Se cansaron de decir desde hace tiempo que Ucrania hace rato que se está quedando sin soldados y vemos con los pocos que le quedan que le sigue disputando terreno y en algún caso se los está ganando.
Una cosa no quita la otra.
Ucrania hace rato que ha perdido algo más grave que soldados: ha perdido población.
Todos los datos disponibles hablan de un catastrófico colapso demográfico.
Obviamente, eso repercute en la cantidad y calidad de tropa. En un sentido más amplio, repercute en el funcionamiento de toda la economía. Más grabe aún, impacta en la misma existencia de la sociedad (incluyendo economía, política, cultura, etc.).
Los números más conservadores hablan de una reducción de, cuanto menos, ocho millones de personas. Eso equivale, aproximadamente, a un 25% de la población. La mayor reducción se observaría en el colectivo de entre 18 y 38 años. Se podría hablar perfectamente de una generación perdida.
Aproximadamente uno de cada cuatro habitantes. Esto indica que prácticamente todas las familias están en mayor o menor medida afectadas.
También hay indicadores extremadamente negativos en cuanto a la tasa de natalidad (que ya era negativa antes de la Guerra). Acumulada por cuatro años, representaría otra generación perdida.
Luego, lo que se observa en el campo de batalla es multicausal. No se puede explicar por un único factor. De por sí, una guerra tiene, cuanto menos, dos partes. Ambas pierden algo.
Claramente, hablar sólo de los costos demográficos ucranianos no son condición suficiente para explicar lo que pasa en el campo de batalla. Pero, aunque no sea una condición suficiente para explicar nada ¿es condición necesaria para explicar algo? probablemente si.