Imágenes del conflicto de Malvinas < fotos >

Estimados, el forista YKHAWK me ha solicitado postee esta foto y adjunto reseña.

YKHAWK dijo
"Te adjunto la misma foto de ayer, pero creo que encontré un tercer avión que podría ser el famoso “Tordillo” a los mandos de Cachón
"




muchas gracias por el puente retransmisor Rodrigo!
queda a consideración de los Sres foristas...
abrazo
 
Estimados, el forista YKHAWK me ha solicitado postee esta foto y adjunto reseña.

YKHAWK dijo
"Te adjunto la misma foto de ayer, pero creo que encontré un tercer avión que podría ser el famoso “Tordillo” a los mandos de Cachón
"



Esta foto fue posteada por mi en este foro ya hace tiempo. El fotografo cuenta que fue sorprendido por los aviones, un primero que iba adelantado lo sorprendio y no le dio tiempo a fotografiarlo, cosa que si pudo hacer con los otros dos que iban algo mas retrasados. En la foto solo aparecen dos aviones.
 

drupi

Veterano Guerra de Malvinas
El Radar Cardion de Ejercito
Es un Sea Cat el misil- saliendo de una fragata tipo de la Plymouth

Tarkus,la pantalla de este radar es muy parecida a la del westinghouse,hay algunas diferencias pero se parece bastante,no sabia que fuera tan grande.

 
Esta foto fue posteada por mi en este foro ya hace tiempo. El fotografo cuenta que fue sorprendido por los aviones, un primero que iba adelantado lo sorprendio y no le dio tiempo a fotografiarlo, cosa que si pudo hacer con los otros dos que iban algo mas retrasados. En la foto solo aparecen dos aviones.

Entonces se despeja la duda... Son los Dogo... Gracias por el comentario...
 

Grulla

Colaborador
Colaborador
Los autos argentinos que quedaron en Malvinas



Las Malvinas son argentinas. Es una afirmación que nace desde el sentimiento patriótico y un reclamo legítimo de nuestro país en los foros diplomáticos. Pero, entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, el archipiélago del Atlántico Sur fue realmente una parte integral de nuestro territorio.

Durante las primeras semanas de recuperación de las islas sucedieron hechos que hoy pocos recuerdan. Pongamos algunos ejemplos.

Después del 2 de abril, el Ministerio de Educación, abrió un registro de maestros bilingües de castellano e inglés que estuvieran interesados en radicarse en Malvinas. La primera en anotarse fue la profesora María Cristina Bacino. Se inscribieron en total 40 docentes, de los cuáles sólo dos eran hombres.

La agencia oficial de noticias Télam abrió una oficina de corresponsalía en Puerto Argentino. Desde allí se despacharían los cables con los partes de guerra argentinos hacia todo el mundo. Radio Nacional y Argentina Televisora Color (ATC, Canal 7) hicieron lo mismo. ATC incluso diseñó un logo exclusivo para Malvinas.

La Cámara Argentina del Libro inauguró una biblioteca en las islas con textos en español. Tenía 100 libros.

En las oficinas de Seguridad Social se abrió una sección especial para recibir los aportes jubilatorios de todos los argentinos que fueran a trabajar a las islas, para comenzar a prever su retiro laboral.

Los habitantes de las islas gozaron de beneficios que no existían en el continente. Por ejemplo, el gobernador Mario Benjamín Menéndez aclaró que allí no regía el Estado de Sitio, que imperaba en la Argentina desde el comienzo de la dictadura, el 24 de marzo de 1976.

La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) se hizo cargo de las líneas telefónicas de las islas. Y puso a trabajar a dos operadores bilingües para realizar los enlaces de los kelpers que quisieran llamar a Gran Bretaña. ENCoTel se ocupó de los correos y telégrafos. El Banco Nación abrió una sucursal en Puerto Soledad. Y el INTAinició un programa de asesoramiento para los productores de ganado ovino del lugar:“Las ovejas de Malvinas son un recurso desaprovechado”, aseguraban los técnicos agropecuarios.

Los comercios fueron obligados a recibir dinero argentino, con un tipo de cambio fijado con respecto a la libra malvinense. Una libra equivalía a 20 mil pesos Ley (el diario costaba 5.000 pesos).

La argentinización de las islas no sólo se dio en el ámbito estatal, sino también en el campo privado.

El Yacht Club Argentino anunció que en septiembre de 1982 se correría una regata de veleros hacia las islas. Nunca se concretó.

Taragüí comenzó a publicar avisos con el lema: “Llegamos a Malvinas para respetar una tradición: el té. Y para iniciar otra: el mate”.

En ese contexto, antes de que comenzaran los combates más intensos -a principios de mayo-, el clima de esperanza y optimismo argentino no podía dejar afuera al mundo de los autos.

La Dirección Nacional de Vialidad se había comprometido a mejorar y extender la red de caminos en Malvinas. Y había cambiado el sentido de circulación de los autos, que hasta entonces andaban por la izquierda, como en Gran Bretaña.

Y así fue como, junto con soldados, médicos, docentes y civiles, también desembarcaron en las islas los autos de Argentina.

El médico cirujano Daniel Oudkerk viajó a Malvinas apenas comenzó el conflicto, para destacarse en las salas de operaciones que atendían a los heridos. Pero Oudkerk, además de ser un talentoso natural con el bisturí, también era un fanático de los autos.

En el transcurso de las últimas semanas, el Doc Oudkerk revisó a pedido de Autoblogsus archivos de fotos –y los de sus amigos y compañeros de guerra- para reconstruir cómo era el parque automotor argentino que desembarcó en Malvinas.

Cada imagen está acompañada por un texto del propio Doc.

C.C.


LA FLOTA DE LADE



Foto tomada antes del inicio de los combates. De los autos que había en las islas recuerdo especialmente el Mini Cooper particular del encargado local de LADE (Líneas Aéreas del Estado). Lo tuvo que dejar abandonado cuando terminó la guerra, a pesar de que hasta último momento intentó cargarlo en un Hércules. LADE operaba en Malvinas desde los años ’70 y contaba con una pick-up Dodge D-200 V8 de 202 hp, provista porChrysler Fevre Argentina, para el transporte de carga y pasajeros. también tenían unCitroën 3CV. Adjunto un aviso de la época”.

***

CARPA TODO TERRENO



“Esta es la carpa de sanidad de la Fuerza Aérea. Se había montado en el aeropuerto para atención inicial de los heridos, que luego eran trasladados al hospital con mayor complejidad. Yo estaba dos días en el hospital y uno acá. Como ven, todo un barrial.”

***

OASIS DE ASFALTO

“Este era el camio desde Puerto Argentino (donde estaba el Hospital) hasta el aeropuerto. Eran unos nueve kilómetros. Se había cambiado la mano de circulación, a la usanza argentina. La ruta era como se la ve, pero salirse de ella era una trampa, ya que el suelo es de turba, una esponja en la que aún caminando te hundís. Por eso no se mandaron los tanques por esas zonas, porque hubiesen sido inútiles. Los ingleses llegaron con unos vehículos raros, unos bichos articulados con cuatro orugas. El Ejército argentino tenía algunos Panhard, pero con ruedas. En ese momento las rutas eran muy pocas y este camino consolidado sólo llegaba hasta el aeropuerto. El clima no ayudaba para manejar. Llovió absolutamente todos los días”.

***

FOTO DE CAMARADERÍA

“Estos eran mis compañeros médicos y enfermeros de Fuerza Aérea Argentina. Yo soy el de la derecha, en la fila del medio”.

***

MANOS A LA OBRA

“Este soy yo, operando en Puerto Argentino”

***

BASE AÉREA MILITAR

“En la BAM Malvinas, antes de ser destruida el 1 de mayo. Se ven las ambulanciasMercedes y Ford”.

***

DESPUÉS DEL BOMBARDEO

“Luego de un ataque inglés, una de las nobles Ford F-250, en plena tarea de traslado de heridos. Como dicen las propagandas bélicas, Probada en Combate”.

***

DEL FALCON AL UNIMOG

“Esta imagen es del Hospital Militar Conjunto de Puerto Argentino, hecho sobre la base de una escuela. Se ven una de las F-250 4×4 de Fuerza Aérea Argentina (la manejé de vez en cuando), una Falcon Rural, una ambulancia Mercedes-Benz Unimog del Ejército (el motor estuvo en marcha durante toda la guerra) y una ya en ese momento veterana F-100, también del Ejército. En este lugar se centralizó la atención de segundo nivel sanitario y se lo hizo uniendo las tres fuerzas”.

***

F-250

“Acá está nuestro grupo de Fuerza Aérea Argentina cargando a un herido en el aeropuerto de Puerto Argentino (BAM Malvinas), luego de uno de los bombardeos. Las F-250 habían llegado de Estados Unidos, ya totalmente equipadas, en el año ’80. A mí me había tocado ir a retirar una 0km a El Palomar. Había 4×2 y 4×4, con motores de seis cilindros. A Malvinas se mandaron dos en Hércules, por supuesto 4×4, y dieron muy buenos resultados. Eran ambulancias realmente militares, ya que para el uso en ciudad, que durante año se les había dado, eran muy duras y poco confortables para los pacientes”.

***

IGARRETA

“Imágenes luego del bombardeo del 1 de mayo, en donde se ve con algunos daños a una F-100 carrozada por Igarreta, un Mercedes Clase G y un Mercedes 911, todos del Ejército”.

***

HÉRCULES

“Esperando el momento para cargar en el C130 a los heridos. El Hércules, como se ve, nunca apagaba los motores, por si había algún ataque”.

***

RECLUÍDOS EN UNA FORD

“Luego de la rendición del 14 de junio, los ingleses nos recluyeron en la zona del aeropuerto y nos quedó una de las dos F-250, que usamos para guarecernos. Poco a poco fueron evacuando las tropas, pero en mi caso -con otros dos médicos- nos quedamos hasta el final. Estuvimos 15 días ahí. Llegado el momento, nos autorizaron a ir en la Ford hasta el puerto (unos 10 kilómetros) a donde la dejamos abandonada, con todo el dolor del alma. ¡Tenía muy pocos kilómetros! Subimos a un barco inglés, que después de unos días nos llevó a Puerto Madryn . El único problema con las Ford fue que, en una de ellas, al hacer un off-road, se rompió el cardan. A partir de allí se sacó el cardan y se usó con tracción delantera. El repuesto llegó a Malvinas, pero no dio tiempo para colocarlo”.

***

ADEMÁS
La rutina en Malvinas

Por Daniel Oudkerk

Mi rutina de trabajo en Malvinas era de tres días en el hospital de Puerto Argentino, en donde había cirugías casi continuas -mi especialidad es la Traumatología- y uno en el puesto sanitario de avanzada, en el aeropuerto, zona siempre bajo fuego aéreo de día y fuego naval de noche, durmiendo en pozos (todo lo que sobresalía era de alto riesgo).

Mi experiencia de manejo de autos en las islas fue sobre todo en los traslados de la ciudad al aeropuerto militar, unos 9 o 10 kilómetros. Como todos sabían que a mí me gustaba manejar, siempre me daban el volante. El camino no era de gran dificultad y la 4×4 sólo se usaba ocasionalmente, al entrar a la base aérea por los caminos de barro. Los rescates a zonas más apartadas fueron hechos por los Unimog del Ejército. En la turba malvinera hasta las personas se hundían. Si cavabas un pozo, al rato lo tenías lleno de agua.

El cambio de mano en el sentido de circulación fue uno de los primeros decretos y ya estaba hecho cuando yo llegué a Malvinas. No hubo problemas en el tránsito, básicamente porque los kelpers habían desaparecido de la vista.

Pese a que soy un viajero casi compulsivo, no volví a Malvinas. Pero me están dando ganas y de eso justamente estábamos hablando con los ex que nos reunimos el otro día. En cuanto al sentimiento que me produce hoy, es como si fuera casi otra vida, lejana. Por suerte, tenemos la tranquilidad de que en la parte médica se hicieron las cosas muy bien y con muchos elementos, para poder trabajar casi sin restricciones: el quirófano que se armó estaba al nivel de las Ford. O sea, muy bueno. De mis compañeros, no obstante, no todos volvieron bien, sobre todo por temas psíquicos, pero esa es otra historia.

Les mando un abrazo y que disfruten el fin de semana. Yo me lo ocupo restaurando autos viejos. Ahora estoy con un Mercedes 220 del ‘64, que me está volviendo loco.

D.O.

P.D.: Las fotos en mayor resolucion en enlace titulo
 
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Los autos argentinos que quedaron en Malvinas



Las Malvinas son argentinas. Es una afirmación que nace desde el sentimiento patriótico y un reclamo legítimo de nuestro país en los foros diplomáticos. Pero, entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, el archipiélago del Atlántico Sur fue realmente una parte integral de nuestro territorio.

Durante las primeras semanas de recuperación de las islas sucedieron hechos que hoy pocos recuerdan. Pongamos algunos ejemplos.

Después del 2 de abril, el Ministerio de Educación, abrió un registro de maestros bilingües de castellano e inglés que estuvieran interesados en radicarse en Malvinas. La primera en anotarse fue la profesora María Cristina Bacino. Se inscribieron en total 40 docentes, de los cuáles sólo dos eran hombres.

La agencia oficial de noticias Télam abrió una oficina de corresponsalía en Puerto Argentino. Desde allí se despacharían los cables con los partes de guerra argentinos hacia todo el mundo. Radio Nacional y Argentina Televisora Color (ATC, Canal 7) hicieron lo mismo. ATC incluso diseñó un logo exclusivo para Malvinas.

La Cámara Argentina del Libro inauguró una biblioteca en las islas con textos en español. Tenía 100 libros.

En las oficinas de Seguridad Social se abrió una sección especial para recibir los aportes jubilatorios de todos los argentinos que fueran a trabajar a las islas, para comenzar a prever su retiro laboral.

Los habitantes de las islas gozaron de beneficios que no existían en el continente. Por ejemplo, el gobernador Mario Benjamín Menéndez aclaró que allí no regía el Estado de Sitio, que imperaba en la Argentina desde el comienzo de la dictadura, el 24 de marzo de 1976.

La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) se hizo cargo de las líneas telefónicas de las islas. Y puso a trabajar a dos operadores bilingües para realizar los enlaces de los kelpers que quisieran llamar a Gran Bretaña. ENCoTel se ocupó de los correos y telégrafos. El Banco Nación abrió una sucursal en Puerto Soledad. Y el INTAinició un programa de asesoramiento para los productores de ganado ovino del lugar:“Las ovejas de Malvinas son un recurso desaprovechado”, aseguraban los técnicos agropecuarios.

Los comercios fueron obligados a recibir dinero argentino, con un tipo de cambio fijado con respecto a la libra malvinense. Una libra equivalía a 20 mil pesos Ley (el diario costaba 5.000 pesos).

La argentinización de las islas no sólo se dio en el ámbito estatal, sino también en el campo privado.

El Yacht Club Argentino anunció que en septiembre de 1982 se correría una regata de veleros hacia las islas. Nunca se concretó.

Taragüí comenzó a publicar avisos con el lema: “Llegamos a Malvinas para respetar una tradición: el té. Y para iniciar otra: el mate”.

En ese contexto, antes de que comenzaran los combates más intensos -a principios de mayo-, el clima de esperanza y optimismo argentino no podía dejar afuera al mundo de los autos.

La Dirección Nacional de Vialidad se había comprometido a mejorar y extender la red de caminos en Malvinas. Y había cambiado el sentido de circulación de los autos, que hasta entonces andaban por la izquierda, como en Gran Bretaña.

Y así fue como, junto con soldados, médicos, docentes y civiles, también desembarcaron en las islas los autos de Argentina.

El médico cirujano Daniel Oudkerk viajó a Malvinas apenas comenzó el conflicto, para destacarse en las salas de operaciones que atendían a los heridos. Pero Oudkerk, además de ser un talentoso natural con el bisturí, también era un fanático de los autos.

En el transcurso de las últimas semanas, el Doc Oudkerk revisó a pedido de Autoblogsus archivos de fotos –y los de sus amigos y compañeros de guerra- para reconstruir cómo era el parque automotor argentino que desembarcó en Malvinas.

Cada imagen está acompañada por un texto del propio Doc.

C.C.


LA FLOTA DE LADE



Foto tomada antes del inicio de los combates. De los autos que había en las islas recuerdo especialmente el Mini Cooper particular del encargado local de LADE (Líneas Aéreas del Estado). Lo tuvo que dejar abandonado cuando terminó la guerra, a pesar de que hasta último momento intentó cargarlo en un Hércules. LADE operaba en Malvinas desde los años ’70 y contaba con una pick-up Dodge D-200 V8 de 202 hp, provista porChrysler Fevre Argentina, para el transporte de carga y pasajeros. también tenían unCitroën 3CV. Adjunto un aviso de la época”.

***

CARPA TODO TERRENO



“Esta es la carpa de sanidad de la Fuerza Aérea. Se había montado en el aeropuerto para atención inicial de los heridos, que luego eran trasladados al hospital con mayor complejidad. Yo estaba dos días en el hospital y uno acá. Como ven, todo un barrial.”

***

OASIS DE ASFALTO

“Este era el camio desde Puerto Argentino (donde estaba el Hospital) hasta el aeropuerto. Eran unos nueve kilómetros. Se había cambiado la mano de circulación, a la usanza argentina. La ruta era como se la ve, pero salirse de ella era una trampa, ya que el suelo es de turba, una esponja en la que aún caminando te hundís. Por eso no se mandaron los tanques por esas zonas, porque hubiesen sido inútiles. Los ingleses llegaron con unos vehículos raros, unos bichos articulados con cuatro orugas. El Ejército argentino tenía algunos Panhard, pero con ruedas. En ese momento las rutas eran muy pocas y este camino consolidado sólo llegaba hasta el aeropuerto. El clima no ayudaba para manejar. Llovió absolutamente todos los días”.

***

FOTO DE CAMARADERÍA

“Estos eran mis compañeros médicos y enfermeros de Fuerza Aérea Argentina. Yo soy el de la derecha, en la fila del medio”.

***

MANOS A LA OBRA

“Este soy yo, operando en Puerto Argentino”

***

BASE AÉREA MILITAR

“En la BAM Malvinas, antes de ser destruida el 1 de mayo. Se ven las ambulanciasMercedes y Ford”.

***

DESPUÉS DEL BOMBARDEO

“Luego de un ataque inglés, una de las nobles Ford F-250, en plena tarea de traslado de heridos. Como dicen las propagandas bélicas, Probada en Combate”.

***

DEL FALCON AL UNIMOG

“Esta imagen es del Hospital Militar Conjunto de Puerto Argentino, hecho sobre la base de una escuela. Se ven una de las F-250 4×4 de Fuerza Aérea Argentina (la manejé de vez en cuando), una Falcon Rural, una ambulancia Mercedes-Benz Unimog del Ejército (el motor estuvo en marcha durante toda la guerra) y una ya en ese momento veterana F-100, también del Ejército. En este lugar se centralizó la atención de segundo nivel sanitario y se lo hizo uniendo las tres fuerzas”.

***

F-250

“Acá está nuestro grupo de Fuerza Aérea Argentina cargando a un herido en el aeropuerto de Puerto Argentino (BAM Malvinas), luego de uno de los bombardeos. Las F-250 habían llegado de Estados Unidos, ya totalmente equipadas, en el año ’80. A mí me había tocado ir a retirar una 0km a El Palomar. Había 4×2 y 4×4, con motores de seis cilindros. A Malvinas se mandaron dos en Hércules, por supuesto 4×4, y dieron muy buenos resultados. Eran ambulancias realmente militares, ya que para el uso en ciudad, que durante año se les había dado, eran muy duras y poco confortables para los pacientes”.

***

IGARRETA

“Imágenes luego del bombardeo del 1 de mayo, en donde se ve con algunos daños a una F-100 carrozada por Igarreta, un Mercedes Clase G y un Mercedes 911, todos del Ejército”.

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HÉRCULES

“Esperando el momento para cargar en el C130 a los heridos. El Hércules, como se ve, nunca apagaba los motores, por si había algún ataque”.

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RECLUÍDOS EN UNA FORD

“Luego de la rendición del 14 de junio, los ingleses nos recluyeron en la zona del aeropuerto y nos quedó una de las dos F-250, que usamos para guarecernos. Poco a poco fueron evacuando las tropas, pero en mi caso -con otros dos médicos- nos quedamos hasta el final. Estuvimos 15 días ahí. Llegado el momento, nos autorizaron a ir en la Ford hasta el puerto (unos 10 kilómetros) a donde la dejamos abandonada, con todo el dolor del alma. ¡Tenía muy pocos kilómetros! Subimos a un barco inglés, que después de unos días nos llevó a Puerto Madryn . El único problema con las Ford fue que, en una de ellas, al hacer un off-road, se rompió el cardan. A partir de allí se sacó el cardan y se usó con tracción delantera. El repuesto llegó a Malvinas, pero no dio tiempo para colocarlo”.

***

ADEMÁS
La rutina en Malvinas

Por Daniel Oudkerk

Mi rutina de trabajo en Malvinas era de tres días en el hospital de Puerto Argentino, en donde había cirugías casi continuas -mi especialidad es la Traumatología- y uno en el puesto sanitario de avanzada, en el aeropuerto, zona siempre bajo fuego aéreo de día y fuego naval de noche, durmiendo en pozos (todo lo que sobresalía era de alto riesgo).

Mi experiencia de manejo de autos en las islas fue sobre todo en los traslados de la ciudad al aeropuerto militar, unos 9 o 10 kilómetros. Como todos sabían que a mí me gustaba manejar, siempre me daban el volante. El camino no era de gran dificultad y la 4×4 sólo se usaba ocasionalmente, al entrar a la base aérea por los caminos de barro. Los rescates a zonas más apartadas fueron hechos por los Unimog del Ejército. En la turba malvinera hasta las personas se hundían. Si cavabas un pozo, al rato lo tenías lleno de agua.

El cambio de mano en el sentido de circulación fue uno de los primeros decretos y ya estaba hecho cuando yo llegué a Malvinas. No hubo problemas en el tránsito, básicamente porque los kelpers habían desaparecido de la vista.

Pese a que soy un viajero casi compulsivo, no volví a Malvinas. Pero me están dando ganas y de eso justamente estábamos hablando con los ex que nos reunimos el otro día. En cuanto al sentimiento que me produce hoy, es como si fuera casi otra vida, lejana. Por suerte, tenemos la tranquilidad de que en la parte médica se hicieron las cosas muy bien y con muchos elementos, para poder trabajar casi sin restricciones: el quirófano que se armó estaba al nivel de las Ford. O sea, muy bueno. De mis compañeros, no obstante, no todos volvieron bien, sobre todo por temas psíquicos, pero esa es otra historia.

Les mando un abrazo y que disfruten el fin de semana. Yo me lo ocupo restaurando autos viejos. Ahora estoy con un Mercedes 220 del ‘64, que me está volviendo loco.

D.O.

P.D.: Las fotos en mayor resolucion en enlace titulo


El Mini Cooper era el del ViceComodoro Gamen, encargado de LADE, Gamen perdió todo el 14 de junio.
 

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