Un submarino nuclear para Sudamérica

¿Puede un submarino nuclear cambiar las reglas del juego en la región?

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Brasil ya se embarcó en la construcción de cinco submarinos nuevos de desarrollo nacional con la cooperación de Francia, bajo el nombre de Proyecto PROSUB, de los cuáles cuatro son submarinos convencionales diésel/eléctricos y uno es de propulsión nuclear, el primer submarino de estas características en toda la región.

La estrella de la flota de submarinos se denominará «Álvaro Alberto» y se espera esté finalizado para el 2029 – 2030.

Cuando el proyecto PROSUB se encuentre finalizado, y el submarino nuclear sea botado y puesto en servicio, el país se convertirá en el único a nivel regional, en poseer un submarino nuclear de ataque de uso disuasivo, sin olvidarnos de los cuatro nuevos submarinos convencionales que se irán sumando, (el primero fue botado recientemente bajo el nombre Riachuelo” S-40), además de las cuatro unidades de la Clase 209 que ya posee en servicio dentro de su flota.

Ante dicho panorama, el resto de los países latinos se encuentran en una situación desventajosa en lo que se refiere a las capacidades submarinas.

Para comenzar, Brasil es el único país a nivel regional que cuenta con la capacidad de poder desarrollar una industria naval propia y sustancial, y que por consiguiente, es el único que se encuentra desarrollando un proyecto de semejante envergadura. El resto de los países latinos, o ejerce poca influencia en este campo o la misma es completamente irrelevante.

Tomemos por ejemplo el caso uruguayo que no posee ningún submarino dentro de su Armada, o aquellos que sí poseen como Perú, Chile, Argentina, Ecuador, Venezuela y Colombia, que en muchos casos, poseen submarinos con más de 40 años de servicio dentro de sus respectivas fuerzas.

Entonces, si analizamos el contexto regional, ¿qué problemáticas podría surgir de la puesta en servicio de un submarino nuclear en una región que carece de dicha tecnología y que a su vez, en muchos casos, o no poseen influencia submarina o la misma pende de un hilo, como lo es el caso Argentino?.

Siendo más específicos, ¿puede un submarino nuclear cambiar las reglas del juego en la región? ¿puede generar un efecto contagio, y lograr que el resto de los países quiera ponerse a nivel?

Por su parte, la Armada uruguaya alegó que la falta de submarinos en su Armada se debe a la falta de fondos, y por consecuencia, la necesidad de priorizar el despliegue de unidades de superficie y aeronavales para proteger la soberanía marítima con los recursos disponibles, sin negar la necesidad de poseer una capacidad submarina propia, pero asegurando que por el momento esa capacidad continuará inexistente.

Por otro lado, tenemos a Perú quién posee seis unidades en servicio, le sigue Colombia con cuatro unidades modernizadas en el 2010 y Chile también con cuatro. En el caso venezolano, su Comando de la fuerza de submarinos está integrada por dos unidades, de las cuales una se encuentra actualmente en un astillero sometido a un proceso de modernización pero sin fecha de finalización, aún. A su vez, se discutió la posibilidad de adquirir nuevos, pero sin confirmaciones.

Y por último, nos topamos con el caso Argentino, que por primera vez, no posee submarinos operando.

Ya todos sabemos cuál fue el destino del ARA San Juan, y no quiero ahondar ahí, pero muchos también estarán al tanto del estado de los otros dos submarinos que la fuerza alega poseer en servicio. El ARA Salta y el ARA Santa Cruz. En mi artículo el Comando de la Fuerza de Submarinos que no tiene submarinos operando profundizó sobre la capacidad submarina de la Argentina y el panorama no es nada alentador.

Por consiguiente, nos encontramos frente a una indiscutible potencia regional que continúa, a paso fuerte, apostando en materia de Defensa y creando oportunidades de desarrollo que no solo benefician a la Defensa de su país sino que crea empleo y desarrollo tecnológico, posicionándo un game-changer en la región y un incógnito en la esfera internacional, puesto que nadie sabe hasta dónde llevará Brasil su capacidad submarina nuclear, una vez que tenga al submarino Álvaro Alberto en servicio.

Contestando a mi primer pregunta, la respuesta es sin dudas si. La puesta en servicio del submarino con propulsión nuclear brasileño seguramente será un game- changer para la región y el mundo, puesto que un submarino nuclear de dichas características,  posee una mayor autonomía que le permite estar sumergido por varios meses con menor posibilidad de ser detectado, y como consecuencia, trasladarse a distancias mayores. Podrá moverse a grandes distancias, permanecer sumergido por largos períodos e incluso, si así lo desease, atacar o amenazar con atacar desde cualquier lugar donde quiera posicionarse. Recordemos que es un recurso, que solo las grandes potencias poseen. Y Brasil pronto será una de ellos.

La factibilidad industrial y tecnológica de poseer un SSN nativo también deja intuir otro factor fundamental a nivel doctrinario y prospectivo. Su futura capacidad de «golpear donde sea» podrá ser acompañada a un «como sea». No podemos asegurar ni tampoco descartar que la fabricación de un SSN pueda ser un preludio al pensamiento de vectores militares con posibilidad de lanzar armamento de crucero o incluso, ser la base para generar uno de los sistemas necesarios para abarcar la triada del poder máximo disuasorio. Esto ultimo deberá ser motivo de análisis dentro de los ámbitos civiles y castrenses de los países vecinos al Brasil.

Por otro lado, los grandes beneficios industriales de manejar una tecnologia semejante tendrán un fuerte impacto en otros ámbitos institucionales brasileros, generando a su vez un reforzamiento de la esfera castrense dentro de su estructura económica. El complejo instalado en el Puerto de Itaguaí empujaran el desarrollo tecnológico del gigante sudamericano de la mano de una industria de defensa que comienza a ubicarse con comodidad dentro de otras actividades del pais. Tanto el PROSUB como la fabricación del sistema Gripen en su territorio, con la transferencia tecnológica que esto supone, elevan el estatus de Brasil en la región otorgándole no solamente prestigio, sino una marcada diferencia de poder blando y duro en relación a sus vecinos.

Indagando en mi segunda incógnita, me inclino por el no. Ningún mandatario de la región manifestó preocupación o incluso ambición por fortalecer su fuerza de submarinos en el futuro próximo.

Probablemente se deba, a una simulada indiferencia.

6 COMENTARIOS

  1. Lo interesante es que los brasileros los hacen en Brasil, con mano de obra brasilera, con transferencia tecnológica. Nosotros, compramos buques patrulleros, uno usado, otros hechos en Francia por franceses, sin transferencia tecnológica o algún sistema de off set. Las diferencias están a la vista. Estos tipos sí saben comprar.

  2. Saudações aos irmãos argentinos e demais leitores, devo dizer-lhes que as coisas não estão tão boas como o artigo a cima faz parecer, o BRASIL tem muitos projetos mas nenhuma certeza que irá concluí-los, a industria naval passa por crises, a Embraer esta sendo vendida aos EUA o orçamento das forças armadas é quase todo para pagar os militares . Em fim o BRASIL não tem certeza alguma se poderá terminar esses projetos !

  3. A verdade é que se trata de um grande programa. Embora alguns brasileiros contestem, alguns pessimistas por natureza ou com pouca ou nenhuma informação, não há nada similar na AL. Se considerarmos os programas Gripen NG, Corvetas Tamandaré, Guarani e, futuramente, o PROSUPER, com todas as dificuldades, não há precedentes na história do país.

  4. Olá, César Pereira! Não estamos com problemas no projeto PROSUB. Atrasos são normais e tudo está caminhando-se muito bem. A nossa Amazônia Azul, necessita de uma nave como SSN. Há muita coisa para ser protegida. Os custos com aposentadorias dos militares realmente compromete e muito orçamento.
    Esperamos uma América do Sul forte. E queremos contribuir para isso.

  5. Brasil es un ejemplo en lo que se refiere a planificación estratégica de largo plazo para su industria de la defensa. Nosotros abandonamos cada uno de los grandes proyectos que teníamos en marcha: Condor II, TR-1700 en Domeq García, TAMSE con su familia TAM, La famila MEKO, PUCARÁ y pegó en el poste el PAMPA aunque solo está en coma y con pronóstico reservado. Nuestra dirigencia política es incapaz de pensar en términos de planeamiento estratégico puesto que su preocupación apenas llega a las próximas elecciones y la industria de la defensa requiere sostener políticas durante décadas para cumplir con sus objetivos. Brasil podrá cambiar de partido político, enjuiciar a unos y darle el gobierno a nuevas figuras pero mantiene el rumbo en forma constante. Deberíamos imitarlos.

  6. Excelente artículo Jennifer, muy completo, como siempre. Es importante que un periodista también sea a su vez analista geopolítico en estos temas, por que puede generar preguntas que pueden ser respondidas desde distintos ángulos de visión y por lo tanto generar discusiones muy ricas. Tus preguntas son muy buenas y nos dejan rasacándonos la cabeza. No había leído éste artículo en realidad. Hay muy poco que agregar a tu amplia y a su vez precisa información. Con respecto a tu segunda pregunta creo sinceramente que la aparente indiferencia es un problema presupuestario. Ninguna nación sudamericana (excepto Brasil) posee recursos suficientes para encarar y llevar a buen término un proyect semejante. Eran otros tiempos, claro, pero el proyecto argentino TR-1700 contemplaba también 4 submarinos construidos en astilleros argentinos y ya sabemos cómo terminó. Es que adquirir y mantener submarinos no convencionales (incluso con AIP) resulta tremendamente oneroso y muy pocos pueden disponer de ellos, menos fabricar uno nuclear. Quizá Brasil encuentre la forma de realizar el proyecto del quinto buque; pero me temo que el desafío no será solamente financiero y tecnológico, sino que su mayor dificultad vendrá por el lado diplomático. EE.UU no creo que vea con buenos ojos ésta iniciativa. Si aún no se ha pronunciado al respecto es porque todavía es «iniciativa». Los problemas empezarán cuando empiece a concretarse. No creo que EE.UU permita que en Sudamérica se puedan realizar submarinos nucleares «compactos». Más allá de las capacidades que pueda otorgarle a la marina brasileña, podría convertir a Brasil en una potencia industrial semi autónoma? capaz de fabricar submarinos a terceros y ese es un negocio que los norteamericanos no van a dejar entrar a Brasil. Saludos.

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