Las finanzas no son para cualquiera.
Exigen estudio, disciplina y muchas horas de quemarse las pestañas.
No son seductoras, no son épicas, y personalmente tampoco me apasionan.
Pero son una herramienta fundamental, al mismo nivel que la economía y la contabilidad. Invisibles cuando funcionan, implacables cuando se ignoran.
Y dicho eso, no puedo evitar sentirme profundamente optimista, ESTOY FELIZ por lo que esta sucediendo.
Lo que estamos viviendo es histórico.
No es retórica ni entusiasmo fatuo. Estamos en un punto de inflexión real.
Se abre una oportunidad concreta para nuestros países, una que no aparece con frecuencia.
Una oportunidad muy similar a la que tuvieron varias naciones del sudeste asiático cuando lograron alinear sus intereses nacionales con los intereses estratégicos de Estados Unidos. Y aqui nada tiene que ver la subordinación; ese es el lenguaje preferido de la marginalidad, pura convergencia.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. proporciona, por primera vez en décadas, un marco contextual claro.
Define prioridades, regiones, amenazas y socios.
Creo que por primera vez no estamos en la ambigüedad.
A partir de aquí, el desafío deja de ser externo y pasa a ser interno.
Dependerá de cada país —y de sus élites políticas, técnicas y estratégicas— si somos capaces de capitalizar esta confluencia de intereses para salir del subdesarrollo estructural que arrastramos desde hace generaciones.
Es cierto, no hay garantías ni cheques en blanco.
Pero sí hay una ventana.
La historia demuestra que estas ventanas no esperan.
Se aprovechan… o se cierran.
SALUDOS Y ME VOY A CELEBRAR
¡Un brindis por los chamos!
Exigen estudio, disciplina y muchas horas de quemarse las pestañas.
No son seductoras, no son épicas, y personalmente tampoco me apasionan.

Pero son una herramienta fundamental, al mismo nivel que la economía y la contabilidad. Invisibles cuando funcionan, implacables cuando se ignoran.
Y dicho eso, no puedo evitar sentirme profundamente optimista, ESTOY FELIZ por lo que esta sucediendo.
Lo que estamos viviendo es histórico.
No es retórica ni entusiasmo fatuo. Estamos en un punto de inflexión real.
Se abre una oportunidad concreta para nuestros países, una que no aparece con frecuencia.
Una oportunidad muy similar a la que tuvieron varias naciones del sudeste asiático cuando lograron alinear sus intereses nacionales con los intereses estratégicos de Estados Unidos. Y aqui nada tiene que ver la subordinación; ese es el lenguaje preferido de la marginalidad, pura convergencia.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. proporciona, por primera vez en décadas, un marco contextual claro.
Define prioridades, regiones, amenazas y socios.
Creo que por primera vez no estamos en la ambigüedad.
A partir de aquí, el desafío deja de ser externo y pasa a ser interno.
Dependerá de cada país —y de sus élites políticas, técnicas y estratégicas— si somos capaces de capitalizar esta confluencia de intereses para salir del subdesarrollo estructural que arrastramos desde hace generaciones.
Es cierto, no hay garantías ni cheques en blanco.
Pero sí hay una ventana.
La historia demuestra que estas ventanas no esperan.
Se aprovechan… o se cierran.
SALUDOS Y ME VOY A CELEBRAR
¡Un brindis por los chamos!
Saludos.

