Misiones de Paz

"49 horas en Kinshasa" Acciones heroicas de los Cascos Azules Uruguayos en la República Democrática del Congo.


http://www.espectador.com/sociedad/271362/una-historia-de-vidas-en-el-congo-49-horas-en-kinshasa



Relato del mismísimo embajador de España en la R.D. Congo, Miguel Fernández Palacios, autor del libro que relata el heroico accionar de los Uruguayos, y el coronel Ricardo Fernández de los Santos, líder de la operación.
Los Cascos Azules Uruguayos participantes de dicha operación fueron condecorados por el Reino de España.





Una vez más, demostrando ser los mejores.
 

argie

Fernet Lover
Colaborador
Se realizó la competencia de habilidades militares en Chipre

20/12/2016. Participaron ocho equipos, de los cuales dos fueron presentados por el Contingente Argentino.



Chipre – El pasado 7 de diciembre se realizó en el predio del Área Protegida de las Naciones Unidas (UNPA), la tradicional competencia de Habilidades Militares (Military Skills). Contó con la participación de ocho equipos representativos de los sectores 1, 2, 4 y del Cuartel General de la (UNPA), la Fuerza de Reserva Móvil (MFR) y la Unidad de Policía Militar de la Fuerza (FMPU).

El Contingente Argentino presentó dos equipos, integrados por militares de Argentina y Paraguay. Asimismo el personal argentino formó parte de los equipos de la MFR y FMPU.

Cada equipo estuvo integrado por siete hombres y una mujer, quienes debían completar una serie de obstáculos y pruebas de esfuerzo físico e intelectual. La competencia se realizó durante todo el día, con descansos de media hora entre cada disciplina.

La actividad comenzó a las 6 con la preparación del equipo individual, que debía ser de 12 kilos incluyendo el armamento. Consecutivamente se dio inicio a la prueba de resistencia de 4 kilómetros, donde los participantes corrieron con su equipo. Además se agregó la dificultad de trasladar un peso muerto durante los últimos 3 kilómetros.

Las otras pruebas fueron la pista de obstáculos, polígono de tiro, prueba de liderazgo, reconocimiento de las fuerzas, navegación terrestre, habilidades de manejo y respuesta ante una emergencia.

Al finalizar la competencia, el Comandante de UNFICYP, Mayor General Mohammad Humayun Kabir, entregó el primer premio al equipo de la FMPU.

Asimismo, los equipos del Sector 1 tuvieron una destacada participación demostrando el compromiso y profesionalismo que caracterizan a las Fuerzas Armadas Argentinas.












http://gacetamarinera.com.ar/se-realizo-la-competencia-de-habilidades-militares-en-chipre/

 
Última edición:

argie

Fernet Lover
Colaborador
MISIONES DE PAZ
EN CHIPRE
Intercambio de conocimientos y buenas prácticas


22/12/2016. Se reunieron los MOLO’s (Observador Militar y Oficial de Enlace) y SCAMLO’s (Oficial de Enlace Militar de Eventos Civiles del Sector) para optimizar el trabajo intersectorial de la misión.



Chipre – El día 14 de diciembre, en el Sector 1 se realizó un evento denominado “MOLO workshop”, donde el personal de MOLO’s –cuyo acrónimo significa “Military Observer and Liaison Officer” (Observador Militar y Oficial de Enlace)– y SCAMLO’s –cuyo significado es “Sector Civil Affairs Military Liaison Officer” (Oficial de Enlace Militar de Eventos Civiles del Sector)–, ambos grupos integrantes de UNFICYP, desarrollaron un intercambio de conocimientos y buenas prácticas, con el objetivo de optimizar el trabajo intersectorial de la misión que cumplen los MOLO’s y SCAMLO’s.

La función que desempeñan dichos grupos es fundamental para el mantenimiento de la paz, puesto que se basa en establecer y mantener procedimientos de enlaces sólidos y de confianza mutua con las unidades de las Fuerzas en Oposición, con la finalidad de lograr un entorno estable y desescalar la presencia militar a lo largo de la Zona de Amortiguamiento (“Buffer Zone”), resolviendo los incidentes que se pueden presentar en el nivel más bajo posible.

A las 9 comenzó el evento con el arribo al Campo Roca del personal invitado perteneciente al Cuartel General, al Sector 2 (británico) y al Sector 4 (eslovaco, húngaro y serbio), donde el Capitán de Corbeta Gabriel Alberto Rial expuso la situación y problemática diaria de los Observadores Militares y Oficiales de Enlace del Sector 1.

Luego la comitiva se dirigió hacia la Base de Patrulla 03, localizada en el área de “Kokkina Pocket”, lugar donde se presentó la reseña histórica de la zona, considerada como un ícono para la población turco chipriota; y más tarde se explicaron los incidentes existentes en el lugar.

A las 11, el grupo concurrió a la Base de Patrulla 08, donde luego de la exposición del lugar se guió a la columna de vehículos hacia la localidad abandonada de Varisha, situada en el interior de la “Buffer Zone”, transitando por el camino de montaña (“track”) utilizado habitualmente para ejecutar las patrullas dentro de la Zona de Amortiguamiento. Al llegar al lugar, en una edificación que corresponde a una iglesia donde se realizan peregrinaciones del pueblo greco chipriota, se contextualizó el escenario y los temas conflictivos que se presentan dentro del Área de Responsabilidad del Sector 1 con la población civil.

Más tarde, luego de recorrer gran parte de la “track” dentro de la “Buffer Zone”, se alcanzó la Base de Patrulla 18, donde se mostró la zona circundante de esta base y se describieron las actividades que se llevan a cabo en el lugar.

A continuación, el grupo arribó al Campo San Martín, donde el personal fue recibido por el 2º Jefe de la Fuerza de Tareas Argentina 48, Teniente Coronel Juan Pablo de la Vega, quien dio la bienvenida y compartió un almuerzo en el Casino de Oficiales del Campo.












http://gacetamarinera.com.ar/intercambio-de-conocimientos-y-buenas-practicas/
 
Ataque armado contra cascos azules de la ONU deja 14 muertos y al menos 40 heridos en el Congo
Publicado: 8 dic 2017 17:26 GMT | Última actualización: 8 dic 2017 18:05 GMT

"Fue un ataque muy grande. Sin duda, el peor de los últimos tiempos", aseguró Farhan Haq, vocero adjunto de la ONU.

https://actualidad.rt.com/actualidad/257085-ataque-armado-fuerzas-paz-onu-congo

Al menos 14 miembros de una misión de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) perdieron la vidas y unas 40 personas más resultaron heridas tras un ataque armado ocurrido este jueves por la noche en la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo.

Según ha informado AP, en el lugar se produjo un enfrentamiento entre la insurgencia de las Fuerzas Democráticas Aliadas y los integrantes de una base de la ONU situada en la ciudad de Beni. La emisora local Radio Okapi, asegura que la confrontación armada se prolongó durante cuatro horas.

Farhan Haq, vocero adjunto de la ONU, afirmó que los efectivos asesinados pertenecían principalmente al contingente de paz de Tanzania y al menos otros cinco eran soldados del Ejército congolés. "Fue un ataque muy grande. Sin duda el peor de los últimos tiempos", subrayó.

Por su parte, el secretario general adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de la ONU, Jean-Pierre Lacroix, manifestó su indignación por el siniestro e informó que los responsables aún no han sido identificados.

Esta misión de paz en el Congo, bautizada como Monusco, es la más grande y cara del mundo. Tiene como objetivo mediar entre los distintos grupos armados que luchan entre sí en esta vasta nación centroafricana rica en minerales.
 

fanatikorn

Colaborador
Una protesta grande grande en la sede de la ONU, la condena del secretario general, y listo sigamos cada uno con lo suyo.
 
  • Like
Reactions: DSV
Cnel. Fleitas fue designado coordinador de operaciones de la ONU en Colombia





Yo estuve coordinando observadores de la ONU en la dejación de armas de las Farc

El hecho de haber coordinado y ayudado a diseñar el mecanismo tripartito es la mayor lección aprendida que me llevo. Fueron en total 1.136 personas (gobierno, Farc, ONU) que trabajaron directamente en el MM&V, cerca de 500 observadores internacionales, de 19 países. Esa es la demostración de que, a partir del respeto, se construye la confianza.







El coronel uruguayo Fernando Fleitas hablando con la comunidad en el reconocimiento de la zona veredal de Caño Indio en el Catatumbo. / Fotos: Misión ONU Colombia.​





Llegué a Colombia el 25 de junio de 2016 y casi de inmediato tuve que viajar a La Habana, allí conocí a los oficiales y generales del Ejército y de la Policía de Colombia que estaban en la mesa técnica con los jefes de la guerrilla. Esa fue mi primera gran impresión del proceso. Muy diferente a mis anteriores experiencias con Naciones Unidas: en 2001 estuve en Sahara Occidental, en una misión típica de observación de dos fuerzas separadas por una zona de distensión. En 2003, en Sierra Leona, estuve en la frontera con Liberia y en la capital, trabajando en el proceso electoral. En 2011, en el Congo, comandé una unidad de ingenieros que apoyaba a la misión en la construcción de vías terciarias en un proceso de estabilización en la entrega de agua potable a hospitales y escuelas.

Yo me había preparado leyendo mucho sobre la historia del proceso de paz, sobre la geografía de Colombia, pero ese primer contacto con la mesa técnica en Cuba, construyendo los protocolos del cese al fuego y la dejación de armas, me permitió ver cómo aquellos que hasta hacía muy poco se habían enfrentado en el campo de batalla trabajaban juntos. Fue muy impresionante. Vi la voluntad de las partes, vi el coraje con el que le apostaban a la paz.

Lea: Yo estuve en la dejación del último fusil

El Mecanismo de Monitoreo y Verificación se integró en diciembre, pero antes reconocimos y delimitamos las zonas veredales. Fue un trabajo de las tres partes. En realidad, nunca me sentí en la mitad, entre el gobierno y la guerrilla. A veces hay que ponerse en el lugar del uno o del otro, otras veces hay que ponerse duro. Hace parte del trabajo porque había que buscar consenso. Esa fue una de las grandes virtudes del MM&V: la confianza que se generó y se basó en el respeto mutuo. Hubo discusiones muy duras, pero el respeto permitió solucionar controversias y problemas menores.

Para mí, este proceso tuvo cuatro hitos: el primero fue el diseño del MM&V y la creación de los procedimientos de trabajo; el segundo fue la planificación de los movimientos de las Farc desde sus posiciones hacia las zonas y puntos transitorios; el tercero fue el desplazamiento de los guerrilleros hacia esas zonas, fueron 40 días y 40 noches de trabajo sin descanso. En realidad, sin el mecanismo no hubiera podido hacerse semejante operación sin incidentes (con la geografía colombiana hubiera sido normal tener accidentes); el cuarto fue el proceso de dejación de armas.

Además de la voluntad de las partes, el éxito de todo el proceso se debe al trabajo de los observadores internacionales en el terreno que ayudaron a solucionar pequeñas diferencias, y al compromiso de la Unipep, que fue clave para brindar seguridad.



Pie de foto: Extracción de material explosivo y armas de caletas, en trabajo conjunto con miembros de las Farc.​

El reconocimiento y delimitación de las zonas ayudó mucho a la generación de confianza, fue un gran acierto. Si estamos todos juntos, si todos asumimos el mismo riesgo, si todos hacen parte del trabajo, todos asumen el mecanismo como propio y lo defienden. La ONU le apostó a que se hiciera ese trabajo conjunto. Es muy diferente a las misiones tradicionales, donde las partes están separadas. Sin duda, este proceso es único en el mundo y Naciones Unidas tomó nota del éxito operacional.

Le puede interesar: Yo estuve cuidando las armas que dejaron las Farc

El momento más difícil, sin embargo, vino después con la extracción de los depósitos ilegales: 750 caletas. Los lugares donde estaban eran inaccesibles por vías normales, tocaba transportarse en botes, a pie, a lomo de mula, en helicóptero, estábamos en áreas minadas, con presencia de otros actores. Cada caleta era una operación que requería planificación y en la que se corrían muchos riesgos. Debo destacar el trabajo de mis colegas en el terreno, porque debieron afrontar esas operaciones con muchos riesgos, a pesar de que las Fuerzas Militares y la Unipep proveían la seguridad.

El momento de mayor tensión fue en Miranda, Cauca, cuando se produjo un ataque a un equipo que estaba en la extracción de caletas, un policía fue herido. Recuerdo que fue un domingo en la mañana, fue muy duro, aunque la intervención de las Fuerzas Militares fue determinante para que la situación se controlara rápido.

Quiero recordar un momento de júbilo que viví, aunque está relacionado con el mecanismo, es más personal: dos guerrilleros integrantes del mecanismo que eran pareja quedaron embarazados y apenas les conté a mis hijos enviaron el rebozo (manta) que le tejió mi abuela al mayor de ellos para recibir al bebé. Ese niño nació hace 15 días y ya fui a visitarlo. Ese niño y muchos otros que han nacido en esos espacios territoriales representan una alegría inmensa, son un símbolo de esperanza, significan la fuerza de la vida, en lugar de la muerte.

El hecho de haber coordinado y ayudado a diseñar el mecanismo tripartito es la mayor lección aprendida que me llevo. Fueron en total 1.136 personas (gobierno, Farc, ONU) que trabajaron directamente en el MM&V, cerca de 500 observadores internacionales, de 19 países. Esa es la demostración de que, a partir del respeto, se construye la confianza.

Vea: Yo estuve el día en el que se embolataron las curules de paz

No sería justo hablar en primera persona porque cada uno de los colegas que trabajó en terreno puso su grano de arena para construir esto. El compromiso de la comunidad internacional va más allá de dejación de armas, y se ratificó con la aprobación unánime de la segunda misión.

Hubo un momento que me conmovió mucho, fue en Popayán, en una capacitación que tuvimos los integrantes del mecanismo. Casi al final hubo una misa y todos en un momento cantamos el himno nacional. Me impresionó mucho ver que todos eran colombianos y que esa lucha entre hermanos no tenía sentido. Creo que todos están cansados de la guerra y existió gran madurez de las partes para entender que la única forma de construir Colombia es en paz, que no hay otro camino.

No debe haber sido fácil para los combatientes de las Farc haber dejado sus armas. Los entiendo. Esa es una bocanada de esperanza. Todos los que hemos empuñado un arma, sabemos que la peor de las miserias humanas es la guerra, que afecta a combatientes y la población. Dejar un arma y reincorporarse a la vida civil es sinónimo de esperanza. Para mí y para todos fue muy importante ver esas armas inhabilitadas, son 9.000 armas menos en Colombia, menos hombres en armas, eso es esperanza. Nadie puede cuestionar ese proceso.

Mi país puso 21 observadores, entre ellos 3 mujeres. Quiero destacar la participación de las mujeres de los tres componentes, en total fue del 22%, la más alta en el mundo. Muchas eran madres y trabajaron igual que sus compañeros. Los extranjeros aportamos mucho para la resolución del conflicto, pero es mucho más lo que nos llevamos.

* Coronel del Ejército de Uruguay, coordinador de operaciones de la ONU en el MM&V.






https://colombia2020.elespectador.c...de-la-onu-en-la-dejacion-de-armas-de-las-farc
 
  • Like
Reactions: DSV

DSV

Colaborador
Historias cruzadas: de cascos azules en Chipre a mineros en San Juan
Eduardo y Alberto sirvieron en misiones de paz en el país del mediterráneo. Hoy conviven en una mina donde los vientos pueden alcanzar los 200 k/h y la temperatura descender hasta los -45 grados
7 de febrero de 2018

Play

A Eduardo y a Alberto los une una experiencia única: tuvieron el honor de ser partícipes de una misión humanitaria. Integraron el contingente de las Fuerzas de Paz de la ONU, conocidas como cascos azules.

En diferentes años viajaron a Chipre con la misión de mantener la paz en ese país del Mediterráneo signado por una historia de violencia que se extiende por 40 años.

Alberto viajó en 1996 mientras que Eduardo lo hizo en 2003. La misión, que dura 180 días, está bajo la órbita de la Fuerza de Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz (UNFICYP).

Los comienzos en la vida militar

La carrera de Eduardo se vio marcada por la herencia familiar. Con la influencia de un padre militar, en 1997 ingresó en el Colegio Militar de la Nación.

En 2001 se recibió de oficial del Ejército Argentino, y de la carrera de Administración de empresas. Ya en 2003, después de un extenso proceso de selección, conformó el contingente argentino que fue a Chipre para el mantenimiento de la paz.

"Formar parte de una misión humanitaria fue una experiencia muy gratificante. Pude relacionarme con colegas de muchos países. Fue maravilloso representar a la Argentina. Participar de un proceso de paz, tras el conflicto de turcos y griegos, fue una experiencia única".



Mina Veladero, San Juan
La emoción y el orgullo lo invaden: "Viéndolo con el tiempo, ese momento hoy me significa una satisfacción enorme, junto a un poco de nostalgia después de haber vivido momentos inolvidables a nivel personal y profesional".

El traje, la ropa y la boina de Cascos Azules son objetos que cada año aumentan su valor sentimental.​
"Dentro de todos los recuerdos que guardo de mis 15 años en el Ejército, esta boina de Naciones Unidas representa un recuerdo muy especial. Esta guardada en mi corazón por los momentos vividos", asegura emocionado.

Luego de la experiencia en Chipre, Eduardo continuó con su carrera militar.

En 2011 estaba asignado en el Colegio Militar de la Nación. Tenía el cargo de instructor. Pero una propuesta le cambiaría su destino.

Un antiguo superior en el Ejército le propuso trabajar en la Mina Veladero. Tras varios días de análisis decidió dar el gran salto.

"Cuando tomé la decisión de venir acá me sentí con una gran incertidumbre porque nunca había trabajado en el ámbito privado. Pero seis años después puedo decir que fue la mejor decisión que tomé".

Eduardo es Supervisor senior del área de seguridad patrimonial de Veladero. Su sector es el encargado de hacer cumplir los procedimientos que se establecen en la mina. Además de acompañar el oro en todos su procesos, hasta que se despacha para su posterior venta.

Eduardo trabaja ocho días y luego descansa seis. Son muchos días lejos de su familia, que está compuesta por su pareja y cuatro hijos. La distancia con la se compensa con la camaradería que se vive en la mina.



Al pasar tanto tiempo en la mina, la consideran como una segunda familia
"Gran parte de mi vida la atravieso en Veladero. Pasamos mas tiempo en la mina que con nuestra familia. Pero acá encontré grandes compañeros de trabajo, camaradas. Con ellos compartimos vivencias diarias. Existe un excelente clima laboral. Me da mucha satisfacción".

La experiencia de Alberto

Alberto es coordinador de entrenamiento del Área de Operaciones de la mina.

Él también tuvo una carrera militar. En 1995 ingresó al Ejército argentino como soldado voluntario. A final de ese año, surgió la posibilidad de integrar el grupo argentino que iba a ser parte del contingente de Cascos Azules.

"Tuvimos que ir a competir por las pocas plazas que existían. Llegué a una instancia donde tuve que competir con 10.000 soldados más. Hay que tener aptitud física, conocimientos cartográficos. Son un conjunto de cosas que se tienen que dar".

Después de un largo proceso de selección, Alberto quedó primero y obtuvo el honor de participar en la misión de paz.

“Todo aquel que pertenece al Ejército quiere integrar una misión de paz. Te sentís incompleto si no lo haces. Para mi fue un sueño, fue lo mejor que me pasó en la vida militar”.​
Para Alberto, la experiencia en Chipre fue reveladora.

"Son trascendentes los valores que tenés que manejar para convivir con otras fuerzas de otros países. Hay que aprender a compartir, tener la cabeza despejada. Convivimos con ingleses, húngaros, franceses. Otros idiomas y culturas".

Alberto recuerda lo difícil que fue la misión, en un territorio donde se vivía una extrema violencia. "En la isla se magnifica todo. Se extraña todo. La familia, los amigos, el mate, todo".



Eduardo y Alberto en Mina Veladero
Alberto toma la boina que utilizó en la misión. La observa. Es su gran tesoro. La mira y se emociona.

“Fue impresionante cuando nos entregaron la ropa. Verte vestido con ese uniforme. Recordarlo me sigue movilizando. Es algo que no se te borra nunca más”.​
La vida en Veladero

En 2000 Alberto se retiró del Ejército y comenzó el trabajo de minero en Santa Cruz. Cinco años después desembarcaría en Veladero, donde trabaja hace 13 años.

Para Alberto, la mina es un lugar especial. Ahí conoció a su esposa. "Hace 4 años que estamos juntos. Y nos casamos en junio de 2017. Los dos subimos a Veladero todas las semanas. Fue otra cosa que me dio la mina".

Él lidera un grupo que se encarga de capacitar y entrenar a todos los trabajadores del Área de Operaciones.

"Mi trabajo consiste en mantener la dotación del Área de operaciones completa. Que no falten operadores entrenados, para que la mina funcione constantemente, que no tengamos equipos parados", explica.

El trabajo en Veladero es duro, difícil. Alberto trabaja 14 días corridos y luego descansa el mismo tiempo. Por eso, en la mina es trascendente el compañerismo y las relaciones humanas.

"Acá hacemos otra familia. No hay manera de que podemos convivir solos. Uno termina conociendo a todo el mundo, los problemas personales, familiares. Acá se aprende a convivir y compartir".

Un condicionante también en este trabajo es la altura. La mina está a 4850 metros del nivel del mar.

"Es un trabajo duro. La altura impacta mucho en el cuerpo. Cuando subimos a Veladero y luego cuando bajamos para ir a nuestras casas. Los primeros días nos cuesta adaptarnos".

Además hay que sumar las bajas temperaturas. "En invierno tuvimos -45 con vientos de 200 kilómetros. Es complicado y duro, por eso sentimos orgullo de lo que hacemos. El que le gusta la vida del minero y la adapta como profesión termina sintiendo orgullo de lo que hace".

A Eduardo y Alberto los unen una carrera militar, la experiencia única de haber sido parte de los cascos azules, y ahora su vida en Veladero. El esfuerzo, el empeñó y la dedicación les dio sus frutos.

https://www.infobae.com/espacio-no-...ascos-azules-en-chipre-a-mineros-en-san-juan/
 

DSV

Colaborador
General Pérez Aquino, protagonista de la paz en Colombia
Elegido por la ONU para liderar la misión de observadores en tierras colombianas, el militar argentino Javier Pérez Aquino supervisó el desarme de las FARC, la guerrilla más antigua de Latinoamérica, hoy desmovilizada y reconvertida en partido político. Por Patricia Fernández Mainardi
10 de febrero de 2018



El General Perez Aquino durante la operación de la ONU en Colombia. Foto: Archivo DEF, gentileza EMCO.

Con 58 años y una trayectoria de 36 en las Fuerzas Armadas, el general de brigada Javier Pérez Aquino fue el elegido por las Naciones Unidas para conducir la misión de paz que supervisó el cese de fuego, el fin de las hostilidades y el abandono de las armas en Colombia, tras el acuerdo firmado por las FARC con el gobierno de ese país.

Egresado del Colegio Militar de la Nación y perteneciente al arma de infantería, es licenciado en Estrategia y Organización y especialista en Conducción y Gestión Estratégica. Fue jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Despliegue Rápido del Ejército, director del Centro de Atención a las Emergencias Humanitarias del Estado Mayor Conjunto y comandante de la Brigada de Monte XII de Misiones, entre otras funciones durante su destacada carrera. En 1993 fue observador militar en la Misión de Naciones Unidas para Irak y Kuwait (UNIKOM).



La integración con las comunidades fue total. Foto: Archivo DEF, gentileza EMCO.

En junio de 2016, fue designado como coordinador del Mecanismo de Monitoreo y Verificación de la Misión de Naciones Unidas en Colombia, donde estuvo al frente de 450 observadores que certificaron la entrega de 7132 armas de las FARC. "En un principio, iba a venir como segundo de la misión, pero luego me eligieron para competir por el primer lugar, es decir, como jefe de observadores", explicó Pérez Aquino. "El jefe del Ejército [Diego Suñer] me llamó para avisarme que había sido elegido y, a los cuatro días, ya estaba participando de las conversaciones en La Habana", añadió, al tiempo que destacó "el compromiso de la Argentina con el proceso de paz en Colombia".

-¿Qué papel jugó la ONU en el fin del conflicto en Colombia?
-Se le solicitó que verificara el acuerdo entre las FARC y el gobierno colombiano. Esa fue nuestra misión. Tuvimos que supervisar el cese de fuego, el fin de las hostilidades y también el abandono de las armas. En ese ínterin, también solucionar controversias y problemas. Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó la misión, sucedieron dos cosas inéditas. Por un lado, se firmó un mandato autorizándola antes de que se firmara el acuerdo entre el Gobierno y las FARC, para lo cual desplegamos los observadores, ya que teníamos que estar listos para empezar a verificar, aunque fuera con lo mínimo, después de la firma. Eso fue una exigencia muy grande. El otro aspecto inédito fue que consistió en un mecanismo tripartito. Nunca antes se había llevado adelante una misión de paz donde estuvieran involucradas las dos partes del conflicto y además Naciones Unidas. Para que se dimensione la situación, en una carpa convivían integrantes de las FARC, representantes del mecanismo de verificación; a pocos metros de allí, un capitán colombiano que hacía un par de meses había estado combatiendo contra la guerrilla; y, metros más adelante, un mayor argentino que fue a participar de la misión de paz.

Nunca antes se había llevado adelante una misión de paz donde estuvieran involucradas las dos partes del conflicto y además Naciones Unidas.​
-¿Cómo fue el proceso de preparación previa?
-Desde el 2012 las partes tuvieron sucesivas reuniones en La Habana. En enero de 2016 hicieron el pedido formal a la ONU para que participara, pidieron este mecanismo de verificación y estuvieron planificando cómo hacerlo. La única forma de llevar adelante una tarea como éstas es con una buena capacitación y una muy buena selección de la gente, fundamentalmente. Por ejemplo, en el gobierno de Colombia se trató de elegir gente que no tuviera hechos dudosos, por un lado, y que tampoco tuviera familiares víctimas del conflicto ni que hubieran vivido hechos traumáticos, como por ejemplo, que le hubieran matado un compañero al lado de él. Creo que la capacitación y la selección han sido las claves.

-¿Cómo estaba integrada la Misión?
-Contábamos con 450 observadores militares y policiales de distintos países. Prácticamente todos latinoamericanos, excepto países limítrofes, y algunos países europeos, como Gran Bretaña, Noruega, Suecia, Rusia, España y Portugal. Se sumaron 60 civiles, voluntarios de ONU, y algunos miembros permanentes de Naciones Unidas. De los 450 observadores, 93 eran argentinos. Eso mostró el liderazgo de Argentina en esta misión y el compromiso del gobierno de Argentina con este proceso de paz. Es una muestra de la vocación de paz que tiene Argentina. Desde el punto de vista de las FF.AA., es algo muy positivo porque se ha demostrado el prestigio que tienen, con la calidad del trabajo que hacen, reconocido por todos. Eso es un logro muy grande. Realmente el desempeño de los argentinos en esta misión ha sido excelente.

-Los argentinos gozan de muy buena reputación en las misiones de la ONU. ¿Cuál es la clave?
-La educación, la capacidad de adaptación y el respeto. Esas son las claves del éxito. Los observadores argentinos son muy profesionales, con una capacidad increíble para respetar a la gente. Uno lo ve en el trato diario. Son gente querible. Siempre describo el trato en mi oficina, los argentinos tratan con cariño y respeto a todos.
La participación de la Argentina demostró el liderazgo de nuestro país y el compromiso del gobierno argentino con el proceso de paz.



De manera progresiva, las FARC fueron entregando sus armas. Foto: Archivo DEF, gentileza EMCO.

-¿Participaron mujeres?
-Fue un objetivo de Jean Arnault, jefe de la Misión de las Naciones Unidas en Colombia, el contar con la mayor cantidad de mujeres posible. Después, yo descubrí que, en esta misión, las mujeres fueron fundamentales. Además, el 40% de los miembros de las FARC que participaron del mecanismo fueron mujeres. Cuando empezó el proceso, muchas quedaron embarazadas y eso creó un ambiente muy empático. Una anécdota: fuimos a una caleta en un lugar en medio de la nada y nos quedamos a dormir ahí. Había una observadora chilena y una chica de las FARC. Dormíamos tirados en el piso y ellas terminaron durmiendo una al lado de la otra, charlando, conversando con gran cercanía. Eso es clave para un proceso de pacificación. Hablando de igualdad de género, es impresionante la capacidad de las mujeres de las FARC. Son mujeres muy sacrificadas, muy fuertes, de mucho trabajo.

-¿Cuáles fueron las etapas de la Misión?
-Primero hubo una etapa previa, en la que participé junto a otro grupo de Naciones Unidas asesorando en la organización y en la creación del acuerdo y los protocolos que determinaron cómo se iba a desarrollar la misión. Después vino la etapa de preparación, cuando uno todavía no sabía cómo iba a funcionar la organización tripartita. La tercera etapa fue la ejecución del proceso. Al principio tuvimos enormes problemas logísticos porque la decisión política fue empezar inmediatamente, con todas las contrataciones y el esfuerzo logístico que ello implicaba. Fue increíble el esfuerzo de todos los observadores para desplegarse en lugares aislados, en el medio de la nada, con mínimas comodidades y comunicaciones. Fue un compromiso fantástico. Luego, lentamente, fuimos mejorando.



La recepción de las armas de las FARC. Foto: Archivo DEF, gentileza EMCO.

-¿Qué tareas tenían que cumplir?
-Verificamos el cese del fuego. Fue un esfuerzo logístico y de seguridad impresionante. Las FARC de todo Colombia tenían que reunirse en 26 lugares, a muchos de los cuales solo se accedía por río. Entonces, se requerían embarcaciones, camiones, camionetas, y la gente iba con todo el armamento y la munición. Fue increíble. Las FARC no podían salir de una zona determinada y la fuerza pública tampoco podía entrar; nosotros estábamos cerca, para monitorear que eso se cumpliera. Debo destacar que no solo hubo un cese del fuego, sino también de las hostilidades. Históricamente siempre se acusó, tanto a la Fuerza Pública como a las FARC, de ejercer hostilidades en la población civil. Entonces esto también es una misión de derechos humanos. Además nos dieron otras tareas. Cuando llegamos, el gobierno se comprometió en darle la logística a las FARC, tanto en salud, comida y construcción de campamentos, y nosotros también teníamos que controlar eso.
Fue increíble el esfuerzo de todos los observadores para desplegarse en lugares aislados, en el medio de la nada, con mínimas comodidades y comunicaciones.

-¿Cómo fue la entrega de las armas?
-En Colombia se la conoció como la "dejación" de las armas. Cuando entraron las FARC al campamento, lo hicieron con armas. Ahí fue el primer trabajo: les pusimos un sticker con un código de barras a cada una. Monitoreamos que esas armas se mantuvieran ahí. Después, sobre la base de una línea de tiempo, empezaron a entregar esas armas en forma progresiva. Luego continuó otro trabajo, que consistió en ir a las caletas. Creo que fue el trabajo de mayor esfuerzo y de mayor peligrosidad. Eran depósitos escondidos de armas, explosivos y municiones, la mayoría en lugares escondidos, en medio de la montaña y de la selva. Llevamos las armas a la sede, y los explosivos y las municiones los destruimos en el mismo lugar. Eran explosivos inestables enterrados hacía más de cinco o diez años. La gente trabajó de forma muy profesional y no tuvimos inconvenientes en el desarrollo de nuestra tarea de observadores.

*La versión original de esta nota fue publicada en la Revista DEF N.° 117

https://www.infobae.com/def/interna...ez-aquino-protagonista-de-la-paz-en-colombia/
 
Uruguay despliega batallón de 800 nuevos efectivos en el Congo






La dotación de militares uruguayos en la República Democrática del Congo pasará de 800 a 1.600 efectivos antes de fin de año, cuando sea enviado un nuevo batallón que actuará como fuerza de despliegue rápido.

Se están haciendo los últimos ajustes para cumplir con el pedido de Naciones Unidas y poder enviar un batallón para reforzar a las fuerzas de Monusco. El contingente que llegó a tener 22.000 efectivos al mando del teniente general Derick Mbuyiselo Mgwebi (Sudáfrica), que en 2015 reemplazó al brasileño Alberto Dos Santos Cruz.

El nuevo batallón uruguayo se sumará al actual, que tiene su asiento en la ciudad de Goma y que actúa como reserva, es decir que está a la orden para desplegarse en cualquier momento.

La fuerza de despliegue rápido tiene como característica que todos sus materiales deben poder ser transportados en las aeronaves de la ONU.
El batallón Uruguay está en Congo desde 2001. Además de un pequeño contingente en Sinaí, después del regreso de la misión en Haití, los militares uruguayos están como observadores en Colombia, República Centroafricana, frontera India-Pakistán y Líbano.
Actualmente alrededor de 140 de los 788 efectivos uruguayos desplegados en el Congo al mando del coronel Walter Berger patrullan una zona montañosa por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar donde operan varios grupos armados, entre ellos el ADF-Nalu, una milicia vinculada con el Estado Islámico.

La compañía tiene su base desde julio del año pasado en la ciudad de Butembo, un importante centro comercial de unos 700.000 habitantes a 80 kilómetros de la frontera con Uganda.

La misión de la compañía uruguaya, equipada con nueve blindados canadienses Mowag y seis camiones, es proteger a la población civil en esta zona de la provincia de Kivu del Norte, donde se registran alrededor de 300 incidentes violentos al mes.
Una fuente militar dijo en noviembre pasado que la amenaza a la que está sometida la compañía desplegada en Butembo en relación con los grupos que actúan en la zona es de nivel medio y medio alto.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas creó en 2016 una “brigada de intervención” en el marco de la misión de paz en el Congo para desarrollar ofensivas militares en ese país.

Los cascos azules uruguayos en el Congo están en la capital, Kinshasa, y en las ciudades de Goma y Kisangani. Además, 140 efectivos de la Fuerza Aérea operan el aeropuerto de Bukavu, situado en la provincia de Kivu del Sur.
Más de 40.000 uruguayos han tomado parte de misiones de paz en diferentes contingentes en las que participó personal militar, policial y civil. Desde que comenzaron las misiones de ONU, 34 cascos azules uruguayos perdieron su vida en Camboya, Mozambique, Ruanda, Angola, Tayikistán, Costa de Marfil, Haití y Congo.

Con el despliegue de observadores en Líbano llegó al país número 30.

La Monusco paga a Uruguay unos 23 millones de dólares al año, de los cuales 15 corresponden a viáticos para el personal.
El país debe adelantar el equipo, pero luego recibe el dinero mensualmente. Con los ahorros de lo que paga ONU, el Ejército ha realizado inversiones como el reciente Liceo Militar del Norte.











http://www.busqueda.com.uy/nota/uruguay-despliega-batallon-de-800-nuevos-efectivos-en-el-congo
 

DSV

Colaborador
Concluye oficialmente la Misión de las Naciones Unidas en Liberia

El Secretario General de la ONU acogió con satisfacción el fin exitoso del mandato de la UNMIL, que oficialmente cerró sus puertas hoy, y felicitó al pueblo y al Gobierno del país de África occidental por superar la crisis y el conflicto.

https://news.un.org/es/story/2018/03/1430161
 

g lock

Colaborador
Por lo que tengo entendido, se disolvió la "Compañía Pesada (o Blindada)" de la Mobile Force Reserve de la UNPA. Lo interpreto como una señal que el conflicto se está enfriando, o en vías de solucionarse.
 

Noticias del Sitio

Arriba