Cuando estalló la guerra entre Eritrea y Etiopía en 1998, se produjo algo increíblemente inusual para la era moderna: una guerra casi comparable entre aviones a reacción y aviones a reacción sobre África. La Fuerza Aérea Etíope desplegó potentes Sukhoi Su-27, mientras que la Fuerza Aérea Eritrea dependía de los MiG-29. En teoría, era un duelo fascinante: ambos diseños soviéticos, ambos cazas de cuarta generación, ambos inicialmente apoyados por contratistas extranjeros. Un auténtico duelo entre Flanker y Fulcrum. 1/3
Una vez iniciada la guerra de fuego, la ventaja del Flanker etíope resultó decisiva. Con su potente radar N001, sus misiles antiaéreos AA-10, su superior resistencia y su rendimiento a gran altitud, el Su-27 dictaba las condiciones de casi todos los enfrentamientos. Los pilotos etíopes lograron múltiples derribos, derribando, según se informa, al menos dos (quizás incluso cinco) MiG-29 eritreos sin sufrir ninguna pérdida aire-aire a manos del Fulcrum. El Flanker se impuso en todos los encuentros. 2/3
Hoy en día, el Flanker sigue siendo el caza principal de la Fuerza Aérea Etíope. Estimaciones de fuentes abiertas sitúan la flota en aproximadamente entre 15 y 22 aviones, que van desde Su-27SK monoplaza hasta Su-27UB biplaza, con Sukhoi Su-30K adicionales, según informes, adquiridos en 2025. A pesar de las limitaciones presupuestarias y la limitada modernización, estos Flanker, con 30 años de antigüedad, siguen siendo los cazas de superioridad aérea más capaces del Cuerno de África; incluso Eritrea opera ahora un pequeño número de los suyos. Sin embargo, para
#avgeeks como yo, estos aviones son supervivientes perdurables y recordatorios de uno de los últimos combates entre cazas de igual a igual del siglo XX.