El Ejército Argentino está poniendo a prueba en la Patagonia a sus drones de ataque durante el ejercicio Kekén, adiestramiento en el cual también participan los vehículos de combate blindados a rueda M1126 Stryker y TAM 2C-A2, así como tropas aerotransportadas, de operaciones especiales, artillería, ingenieros y un sinnúmero de personal y medios puestos en apresto para brindar apoyo a las actividades.

Fotos: Ejército Argentino

La presencia de los drones de ataque fue develada por el propio Ejército Argentino en una de sus recientes publicaciones en redes sociales, exponiendo además el despliegue de los sistemas de defensa antiaérea de muy corto alcance RBS 70. De esta manera, el ejercicio Kekén marca varios hitos para la fuerza, ya que también constituye la primera vez que los Stryker y los tanques TAM 2C-A2 operan por esas latitudes.

En cuanto a los drones de ataque, a simple vista se aprecia que el Ejército Argentino ha modificado modelos comerciales para el lanzamiento de municiones. En las secuencias se puede distinguir que los drones utilizados en el ejercicio Kekén son del tipo DJI Mavic en alguna de sus variantes. Los vehículos aéreos no tripulados han recibido modificaciones visibles, como por ejemplo la extensión de sus patas de aterrizaje a los fines de poder transportar la carga explosiva.

La munición utilizada por los drones es del tipo inerte, posiblemente producida con asistencia de impresión 3D. A simple vista, su diseño muestra ciertas similitudes con algunos de los modelos de proyectiles utilizados en el conflicto de Ucrania. Vale destacar que, en los últimos años, diversas unidades el Ejército Argentino han experimentado el empleo de drones de ataque, trabajos que nacieron y traccionaron gracias a iniciativas locales, y que parecen haber trascendido a niveles superiores.

Proyectiles para drones desarrollados por Ucrania, hace algunos años.

Desarrollo y producción de drones de ataque locales

Tal como mencionamos, no han sido pocas las iniciativas que surgieron en los últimos años para el desarrollo local de drones de ataque, tanto para el lanzamiento de proyectiles como los del tipo FPV. El conflicto en Ucrania demuestra día a día las capacidades que estos sistemas no tripulados pueden ofrecer, a una fracción del costo de otros medios complementarios.

Siempre es necesario aclarar que los drones de ataque complementan y no reemplazan a sistemas más complejos, como pueden ser misiles anti-blindaje, antiaéreos, artillería, etc. Tampoco constituyen una “bala de plata”, sino que son un elemento adicional en el ecosistema de medios que una fuerza puede desplegar en el terreno.

Sabiendo que el Ejército, así como las Fuerzas Armadas en general, trabajan con presupuestos por demás ajustados para la adquisición de nuevas capacidades, el desarrollo local del concepto drones de ataque no deja de ser una excelente noticia.

En esta primera instancia es esperable que se trabaje con drones comerciales. Sin embargo, si la iniciativa escala a fases más complejas, se abre un universo de posibilidades a la hora desarrollar modelos a requerimiento, haciendo uso de las distintas posibilidades que ofrece el mercado actual de componentes para sistemas aéreos no tripulados.

Un aspecto crítico, y sobre el cual se deberá trabajar (posiblemente recurriendo a experiencias del pasado), es en el desarrollo de proyectiles y cargas explosivas. Argentina supo contar con esta capacidad de la mano de Fabricaciones Militares y de los organismos de investigación de las Fuerzas, aptitud que se fue perdiendo tras décadas de desinversión.

Imagen de portada: Ejército Argentino

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