Imágenes viralizadas en redes sociales permitieron confirmar lo que hasta hace unos días eran meras especulaciones: luego de una ataque de drones ucranianos en la base aérea Soltsy-2, al menos un bombardero Tupolev Tu-22M3 ruso resultó destruido.

Las primeras imágenes donde se apreciaban densas columnas de humo comenzaron a circular hace unos días, situación que abrió interrogantes respecto a su origen. Con el paso de las horas, fuentes pro-ucranianas informaban sobre un ataque con drones en la base aérea Soltsy-2, óblast de Nóvgorod. Llamativamente, el mencionado aeródromo de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia se encuentra a cientos de kilómetros de la frontera ucraniana, por lo que se elevaron diversas interrogantes respecto al tipo de drone utilizado para la incursión.

Con el paso de las horas, fue el mismo Ministerio de Defensa ruso el que confirmó el ataque al informar que “…Alrededor de las 10:00 hora de Moscú de hoy (19 de agosto), el régimen de Kiev llevó a cabo un ataque terrorista utilizando un UAV tipo helicóptero contra un aeródromo militar en la región de Nóvgorod. El UAV fue detectado por el puesto de observación del aeródromo y recibió disparos de armas ligeras. Como consecuencia del ataque terrorista, se declaró un incendio en el aparcamiento del aeródromo, que fue extinguido rápidamente por los equipos de extinción de incendios. Un avión resultó dañado; no hubo víctimas como consecuencia del acto terrorista (sic)…”.

Tal como ha sucedido en otras ocasiones, los reportes oficiales rusos resultaron parcialmente desmentidos en lo que hace a las pérdidas materiales, principalmente por la viralización de imágenes y videos en redes sociales como Telegram. Analistas de fuentes abiertas destacaron que, en esta ocasión, la publicación del Tu-22M3 envuelto en llamas fue más que oportuna, ya que la confirmación vía imágenes satelitales se vio imposibilitada por la presencia de una capa de nubes sobre la base aérea Soltsy-2 e inmediaciones.

Pese a que Ucrania ya había ejecutado previamente ataques con drones en algunas de las bases aéreas que alojan la fuerza de bombarderos rusos, esta es la primera vez que reportes oficiales confirman que el raid fue realizado exitosamente con al menos un vehículo aéreo no tripulado del tipo “quadcopter”, rememorando parcialmente el incidente con un avión de alerta temprana A-50 en Bielorrusia.

Esto último no es un detalle menor ya que este tipo de drones cuentan con un alcance muy limitado, lo que lleva a especular que la incursión o posterior destrucción del Tu-22M3 fue en manos de algún elemento de operaciones especiales ucraniano que ha logrado infiltrarse en la profundidad del territorio ruso a los fines de ejecutar un golpe de mano de muy alto perfil y contra un medio cuya supresión y/o destrucción es de alta prioridad para las Fuerzas Armadas ucranianas.

Vale recordar que los bombarderos Tu-22M3, Tu-160 y Tu-95 en sus diversas variantes han sido la punta de lanza rusa a la hora de realizar ataques en la profundidad del territorio ucraniano, principalmente contra infraestructura crítica que derivó en un fuerte llamado de asistencia internacional por parte de Kyiv.

Tal como hemos abordado en otras notas, el desarrollo y capacidades de estos drones siguen ganando relevancia, ya que son una amenaza certera y muy compleja de contrarrestar, incluso para países con disponibilidad de medios y tecnologías acordes.

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1 COMENTARIO

  1. La larga mano de la OTAN/EEUU. Atacan bases rusas y se las facturan a los ucranianos. El tema es que al hacer este tipo de cosas, se sacan el talonario completo para una rifa por un brutal ataque de misiles en algún blanco estratégico en Ucrania. El premio está asegurado.

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