Mercenarios en el Congo

Mike Hoare llego a Léopoldville, la capital del Congo, en julio de 1964. Su tarea era crear una fuerza de mercenarios blancos que pudiesen hacer frente y sofocar la rebelión Simba que imperaba en la mitad oriental de ese vasto país.



Pero Hoare triunfo mas allá de sus propias expectativas y de las de sus subordinados, por lo que gano el apodo de Mad Mike (Mike el loco) y una reputación como el mejor líder mercenario de la época moderna. La unidad que recluto, conformo, entreno y dirigió fue esa fuerza mercenaria de elite conocida como 5º Comando. Una de las características más extraordinarias de este 5º Comando, que derroto a literalmente miles de rebeldes simbas armados, fue que sus efectivos en ningún momento superaron la cifra total de tres centenares de hombres.

Para Moise Tshombe, llegado al poder como primer ministro del Congo en julio de 1964, era del todo obvia la elección de una fuerza mercenaria para suprimir al ejército simba. Como presidente de la provincia de Kananga había empleado ya mercenarios franceses, a las órdenes del coronel Roger Faulques y su lugarteniente Bob Denard, para expulsar de su territorio a las fuerzas de la ONU. Estaba convencido de que una fuerza mercenaria podría actuar como punta de lanza del Armée Nationale Congolaise (ANC), entrenado por los belgas, que ahora tenían a su disposición. Tshombe mando llamar a Hoare, quien había sido uno de sus mercenarios en Kananga y que ahora residía en Durban.

Hoare era el clásico oficial y caballero. Menudo, gallardo y de buenas maneras, habia servido como oficial durante la II Guerra Mundial, primero en el London Irish y después en el estado mayor de Earl Mountbatten durante la campaña de Birmania, a cuyo termino poseía ya el empleo de mayor (comandante).



Después emigro a Sudáfrica pero retuvo tanto su nacionalidad irlandesa como su romántica adscripción a uno de los mas famosos mercenarios de todos los tiempos, los “Wild Geese” (gansos salvajes), esos irlandeses que midieron sus aceros por toda Europa durante el siglo XVIII.



El lugarteniente de Hoare en el 5º Comando, Alastair Wicks, era un Old Harrovian que confería –en palabras de un periodista occidental- “cierto toque de elegancia a sus a veces sangrientos procedimientos”. Los dos tenientes favoritos de Hoare eran Jeremy Spencer, un Old Etonian que había realizado su servicio militar en los Coldstream Guards, y Gary Wilson, un sudafricano que había servido en la Household Cavalry. Sin embargo, los primeros hombres que Hoare recluto en Sudáfrica, África Sudoccidental y Rodesia eran muy diferentes de estos expertos soldados.



Muchos de ellos eran jóvenes blancos que respondieron a los anuncios publicados en la prensa y en los que se ofrecía trabajo para “hombres jóvenes” y que firmaron un contrato por seis meses con unos ingresos de 140 libras esterlinas mensuales. Esta “materia prima” debía ser entrenada y ello era precisamente la misión del sargento primero regimental de Hoare, Jack Carton-Barber. De gran estatura y adornado de un espeso mostacho, Carton-Barber era casi una caricatura del clásico sargento primero, pero su programa de instrucción, centralizado en la base Katangueña de Kamina, se basaba por completo en principios del ejercito británico.



El primer grupo de mercenarios que llego a la base de Kamina hubo de entrenar en acción inmediatamente. Eran solo 38 hombres, muchos de ellos alemanes del África Sudoccidental (que había sido colonia alemana hasta la I Guerra Mundial) y nueve partieron inmediatamente. Hoare explico a los 29 restantes la desesperada necesidad que había de rescatar los muchos rehenes que había ahora en manos de los rebeldes simbas.

Puso a Siegfried Mueller, un prusiano, al mando de estos hombres y los envió a realizar un ataque lacustre contra Albertville, en poder de los simbas. Pero ese asalto fue un fracaso y desemboco en las dos primeras muertes, que fueron las de otros tantos mercenarios, Nestler y Kohlert. Los simbas se fotografiaron, con aspecto triunfante, con sus lanzas y flechas clavadas en los cuerpos de los dos hombres blancos que yacían sin vida a sus pies.



Mueller, primer oficial de Hoare, lucia la Cruz de Hierro que había ganado combatiendo en la Wehrmacht en el frente del Este durante la Segunda Guerra Mundial.



En los primeros días del conflicto, cuando el 5º comando empezaba a estructurarse, Mueller fue puesto al frente de una de las subunidades que consistían en 30 hombres y dos oficiales y que se denominaban 51º Comando, 52º Comando, etcétera. Estas subunidades tendían a operar por separado, equipadas con jeeps, camiones y, siempre que era posible, con auto ametralladoras ligeros como los Ferret y Dingo.

La siguientes actuación del 5.º Comando, a cargo del 51.º Comando del teniente Gary Wilson, fue un éxito rotundo, pues vengó el fracaso anterior y recapturó Albertville. Era una victoria importante en sí misma –Albertville era una ciudad considerable y quien ostentase su control podía amenazar tanto la provincia de Kananga, en el sur, como los simbas habían hecho, como la Provincia Oriental, en el norte, como el 5.º Comando se disponía a hacer–, pero sobre todo esa victoria reforzó la moral del 5.º Comando: había demostrado su superioridad respecto de los simbas y sentó las bases para que sus hombres se ganasen la reputación de “gigantes blancos”.



Las tácticas desarrolladas por el 5.º Comando eran, si se quiere, poco convencionales, pues se basaban únicamente en la velocidad y la potencia de fuego. El 5.º Comando no realizaba laboriosas aproximaciones por “saltos” ni avances de infantes desplegados en guerrilla a través del bosque. Simplemente se lanzaba a toda velocidad contra la posición o localidad enemiga y abría fuego con todas las armas de que disponía. No existían preavisos de los ataques del 5.º Comando, tales como bombardeos artilleros preliminares o incursiones aéreas, por la sencilla razón de que no contaba con artillería ni con apoyo aéreo. Confiaba exclusivamente en la sorpresa, la velocidad y el ruido para confundir al enemigo. Por supuesto, puede aducirse que ese enemigo lo era todo menos sofisticado, peor los simbas eran guerreros fanáticos, a veces equipados con armas automáticas y siempre agrupados en gran número de hombres, drogados con marihuana y dawa, un preparado que esperaban que les protegiese de las balas.

Incluso cuando los mercenarios podían utilizar un par de ametralladoras tirando a bocajarro, los simbas cargaban blandiendo sus fusiles y lanzas. Enfrentados a un enemigo tan implacable, los mercenarios sufrieron numerosas bajas.
El teniente Jeremy Spencer mandó su unidad, el 56.º Comando, en dirección al norte a finales de octubre. El 4 de noviembre se encontraron con:
“un autoametralladora rebelde que se nos acercaba abriendo fuego con su ametralladora Browning del doce setenta contra nuestro vehículo Ferret de cabeza. Un fuego devastador anunció que el infierno se había puesto en marcha. Un sinfín de trazadoras volaban por todas partes sin, por suerte, causarnos daños, y finalmente conseguimos silenciar el autoametralladora rebelde y volvió la paz.”



Al día siguiente llegamos a la ciudad rebelde de Kindu, donde:
“organizamos un tremendo tiroteo contra nada en particular, simplemente disparábamos mientras atravesábamos el centrote la ciudad. Después llagamos al embarcadero, donde el voluntario Patience (los mercenarios eran, a título oficial, “voluntarios”) mató al general Olenga. Conseguimos también hundir una barcaza con 50 rebeldes a bordo.”
El viernes 13 de noviembre Spencer escribía en su diario: “Una mañana tensa para alguien supersticioso como yo. Habíamos oído que nueve camiones habían salido de Stanleyville tres días antes para atacarnos y nosotros esperábamos cualquier tipo de ataque rebelde, pero como ya era usual no sucedió nada.”

Sin embargo, la página correspondiente al 14 de noviembre recogía un testimonio diferente: “Esta mañana, a las 07,00 horas, el teniente Spencer ha muerto a consecuencia del fuego enemigo del que hemos sido objeto a las 05,35 horas. Jeremy fue alcanzado en la cabeza y murió sin haber recuperado el conocimiento; hemos perdido un oficial y un amigo.” Hoare, por entonces en Léopoldville, recibió la noticia de la primera baja entre sus oficiales con gran disgusto. Su esposa, Phyllis, acababa de dar a luz en Natal y él le cablegrafió que bautizara al niño con el nombre de Jeremy.



Una vez asegurada Kindu, el 5º Comando estaba en condiciones de lanzar su asalto principal contra la capital rebelde, Stanleyville, situada al norte del Congo y a orillas del río que da nombre al país. Poco antes del crepúsculo del 23 de noviembre, el 5º Comando partió de Kindu a toda velocidad y se dirigió al norte como vanguardia de Lima Uno, una columna que combinaba todas las fuerzas del gobierno.

Horae tenía como norma no desplazarse nunca de noche, pero los simbas amenazaban con masacrar a sus rehenes y la velocidad era esencial. Alastair Wicks describió esa noche como la experiencia mas enervante que jamás había padecido. De cuando en cuando la columna sufría alguna emboscada. El teniente Hans Von Lieres resulto herido dos veces y varios “voluntarios” murieron. Lima Uno alcanzo Stanleyville al día siguiente y descubrió que la ciudad había sido controlada ya por 600 paracaidistas belgas que habían sido especialmente transportados a la zona para rescatar a los rehenes. El caudillo de los simbas había amenazado varias veces con que estaban a punto de hacer fetiches con los corazones de sus cautivos belgas y norteamericanos, y vestidos con sus pieles. En la práctica los rebeldes asesinaron a 29 rehenes y después abandonaron la ciudad.



El 5º Comando tomo a su cargo la ciudad “libero” algunas entidades bancarias y después se solazo con actividades menos justificables. Uno de sus mercenarios no solo violo a una joven negra, sino que después la llevo a la orilla del río y la asesino. A pesar de los intentos de Horae de controlar a sus hombres estos no creían que el pillaje y la violación fuesen faltas excesivamente graves: en el fondo, la disciplina de una unidad mercenaria depende del acuerdo general y no de unas estrictas ordenanzas. Sin embargo, el asesinato a sangre fría era harina de otro costal. Se formo consejo de guerra y el mercenario fue declarado culpable.

Pese a las presiones ejercidas para que se cumpliera la sentencia, Horae se vio incapaz de ejecutar a su soldado. Pero como ese hombre era futbolista profesional, Horae en persona le corto los dedos pulgares de los pies, un acto que un oficial británico describió como “ortopédicamente injustificable”.
En enero de 1965 expiro el contrato de seis meses de los mercenarios y prácticamente todos los integrantes del 5º Comando habían abandonado ya la unidad. Durante esos seis meses habían suprimido el peligro de los simbas que amenazaban con imponerse en el resto del país, y recapturaron la capital simba. Era sin dudas un logro extraordinario.



Horae recluto 150 nuevos mercenarios, sobre todo en Johannesburgo. Durante los seis meses siguientes, él y sus comandos, estacionados en las provincias nororientales, fueron de uno a otro reducto rebelde, liberaron pueblos y ciudades y rescataron rehenes blancos, en especial monjas y misioneros, de las garras de los vengativos simbas. Mientras tanto, egipcios y argelinos suministraron a los simbas armas mas modernas, principalmente a través de Sudan, e incluso circularon rumores de que las fuerzas rebeldes eran dirigidas por asesores chinos.

Las tácticas de los simbas habían mejorado, pero Watsa en la provincia de Kivi, fue liberada en marzo; con Watsa los rebeldes perdían su principal fuente de riquezas, las minas de oro de Kilo-Moto.
Ahora quedaban aun un reducto rebelde, la salvaje región de Fizi-Baraka, situada al sur de la provincia de Kivi y habitada principalmente por la tribu Bahembi. Los segundos contratos de seis meses vencieron antes de que Horae pudiese romper esa dura nuez.



Fizi-Baraka era una meseta montañosa, cuyo único acceso por carretera pasaba por fuerza por el escarpe de Lulimba y daba a los rebeldes una posición muy segura. Por fin, tras algunas dificultades, se completaron los efectivos de los comandos (Horae llego a considerar la posibilidad de “pedir prestadas” fuerzas regulares sudafricanas). El 27 de septiembre de 1965 se lanzo una “operación combinada” de ataques terrestres y lacustre con apoyo aéreo. Wicks mando el ataque de una fuerza de 100 hombres contra la fortaleza montañosa de Lulimbay consiguió que los simbas concentraran en él su atención y no advirtieran un ataque principal contra Baraka, junto al lago Tanganika.

Tras fuertes combates y graves perdidas la ciudad cayo y la fuerza avanzo rápidamente hacia Fizi y para unirse a Wicks en una maniobra envolvente sobre Lulimba. Después de ello solo quedaron pequeños reductos rebeldes a orillas del lago y hacia octubre de 1965 la revuelta simba estaba virtualmente sofocada. Un mes mas tarde, el 25 de noviembre, el general Mobuto Seseseko tomo el poder en el Congo e inmediatamente ceso a Horae y Wicks, que consideraba peligrosamente leales al régimen anterior.
De cualquier modo ambos hombres habían terminado su tarea. En 18 meses, con solo un puñado de mercenarios, habían sojuzgado la mayor rebelión registrada en el que era el país más extenso del África Negra y habían conseguido que el 5º Comando se inscribiera en los anales de la historia militar moderna.

Algunas fotos:

























hasta aca la campaña del 5 comando en angola, sigo con unas cosas mas, pero antes les dejo las fuentes:
http://images.google.com/hosted/lif...Hoare&hl=es&sa=G&um=1&imgurl=2a3656cba592d11d


http://losmasgrandesdelahistoria.blogspot.com/2009/07/mercenarios-en-el-congo-parte-primera.html

Es pero que sea de su interes y nos vemos. desde v. alsina saludos
HORNET

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Si hay alguien a quien se puede aplicar con justicia el viejo adagio de que "la tumba es el descanso del guerrero", ese alguien es, sin duda, el coronel Thomas Michael Bernard Hoare, el mercenario más famoso de las guerras africanas de los años sesenta, sospechosamente puesto en libertad por las autoridades africanas cuando sólo había cumplido una cuarta parte de la sentencia de 10 años que le fue impuesta por su participación en el abortado golpe de Estado de las Seychelles, en noviembre de 1981.



Más conocido por sus hombres como Mad Mike (Miguel el Loco), por su arrojo en las acciones más peligrosas, Michael Hoare nació en Dublín hace 65 años. Nada hacía predecir en sus estudios su amor futuro a la aventura y a la guerra. Contable diplomado y censor jurado de cuentas, Hoare, de complexión robusta y una nariz aguileña que le da un parecido notable con el vizconde Montgomery, abandonó su profesión y su Irlanda natal para alistarse como voluntario en las fuerzas británicas durante la II Guerra MundialFue en las junglas de Asia -y concretamente en la Birmania de El puente sobre el río Kwai- donde Hoare aprendió con los comandos británicos todos los trucos de la guerra de guerrillas. "Si hay algo que Hoare no sepa en la lucha de comandos es porque ese algo no se ha inventado todavía", comentó una vez uno de los mercenarios que lucharon a su lado en el Congo.
Llamada de Tshombe



Terminada la guerra, donde alcanzó el grado de oficial del Ejército británico, Hoare se retiró a Durban, se casó con una guapa azafata, Phyllis, y estableció un negocio de compra y venta de chatarra Pero la vida placentera de Durban no estaba hecha a la medida del inquieto irlandés, y a los seis años de establecerse en la ciudad surafricana marchó al Congo, llamado por Moisés Tshombe, para hacerse cargo de las fuerzas militares de Katanga, la provincia separatista de la antigua colonia belga.Cuando Hoare llegó a Katanga, los rebeldes simla controlaban prácticamente todas las ciudades importantes de la provincia, desde Stanleyville hasta Albertville. Después de una inspección, Hoare envió a su segundo, el comandante Alistair Wicks, a Suráfrica a reclutar mercenarios. Mad Mike esperaba recibir un primer contingente de 100. Sólo llegaron 38, de los que 16 desertaron tras las primeras escaramuzas. Hoare siguió adelante con sus planes, y con sólo 22 hombres tomó Albertville, la primera victoria militar para Katanga y Tshombe.

A partir de entonces todo fueron victorias hasta la completa dominación de la rebelión simla. En abril de 1965, Hoare y Wicks entregaron el mando de los mercenarios al comandante John Peters y regresaron a Suráfrica. Hoare anunció su intención de retirarse de la vida activa para concentrarse en su vida familiar y dedicarse a sus negocios. Pero su fama se había extendido a toda África, y varios líderes secesionistas, como el coronel Ojukwo, de Biafra, intentaron, sin éxito, conseguir sus servicios. Durante los años setenta se rumoreó insistentemente que Hoare había ofrecido al Gobierno de Tailandia reclutar un ejército de mercenarios para hacer frente a los comunistas en sus fronteras pero Bangkok rechazó el ofrecimiento.
El 'caso' Seychelles



El nombre de Mike Hoare volvió a saltar al primer plano de la actualidad en noviembre de 1981, a raíz del abortado golpe de Estado en las Seychelles contra el Gobierno del presidente Albert René. Al frente de una fuerza de mercenarios compuesta por una cuarentena de hombres, Hoare se trasladó en autocar desde Johanesburgo a Suazilandia, donde tomaron un avión de línea regular con destino a Victoria, capital de las Seychelles. El plan se vino abajo al descubrir los aduaneros locales las armas de los mercenarios escondidas en el equipaje. Conminado a rendirse, Hoare se abrió paso con sus hombres a tiros y se adueñó de la torre de control del aeropuerto. El grupo secuestró un avión de Air India en vuelo de Zimbabue a Bombay y obligó al piloto a dirigirse a Durban, donde, después de varias horas de negociaciones, se entregó con sus hombres a las autoridades surafricanas.Sorprendentemente, los surafricanos pusieron en libertad a 39 miembros del grupo mercenario y sólo acusaron de secuestro a Hoare y a otros cuatro. Un juez decretó a los pocos días su libertad bajo fianza. El escándalo internacional que la decisión de las autoridades surafricanas produjo motivó la nueva detención del grupo y su ju¡cio posterior. En julio de 1982, el juez Neville James, del Tribunal Supremo de Natal, sentenció a Hoare a 10 años de cárcel, una sentencia liviana si se considera que la ley surafricana contempla penas de prisión entre cinco y 30 años de cárcel para los delitos de secuestro aéreo. La remisión de la sentencia ha hecho aumentar las sospechas en los círculos internacionales sobre la participación de algún servicio surafricano en el intento de derrocamiento del presidente René.

el resto de fotos que tengo:














Hasta aca el post ahora la definicion de mercenario de wikipedia:
Se conoce como mercenario (del latín merces, - eris, «pago»), a aquel soldado que lucha o participa en un conflicto bélico por su beneficio económico y personal, normalmente con poca o nula consideración en la ideología, nacionalidad o preferencias políticas con el bando para el que lucha. Generalmente se les menciona como asesinos a sueldo, criminales apátridas, sicarios, etc. Sin embargo, cuando este término (mercenario) se usa para referirse a un soldado de un ejército regular, se considera normalmente un insulto a su honra. El soldado regular desprecia siempre al mercenario por ser un asesino sin causa, aunque esté en su propio bando.

El soldado regular que representa a su nación está dispuesto a luchar por una causa que es de su comunidad o país. Sin embargo, el mercenario lo hace solamente por lucro.
Los mercenarios y las leyes de la guerra
En el protocolo adicional a la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949 (APGC77), relativa a la protección de las víctimas de conflictos armados internacionales (protocolo I, de 8 de junio de 1977, se establece que, un mercenario es cualquier persona que:

1.- Ha sido reclutado o embarcado específicamente con el fin de luchar en un conflicto armado.

2.- Toma, en efecto, parte directa en las hostilidades.

3.- Su motivación para tomar parte en las hostilidades es principalmente el deseo por el beneficio personal, y de hecho, se le promete una recompensa material por una de las partes en el conflicto, o en favor de ésta que excede de forma sustancial al pago que los combatientes de las fuerzas armadas de dicha parte reciben con similares rangos o funciones.

4.- No es un nacional de ninguna de las partes en conflicto ni residente de ningún territorio controlado por éstas.

5.- No es miembro de las fuerzas armadas de ninguna de las partes del conflicto, y

6.- No ha sido enviado por ningún Estado ajeno a las partes en conflicto en cumplimiento del deber como miembro de sus fuerzas armadas.


Se debe tener en cuenta que muchos países, incluyendo a los Estados Unidos de América, no son signatarios del Protocolo Adicional de la Convención de Ginebra de 1977 (APGC77), de manera que, aunque dicho protocolo es ampliamente aceptado, no es un documento definitivo.

Gurkas y legionarios de la legión extranjera francesa
Las dos unidades más reconocidas en las que nacionales de otro país sirven en las fuerzas armadas de otra nación son las brigadas británicas de Gurkhas y la Legión extranjera francesa. Los soldados que sirven en estas unidades de élite no son mercenarios.

Los Gurkha británicos están plenamente integrados como soldados del Ejército Británico. Operan en unidades formadas por brigadas de Gurkas bajo las mismas normas y reglamentos que deben cumplir todos los soldados británicos (normas similares se aplican a los Gurkas que sirven en el ejército indio). Los legionarios extranjeros franceses se integran en unidades de la Legión extranjera francesa, que son desplegadas y luchan como unidades organizadas dentro del ejército francés. Esto significa que, como miembros de las fuerzas armadas británicas o francesas, no pueden ser considerados mercenarios según APGC77, artículo 47.e y APGC77, artículo 47.f

Mercenarios y leyes nacionales
Algunos países tratan de impedir que sus ciudadanos luchen en conflictos a menos que se encuentren bajo el control de sus propias fuerzas armadas:

* En 2003, Francia criminalizó las actividades mercenarias tal como son definidas por la Convención de Ginebra para los ciudadanos franceses, residentes permanentes y entidades legales. (Código penal, L436-1, L436-2, L436-3, L436-4, L436-5).
* En 1998, Sudáfrica aprobó el Acta sobre asistencia militar extranjera, que prohibía a sus ciudadanos o residentes involucrarse en conflictos entranjeros exceptuando las operaciones humanitarias, a menos que un comité gubernamental apruebe su despliegue. En 2005, la legislación fue revisada por el gobierno debido a los ciudadanos sudafricanos que trabajaban como guardias de seguridad en Iraq durante la ocupación, y debido al juicio contra Mark Thatcher por la posible financiación y apoyo logístico en relación con un presunto intento de golpe de estado en Guinea Ecuatorial, organizado por Simon Mann.
* Según la ley estadounidense Neutrality Act, un ciudadano de los Estados Unidos que participe en un conflicto armado en el que los Estados Unidos sea neutral puede incurrir en responsabilidades penales.
* Suiza prohibió a sus nacionales el servicio como mercenarios en 1927, a excepción de la Guardia Suiza del Vaticano.

Operaciones con mercenarios
Se sabe del uso de mercenarios en los conflictos de la antigua Yugoslavia. Muchos de estos mercenarios eran ex-soldados procedentes de los países del antiguo bloque del este, desempleados tras la caída de la Unión Soviética.

Empresas militares privadas [editar]

Las empresas militares privadas son compañías que ofrecen logística, mano de obra y otros servicios para fuerzas militares. Sus contratistas son civiles autorizados para acompañar a las tropas en el teatro de operaciones.

Se puede argumentar que las fuerzas paramilitares bajo control privado son funcionalmente mercenarios, en lugar de guardias de seguridad o asesores. Sin embargo, los gobiernos nacionales se reservan el derecho de regular el número, naturaleza de su función y armamento de semejantes fuerzas privadas, aduciendo que no se encuentran empleadas en el frente de batalla en favor de las actividades militares, por lo que no se pueden considerar mercenarios.

Si los empleados de este tipo de empresas se involucran en las actividades militares de forma activa, normalmente se les puede considerar mercenarios, y sus empresas empleadoras pueden llamarse compañías de mercenarios. Tres de estas compañías, que los medios de comunicación consideraron compañías mercenarias en los años 1990 son:

* Executive Outcomes Angola, Sierra Leona (cerrada el 31 de diciembre de 1998)
* Sandline International, Papúa Nueva Guinea, Sierra Leona (cerrada el 16 de abril de 2004)
* Gurkha Security Guards Ltd, Sierra Leona.
* S.G.S.I. Group, Rwanda, (durante 1997)
* Blackwater Worldwide, USA

Saludos a todos amigos
 
Gracias por compartir el material, está muy bueno. Si les interesa el tema de los mercenarios en el Congo, les recomiendo una novela de Frederick Forsyth que se titula Los perros de la guerra. Cuenta la historia de un grupo de mercenarios veteranos del Congo que son contratados por un magnate londinense para realizar una peculiar misión en un ficticio país de África Occidental.
 
Gracias por compartir el material, está muy bueno. Si les interesa el tema de los mercenarios en el Congo, les recomiendo una novela de Frederick Forsyth que se titula Los perros de la guerra. Cuenta la historia de un grupo de mercenarios veteranos del Congo que son contratados por un magnate londinense para realizar una peculiar misión en un ficticio país de África Occidental.


Exactamente, vi esa palicula (no sabia que fuese un Libro) hace mucho y sirve bastante para tener cierta aproxiamcion en esos menesteres e historias Clandestinas.



EXCELENTE
 
Historia de los mercenarios.

Para aquellos que les interesa el tema de los mercenarios a través de la historia podrían empezar con el libro "La Anábasis" de Jenofonte para luego adentrarse en las más cercanas guerras de liberación del continente africano, aqui comentaron la novela "Los perros de la guerra" de Frederick Forsyth: antes de ser novelista fue corresponsal de guerra y participo en la guerra de Biafra. De este período es el muy recomendable libro "Génesis de una leyenda Africana, The Biafra Story" la historia de la guerra civil en Nigeria.
Para los que quieren conocer la vida en aquellos lugares del mundo durante la época de oro de los mercenarios les recomiendo el libro de Malcolm McDonnel "Matatá" que en idioma suahili quiere decir disturbio, este último es una novela pero utiliza la independencia del Congo como punto de partida.
Saludos
Hernán.



 
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