La Fuerza Aérea Polaca evalúa los modelos A400M, A330 MRTT+, KC-390 y Super Tucano ante un escenario de guerra con Rusia
28/12/2025
La Fuerza Aérea Polaca atraviesa una fase de redefinición profunda de sus capacidades, impulsada por el deterioro estructural del entorno de seguridad europeo tras la invasión rusa de Ucrania y por la necesidad de cerrar brechas críticas en transporte, apoyo y persistencia aérea.
En ese marco, Varsovia analiza soluciones que van desde plataformas europeas consolidadas como el
Airbus A400M y el A330 MRTT+, hasta opciones brasileñas como el
KC-390 Millennium y el
A-29 Super Tucano, en un proceso que excede el recambio de flotas y apunta a una reconstrucción integral de su arquitectura aérea para escenarios de guerra de alta intensidad.
Mas allá del reemplazo de ciertas aeronaves,
el debate en Polonia se centra en cómo sostener operaciones aéreas prolongadas frente a un adversario par, con líneas logísticas bajo presión y un alto grado de incertidumbre política. Persistencia operativa, resiliencia logística y soberanía en capacidades clave se han convertido en ejes tan relevantes como la superioridad aérea clásica.
Las definiciones más claras emergen de las entrevistas concedidas al medio especializado
Defence24, que se ha consolidado como una fuente central para entender la hoja de ruta real de la Fuerza Aérea Polaca (Siły Powietrzne). Allí, el general de división piloto
Ireneusz Nowak, junto a oficiales responsables de adquisiciones y desarrollo, expone sin ambigüedades que el eje ya no es solo el combate aéreo, sino la capacidad de sostenerlo en un conflicto prolongado contra un adversario par. Ese cambio de enfoque explica por qué, más allá de los cazas,
Polonia revisa con urgencia sus capacidades de transporte, reabastecimiento y apoyo aéreo.
Transporte y reabastecimiento: el corazón del desafío operativo
Uno de los puntos más reveladores de las entrevistas publicadas por
Defence24 es el l
ugar central que ocupan las capacidades de transporte aéreo y reabastecimiento en vuelo, concebidas como el soporte indispensable de una flota que combina plataformas pesadas como el
A400M con soluciones tácticas más ágiles y de menor costo operativo.
Nowak es explícito al justificar la decisión de avanzar hacia una capacidad nacional e independiente de reabastecimiento aéreo,
descartando soluciones multinacionales como el MMF de la OTAN. La razón no es técnica, sino estratégica:
“En caso de conflicto nunca se sabe si no habrá restricciones en el acceso a las aeronaves por razones políticas.”
La conclusión polaca es que en un escenario de guerra en Europa del Este, la disponibilidad política puede ser tan crítica como la técnica. De allí el interés concreto por el
Airbus A330 MRTT+ Neo, única opción
compatible con los requisitos del fondo europeo SAFE y, al mismo tiempo, una plataforma con capacidad real de proyección regional y estratégica.
Polonia proyecta
cuatro MRTT+,
dos financiados por SAFE con entregas hacia 2029–2030 y dos adicionales en la década siguiente. No se trata solo de apoyar a los F-35 o F-16 polacos, sino de posicionarse como proveedor regional de capacidades, incluyendo potencial apoyo a Ucrania en tiempos de paz, algo que el propio Nowak menciona como horizonte político-operativo.
El Airbus A330 MRTT+ tiene su cliente de lanzamiento: la Real Fuerza Aérea de Tailandia
Brasil entra en escena con sus KC-390 y Super Tucano
Desde la perspectiva latinoamericana —y particularmente brasileña— el interés polaco por plataformas de Embraer no se limita al transporte táctico con el
KC-390 Millennium, sino que se extiende a soluciones de ataque ligero y entrenamiento armado como el
Super Tucano, pensadas para escenarios de desgaste prolongado y misiones de baja a media intensidad.
Varsovia ya no piensa en “competencias” entre aviones, sino en capas de
capacidad complementarias, alineadas con los códigos operativos de la OTAN. En ese esquema, el KC-390 aparece como el candidato natural para la clase media de transporte (TCC-M), mientras que el
A400M Atlas cubre la pesada (TCC-H). Lejos de enfrentar ambos modelos, Polonia los concibe como parte de una estructura escalonada:
el KC-390 aporta rapidez, eficiencia logística y menores costos operativos, mientras que el A400M queda reservado para cargas estratégicas y despliegues de gran volumen.
Pero el punto más interesante —y menos difundido fuera de Polonia— es el razonamiento detrás del interés por aeronaves de ataque ligero y plataformas duales, no solo para misiones de entrenamiento armado o apoyo cercano, sino también como respuesta costo-efectiva frente a la proliferación de drones. Aunque el
A-29 Super Tucano no es mencionado como una decisión cerrada, el concepto operativo sí está claramente formulado: la guerra en Ucrania expuso la necesidad de sistemas persistentes, baratos y suficientemente armados para tareas que no justifican el empleo de cazas de alta gama, incluyendo misiones de vigilancia, patrulla y defensa aérea limitada contra UAS de bajo costo.
En palabras de Nowak:
"Tiene que ser una solución de entrenamiento y combate, de uso dual: cuando no está entrenando pilotos, puede emplearse en misiones de combate simples o de patrulla.”
En ese marco, plataformas como el Super Tucano comienzan a ser evaluadas también bajo una lógica
C-UAS, combinando sensores electro-ópticos, enlaces de datos y armamento ligero guiado (como el APKWS) para detección, seguimiento e interceptación de drones, con una ecuación de costos y disponibilidad muy inferior a la de un reactor de combate, pero suficiente para amenazas aéreas de baja firma y velocidad.
Embraer impulsa al A-29 Super Tucano como plataforma cazadrones (C-UAS) de bajo costo y alto rendimiento
Varsovia quiere de la industria europea algo más que proveedores
En paralelo, Polonia está enviando una señal clara a la industria europea: la soberanía industrial pesa tanto como la plataforma, ya se trate del
A400M, del
A330 MRTT+ o de programas de modernización. La experiencia con los F-16 —donde la falta de capacidad local de mantenimiento de motores fue un problema estructural— marcó un punto de inflexión.
Hoy, Varsovia exige MRO local, transferencia de tecnología y presencia industrial real. En ese marco,
Airbus Defence and Space aparece no solo como proveedor de aeronaves, sino como socio industrial de largo plazo, con implicancias directas para España, cuyo peso en estos programas es preponderante.
La
modernización de los C295, prevista entre 2028 y 2033, es tratada como una necesidad operativa y no como un simple
upgrade. Los aviones fueron el “caballo de batalla” polaco en Oriente Medio y hoy requieren actualización para seguir siendo relevantes en un teatro europeo saturado de amenazas aéreas y de superficie.
Una Fuerza Aérea pensada para la guerra larga
El mensaje de fondo que emerge de las entrevistas de
Defence24 es inequívoco: Polonia ya no diseña su Fuerza Aérea para disuadir, sino para resistir y sostener combate durante meses o años.
“Tal vez para poder mantenerse en determinadas posiciones durante muchos meses, o incluso años”, sintetiza Nowak
Ese cambio conceptual explica por qué
Varsovia prioriza transporte, reabastecimiento, alerta temprana y plataformas de bajo costo operativo, incluso antes de sumar nuevas escuadras de cazas. Las lecciones de la guerra en Ucrania subrayan la importancia de la logística aérea para mantener el esfuerzo bélico.
Para la industria de defensa de Brasil y Europa esta transformación abre una ventana concreta. Polonia no busca soluciones exóticas ni dependientes, sino plataformas probadas, interoperables y sostenibles. Justamente el terreno donde el
KC-390, el
A400M, el
Super Tucano y el A330 MRTT tienen más para ofrecer.
Polonia prioriza transporte, reabastecimiento, multiplicadores de fuerza y plataformas costoefectivas para sostener operaciones aéreas en un conflicto prolongado.
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