Imagen cortesía de UAWire

Las Fuerzas Armadas de Rusia no comprarán los nuevos tanques Armata, debido a su alto costo, lamentó el viceprimer ministro ruso Yury Borisov el pasado lunes.

Agregó asimismo, que el tanque T-72 que ya está en el armamento, es mucho más atractivo para los militares, tanto su técnica como financieramente.

El tanque de Armata tiene la letra “O”, lo que significa que es un prototipo. Cuando se fabrican tales prototipos, implica que esto no se hace por interés técnico, sino para ocuparse de algunas tareas específicas, explica Alexey Leonkov, experto de la revista Arsenal de la Patria.

“No tiene sentido crear equipos costosos si no se prevén tareas de combate que solo estos modelos serían capaces de realizar. La cantidad de unidades que se deben producir y cuántas será adquirida por el Ministerio de Defensa, se basa en estas tareas. Cuando hay modelos que superan con creces los tipos de armamento existentes, siempre surge la pregunta: ¿por qué necesitamos tantos tanques si los modelos existentes son más que capaces de llevar a cabo todas las asignaciones militares imaginables?”; pregunta el experto Alexey.

El Armata es un avance técnico que lo sitúa una generación más arriba que todos los modelos de tanques existentes, no solo en Rusia, sino en el mundo. Por esta razón, simplemente no tiene competidores dignos en el campo de batalla.

“Ningún país de la OTAN tiene un tanque construido de acuerdo con un esquema modular. Incluso los desarrollos más recientes en los países occidentales se basan en el esquema clásico, es decir, la tripulación se sienta en la torreta giratoria. Este esquema no ha cambiado desde la Segunda Guerra Mundial, por lo que todo lo que los ingenieros de la OTAN llaman “nuevos” tanques en realidad no son más que una modernización del antiguo diseño”, afirma el experto.

Sin embargo, el concepto revolucionario de Armata lleva a un gasto operativo revolucionario, enfatiza Leonkov. La pregunta pertinente aquí es qué tan efectiva es la inversión de fondos, especialmente a la luz del presupuesto forzado.

Existe otra razón por la cual el Ministerio de Defensa será reacio a comprar Armata: el factor humano. Mientras que la generación anterior de tanques podía ser conducida por reclutas que habían recibido entrenamiento preliminar, la tripulación de alta tecnología de Armata deberá estar compuesta por profesionales, contratistas con mucha experiencia operando tales equipos.

Sería inútil construir 1000 Armatas, porque no habrá suficientes operadores de tanques para ellos“, afirma el experto.

“Actualmente no hay ningún lugar para obtener tales comandantes y otros miembros de la tripulación para el Armata, ya que el tanque en sí, acaba de llegar. Se necesitarán varios años antes de que haya suficientes soldados que sepan conducir esta máquina. Es poco probable que las Fuerzas Armadas necesiten más de un centenar de esas máquinas”, concluye Leonkov.

 

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