Excelente análisis.
Estoy de acuerdo un 99%.
Lo que no me cierra es que no haya habido cerca aunque algún salame aislado con una AK disparando a los helicópteros. 0 resistencia. Me paece muy raro.
Entiendo perfectamente que no haya resistencia de los sistemas AA ya que como alguno escribió en el foro estaban localizados a la vista de todos más pensando en la propaganda interna que en un ambiente operativo complejo.
Pero en otros casos esta misma doctrina por lo menos encontró alguna tipo de resistencia de los "chicos malos", acá excepto los cubanos parecería que el resto desapareció ante el primer estruendo de explosiones..
Ahora si respondiendo a lo resaltado.
Tu observación corrobora lo que explico en el post anterior. Que no haya habido
"ni un salame con una AK" ; es la confirmación empírica de la
ausencia de ethos.
Solo pensémoslo profundamente, separemos la “inacción táctica” y profundicemos en las causas estratégicas que la originan.
Ese "
salame aislado" no nace en el vacío, como mencioné más arriba. Es el producto final; el quiebre de una cadena.
Imaginemos los eslabones de la misma:
1er eslabón:
voluntad individual (el coraje o fanatismo para actuar).
2do eslabón
: cohesión de pequeña unidad (la confianza en que el compañero de al lado hará lo mismo, o al menos no lo delatará).
4to eslabón:
legitimidad percibida (creer que vale la pena morir por esa causa, por ese líder, por esa patria).
5to eslabón:
expectativa de apoyo (creer que tu acción, por aislada que sea, es parte de algo más grande y será reconocida o aprovechada).
Si los eslabones de esta cadena, al menos uno se rompe, la fortaleza estructural de la misma colapsa por completo. Eso es exactamente lo que hemos visto en Venezuela hace un par de días.
Pero desde la perspectiva histórica, en Venezuela, esa cadena se rompió hace años a nivel societal, y las FAN son un reflejo fiel de ello.
Toda
voluntad de lucha se erosiona cuando la lealtad al régimen es transaccional (por prebendas/beneficios) y no ideológica. Con un Estado colapsado, disfuncional y fallido como el Venezolano, la lealtad primaria se traslada a la supervivencia del clan o de uno mismo.
La
cohesión se desintegra en un ambiente de vigilancia mutua, corrupción y desconfianza institucional. Todos entendemos que un ejército donde los ascensos y las asignaciones dependen de la lealtad política y no de la competencia, la iniciativa táctica se convierte en un riesgo dificil de manejar, porque esta fundamentada en la incompetencia en vez de la virtud competente.
La
legitimidad del régimen como causa por la que morir se evaporó para la mayoría. El 'chavismo' como ideología movilizadora murió hace tiempo, se convirtió en una máquina de control social que usó el miedo y el terror y reparto de beneficios.
La
expectativa de apoyo desaparece cuando se ve que el alto mando está más preocupado por la política interna que por la defensa, y cuando la sociedad de la que provienen esos soldados ya "exportó" su conflicto y no espera una resistencia heroica, sino simplemente sobrevivir.
Los "chicos malos" que resistirán en otros escenarios (ya sean insurgentes, fanáticos o milicias revolucionarias) suelen tener, al menos, dos de esos cuatro elementos muy sólidos. En Venezuela, el régimen había pulverizado los cuatro a nivel societal. Los cubanos, en cambio, probablemente sí los tengan (cohesión de cuerpo expedicionario, lealtad ideológica a su misión, expectativa de apoyo de su Estado). Por eso fueron un hueso duro de roer y tuvieron que ser eliminados de manera específica.
Así que no estimado, no es "raro". Es la lógica consecuencia de un proceso de descomposición nacional. El ejército no encontró resistencia porque, en gran medida, ya no existía como organismo con voluntad propia. Era una estructura hueca. El primer estruendo de bombas no los derrotó; solo hizo audible el
silencio que ya había en su interior.
Y muy en el fondo, interiorizado en nuestro razonamiento, todos sabíamos que esto iba a suceder.
Es la verdad psicológica y colectiva que subyace a todo el análisis técnico, doctrinario y social.
Los sucesos corroboran la verdad estructural que llevamos viendo durante décadas desarrollarse en cámara lenta
La guerra es un todo, jamás olvidemos esto.
Y en este caso fue..
La certeza de la asimetría: la confrontación de un sistema complejo e integrado en contra de un catálogo de sistemas aislados, solo había un resultado posible.
La certeza de la descomposición: un ejército no puede ser la excepción virtuosa en medio de la diaspora, el colapso institucional y la retórica ideológica.
La certeza del guión: el comprender y entender, el ver la aplicación real de las doctrinas de guerra de la 1era potencia del mundo durante todos estos años, es como estar leyendo el primer párrafo de un capítulo cuyo final ya conocíamos.
La certeza del vacío: la constatación de la retórica revolucionaria derrumbándose como castillo de naipes discursivo y construido sobre el vacío de un
ethos nacional venezolano erosionado.
La sociedad venezolana había externalizado su conflicto, y el ejército, inevitablemente, había externalizado -o simplemente perdido- su razón de ser combatiente.
Los pocos que entendemos de esto, no nos hemos sorprendido del resultado, simplemente la realidad validó lo que ya sabíamos en un plano más académico.
La guerra es un todo, no solo no es un duelo de sistemas complejos, ni la lucha de mentalidades distintas. Es un todo. Un fenómeno total que consume y transforma todo lo que toca y que nos hace humanos: almas, tiempo, espacio, verdad y moral.
Creo que lo que más nos impacta, es que, lo que antes veíamos por tv o estudiabamos en libros y revistas, finalmente haya llegado a Sudamérica.
Se rompió la "inocencia estratégica", ahora somos el espacio geográfico donde se realizó la operación de guerra aérea más avanzada del planeta contra un Estado soberano.
Nos toca prepararnos, por que a partir de ahora no se trata de elegir bandos. Estamos entrando en una era de selección por capacidades nacionales, no por discursos.
Los países que no tengan el control de su espacio aéreo, no tengan logística sostenible, no tengan mando y control creíble, no tengan la necesaria cohesión social y la capacidad de construir poder nacional , no eligen bando. Serán absorbidos por la dinámica del que sí los tiene.
Debemos prepararnos, teniendo claro que lo militar es solo un engranaje más dentro del complejo sistema nacional que debemos construir si queremos dejar de ser escenario y empezar a ser actor.
Saludos