Por segunda vez en lo que va del año, bombarderos Tu-22M3 armados con misiles de crucero y escoltados por cazas realizaron patrullas aéreas en el Mar Báltico por dos días consecutivos, registrándose períodos en las que donde fueron vigilados de cerca por aeronaves de combate desplegadas por la OTAN. Acorde a la información disponible, las misiones realizadas por los activos de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas tuvieron lugar entre los días 20 y 21 de abril, siendo interceptados en la primera fecha por cazas Gripen de la Fuerza Aérea de Suecia, mientras que en la segunda fueron seguidas por sus pares de Francia y Rumania desplegados en Lituania.
Profundizando en detalles, ha de mencionarse que fuentes de inteligencia abierta (OSINT) notaron que los bombarderos rusos estaban armados con misiles de crucero supersónicos Kh-22N/Kh-32, aunque se trataría de variantes inertes que normalmente se utilizan para misiones de entrenamiento. Este detalle se desprende del hecho de que los misiles en cuestión están marcados con una serie de bandas negras en torno a la ojiva, lo que en ocasiones anteriores se registró como señal de que no se trataba de armas listas para el combate.

Por otro lado, cabe mencionar que durante la intercepción realizada por los cazas suecos durante la primer fecha citada, se habrían registrado y vigilado al menos a dos bombarderos Tu-22M3 de las Fuerzas Aeroespaciales; aunque en las imágenes publicadas en canales oficiales sólo se pudo observar a uno de ellos. Dicho material permitía ver con claridad que el mencionado misil era portado bajo la parte central de la aeronave, y no en sus alas como había ocurrido en casos previos, siendo un ejemplo de ello la patrulla llevada a cabo en noviembre del año pasado. Detrás del mismo, se observa al caza Su-30SM2 que le brindaba escolta.
Al respecto de los vuelos realizados por los bombarderos rusos Tu-22M3, la cartera de defensa rusa señaló que estos no respondían a ninguna amenaza en particular ni buscaban enviar un mensaje en concreto, sino que se trataba de misiones programadas previamente. Citando un fragmento del comunicado: “Aeronaves de largo alcance regularmente realizan patrullas sobre aguas neutrales del Ártico, del Atlántico Norte, el Océano Pacífico, el Mar Negro y el Mar Báltico. Todos los vuelos realizados por las Fuerzas Aeroespaciales Rusas son llevados a cabo estrictamente de acuerdo con la reglamentación internacional.”
Realizando un breve repaso de antecedentes, en relación a lo mencionado en líneas iniciales, cabe recordar que los cazas Gripen de la Fuerza Aérea de Suecia ya habían interceptado bombarderos rusos Tu-22M3 y su escolta de cazas en enero del año actualmente en curso. Tal y como reportamos en aquel entonces, ello también respondió a vuelos programados que se desarrollaron sin mayores incidentes o maniobras peligrosas que generaran alertas en cualquiera de las partes, lo que refleja que se trata de un hecho frecuente en el flanco oriental de la OTAN.
Además, los F-16 rumanos desplegados en Lituania como parte de la misión de Vigilancia Aérea del Báltico de la OTAN también habían participado de la reciente intercepción de un avión Il-20 sobre el Mar Báltico, de lo cuál participaron cazas F-16 enviados desde Polonia y que también se desarrolló sin mayores problemas mas allá de que la aeronave rusa no había prendido su transpondedor ni detallado su plan de vuelo. Semanas atrás, fueron los cazas F-16AM de la Fuerza Aérea de Portugal aquellos que fueron desplegados desde su base en Estonia para vigilar el transito de una aeronave rusa, tratándose específicamente de un avión de transporte Il-76.
*Créditos de las imágenes: Ministerio de Defensa ruso – Fuerza Aérea de Suecia
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