17 de mayo de 1982. La situación meteorológica no mejoraba, ya que la neblina y la tempestad de nieve impedían las operaciones aéreas. Así también lo reconoció el Ministerio de Defensa británico, afirmando que dos helicópteros tuvieron que precipitarse a tierra en las Islas Georgias del Sur debido a la tormenta. 

Los medios de comunicación británicos informaron de un supuesto ataque de la aviación argentina al portaviones HMS “Hermes”, aunque dos Sea Harrier atacaron con bombas de explosión aérea a las posiciones de la 3° Batería del Grupo 1 AAe en la BAM Malvinas, y otros dos a la BAM Cóndor en vuelo rasante, operación en la cual una de las aeronaves enemigas quedó averiada gracias al accionar de la artillería antiaérea. 

Sea Harrier en Malvinas. Fotografía de Terence Laheney

Aquel 17 de mayo, Argentina se dedicó a ejecutar operaciones aéreas rutinarias de exploración y reconocimiento cercano y de transporte de material, a cargo de dos C-130, un MK-62, un TS-60, un DHC-6, dos IA-58, un B-707 y cuatro F-27. Mientras tanto, el Bell-212 matrícula H-83 despegó hacia Puerto Argentino para cumplir una evacuación sanitaria.  

Reino Unido tenía previsto operaciones de reconocimiento de largo alcance, para lo cual transfirieron dos helicópteros Sea King (ZA-290 y ZA-292) desde el HMS Hermes al HMS Invincible. Junto a la fragata Broadsword, el Invincible se dirigió hacia el oeste en total oscuridad para luego invertir su rumbo, con el objetivo de infiltrar fuerzas especiales en el continente, aunque no existió explicación oficial de la operación. Durante la mañana del 18, uno de los Sea King se accidentaría al aterrizar en el sur de Chile como maniobra de último minuto, aeronave que luego fue incendiada deliberadamente por la tripulación. 

Durante la jornada del 17, los destructores ARA Bouchard y ARA Piedrabuena permanecieron fondeados sin novedad a lo largo de todo el día. En tierra, las unidades de Infantería de Marina argentinas continuaron con sus patrullas hasta el amanecer, replegándose a sus posiciones iniciales para continuar con los ejercicios programados y participando en los actos previstos para el Día de la Armada Argentina.

En la mar, el submarino HMS Splendid, tras evaluar durante algunas horas algunos contactos sospechosos, estos se clasificaron como actividad marina. Se desplazó fuera del área del punto dato asignado para las operaciones del portaaviones y dentro de una zona, o algo, clasificado

En la flota, faltaban 5 minutos para las tres de la tarde y el HMS Invencible y HMS Broadsword se separaban del grupo principal poniendo máxima velocidad para posicionarse en un punto al Sur de las islas, con la intención de lanzar desde allí el Sea King ZA290 con el equipo 6 Troop del squadron B del SAS. Cerca del punto establecido para el lanzamiento, durante la mañana, el 2AS-24 pasaría cerca de él.

HMS Invincible

Frente diplomático: la propuesta británica

Las discusiones a nivel internacional en torno a la guerra en Malvinas no cesaron, y los Cancilleres de la Comunidad Económica Europea acordaron prorrogar las sanciones económicas impuestas a la Argentina por una semana más. Italia e Irlanda se oponían firmemente a las mismas, mientras que Estados Unidos reiteraba que había que llegar a una solución pacífica de la crisis inmediatamente. Mientras tanto, Perú afirmó que debía ayudar “ya mismo” a la Argentina con el envío de aviones, buques de guerra y helicópteros. 

Por otro lado, el Reino Unido elaboró y presentó ante Naciones Unidas una propuesta para una solución negociada del conflicto, tratándose del primer documento formal presentado en forma directa por el gobierno británico. Por la tarde, el documento fue entregado al delegado argentino por parte del Secretario General, el cual reflejaba la posición oficial del Reino Unido y detallaba que “difícilmente” esta postura podía ser modificada. 

La propuesta del Reino Unido se enmarcaba en el artículo 73 de la Carta de Naciones Unidas sobre territorios no autónomos (en alusión a la conducción hacia un gobierno propio), y también destacaba que ambas naciones debían comprometerse a iniciar las negociaciones bajo los auspicios del Secretario General, que debían terminarse el 31 de diciembre de 1982 como fecha final (aunque se esperaba encontrar una solución mucho antes). Para la Argentina aceptar tal propuesta era casi imposible, ya que, entre otras cuestiones, motivaba a que la administración británica de las Islas fuese prácticamente reintroducida y definitivamente establecida. 

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