Argentina: Noticias del Ministerio de Seguridad

Lo importante es que un menor peligroso, que ataca causando lesiones a otras personas o anda en delitos, no puede volver a su hogar por su propio bien y el de demás. Si en su hogar no lo pueden controlar tendrá que conocer la disciplina en una institución.

Dejarlo ir no es bueno para él, equivale a abandonarlo para que siga haciendo cosas cada vez más graves. Y tampoco es justo para los inocentes que se crucen en su camino.

Tendrá que estar guardado en un lugar sano y seguro donde se lo eduque y se lo cuide en todo sentido por el tiempo necesario para que aprenda a convivir en sociedad. Obviamente no puede estar encerrado con adultos.

Después, si lo llaman reformatorio, hogar juvenil o "centro de ayuda", régimen penal o correccional o régimen juvenil especial, es irrelevante.
 
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