La economía soviética en la Gran Guerra Patriótica

guido-f

Tanista-Derruidista
Introducción
Aunque pueda resultar sorprendente se sabe muy poco acerca de la historia económica de la Unión Soviética a lo largo de los cuatro intensos años de guerra habidos entre, por un lado, Alemania y sus aliados y, por otro, el imperio soviético. Para colmo de males la Segunda Guerra Mundial es aún la mayor laguna estadística del siglo XX, pese a los muchos años ya transcurridos.
La guerra no es, como se atreven a afirmar muchos, una situación puntual anómala que se repite cual infeccioso furúnculo a lo largo de la historia de la humanidad. De hecho los conflictos armados han acompañado al hombre a lo largo de su existencia con tanta frecuencia que queda automáticamente descartada la tesis de su naturaleza excepcional.
Un elemento clave que pasa muchas veces desapercibido es que para que se de un estado de guerra es conditio sine qua non que las dos partes tengan voluntad de combatir. Por ejemplo, los EEUU siempre dispusieron de una capacidad industrial y militar más que suficiente para batir a la guerrilla comunista de Vietnam del Sur y dominar a Vietnam del Norte. Lo que hizo perder la guerra a los Estados Unidos fue la quiebra de su voluntad de lucha a razón del colapso de su frente doméstico. Los comunistas asumieron la muerte de millones de sus conciudadanos, pero la población estadounidense no fue capaz de digerir la pérdida de 58.000 de sus soldados.
Otro ejemplo válido es el afgano, allí las diferentes tribus, pese a su desfase tecnológico expulsaron a los ingleses en el siglo XIX, a los rusos en el XX, (quizás lo hagan con los estadounidenses en el XXI) de su árida y dura tierra.
Como veremos más adelante la Unión Soviética estaba dispuesta al sacrificio, su capacidad de resistencia se endureció al máximo en la adversidad, en parte por la idiosincrasia del pueblo ruso, pero principalmente por la férrea, y todo hay que decirlo, cruel mano del PCUS.
El Ejército Ruso siempre ha hecho un generoso uso de las masas humanas que moran en sus extensos territorios. Los estamentos y clases directoras rusas han intentado compensar sus escasos medios de bienes de capital por medio de su uso. Sea como sea la indiferencia con que el país de los soviets dilapidó sus “activos humanos” llega a sobrecoger el ánimo.
En caso de guerra todo estado militarizará su economía dependiendo del grado de riesgo que acuse en el conflicto. Los estados que vean peligrar su existencia en grado absoluto, (por ejemplo Israel en las guerras árabe-israelíes) llevará adelante el concepto de potencial económico total al ser la única alternativa a la victoria la aniquilación. En este caso extremo se intentará tensar al máximo la capacidad productiva nacional, pero esto ni siquiera se cumplió en países como Alemania, (por razones ideológicas) o Japón, (por causas materiales). Pese a lo expuesto, aún así es necesario un poder capaz de señorear en grado absoluto a su población, como fue el caso de la Rusia soviética, o, en la situación de países más débiles, una victoria rápida, como Israel, cuya frágil estructura económica quebraría indefectiblemente en caso de mantenerse durante un tiempo más o menos prolongado la militarización de su economía.
El coste de la guerra no constituye por fuerza una limitación sobre el potencial bélico, pues esta limitación vendrá determinada por el plan estratégico global.
Durante la década de los 30 Rusia ya estaba inmersa en una carrera de armamentos contra los países no comunistas europeos, (todos menos ellos). En 1.934 Defensa se llevaba el 6% del PNB, en 1.937 el 13%, y en 1.941 del 25 al 30%.

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ayuda extranjera(1)
El valor total de las exportaciones norteamericanas, en términos de Prestamo y Arriendo, desde 1.941 hasta septiembre de 1.945 fue de 32.515 millones de dólares, de ellas 9.478 fueron a parar a la URSS.
El apoyo a la URSS fue siempre complicado pues no se dispuso de una planificación conjunta para evaluar las necesidades, salvo aquella que surgía ocasionalmente en las reuniones de jefes de estado. Normalmente el Gobierno soviético establecía una lista de peticiones y luego dejaba hacer a EEUU, es decir, a los responsables de Préstamo y Arriendo establecer las prioridades a la hora de hacer efectivas las entregas.
Sólo el 4% de las armas usadas por los soviéticos las suministraron sus aliados capitalistas. El 15% de los carros de combate usados por la Unión Soviética y casi el 20% de las aeronaves fueron entregados por los estadounidenses y los británicos. Respecto a los carros de combate los rusos consideraban que, o bien eran demasiado pesados, como el Churchill Mark III británico, o demasiado ligeros, como el General Lee estadounidense, al que llamaban con un evidente humor ácido una tumba para siete hermanos. Desde 1.941, hasta abril de 1.944 la URSS recibió 3.734 carros estadounidenses, 4.292 británicos y 1.400 canadienses, (estas últimas básicamente meras copias de los ingleses). En total las importaciones de carros equivalieron al 16% de la producción total de carros de combate de Rusia en todo el conflicto. Pero los carristas soviéticos, a todos ellos en general les achacaban el adolecer de una potencia de fuego pobre.
En lo que se refiere a los carros y los cañones autopropulsados los soviéticos poseían unos enormes efectivos que ayudaron a paliar la caída escandalosa en la calidad de las tropas y oficialidad del Ejército Rojo, cuya formación acelerada afectaba a su efectividad en combate. Los rusos eran una especie de ejército de chusma. Pero con sus miles de carros siempre abrían brecha. Eso sí, pagando el inevitable peaje en equipo y vidas. De un total de 403.000 soldados que sirvieron en la arma de carros, 310.000 murieron, la mayoría quemados vivos o desmenuzados por la ardiente metralla. Muchas miles de esas máquinas producidas en masse ardieron o volaron hechas pedazos. Pero consiguieron su meta, sojuzgar a la Alemania nazi. Tenga muy presente el lector que la táctica del Ejército Rojo, más que generar una batalla decisiva consistía en sangrar constantemente al Ejército alemán, crearles continuas llagas supurantes que fueran debilitándolo hasta el punto crítico del colapso. Superioridad masiva en artillería, carros y “carne de cañón”. Desde la segunda mitad de 1.943 los “Rojos” jamás dejaron de atacar. En esa guerra de material Alemania, al menos el modelo de economía de guerra que los nacional socialistas eligieron para dirimir la guerra, tenía las de perder.
Respecto a la aviación tampoco los pilotos rusos saltaban de alegría al pilotar algunos modelos como el Kingcobra, que sustituyeron a los Yak, con gran disgusto de los experimentados pilotos soviéticos. Los ingleses enviaron a Rusia 2.800 Hurricanes y 22.300 Spitfire. Los Estados Unidos 4.700 Bell P-39 Aircobra y 2.100 Curtiss P-40. Esto da un total de 31.900 aviones de guerra tipo caza. Si tenemos en cuenta las cifras de producción aeronáutica soviética; 137.271 según Richard Overy, 136.314 Norman Davies, los aliados aportaron casi el 20% de los aviones de guerra soviéticos. Los bombarderos cuatrimotores eran desconocidos en Rusia pues sólo se fabricaron 96 Tupolev. Los rusos eran en este sentido como los alemanes, al sentir una marcada debilidad por la aviación táctica. Ahora bien, las aeronaves fabricadas por las factorías soviéticas fueron construidas en una importantísima proporción con el aluminio importado, (328.000 toneladas de aluminio fueron despachadas al país de los soviets). Por su parte la URSS sólo produjo 238.000 toneladas. Además de las aeronaves citadas, los EEUU suministraron a Rusia el 58% del combustible de aviación de alto octanaje que usaron durante todo el conflicto. Dicho lo dicho es evidente que sin la ayuda aliada la URSS difícilmente hubiera podido conseguir imponerse a las Fuerzas Aéreas Alemanas, (Luftwaffe).
La Unión Soviética produjo durante todo el conflicto 205.000 camiones, aún así no bastaban para el gigantesco esfuerzo bélico para el que se hallaban sumergidos. Hacia el final de la guerra las fuerzas soviéticas contaban con 665.000 vehículos a motor, de los cuales más de medio millón eran occidentales. Sin la ayuda aliada, Rusia no hubiera podido mantener sus pesados y primitivos escalones logísticos, así que sus comunicaciones de campaña se hubieran visto reducidas notablemente. Sin esos camiones los soviéticos no hubieran podido sostener las ofensivas que desarrollaron de 1.943 en adelante, (Briansk, Bagration, etc). Los camiones Studebaker rodaban a centenares de miles por las estepas y bosques rusos. Además, los camiones occidentales eran de calidad superior a la rusa. Los GAZ AA eran copias más o menos adaptadas a la geografía rusa de camiones Ford de hacía década y media. Por el contrario lo Studebaker eran camiones con más capacidad que los camiones GAZ AA, (2,5 toneladas contra 1,5), y más potentes, (87 caballos contra los de 50 rusos).
Aparte de los camiones los aliados suministraron neumáticos, (el 43% del total usado por los soviéticos) y además una fábrica para que los rusos fabricasen sus propios recambios. No pasemos por alto que todos los vehículos necesitan cambiar las gomas cada cierto tiempo, y en campaña el desgaste se acentúa notablemente.
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ayuda extranjera(2)
Los productos alimenticios fueron una de las ayudas más importantes, si no las más, de las que recibió la URSS por parte de sus aliados anglosajones: harina, azúcar, carne enlatada... alimentos que devoraría el Ejército Rojo y otros colectivos, (muchos de ellos poseedores del carné del partido). De hecho los rusos consiguieron hacerse con el tercio del total de las existencias agrícolas enviadas por EEUU a sus aliados. Respecto al valor total de la ayuda alimentaria inglesa a la URSS, esta llegó a alcanzar los 420 millones de libras esterlinas. Sin esos alimentos Rusia no hubiera podido poner en pie de guerra a un ejército tan poderoso, pues una gran parte del mismo lo hubiera tenido que destacar en la economía. La alternativa hubiera sido la hambruna generalizada, y Stalin no deseó jamás que se repitiera lo sucedido en la región de Samara en 1.921. En aquel terrible año las gentes morían por miles y muchos de los supervivientes escaparon de las garras de la muerte por medio del canibalismo.
Todo lo dicho no se puede entender en toda su magnitud si no es teniendo en cuenta la variación del producto agrario bruto soviético durante los años del conflicto. Si este producto era de 100 en el año 1.940, al año siguiente estaba en 62, en 1.943 bajo hasta la asombrosa cifra de 38. ¡Al año siguiente; 1.944, en plena ofensiva victoriosa contra las fuerzas de Eje aún bajó un punto más!. Este fue el precio que pagaron los “Rojos” por dotar a su ejército de innumerables hombres, drenando el campo de sus más fuertes brazos. Aunque la mano de obra femenina sustituyó en masa a los campesinos varones no bastó para alcanzar los niveles de preguerra, por otra parte los alemanes se habían hecho con extensísimas regiones de cultivo. Sin la Ley de Préstamo y Arriendo Rusia hubiera padecido una carestía de alimentos gravísima, para salir malamente de ella hubiera tenido que mantener en las tierras de cultivos a una importante porción de los soldados que lucharon en el Ejército Rojo.
Sea como sea en el país de los soviets ser campesino nunca fue lo que se dice un “chollo”. Los "kulaki" lo averiguaron en sus propias carnes, y Stalin sabedor que una de las causas inmediatas de la caída del régimen de Nicolás II fue su incapacidad a la hora de abastecer de grano a las ciudades mando asegurar a la perfección el abastecimiento. Los siervos del régimen, (los alegres y esforzados muchachos del NKVD) se encargaron de peinar bien los campos de cultivos. A la inversa que en Alemania en el campo se vivía peor que en la ciudad… y es que el campesinado ruso fue mucho más refractario al régimen que los obreros urbanos, los famosos proletarios.
Rusia también recibió casi dos mil locomotoras, cosa que le vino de perlas, puesto que sólo fabricó 92 durante la guerra. 11.000 vagones de carga también fueron descargados en los puertos americanos junto a 540.000 toneladas de raíles que dieron para tender 7.669 millas de vías férreas, (es decir, el 56% de los raíles de tren usados por la URSS durante la guerra). Aquí también hemos de tener en cuenta la red ferroviaria capturada por las fuerzas del Eje, esto hacía mucho más necesario ese material.
Armas ligeras “sólo” se importaron 152.000, pero 15 millones y medio de pares de botas americanas, que fueron muy mal vistas por los soldados rusos puesto que no estaban preparadas para el duro invierno ruso, llegaron a manos de los miserables “frontoviki” (2).
Otro elemento de importancia primaria fue el material de comunicaciones cedido por los anglosajones; 380.000 teléfonos de campaña y un 1.000.000 de líneas de teléfono mejoraron el mando y control ruso, que dejó de ser pésimo para pasar a ser mediocre, (no pasemos por alto que el mando y control alemán era por aquel entonces el mejor del mundo).
También recibieron 20.000 bisturís, 15.000 sierras médicas, 100 equipos transportables de rayos X, 4 toneladas de anestesia y más de un millón de antibióticos. Este material médico ayudo en algo a los siempre sobresaturados servicios médicos del Ejército Rojo, que aunque en su mayoría eran buenos profesionales tuvieron siempre que lidiar con las consecuencias del uso generoso y despreocupado por parte del mando soviético de las vidas humanas a su cargo.
Tres cuartas partes del cobre consumido en Rusia era de importación. Además; 328.000 toneladas de aluminio y 900.000 de acero fueron traídas de América. Por recibir recibieron una refinería petrolífera entera y todo.
Como ya hemos comentado las industrias soviéticas se centraron en fabricar cantidad fabulosas de ciertos equipos. Pero a cambio de tener tanto carro y cañón dejaron de fabricar muchos camiones, motocicletas, jeeps, vehículos acorazados de transporte de personal, equipo médico, infraestructuras, etc.
Según escribió Nikita Kruschev en sus memorias (no publicadas hasta la década de los años noventa), muchas veces escuchó a Stalin reconocer en su círculo más cercano el valor de la ayuda aliada. Stalin admitió que sin esa ayuda teniendo en cuenta la pérdida de las industrias Rusia hubiera perdido la guerra. Zhukov dijo en 1.963 que sin la ayuda capitalista la URSS no hubiera podido seguir combatiendo.
Sin la ayuda aliada Rusia hubiera acabado Kaputt.
Como apunte curioso comentar que como reconocimiento a la inmensa ayuda de guerra aliada Stalin decidió anular el “KOMINTERN”. Posteriormente la URSS participó en la Conferencia Monetaria de Bretón Woods y en el proceso de creación de las Naciones Unidas.
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de mudanza(1)
Entre julio y noviembre de 1.941 fueron evacuadas al este 1.360 empresas de gran tamaño, junto a más de 10.000.000 de personas.
La evacuación de la industria soviética hacia el Asia Central, el país del Volga, los Urales y la Siberia Occidental se inició el 24 de junio de 1941, a sólo tres días de la fulgurante invasión hitleriana. La mayor parte de las fábricas que fueron trasladadas eran las que pertenecían a los núcleos industriales inmediatamente amenazados por los avances de las tropas del Eje, aunque también se reubicaron instalaciones claves de otros puntos más lejanos.
El curioso lector no debería dejarse llevar por falsas impresiones, Siberia no era un desierto antes de 1.941. Ya desde 1.939 un tercio del carbón, el acero y el hierro rusos se producían en esta salvaje e infinita tierra. Se habían levantado en el este 45 nuevas plantas eléctricas y 10 altos hornos, amen del área industrial de Magnitogorsk. Se perforaron nuevos pozos petroleros en el Daghestán, y todo ello gracias a la enérgica acción de los planes quinquenales.
Ya en la primavera de 1.941 se había dado la orden para que por parte de los comandantes de los distritos militares del oeste se tuviese preparada la evacuación inmediata de los objetivos militares y las plantas industriales más importantes; maquinaria, ganado, granos….
De forma más organizada la gigantesca operación de transporte por ferrocarril se aceleró de forma muy significativa a partir del 2 de julio de 1941, con el traslado a Magnitogorsk, (tras los Urales) de la gran factoría siderúrgica de Mariupol, originalmente sita en Ucrania del sur, dedicada a producir planchas blindadas. Esta vez el Partido no actuó tan precipitadamente, pues el frente aún se hallaba a muchos cientos de kilómetros.
Al día siguiente, el Comité de Defensa del Estado decidía la reubicación de 26 fábricas de armamento de las regiones de Leningrado, Tula y Moscú en el este de la URSS, la Putilov entre ellas. Se trasladaron de Leningrado al sur de los Urales con unos horarios muy apretados y bajo duras condiciones. En esa misma semana partía en tren una parte significativa del equipo de ingenieros y operarios del departamento de motores diesel de la enorme Fábrica Kirov (de Leningrado), y la de Tractores (de Járkov), junto a otros muchos equipos vitales. De la misma forma, otra colosal factoría, dedicada a la fabricación de motores para carros de combate, salió con toda urgencia de Járkov a Chelyabinsk, más allá de los Urales.
La mayor parte de todas estas fábricas podían empezar su producción entre 6 y 8 semanas después de llegar a su punto de destino.
Por otra parte a primeros de julio, cuando estaba a pleno rendimiento la mayor evacuación industrial de la historia, el ya nombrado Comité de Defensa del Estado decidió la urgentísima reconversión de diversas industrias. Por ejemplo, la gran Fábrica Gorki de automóviles, (situada al este de Moscú) fue transformada en productora de motores de para carros de combate. Esta medida resultó a la larga muy beneficiosa, pues permitió formar las bases del vasto centro de fabricación de carros blindados que se extendía de la capital rusa a la zona del Volga y los Urales.
De igual forma, la industria de aviones civiles se vio sometida a la misma ordenanza para la producción de aparatos de guerra. Sin embargo, el esfuerzo de con un mayor mérito en materia de reconversión industrial sería para una ciudad sitiada por tierra; Leningrado.
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de mudanza(2)
El 17 de julio de 1.941 el Ayuntamiento de Moscú aplicó oficialmente el racionamiento del pan, la harina, los cereales, el pescado, el azúcar, los dulces y un numeroso catálogo de manufacturas para el consumo civil, campo este que no era prioritario, ni muchísimo menos, para el Partido. Las cartillas de racionamiento comenzaron a entregarse en los puestos de trabajo. Las personas dependientes y los niños las recibieron en sus casas. Era necesario inscribirse en una tienda en concreto y no se podían usar las demás. Las cartillas no podían renovarse en caso de robo o extravío (1).
Sobre todos los ciudadanos soviéticos se cernió la sombra del hambre, hermano eterno de la guerra.
Los preparativos para la evacuación de gran parte de las industrias estratégicas al este de los Urales ya estaban planeados desde antes del conflicto.
La Fábrica de Artillería Stalin se trasladó de Moscú a la región urálica de Miass en un tiempo récord.
Kaganovich fue el miembro del Politburó responsable de llevar a cabo esa masiva operación de transporte, poniendo en pie de guerra desde el primer día de la contienda los 2.000.000 de trabajadores de los ferrocarriles soviéticos. Como la Luftwaffe estaba muy ocupada dando apoyo a la Whermacht los ataques a este inmenso traslado de maquinaria no fueron especialmente onerosos. Aunque curiosamente algunas industrias hubieron de ser trasladadas por segunda vez ante el ataque alemán de 1.942.
Entre el 10 de junio y el 20 de noviembre de 1.941 1.000.000 de vagones cargados con material industrial fueron trasladados desde Ucrania, Rusia Blanca y los países bálticos al este. 10.000.000 de personas fueron evacuadas por ferrocarril, y 2.000.000 por vía fluvial. Junto a ellos millones de cabeza de ganado. Los evacuados se apelotonaban en compartimentos repletos y sin calefacción o en los “teploskki”, que no eran más que vagones de mercancías con literas de madera para 40 personas y una estufa que no siempre disponía de petróleo.
Cuando el germano Grupo de Ejércitos Norte avanzaba hacia Leningrado se decidió retirar la principal fábrica de carros de combate pesados, (serie Klimenti Voroshilov, KV). Pero a razón de las catastróficas pérdidas en carros la evacuación de la fábrica se dejó hasta el último momento. En agosto la fábrica de motores diesel de Járkov que suministraba motores a los carros de la serie KV de Leningrado hubo de ser retirada provocando la consiguiente escasez de plantas motrices. Así que 100 KV fueron dotados con motores de gasolina M-17 usados ya anteriormente en la serie de carros pesados T-35. El 10 de setiembre de 1.941 la Fábrica Kirovski de Leningrado fue alcanzada por varias bombas de aviación alemanas, este percance dificultó aún más su producción. Así que pese a todos los obstáculos, no fue hasta mediados de octubre de 1.941 cuando la susodicha factoría fue evacuada a Cheliabinsk para formar un nuevo complejo industrial que tuvieron a bien llamar Factoría de Maquinaria Pesada número 100 de Cheliabinsk, popularmente conocida como Tankograd, (la ciudad de los carros de combate). Como apunte anexo comentar que los carros pesados KV no sólo se fabricaron en Tankograd, sino también en la Fábrica Uralmash de Sverdlovsk.
A finales de agosto de 1.941 la principal fábrica de producción del carro medio T-34, la Fábrica de Locomotoras de Járkov (JPZ. Zavod Nº 183) empezó a ser trasladada a Nizni Tagil, donde recibió el nuevo nombre Fábrica Uralvagon Nº 183 I.V. Stalin, cuyo nombre completo era “Uralski Vagons Tritelny Zavod Nº 183 Imeni I.V. Stalina”. El primer carro de combate de esta nueva fábrica no salió de la línea de montaje hasta noviembre de 1.941.
A medida que el rápido avance alemán hacía peligrar más factorías, se aceleró la evacuación de Ucrania oriental, siendo desmontada a toda velocidad la gigantesca empresa de Altos Hornos de Zaporoznie, y el 7 de agosto tocaba el turno a la planta productora de acero situada en Dniepropetrovsk, con destino a los Urales, dedicada a la laminación de tubos.
Otro colosal esfuerzo resultó la implantación en el este de las plantas de acero de Zaporozhstal, (sita en Ucrania oriental). El desmantelamiento y la carga en camiones hasta la más cercana estación de ferrocarril se realizó sin interrupción, las veinticuatro horas del día, y a un ritmo absolutamente frenético bajo la mirada y los chillidos de los comisarios políticos. Las cifras proporcionan ya una idea de esta increíble operación de transporte, pues precisó 8.000 vagones de carga y 152 convoyes ferroviarios. Moscú fue la última zona industrial evacuada en gran escala, ya que no se inició ningún movimiento hacia el este hasta el 10 de octubre de 1941, cuando ya el peligro alemán era una evidente realidad.
A finales del mes siguiente habían sido evacuadas 498 fábricas y con ellas, a un tiempo, 210.000 operarios especializados. Semejante movimiento necesitó un total de 71.000 vagones de tren.
Igualmente se procedió a la urgente salida de las instalaciones fabriles de otras áreas amenazadas, tal como Voronez, Kursk y las provincias situadas arriba del Cáucaso, y en esta ocasión se evacuó hacia el este hasta las producciones agrícolas que podían aprovechar los invasores. Desde el 24 de junio hasta finales de septiembre de 1941, un total de 419 fábricas salieron desde Ucrania a la lejana y segura retaguardia soviética. La zona de Bielorrusia sufrió más dificultades de las previstas al ser ocupada por los alemanes en un tiempo realmente récord, y así se debió realizar la evacuación industrial casi ante los mismos ojos del enemigo.
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de mudanza(3)
La poderosa Luftwaffe bombardeaba constantemente Bielorrusia con terrible precisión, sobre todo las vías férreas, provocando hasta 48 interrupciones importantes en el tráfico entre el 24 de junio y el 25 de agosto del primer año de guerra germano-soviética. Fue en estas condiciones como unas cien industrias de Bielorrusia fueron trasladadas a los Urales, sobre todo desde las poblaciones de Vitebsk y Gomel, aunque en unas condiciones caóticas y a costa de la pérdida de numerosas vidas.
La fabulosa emigración de personal y maquinaria hacia el inmenso este, (que en conjunto se hallaba casi deshabitado) produjo en toda la parte europea de la URSS enormes atascos en un cierto número de nudos ferroviarios, por ejemplo en Chelyabinsk (Urales), paso obligado hasta Siberia, y el Kazajstán.
Aunque gran parte de los viajes se hicieron antes del invierno, lo anticipado de éste hizo sufrir lo indecible a cientos de miles de personas. Las dificultades con que hubo de enfrentarse la industria soviética de armamentos trasladadas al este fueron enormes. No todos los trabajadores de las plantas evacuadas pudieron viajar al mismo tiempo que la maquinaria. En muchos casos, y por razones diversas, apenas un 40 ó 50 por ciento de los obreros acompañaban al equipo.
La red viaria no daba para más.
La rapidez de la blitzkrieg alemana desbordó en parte la evacuación de la zona industrial del Donbass al sorprender a los rusos en plena tarea. De esta forma se empezó a aplicar con todo rigor la política de tierra quemada, ordenada por Stalin para situaciones extremas en que no fuera posible salvar las fábricas, a fin de impedir que el invasor sacara beneficios de las instalaciones industriales. Pero no siempre fue así. Dos tercios de las fábricas de municiones ucranianas cayeron en manos alemanas, y de las 64 acerías sólo pusieron trasladarse 17. En un único almacén de Ucrania se hallaron 200.000 toneladas de metales procesados.
El avance alemán fue tan profundo, y las pérdidas de equipos tan vastas que los planes de mejora del material de guerra soviético tuvieron que esperar a favor de la producción en masa. Lo mismo que les ocurrió a los británicos tras la huida del BEF de Francia.
La gigantesca presa situada sobre el río Dnieper fue demolida a conciencia. El sabotaje de esa construcción y algunas más de tipo más pequeño, hizo que los alemanes no lograran reorganizar la producción de energía hidroeléctrica.
El desmontaje de los aparatos electrotécnicos de las plantas resultó todo un esfuerzo de carácter épico, ya que se llevó a cabo casi en el último instante, para no dejar sin fluido eléctrico a amplias zonas de la parte europea de la URSS que lo necesitaban para sobrevivir. Sin embargo, hubo ocasiones en que se esperó demasiado, pues costaba de ocho a diez días sacar los equipos. La presa de Kurakhouka fue destruida por los obreros al no ser evacuada a tiempo. En otra enorme instalación hidroeléctrica, (situada en el mismo centro del Donbass) volada parcialmente con dinamita, los alemanes no consiguieron poner en marcha las distintas instalaciones ni en el año y medio que las ocuparon. Las destrucciones fueron masivas. Se hicieron a conciencia y las reconstrucciones debían partir casi de cero.
En la zona que llegó a ocupar las tropas del Eje a finales de 1.941 albergaba el:

* 40% de la Población soviética.
* 60% de la industria soviética.
* 38% el ganado vacuno.
* 60% del ganado porcino.
* 63% del carbón.
* 60% del aluminio.
* 71% del mineral de hierro.
* 57% de la producción del acero laminado.
* 38% de los cereales panificables.
* 50% de los vegetales industriales.
* 95% de la remolacha azucarera.
* 41% de raíles de ferrocarril.

Además, no olvidemos por otra parte que el centro productor de Leningrado quedó aislado.
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Tanista-Derruidista
esfuerzo productivo(1)
El movimiento estajanovista se inició en el año 1.935.
El minero Stajanov, que trabajaba en una mina de la cuenca del Donetz, logró durante un turno de trabajo extraer 102 toneladas de carbón, es decir, catorce veces más de lo fijado por la norma. Stajanov se convirtió de la noche a la mañana en el ejemplo a seguir, en el arquetipo de trabajador modélico de la Unión Soviética, en el paraíso de los derechos del trabajador.
En los años treinta Rusia ya disponía de máquinas herramientas de fabricación propia y calidad bastante aceptable. Por ello la producción aumentó muchísimo. Como ejemplo sirva decir que en 1.940 sólo Moscú producía casi el doble de lo que fabricaba la antigua Rusia zarista de 1.914.
Salvo los 12.000.000 de evacuados, (que ya es gente), por lo general las autoridades soviéticas dejaron atrás a la inmensa masa de población. En un principio esta población, al menos una parte significativa de la misma recibió con esperanza a los alemanes, y éstos, en sus primeros avances se beneficiaron en numerosas ocasiones de la generosa y tradicional entrega eslava del pan negro con la sal.
Dejando de lado el grado de veracidad de las truculentas historias que la historiografía soviética narra acerca de la ocupación alemana, (violaciones en masa, canibalismo de tiernos bebés...) lo indiscutible es que los germanos en una gran cantidad de sitios no se dejaron querer, (a diferencia de los españoles de la "División Azul"). Su racismo les hizo perder una masa potencial de colaboradores. Su actitud segregadora y discriminadora, (sobre todo en Ucrania) consiguió que muchísima gente se replantease drásticamente su original buen talante para con los invasores. Por otra parte, la vorágine de destrucción que se cebó sobre Ucrania impidió una explotación beneficiosa del país para Alemania.
Una excepción a la norma fue el manganeso.
Alemania llegó a extraer importantísimas cantidades de manganeso de Ucrania, este componente vital a la hora de endurecer las planchas blindadas pesó mucho en la mente de Hitler a la hora de establecer sus prioridades en las campañas de 1.943 y 1.944 en las áreas mineras de Nikopol y Krivoi Rog.
En el cuadro de cabecera de la entrada podemos adivinar la magnitud del daño que produjo la invasión alemana en la capacidad de producción de la URSS.
Como podemos ver la producción de acero se redujo a más de la mitad, al igual que la capacidad energética. Durante el año 1.941 los índices de obtención de carbón igualmente se colapsaron, aunque a posteriori se fueron recuperando.
La extracción de petróleo sufrió un recorte importante, y eso que la ofensiva alemana de 1.942 sólo ocupó el relativamente pequeño foco petrolífero de Maikop, no alcanzando jamás los pozos del Bakú. Si Hitler hubiera tomado aquel enclave estratégico, (del cual se extraía el 80% del petróleo de la URSS) como él mismo planeó desde un principio los efectos sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas Soviéticas hubiera sido descomunal.
Pero el cuadro sólo muestra los descensos más conocidos. Por ejemplo, durante la guerra la producción de cemento bajó un 68% y la de textiles un 55%... podríamos seguir enumerando una larga lista de cifras deficitarias.
Todos estos datos nos han de servir de ayuda para entender el modo en que la URSS se impuso militarmente a Alemania. La brutal sobreexplotación a la que se vio sometido el proletariado soviético, (prácticamente en régimen de esclavitud) permitió sobrecogedoras cifras sectoriales de producción. Para colmo durante el año 1.942 la producción de acero rusa y británica juntas era inferior a la alemana, por eso los rusos tuvieron que “forzar la maquinaria productiva”.
En 1.942 la industria pesada siderometalúrgica y electromecánica soviética pasó a ser el 57% de la producción total.
Insisto.
De toda lo producido en el año 1.942 en la URSS el 57% pertenecía a estos sectores productivos. Pese a ello la producción de acero no llegó a la mitad de la de 1.940.
Respecto al PNB, este no alcanzó las cotas de preguerra hasta el año 1.944.

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esfuerzo productivo(2)
Siberia no era únicamente, en la primera mitad del siglo XX un desierto de monótonas y gélidas coníferas, en ella ya había abundantes yacimientos de carbón, (Cuenca del Kuznets), y metales, (Urales). Es cierto que durante los años treinta se construyó mucho, pero los rusos siempre supieron que en aquellas extensiones del este existía un enorme potencial económico.
Con el paso del tiempo la URSS aprendió a racionalizar la producción de guerra. Por ejemplo, un avión Ilyushin 4 en 1.941 requería 20.000 horas-hombre, y en 1.943 el costo había bajado a 12.500. Un obús del 152 en 1.941 llevaba unas 4.500 horas-hombre, que posteriormente se redujeron en el año 1.943 a 2.400. Una ametralladora pesada DShK 12,7 en 1.941 exigía para su elaboración 642 horas-hombre, en 1.943 sólo requería unas 329.
Es precisamente en la retaguardia donde se hacía lo imposible, y a costa de un esfuerzo sobrehumano, para que el Ejército dispusiese de armas, municiones, alimentos y uniformes.
Al desencadenarse la guerra, la Unión Soviética movilizó el engranaje nacional en su conjunto, en un único bloque. La consigna de la época era “¡Todo para el frente, todo para la victoria!” Mucha gente entregaba su dinero y joyas personales al fondo de la defensa, donaba la sangre y asistía en las actividades de defensa antiaérea. Millones de mujeres fueron enviadas para cavar trincheras, fosos anticarro y otras fortificaciones defensivas.
La situación de la industria de defensa soviética en los primeros meses de la guerra era extremadamente complicada. La Alemania nazi usaba en el conflicto los recursos de los Estados satélites y de las naciones ocupadas de Europa (aunque de forma imperfecta), lo cual le proporcionaba una considerable ventaja económica, mientras que la Unión Soviética tenía sus principales capacidades industriales concentradas en la parte occidental del país, a lo largo del eje Leningrado-Moscú-Tula-Briansk-Jarkov-Dnepropetrovsk, de manera que más del 80% de las empresas de defensa, y en particular, un 94% de las plantas aeronáuticas se vieron al poco tiempo en la zona de las hostilidades o limítrofe con el frente. Así que a los “rojos” no le quedó otra que proceder al traslado de las empresas hacia el Este, a las provincias del Volga, Urales y Siberia.
Muchos obreros habían sido llamados a las filas o se habían enrolado como voluntarios, de modo que el trabajo en la retaguardia se endosó a las mujeres, ancianos y adolescentes, que a menudo se veían obligados a colocarse encima de algún cajón para alcanzar el mango de la maquinaria. Esas personas muchas veces no tenían ninguna profesión fabril e iban aprendiendo sobre la marcha.
Mientras que 1.940 la población empleada femenina era del 38%, en 1.942 ya rondaba un 53%. Sin embargo, en la Alemania de 1.943 aún había 1.300.000 mujeres empleadas en hogares ajenos, la mayoría de ellas de nacionalidad alemana (1).
En la URSS, “gracias” a las condiciones impuestas por el conflicto los trabajadores cualificados experimentaron una mejora sensible de sus condiciones laborales.
A pesar de la falta de equipos, materiales, energía eléctrica, piezas de repuesto y mano de obra cualificada, las fábricas se las ingeniaban para reanudar la producción en plazos muy reducidos. A menudo se planteaba la tarea de reiniciar las operaciones dos semanas después de efectuado el traslado. Algunas de las empresas evacuadas se ponían en marcha sobre las ruedas, a cielo descubierto. La gente trabajaba catorce horas al día incluidos los fines de semana, sin vacaciones, en unas condiciones de sobrecarga física, estrés y escasez de alimentos.
Sin reparar en los bombardeos aéreos que la Luftwaffe realizaba contra los centros industriales en la retaguardia soviética. Las fábricas de la zona del Volga, que producían carros de combate y aviones de guerra, fueron sometidas en la primavera de 1943 a bombardeos aéreos bastante frecuentes.
Hemos de tener muy en cuenta que los terribles recortes en bienes de consumo se hacían sobre una masa de ciudadanos que ya, durante los años treinta había sufrido recortes en este género de bienes para favorecer el rápido crecimiento de la industria pesada. Esto dio un menor margen a la población para superar su miserable situación. En algunas regiones toda la producción pasó a ser de naturaleza militar. Si la producción ya mermada de bienes de consumo era de un valor 100 en el año 1.940, en 1.943 pasó a tener un valor de 54, no alcanzando de nuevo el mismo nivel de 1.940 hasta 1.949.
Sí señor.
Los años cuarenta fueron durísimos para los pueblos que vivían en el Imperio Soviético.

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guido-f

Tanista-Derruidista
esfuerzo productivo(3)
El modelo de carro de combate ligero T-50 fue anulado, y las fábricas que lo elaboraban pasaron a producir componentes del T-34, como la Factoría Nº 174 de Omsk, o la “Krasnoye Sormovo Zavod Nº 112 Imeni A.A. Zhdanov”.
En Stalingrado la Fábrica Barricada STZ, (“Barrikady”) fabricaba carros T-34, pero tras la ofensiva germana de 1.942 y la consiguiente destrucción de las fábricas de: Tractores, Barricada y Bandera Roja, la Fábrica Uralmash pasó de fábricar KV para centrarse en los T-34 en un intento de equilibrar las pérdidas de producción.
Los obreros de la Fábrica No.85 de Briansk, que en aquellos años se encargaba de reparar los carros de combate y cañones autopropulsados, recuerdan que después de iniciada la guerra la empresa pasó a laborar las veinticuatro horas al día. A pesar del bombardeo, la gente no abandonaba los talleres y seguía haciendo sus tareas. Nadie hablaba de la jornada laboral, uno continuaba trabajando mientras podía sostenerse en pie. De los fines de semana ni se acordaban. Cuando la planta fue trasladada a la zona del Volga, hubo que trabajar a la intemperie, bajo la lluvia y la nieve. Operando en esas condiciones, la empresa consiguió en varios meses cuadruplicar el volumen de la producción en comparación con la época de preguerra.
En el resto de países esas condiciones de trabajo eran sencillamente inimaginables.
En los Urales, antigua zona industrial de Rusia en la que se instalaron más de la mitad de las empresas evacuadas, fue creado un fuerte complejo económico de defensa. Era la única zona de la URSS que lo producía todo, empezando con los calcetines militares y terminando con la maquinaria más moderna. Hasta un 40% de la producción enviada al frente en los años de la guerra procedía de los Urales. Al mismo tiempo, se iban desarrollando las investigaciones fundamentales y aplicadas. Precisamente la zona de los Urales fue la cuna de los primeros obuses autopropulsados soviéticos en aquellos duros años.
Otra de las importantes bases de retaguardia fue la República de Tatarstán, en la región del Volga. Más de 70 empresas se trasladaron a esa zona desde la parte occidental de la URSS. En Tatarstán se arraigó la industria aeronáutica, de construcciones navieras y de equipos, así como la producción de municiones. En la capital tártara, Kazán, se fabricaba el modelo legendario U-2, avión que enseguida se hizo imprescindible en el frente. En un principio, esa nave no estaba habilitada para las misiones de combate y se usaba para el transporte de los heridos pero más tarde la transformaron en un bombardero ligero. Las “tortugas aéreas”, que es como los rusos llamaban cariñosamente a los U-2, provocaban primero sonrisas escépticas entre los alemanes pero al poco tiempo, cuando los bombardeos nocturnos de las posiciones del Eje se hicieron regulares, los mandos alemanes anunciaron una recompensa de 5.000 marcos para cualquiera que lograse derribar esos aviones.
Hacia finales de 1942, las empresas industriales de la URSS habían superado el nivel de la producción bélica de preguerra y para 1944 cubrían por completo las demandas del Ejército... siempre que los aliados cubrieran los sectores industriales deficitarios. Por otra parte, los nuevos equipos militares desarrollados en el país resultaron ser más baratos y sencillos que los alemanes. La Unión Soviética consiguió una superioridad cuantitativa (pese a que no cualitativa) sobre el adversario, y pudo hacerlo gracias a la ardua faena de todos aquellos que estaban en la retaguardia.
Lo alucinante es que pese a todo lo dicho muchos trabajasen con entusiasmo en aquellas industrias improvisadas en los Urales y en las ciudades no ocupadas, haciendo jornadas de 18 horas sin apenas comida ante la atenta supervisión de los comisarios del Pueblo, (que dicho sea de paso solían fusilar con notoria prodigalidad) y compartiendo un surrealista éxtasis patriótico mitad padrecito Stalin, mitad Iglesia ortodoxa. Quizás fuera por los efectos del lavado de cerebro, por el miedo a perder las raciones, incluso a la ejecución sumaria… pero personalmente creo que también influyó la mera necesidad psíquica. Las personas muchas veces nos vemos o sentimos obligadas a hacer cosas desagradables, cosas que nos agobian sobremanera y… quizás como una especie de medida profiláctica de carácter psíquico buscamos razones, explicaciones y cuando no las hallamos… las inventamos. Las consignas, los íconos, por muy irracionales que sean cumplen a la perfección esa función.

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guido-f

Tanista-Derruidista
Der Meister Korp
Durante los planes quinquenales se había conseguido erigir una gran cantidad de áreas industriales en amplias extensiones del imperio soviético, muchas de ellas más allá de los Urales. La ingente cantidad de proyectos industriales planeados en los ambiciosos planes quinquenales se habían conseguido materializar haciendo uso de una cantidad limitada, pero gigantescas de plantas energéticas.
Esto se explica fácilmente.
En los países capitalistas occidentales el crecimiento industrial fue gradual, así que no es de extrañar que las plantas energéticas posean un tamaño moderado y sean más numerosas. En Rusia, el crecimiento de la industria pesada fue dirigido por el Estado, y además a toda máquina. Así que junto a los poderosos focos industriales se construyeron plantas capaces de crear la suficiente energía para alimentar a tanta maquinaria, (casi todas del tipo hidroeléctrico). El resultado es el ya descrito, un puñado de plantas aunque de tamaño descomunal.
Por lo general estas presas se encontraban en el centro de los grandes núcleos industriales. Sirva de ejemplo el caso moscovita. Casi todas las industrias del área fabril de la capital se alimentaban de una poderosa presa situada en el curso superior del Volga. No hemos de pasar por alto el hecho de que en Moscú se concentraba, por dejar constancia sólo dos muestras, el 60% de la industria óptica y una parte muy importante de la electromecánica. Mediante la destrucción concienzuda de un puñado de presas de los Urales innumerables fábricas hubieran tenido que parar su producción por falta de energía. Esto hubiera sido indudablemente un golpe descomunal para la industria pesada rusa. Para colmo, muchas de esas fábricas habían sido construidas con la colaboración de empresas alemanas… y esto hubiera facilitado un ataque alemán.
La idea de golpear las presas soviéticas surgió en la mente de los alemanes a raíz del éxito del ataque británico a la presa de Möhne. Albert Speer; ministro de Armamentos y Municiones quedó muy impresionado por el destrozo que había creado la Royal Air Force, RAF, (Real Fuerza Aérea). Evidentemente Speer se congratuló de que ese tipo de ataques no se volviesen a repetir.
En 1.943 se creo una unidad llamada “Cuerpo Meister”, cuyo objeto era bombardear una serie de presas soviéticas urálicas. Estos bombardeos de largo alcance se anularon con la excusa de que el frente se había contraído y las aeronaves no hubieran podido volver a sus bases. Al final, Hitler ordenó que el Cuerpo Aéreo Meister se usase para desarticular las líneas férreas rusas (con escasos resultados), pues los soviéticos se hallaban en plena ofensiva de invierno.
Así, una idea que nació con buen pie acabó en agua de borrajas, (afortunadamente para la causa aliada). Pero, ¿qué hubiera pasado si en vez de ataques aéreo Hitler hubiera ordenado ataques masivos de paracaidistas en estas presas? Es cierto que hubiera sido una especie de ataque con escasas posibilidades de no retorno para los supervivientes. Pero ya sabemos que en la guerra la supervivencia en el campo de batalla es un don supeditado a la victoria.
Sin duda no hubieran faltado voluntarios. Los fallschimjäger, (las “criaturas de Göering”) eran tropas muy motivadas y politizadas. Hitler, que tanto se quejaba de la falta de imaginación de sus mandos en más de una ocasión mostró esa falta de chispa de la que presumía. Cabe la posibilidad de que se acordase de Creta, aquella operación, (Merkur Operation) que tantas bajas costó a los fallschimjäger, pero que a la vez, tanta gloria les otorgó.

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Rumplestilskin

Colaborador
Colaborador
Respecto a los carros de combate los rusos consideraban que, o bien eran demasiado pesados, como el Churchill Mark III británico, o demasiado ligeros, como el General Lee estadounidense, al que llamaban con un evidente humor ácido una tumba para siete hermanos.

Los rusos valoraron mucho algunos tanques estadounidenses, como el Sherman y el Stuart. Básicamente por su confiabilidad mecánica, que se traducía en tiempo de rodaje sin fallas, algo muy importante en la doctrina operacional y táctica soviéticas.

En el caso del armamento, por ejemplo del Sherman, claramente estaba atrasado con respecto a los alemanes a partir del Pz IV con el cañón largo, pero lo mismo podía decirse del T-34 con el 76 mm. Además, la mitad de ellos fueron con el 76 mm, lo que los equiparaba al T-34/85.

Superioridad masiva en artillería, carros y “carne de cañón”. Desde la segunda mitad de 1.943 los “Rojos” jamás dejaron de atacar.

Superioridad masiva nunca hubo. Los soviéticos llegaron a disponer como mucho de una superioridad de 3.2 a 1 (ver Galntz, When titans clashed). Lo que si lograban eran superioridades de hasta 12 a 1 en los frentes de ataque, cortesía de la cuidadosa preparación de su arte operacional. Cosa que casi siempre se olvida.

Respecto a la aviación tampoco los pilotos rusos saltaban de alegría al pilotar algunos modelos como el Kingcobra, que sustituyeron a los Yak,

Los soviéticos estaban encantados con el P-39, su tasa de giro a baja cota por ejemplo, solo fue superada por el yak-3 (el mejor de la guerra en eso). Otros modelos no gustaban tanto, como los Hurricane.

Habrían apreciado mucho los cazas navales de EE.UU, sumamente resistentes y optimizados para el combate a baja cota, pero no se porque nunca llegaron.


Hay otros varios detalles que hacen ver que el artículo adolece de "viejas creencias", pero da un panorama al menos.
 

guido-f

Tanista-Derruidista
Los rusos valoraron mucho algunos tanques estadounidenses, como el Sherman y el Stuart. Básicamente por su confiabilidad mecánica, que se traducía en tiempo de rodaje sin fallas, algo muy importante en la doctrina operacional y táctica soviéticas.
y por comodidad,según tengo entendido la caja de cambios del t34 era bastante "rudimentaria" en comparación a la de los carros occidentales
[/QUOTE]Superioridad masiva nunca hubo. Los soviéticos llegaron a disponer como mucho de una superioridad de 3.2 a 1 (ver Galntz, When titans clashed). Lo que si lograban eran superioridades de hasta 12 a 1 en los frentes de ataque, cortesía de la cuidadosa preparación de su arte operacional. Cosa que casi siempre se olvida.[/QUOTE]
si aunque creo que lo que quiso decir es que los sovieticos contaban con suficientes recursos como para poder absorber grandes perdidas
 
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