desempeñaron un papel fundamental). Seguidamente se procedió a concentrar en un área de doce kilómetros de frente por doce quince de profundidad, más de un millar de morteros y cañones, con predominio de calibres pesados (hasta 380 y 420 mml, una amplia dotación de municiones) 3.OOO proyectiles por batería, sólo para iniciar la batalla, materiales diversos (cemento, alambre de púas, estacas, etcétera), y ochenta batallones con los correspondientes parques de municiones, servicios sanitarios y depósitos de víveres. Para albergar las reservas alemanas de primera línea, fueron excavados numerosos Stollen, verdaderos cuarteles subterráneos de gran capacidad, a profundidades de diez y hasta de quince metros.

Pese a las precauciones tomadas por los alemanes para ocultar sus preparativos de «camufleo» (como escribía por aquellas fechas cierto corresponsal de guerra barcelonés), era imposible que tal acumulación de hombres y material pasara inadvertida a los franceses. En particular fue detectada la construcción de Stollen (el suelo transmite los sonidos a gran distancia). Pero ni estas informaciones ni las declaraciones de los desertores (alemanes que preferían el cautiverio a los albures del ataque, algún polaco y sobre todo alsacianos, hombres éstos que luchaban con desgana en las filas imperiales) conmovieron al Cuartel General francés.

La ofensiva, fijada para el día 12 de febrero, tuvo que ser aplazada hasta el 21 por causa de las desfavorables condiciones atmosféricas (visibilidad insuficiente para la observación artillera), pero en la noche del 11 al 12 fue leída a los soldados la orden de ataque del Kronprinz. Esta circunstancia permitió a los desertores ser explícitos y precisos. El Cuartel General -según se dijo más tarde hizo hincapié en las inevitables contradicciones que presentaban las declaraciones de los desertores e interpretó la construcción de Stollen como una prueba de que los alemanes reforzaban sus defensas en el sector. Pero el argumento irrefutable se lo proporcionó la observación aérea: no existían paralelas de aproximación en el sector de Verdún. ¿Quién seria tan loco como para lanzar un ataque sin abrir previamente paralelas que permitieran acortar el salto de la infantería en terreno batido? Hasta entonces siempre se había procedido de ese modo.

No cayeron en que Falkenhayn se proponía aplastar las primeras posiciones e impedir la llegada de refuerzos mediante un fuego artillero sin precedentes. La infantería se limitaría a ocupar lo que la artillería conquistara.

Sin embargo, la semilla de la inquietud quedó sembrada. Tanto más cuanto que a nivel de división, e incluso más arriba, se tenía plena conciencia de la precariedad de las defensas francesas eh aquel sector.

Los fuertes de Verdún, después del triste papel desempeñado por los de la frontera belga en 1914, habían sido desmantelados y su artillería pasó a reforzar la de las unidades de campaña. La medida era muy racional si se atiende a la angustiosa inferioridad de los franceses en cañones pesados y piezas de tiro curvo. Lo que resulta sorprendente es que los fuertes círculos concéntricos de fortificaciones, algunas excelentes, construidas después de la guerra franco-prusiana alrededor de la ciudadela de Verdún, (una de las obras maestras del infatigable Vauban), carecieran de guarniciones y estuvieran ocupados únicamente por un pelotón de territoriales encargados del cuidado de depósitos de municiones o de víveres. Y lo que rebasaba ya los limites de la comprensión es que nadie tuviera presente esta situación en plena batalla, cuando el más significante relieve del terreno era disputado con encarnizamiento feroz.

En cuanto a las trincheras, distantes entre ocho y doce kilómetros del cinturón exterior de fuertes, no estaban en buenas condiciones. Nunca el soldado francés fue un excavador metódico: en todos los frentes, las posiciones alemanas estaban mucho mejor organizadas, construidas y atendidas que las francesas; también eran más cómodas. Pero en Verdún la situación era preocupante. Por ello, el general Herr, comandante en jefe de la región fortificada verdunesa, solicitó una inspección.

De resultas de esta petición, en enero de 1916 llegó a Castelnau el mariscal Joffre, comandante en jefe del Ejército francés, quien redactó un informe alarmante para uso interno, mientras tranquilizaba a políticos y periodistas. Poco después visitó el sector el jefe del 30 Cuerpo de Ejército, general Chrétien; no estando tan arriba en el escalón de responsabilidades habló más claro: vio una primera línea discontinua y que no estaba organizada en profundidad; una segunda esbozada y una tercera inexistente (sobre el terreno, no sobre el papel); unas trincheras de acceso a las posiciones que eran simples surcos; escasez de alambradas; precarios refugios que sólo protegían de la metralla... Su conclusión fue pesimista y profética: «Un terreno catastrófico». El comunicado del Gran Cuartel General francés del día 21 de febrero, como hemos visto era tranquilizador. Así debe ser mientras no se sabe con certeza qué ocurre ni cuáles son las intenciones del enemigo, más vale callar. O, lo que es lo mismo, refugiarse en la ambigüedad y quitarle hierro -nunca mejor dicho- al suceso.

Pero el comunicado es significativo de un rasgo importante de la batalla de Verdún, a saber: que se riñó también un poco en las oficinas del Gran Cuartel francés donde Joffre, encariñado con su ataque en el Somme, aún nonato, tendía a minimizar lo que ocurría en Verdún. Primero se empecinó en que aquel ataque no era una ofensiva en regla; después lo calificó de diversión, de finta, y sostuvo que la ofensiva se produciría en otro lugar... La terquedad era uno de los defectos de Joffre. En el caso concreto de Verdún, le costaba aceptar la servidumbre de una operación en que la iniciativa estaba en manos del enemigo y que, a la vez, minaba la ofensiva en el Somme.

Lo importante, claro está, sucedía en el campo de batalla. Digamos ante todo que aquel escenario, incluso cuando los alemanes atacaron también por la orilla izquierda del Mosa, era muy restringido: «No más extenso que los parques de Londres», ha escrito un autor británico. De donde se deduce una consecuencia evidente: aquellas colinas y barrancos se transformaron en un paisaje inédito, en algo que el mundo nunca había conocido. Alrededor de Douaumont, el suelo había sido removido de tal manera que no quedaba ni rastro de madera. Incluso las raíces habían desaparecido. La tierra parecía muerta, enrojecida por la sangre que empapaba.» Y como quiera que se combatió una y otra vez durante meses en los mismos lugares, como quiera que centenares de millares de hombres penaron y murieron sobre los mismos barrancos y colinas, la tierra quedó amasada con cadáveres, transformada en una inmensa fosa común batida por los obuses, pisoteada por los combatientes. «Los bloques de podredumbre removidos de acá para allá fermentan al calor del sol. La atmósfera está tan cargada de partículas pútridas que parece haberse convertido en polvo de cadáver. Las náuseas nos ahogan cuando comemos. El pan, la carne, el café, todo sabe a cadáver...»

Poco a poco, en el curso de la batalla, la superioridad artillera alemana fue disminuyendo: durante las batallas finales (otoño e invierno) las fuerzas estaban equilibradas.

Pero desde febrero a julio de 1916, los franceses resistieron palmo a palmo, arrojando a la batalla una división tras otra, en un régimen de relevos, a la vez atroz y lógico, que hizo que casi todas las unidades del ejército francés pasaran por Verdún. El dominio del aire, que inicialmente correspondió a los alemanes y que era importante para la eficacia del fuego artillero (globos cautivos de observación, aviones de reconocimiento), les fue ásperamente disputado después por los aeroplanos galos. De modo que, muy pronto, lo que tenía que ser definitiva sangría del ejército francés, en los planes de Falkenhayn, se convirtió, por añadidura, en sangría del ejército alemán. Bajo una lluvia de obuses, entre nubes de gases tóxicos, se luchaba con encarnizamiento en acciones locales limitadas y violentísimas; en ofensivas que acababan disgregándose en una serie de combates confusos... Los fuertes (Vaux, por ejemplo), quedaron aislados por el fuego artillero como islas en un mar tempestuoso.

Los héroes de la batalla no serán sólo los combatientes de fusil y granada, de bayoneta y cuchillo, sino también, los enlaces, los telefonistas y los furrieles alemanes o los «hommes-soupe» franceses, que arriesgaban y perdían sus vidas para llevar agua y víveres a las primeras líneas. A dos kilómetros de los depósitos de intendencia se daba el caso de que unidades enteras permanecieran dos y tres días sin beber ni comer, en pleno combate. Será también la batalla de los relevos, de los refuerzos diezmados por la metralla: de una compañía francesa completa, sólo alcanzaron el fuerte de Souville, durante el último ataque alemán, en julio de 1916, sesenta hombres y dos oficiales.

Del sacrificio de la infantería no es preciso hablar más: para eso está. Pero veamos casos ocurridos en la artillería que, comparada con los «fantassins» es un arma más bien resguardada: en dos horas, una batería del 75 expuesta al fuego alemán, sufrió 22 bajas, entre muertos y heridos, de una dotación de 24 hombres. Un grupo de morteros de 240 milímetros, emplazado en el barranco de Haudremont, fue aniquilado: quedó un solo hombre que, maniobrando el tractor, retiró las piezas que no habían sido inutilizadas por el fuego enemigo. Numerosas baterías perdieron sus caballos, cegados y enloquecidos por los gases lacrimógenos... La galería de horrores podría prolongarse al infinito. Sin embargo, un lugar y un techo pueden sintetizar el horror de la batalla: la famosa trinchera de las bayonetas.

Según testimonio de un superviviente, el teniente Foucher, del Primer Batallón del 137 Regimiento de Infantería, procedente de la ciudadela de Verdún, relevó a fuerzas del 337 Regimiento en las posiciones cercanas a la granja de Thiaumont la noche del l0 de junio de 1916. A la mañana siguiente los alemanes iniciaron una fortísima preparación artillera. Elementos de la 3.a y 4.a compañías ocupaban una trinchera estrecha y profunda. Por la tarde, los soldados de aquella posición tuvieron la impresión de que se aproximaba el ataque alemán; en el momento en que preparaban sus granadas de mano y cuando tenían sus fusiles, con la bayoneta calada, apoyados en el parapeto, salvas de artillería pesada encuadraron la trinchera, aproximaron sus bordes y la derrumbaron, con lo cual los soldados que la ocupaban quedaron enterrados vivos. Existen otras versiones, algunas sobradas de fantasía; quizá debido a la circunstancia de que el 137 Regimiento estaba formado por bretones y vendeanos, gentes de brumosa y fértil imaginación céltica.

El 24 de febrero era evidente que la situación de las fuerzas francesas que guarnecían el Saliente de Verdún, bordeaban el desastre. Aquel mismo día, el jefe del 11 Ejército, Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. El 25, dos compañías del 24 Regimiento de Infantería de Brandeburgo ocuparon el desguarnecido fuerte de Douaumont en un golpe de mano audaz; su reconquista costaría a los franceses dos ofensivas y millares de muertos. La mano firme de Pétain (que tomó el mando efectivo la noche del 25) se hizo notar de inmediato: ordenó enlazar los fuertes por una línea continua de trincheras y dispuso una segunda y una tercera líneas llamada, por la malhumorada división que la excavaba, «la línea del Pánico»; reorganizó la artillería y ordenó la intervención sistemática de las baterías situadas a la izquierda del Mosa y que, por razón del avance efectuado por los alemanes, podían atacar de flanco al enemigo.

Simultáneamente organizó la circulación por la carretera denominada por algún plumífero de la retaguardia «la Voie Sacrée» (la Vía Sagrada). A su conservación fueron adscritos diez mil territoriales, es decir, hombres que ya habían cumplido su periodo de servicio militar y que eran movilizados para desempeñar trabajos auxiliares. Estas tropas abrieron canteras, prepararon grava y repararon diariamente la carretera, que era el cordón umbilical del frente de Verdún.

Por ella circuló la famosa «noria», formada por 3.5OO camiones, 8OO ambulancias, 200 autobuses y 2.OOO coches de turismo que llevaba a Verdún tropas de refresco, municiones, materiales para la construcción, cañones... Y que regresaban con las tropas relevadas, con heridos y prisioneros. Y también, en la primera fase de la batalla, con la población civil evacuada de la ciudad de Verdún y de los pueblos aledaños. Al «Meusien», ferrocarril de vía estrecha como ya se ha dicho, se le adjudicó principalmente el transporte de víveres. En la segunda fase de la batalla se construyó en uno de los ferrocarriles de vía ancha que afluían a Verdún, un desvío que evitaba la zona abatida por la artillería germana, y así se alivió la circulación de la «Voie Sacrée». Pero en las primeras semanas de la batalla fue esta carretera la que alimentó aquella tremenda vorágine.

Pétain impulsó las divisiones antes de que sufrieran un quebranto excesivo. Los alemanes, en cambio, cubrían bajas en las unidades empeñadas en la lucha; aunque, por supuesto, también efectuaron relevos de grandes unidades.

Pétain acabó convirtiéndose en la pesadilla del Gran Cuartel General: pedía más y más tropas, más y más cañones... Siempre con premura y dando muy pocas explicaciones. Joffre, amoscado, veía cómo Pétain, con su obstinación tranquila, le iba arrebatando, una tras otra, las piezas que precisaba para dar jaque mate a los alemanes en el Somme.

Finalmente, el Gran Cuartel General solucionó la papeleta ascendiendo a Pétain a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro, con lo cual perdía el mando directo de la batalla.

En su lugar fue nombrado (30 de abril) el general Nivelle, destacado artillero y hombre «de elevado espíritu ofensivo». Con Mangin como brazo derecho -un espadón colonial, cosido de cicatrices y cargado de medallas-, Nivelle montó ofensivas que, con preparaciones artilleras insuficientes, costaron ríos de sangre y obtuvieron resultados insignificantes. Por su parte, los alemanes, tras llevar la iniciativa hasta abril, lanzarán las llamadas «tres ofensivas de verano». La última de ellas acabará bajo los muros del arrasado fuerte de Souville, el 12 de julio de 1916. Aquel mismo día el Kronprinz recibió la orden de mantenerse a la defensiva: los aliados habían iniciado la batalla de ruptura en el Somme.

En agosto de 1916, Hindenburg y su inseparable Ludendorff, los triunfadores del Este, sustituyeron a Falkenhayn al frente del Estado Mayor imperial y el 2 de septiembre decidieron que no habría más ofensivas en el frente de Verdún. Tres días más tarde, el Kronprinz coincidió con ellos en Charleville y les felicitó: hacia tiempo que estaba convencido de que Verdún era un matadero, no un campo de batalla.

La primera y más característica fase de la batalla, casi toda de iniciativa alemana, había terminado. Después vendrían las ofensivas francesas del 24 de octubre, del 15 de diciembre de 1916, y del 20 de agosto de 1917, y con ellas la reconquista de los fuertes perdidos y de buena parte del territorio cedido desde febrero: unos pocos kilómetros de tierra solada.

El historiador alemán Ettighoffer ha escrito: «Solamente durante los tres primeros meses, o sea, del 21 de febrero al 21 de mayo, los franceses tuvieron 190.OOO muertos; los alemanes exactamente 174.215». Entiéndase muertos, no bajas.

En diciembre de 1916, tras nueve meses de combates casi interrumpidos las pérdidas eran, en cada campo, del orden de cuatrocientos a quinientos mil muertos, desaparecidos y heridos graves, que morían en los hospitales de retaguardia. El resultado estratégico era prácticamente nulo: en diciembre, franceses y alemanes se encontraban muy cerca de las posiciones que ocupaban cuando se inició la ofensiva. Nunca en la historia de la Humanidad se ha derramado tanta sangre, se ha luchado tan ferozmente por unos pocos kilómetros de colinas y barrancos.

Hindenburg emitió un juicio severo sobre la batalla cuando en sus «Memorias» explica los motivos que le indujeron a suspender definitivamente los ataques en el sangriento frente de Verdún: «Aquella lucha consumía nuestras energías como una herida abierta. Se deducía claramente que la empresa no tenía esperanzas para nosotros y que su prosecución había de causarnos más pérdidas que las que pudiéramos producir al adversario». Y acaba con una muestra antológica de humor prusiano: «El campo de batalla era un verdadero infierno y, en este sentido, no era muy grato para la tropa».

http://www.portalplanetasedna.com.ar/verdun.htm
 
El famoso gas mostaza hacía estragos a diestra y siniestra. La guerra química es una de las más lamentables escenas de combate, donde las máscaras y equipos primitivos iban muy por detrás de los avances en armas. Hay que tener en cuenta que los grandes estragos fueron producto de la imprevisión climática, el gas se depositaba mansamente en las tricheras y adiós a las armas!, horrible de imaginar...
 

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