KF-21 Boramae: revelados los costos reales, cronograma industrial y la hoja de ruta hacia la quinta generación
02/02/2026
El programa KF-21
Boramae, desarrollado por Korea Aerospace Industries (KAI) para la Fuerza Aérea de la República de Corea (ROKAF), entra en una fase decisiva marcada por definiciones concretas en materia de
costos unitarios, ritmos de producción y volúmenes totales, al tiempo que Seúl perfila una
hoja de ruta evolutiva que apunta a capacidades de quinta generación y a una ambiciosa proyección exportadora de largo alcance.
Información reciente difundida en un programa especializado de YouTube surcoreano —con participación de analistas cercanos al programa y fuentes industriales—, aportó datos clave que permiten dimensionar con mayor precisión la
viabilidad operativa, presupuestaria e industrial del Boramae, más allá de sus capacidades técnicas ya conocidas.
¿Cúanto va a costar el KF-21?
Uno de los puntos centrales es el
precio por aeronave, que ha evolucionado a medida que el programa transita de la fase de desarrollo a la producción.
De acuerdo con las cifras más consistentes y recientes:
- KF-21 Block 1: el costo unitario se sitúa en el rango de USD 85 a 90 millones, incluyendo célula, motores F414, aviónica principal y sistemas de misión. Esta versión, orientada principalmente a superioridad aérea, corresponde al estándar inicial que equipará a la Fuerza Aérea de la República de Corea (ROKAF).
- KF-21 Block 2: el precio estimado asciende a aproximadamente USD 110 millones por unidad, reflejando la incorporación de capacidades aire-superficie ampliadas, mejoras en sensores, guerra electrónica y software de misión más complejo.
Estas cifras son
sensiblemente superiores a los valores de USD 65–70 millones mencionados en etapas tempranas del programa, que respondían a objetivos políticos e industriales previos a la consolidación del diseño, al impacto de la inflación global y al encarecimiento de componentes críticos.
Aun así, los valores estimados de entre 85 y 90 millones de dólares para el Block I y en torno a los 110 millones para el Block II resultan plenamente competitivos frente a plataformas contemporáneas del mismo segmento, como el Dassault Rafale, el Eurofighter Typhoon en sus estándares más recientes, o el F-15EX. En ese marco, en el programa de KFN subrayaron que Corea del Sur busca
mantener deliberadamente el precio del Block I por debajo del F-16V y del Gripen E, incluso a costa de márgenes industriales más ajustados, con el objetivo de
posicionar al KF-21 Boramae como una opción high-end accesible dentro del segmento de cazas 4.5+, al tiempo que se mantiene claramente por debajo del costo de adquisición de un F-35A.
Esta estrategia se ve reforzada por un incremento significativo del presupuesto nacional del programa, que pasó de aproximadamente 1,3 a 2,4 billones de wones, destinado a acelerar la integración de armamento, profundizar la nacionalización de subsistemas críticos y preparar el terreno para evoluciones futuras de mayor ambición tecnológica.
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Cronograma: producción en serie, ritmos industriales y evolución por bloques
El programa KF-21 mantiene, hasta el momento, una estabilidad poco habitual para un desarrollo de esta envergadura, tanto en términos técnicos como industriales. De acuerdo con la planificación vigente,
todas las pruebas de vuelo de las seis aeronaves de desarrollo del Block I deberían completarse hacia junio de 2026.
A partir de ese hito, el inicio de la
producción en serie está previsto para el segundo semestre de 2026, con un despliegue operativo real en la ROKAF hacia finales de ese mismo año. La e
ntrada en servicio operativo inicial se consolidaría entre 2027 y 2028, en paralelo a las primeras entregas.
Según la información discutida en el programa especializado surcoreano,
KAI proyecta un ritmo inicial de producción de entre 10 y 12 aeronaves por año, que se incrementará de manera progresiva conforme se consolide la cadena de suministro y se logren economías de escala. En una fase de madurez, el objetivo es
alcanzar un ritmo sostenido del orden de 20 a 24 cazas anuales, evitando picos artificiales de producción y garantizando continuidad industrial a largo plazo.
En cuanto a volúmenes, el requerimiento base de la ROKAF se mantiene en al menos 120 KF-21, destinados a reemplazar de forma definitiva a los F-4E y F-5E/F. Dentro de ese total, el
Block I cubrirá un lote inicial de transición estimado en unas 40 aeronaves, que se entregarán de manera secuencial a lo largo de un período de aproximadamente tres años.
El
Block II, que comenzará a incorporar capacidades aire-superficie de forma anticipada desde el primer semestre de 2027 —adelantando un calendario que originalmente apuntaba a finales de 2028—, concentrará el grueso de la flota, con alrededor de
80 unidades. Su
producción en serie se prevé hacia el período 2028–2029, consolidándose como el estándar operativo principal del Boramae durante la década de 2030.
Este esquema escalonado refleja una decisión clara de priorizar primero la masa crítica operativa y la estabilidad industrial, antes de introducir variantes de mayor complejidad tecnológica, reduciendo riesgos técnicos y preservando la competitividad económica del programa.
Una plataforma 4.5+ con ADN de quinta generación
Aunque oficialmente clasificado como un caza de generación 4.5, el KF-21 es descrito fuentes industriales surcoreanas como una
plataforma “4.75”, al haber sido concebido desde su diseño inicial con criterios propios de quinta generación, particularmente en materia de reducción de firma radar, arquitectura abierta y crecimiento futuro.
El Boramae alcanza una velocidad máxima cercana a Mach 1.8 (aproximadamente 2.200 km/h) y
destaca por su capacidad de maniobra a ultra baja velocidad, operando con estabilidad en el rango de 150 a 200 km/h, una característica relevante tanto para combate aéreo cercano como para operaciones complejas en entornos congestionados.
En materia de sensores,
el KF-21 incorpora el radar AESA APY-016K de desarrollo nacional, con elevados niveles de alcance, precisión y capacidad de seguimiento múltiple. A esto se suma una suite electro-óptica avanzada, que incluye
sistemas EOTS y capacidades de conciencia situacional de 360 grados, integradas en una arquitectura de misión diseñada para evolucionar de manera incremental.
El paquete de armamento refleja una combinación de capacidades occidentales consolidadas y un fuerte énfasis en desarrollos nacionales. En el ámbito aire-aire,
el Boramae integrará misiles Meteor de alcance extendido, con envolventes que superan los 200 kilómetros, junto a misiles IRIS-T para combate cercano. En el rol aire-superficie, está prevista la integración de municiones guiadas JDAM y GBU-12, misiles de crucero Taurus y el
misil aire-tierra surcoreano Cheonryong.
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En paralelo, Corea del Sur avanza en el desarrollo de armamento propio, incluyendo bombas guiadas por GPS (KGGB), nuevos misiles aire-aire nacionales y sistemas aire-tierra de largo alcance, con proyectos que se extenderán entre 2030 y 2032, reforzando la autonomía estratégica del programa.
KF-21 EX: hacia la quinta generación y más allá
El horizonte evolutivo del Boramae está representado por el
KF-21 EX, también referido como Block III, concebido como un salto cualitativo hacia capacidades plenamente asociadas a la quinta generación —e incluso a un estándar 5.5—.
Entre las características previstas para esta variante se encuentra la incorporación de
bodegas internas de armas, un elemento clave para reducir de manera significativa la firma radar y permitir operaciones
stealth completas. A ello se sumará la integración de
capacidades de Manned-Unmanned Teaming (MUM-T), que permitirán al piloto controlar drones de combate o
loyal wingmen directamente desde la cabina.
Uno de los pilares estratégicos del KF-21 EX será la
nacionalización del sistema de propulsión. Corea del Sur apunta a desarrollar un motor turbofán propio, con un empuje estimado de entre 15.000 y 18.000 libras,
destinado a reemplazar progresivamente a los F414 durante la década de 2030, un objetivo que, de concretarse, colocaría al país en un club extremadamente reducido de naciones con capacidad completa de diseño y producción de cazas avanzados.
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El desarrollo del KF-21 EX se proyecta hasta aproximadamente 2039, consolidando al Boramae no solo como un reemplazo de plataformas heredadas, sino como el
eje central del poder aéreo surcoreano a largo plazo.
Proyección exportadora y socios estratégicos
Más allá de los requerimientos domésticos, el KF-21 ha despertado un interés creciente en el mercado internacional. Países como Filipinas, Tailandia, Malasia, Polonia y Emiratos Árabes Unidos han sido mencionados como potenciales clientes o socios, con este último destacándose por su interés en un
esquema de cooperación industrial profunda y coproducción, más que en una simple adquisición.
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En ese contexto, el Boramae se perfila como una de las propuestas más ambiciosas y competitivas del mercado global de cazas de nueva generación intermedia: una plataforma diseñada para cerrar la brecha entre los cazas 4.5 más avanzados y la quinta generación plena, con
costos controlados, crecimiento asegurado y una hoja de ruta industrial cuidadosamente escalonada.
Se confirman precios, volúmenes y ritmos de producción del KF-21, mientras Corea del Sur acelera su evolución hacia capacidades de quinta generación.
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