Ante la necesidad de reforzar su presencia en el Atlántico Norte y el Ártico, la Real Armada Británica dispuso la zarpada del portaaviones HMS Prince of Wales desde Portsmouth (Reino Unido), dando inicio a una fase clave de preparación operativa con vistas a su próxima misión en el Atlántico Norte. La salida del buque insignia de la Royal Navy marca su regreso al mar tras varios meses en puerto y se inscribe en la estrategia británica de consolidar su proyección en una región considerada prioritaria.

Con una tripulación que supera los 900 efectivos, el segundo portaaviones de la clase Queen Elizabeth inicia en esta etapa la integración de su componente aéreo, que incluirá helicópteros Agusta Westland AW101 Merlin y AW159 Wildcat, además de drones logisticos Malloy. Paralelamente, su dotación avanza en los preparativos necesarios para la siguiente fase de operaciones, la cual contemplará ejercicios y certificaciones en aguas del Reino Unido antes de su despliegue definitivo.
El HMS Prince of Wales participará posteriormente en operaciones en el Atlántico Norte y el Alto Norte, incluyendo actividades en el marco de la misión Arctic Sentry de la OTAN. Este despliegue apunta a reforzar la presencia aliada en la región ártica, un escenario de creciente relevancia estratégica donde las fuerzas británicas operan de manera regular junto a países socios y aliados.

En este contexto, la Royal Navy ha reiterado la importancia del Alto Norte como área de interés crítico, particularmente en lo relativo a la protección de las aguas del Reino Unido y de infraestructuras submarinas sensibles frente a potenciales amenazas. La reciente detección y seguimiento de un submarino de ataque ruso y otras unidades dedicadas a inteligencia operando en proximidades de infraestructura crítica en el Atlántico Norte ha contribuido a reforzar la percepción de riesgo en la zona.
El buque permanecía en la Base Naval de Portsmouth desde finales de noviembre, tras completar un despliegue de ocho meses en el Indo-Pacífico occidental en el marco de la Operación Highmast, principal esfuerzo operacional de la Royal Navy durante 2025. Durante su estadía en puerto, se llevaron a cabo tareas de mantenimiento, alistamiento y revisión de miles de sistemas, además de la carga de suministros, repuesto y equipamiento necesario para su retorno al servicio.
De cara a los próximos meses, el HMS Prince of Wales continuará con un período intensivo de entrenamiento conjunto, previo al embarque de munición en Escocia y su incorporación plena a las operaciones. Su despliegue se vincula con iniciativas más amplias orientadas a fortalecer la presencia británica en el Atlántico Norte y el Ártico, incluyendo su integración en agrupaciones navales de la OTAN y actividades coordinadas con la Fuerza Expedicionaria Conjunta liderada por el Reino Unido.
*Créditos de las imágenes: Real Armada del Reino Unido.-
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