El portaaviones de la Real Armada Británica HMS Queen Elizabeth inició finalmente pruebas de mar después de meses en dique en el Firth of Forth, marcando un nuevo hito dentro de su ciclo de mantenimiento y modernización. La salida del buque desde Rosyth confirma el avance de los trabajos planificados y el inicio de una fase clave de evaluaciones operativas antes de su retorno pleno al servicio.
La compañía Babcock, responsable de las tareas en el astillero de Rosyth, destacó el momento como un logro relevante en términos de ingeniería naval. En un comunicado, la empresa señaló: “Un espectáculo inspirador en Rosyth: excelencia en ingeniería que respalda un activo nacional vital”, y añadió que la partida del buque representa “un hito orgulloso entregado por nuestro equipo”.

En los días previos a la zarpada, se establecieron restricciones temporales en el espacio aéreo sobre el Firth of Forth, particularmente en las proximidades del norte de Queensferry, donde se prohibió el vuelo de aeronaves no tripuladas por debajo de los 1.400 pies entre el 19 y el 24 de abril. Esta medida anticipó los preparativos para la salida del portaaviones, que se encontraba en un dique seco desde agosto de 2025 como parte de un programa de mantenimiento planificado.
El HMS Queen Elizabeth, buque líder de la clase Queen Elizabeth de la Armada Real del Reino Unido (Royal Navy), es uno de los mayores buques de guerra construidos por el país. Con un desplazamiento de aproximadamente 80.600 toneladas y una eslora de 284 metros, el portaaviones está diseñado para proyectar poder aéreo a escala global, operando con aeronaves como los cazas F-35B Lightning II y helicópteros Merlin, Wildcat y Apache.
El mantenimiento realizado forma parte del ciclo de vida rutinario del buque e incluyó inspecciones estructurales, mejoras tecnológicas y actividades de certificación que requieren que la embarcación permanezca fuera del agua. Entre sus sistemas principales, el portaaviones cuenta con radares como el S1850M de largo alcance y el Artisan 3D, además de sistemas de defensa cercana Phalanx y cañones de 30 mm, lo que le permite operar como núcleo de un Grupo de Ataque de Portaaviones del Reino Unido.

Este proceso se enmarca en una serie de trabajos más amplios iniciados en 2025, cuando el buque fue sometido a su primera gran modernización desde su incorporación a la flota. Durante esa etapa, se llevaron a cabo mejoras significativas en el sistema de propulsión y en los controles de navegación, junto con un programa intensivo de entrenamiento para su tripulación. “Logramos una enorme cantidad de trabajo durante 2025. La mejora del sistema de propulsión es el elemento más destacado, junto a muchos otros proyectos técnicos realizados en cooperación con la industria”, explicó la capitana Claire Thompson, comandante del HMS Queen Elizabeth.
El historial reciente del portaaviones muestra una secuencia continua de mantenimiento y evaluaciones, como las realizadas en 2024 tras trabajos en sus líneas de eje, que incluyeron exigentes pruebas de mar antes de su regreso a Portsmouth. Con esta nueva salida al mar, el HMS Queen Elizabeth avanza hacia la validación final de sus capacidades tras meses de trabajos, en un contexto en el que el Reino Unido busca mantener la operatividad de su principal activo de proyección naval.
*Imágenes obtenidas de Babcock.
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