Quienes formamos parte del ámbito académico ligado a los estudios de política internacional y de defensa, hemos escuchado en un sinfín de congresos, seminarios y simposios frases del tipo “la defensa nacional no está en el radar de los políticos”, “la defensa nacional no le importa a nadie”, “la defensa nacional no da votos” y muchos etcéteras por el estilo.  

El gobierno de Alberto Fernández en general, y la gestión de Agustín Rossi en particular, han demostrado que se trata de un lugar común que no tiene correlato con lo que ha sucedido en la realidad. Todavía más sorprendente: la importancia política y presupuestaria que han adquirido los asuntos de defensa en la Argentina en el último año y medio ha convivido con una pandemia que –como sucede en todas partes del mundo– torna difícil la asignación de recursos a áreas diferentes a la salud, la economía y el desarrollo social. Sin embargo, la Argentina ha logrado sortear con éxito ese trade-off, tomando decisiones sin precedentes en materia de asuntos militares, a la vez que se atendían con responsabilidad prioritaria los efectos sanitarios, económicos y sociales del impacto del Covid-19.

El pasado lunes 19 de julio se publicó, mediante el Decreto 457/2021, la actualización de la “Directiva de Política de Defensa Nacional” (DPDN), que establece los criterios y lineamientos a los que debe ajustarse la política de defensa nacional, su derivada política militar y la organización y funcionamiento del Instrumento Militar de la Nación. Se trata de una decisión política de máxima trascendencia, que da inicio al Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional (CPDN) y que resulta equivalente a lo que otros países denominan su “Estrategia de Defensa Nacional”. En articulación con la política exterior –por eso además de la firma del presidente, su jefe de gabinete y el ministro de Defensa, el decreto es rubricado por el canciller–, el texto no se limita a establecer instrucciones para las Fuerzas Armadas, sino que efectúa un detallado análisis prospectivo sobre los escenarios estratégicos relevantes para la seguridad internacional y la defensa nacional.

Más abajo se detallan algunos de los aspectos centrales de la directiva. Sin embargo, previo a ello, resulta importante señalar que este documento de nivel estratégico-nacional (es decir, de nivel político) sigue la traza de un conjunto de pasos trascendentales alcanzados en la jurisdicción Defensa a lo largo del periodo 2019-2021. De estos logros, sin dudas los más relevantes han sido: i) el reequipamiento de las Fuerzas Armadas mediante la creación y ejecución del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), un asunto largamente reclamado por el mundo político, militar y académico ligado a la defensa y concretado sólo a partir de la gestión política –primero como presidente del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria-PJ y luego como ministro de Defensa– del Ing. Agustín Rossi; ii) la regularización salarial definitiva para el personal militar retirado y en actividad de las Fuerzas Armadas, decisión que ha beneficiado a más de 160.000 familias y que ha venido a concretar una promesa largamente ansiada por la “familia militar”; y iii) el éxito de la “Operación Belgrano” de las Fuerzas Armadas ante la pandemia, el mayor despliegue militar desde la recuperación de la democracia, con más de 500 días en operaciones y 50.000 tareas de ayuda humanitaria y apoyo logístico.   

En cuanto a las implicancias de la aprobación de la DPDN 2021, y antes de avanzar hacia la descripción de algunos de sus pormenores, conviene detenerse en un aspecto político-institucional relevante de la medida adoptada. Algunos medios de comunicación y cierta dirigencia política suelen machacar sobre el carácter supuestamente “no republicano” o “poco institucionalista” de las fuerzas peronistas cuando ejercen el gobierno. Como contracara, y de modo ciertamente arbitrario, ensalzan –en una actitud claramente militante– las supuestas bondades republicanas de la actual oposición. Pues bien, la sanción de la DPDN 2021 exhibe un contrapunto que no puede resultar más evidente con este “lugar común” que se ha buscado instalar.

La nueva directiva aprobada por Alberto Fernández resulta un verdadero ejemplo en materia de diseño de políticas públicas. En primer lugar, fue formulada por las áreas competentes del Ministerio de Defensa, según lo fijado por el Decreto 1729/2007 que aprobó el Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional (CPDN). Este ciclo constituye, en el campo de la defensa nacional, otro de los “invisibilizados” legados institucionales –en este caso de la gestión de Nilda Garré como ministra del área– de los gobiernos kirchneristas. Por otra parte, la sanción de la norma contó con un aceitado trabajo interagencial entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, que incluyó reuniones para consensuar el texto definitivo tanto de las instancias técnicas como de las más altas autoridades políticas de sendas carteras.

Por el contrario, la directiva de defensa emitida por el macrismo luego de tres años de injustificable demora –el derogado Decreto 703/2018– fue una norma sancionada intempestivamente, apurada por presiones externas, y que reunió las siguientes características: i) fue sancionada sin el adecuado trabajo interministerial (como lo releva la falta de intervención competente de las áreas correspondientes de la Cancillería argentina); ii) fue escrita en la práctica –más allá del trámite formal– por instancias ajenas a la formulación primaria de la política de defensa nacional; iii) se formuló en abierta contradicción con el espíritu del legislador en lo relativo al marco normativo fundamental de la defensa nacional (compuesto por las leyes de defensa nacional, seguridad interior e inteligencia nacional); y iv) fue concebida como “prenda de cambio” en el marco de una política exterior de alineamiento automático.

Con respecto al último de los puntos mencionados, alcanza con recordar las expresiones del empresario Fernando Oris de Roa, quien fuera el segundo embajador de Macri ante los Estados Unidos y reemplazante de Martín Lousteau: “EEUU tiene hacia nosotros un interés político, y nosotros tenemos hacia ellos un interés económico. A EEUU le interesa el tema de la seguridad, el apoyo internacional, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Una agenda de corte político internacional. No es que a nosotros no nos interese eso, sino que nuestra agenda es económica (…) El desafío está en poder trabajar con ellos dándoles satisfacciones a los intereses que ellos tienen con respecto a nosotros, y al mismo tiempo, de una forma diplomática, que eso se traduzca en una actitud más bien positiva con respecto a nuestra agenda económica”.[1]

La nueva DPDN 2021 aprobada por Alberto Fernández no está pensada como prenda de cambio de nada, sino desde una perspectiva de cooperación madura con todos los grandes actores globales, pero sin perder de vista el horizonte de la autonomía. Como afirma el documento: “Un escenario global con las características descritas implica importantes desafíos para la estrategia de defensa de un Estado mediano como la República Argentina. El principal reto en un contexto de fragmentación, fluctuación e inestabilidad consiste en encontrar un balance provechoso entre la cooperación mutuamente beneficiosa con los actores globales que controlan el acceso a recursos; y la capacidad de definir y proteger autónomamente los intereses del país. Es en este último terreno donde la política de defensa nacional adquiere un rol preponderante”.[2]

El Decreto –cuyo contenido esencial se encuentra en el anexo de 39 de páginas– identifica, entre otras, las siguientes cuestiones:

  • En el plano global emerge una bipolaridad incipiente, aunque todavía no del todo estructurada entre Estados Unidos y China. Ello pondrá en juego la capacidad de estas potencias para establecer estructuras de cooperación que logren amortiguar sus disputas. Por su incidencia sobre el comportamiento internacional de un país de peso estratégico medio como la Argentina, nuestro principal desafío consiste en encontrar un equilibrio adecuado entre la cooperación con los grandes actores y la capacidad de ganar márgenes de autonomía en nuestra política de seguridad internacional y defensa”.
  • La pandemia de Covid-19 nos ha mostrado que resulta imperativo planificar las respuestas ante la posibilidad de nuevas crisis. El destacado papel desempeñado por las Fuerzas Armadas argentinas frente a la emergencia sanitaria debe ser correctamente capitalizado. Se deberá llevar a cabo la evaluación exhaustiva del masivo despliegue de las Fuerzas Armadas en torno a las tareas de apoyo en el contexto de la pandemia (“Operación Belgrano”) para propiciar la incorporación e institucionalización de la experiencia adquirida.
  • América del Sur es un área de escasa probabilidad de conflictos interestatales militares. No obstante, el reciente desmantelamiento del Consejo de Defensa Suramericano (CDS) de la UNASUR y el deficiente funcionamiento de las instancias hemisféricas (OEA / JID / TIAR) constituyen un llamado de atención. En este sentido, hemos sido testigos de la crisis de los mecanismos de cooperación regional en materia de defensa. El desmembramiento de UNASUR/CDS ha dejado vacante un espacio de cooperación, diálogo y coordinación indispensable. Resulta imperativo fomentar la reconstrucción de mecanismos de este tipo para restablecer los intercambios en instancias de formación profesional para las Fuerzas Armadas de la región; propiciar la conformación de ámbitos de consensos doctrinarios y operativos; e incrementar la interoperabilidad.
  • Si bien América del Sur es una “zona de paz”, resulta preocupante el reequilibrio de las relaciones civiles-militares en varios países suramericanos, conjuntamente con la militarización de diversas esferas de las políticas públicas. Se detecta una creciente asignación de misiones de seguridad pública a las Fuerzas Armadas de muchos países. La militarización de la seguridad pública ha dado resultados magros en el control del tráfico ilegal y de la criminalidad organizada, ha sido negativa en cuanto a la profesionalización de las fuerzas involucradas y ha tenido efectos catastróficos en términos sociales.
  • En cuanto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, la Argentina reafirma que estos territorios se encuentran ilegítimamente ocupados por una de las principales potencias militares del mundo. A las limitaciones que este enclave colonial británico impone al país para el ejercicio efectivo de la soberanía, debe sumársele la posición geopolíticamente estratégica que el Atlántico Sur detenta; y la capacidad de las islas de funcionar como centro de operaciones para obturar la circulación hacia el continente Antártico y limitar el flujo de navíos entre el Océano Pacífico y el Océano Atlántico.
  • La Argentina reitera su compromiso generalizado con los esquemas de seguridad colectiva global. En este plano, resulta fundamental destacar la importantísima contribución argentina a las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (ONU), resultando especialmente relevantes los antecedentes de la MINUSTAH (Haití), la UNFICYP (Chipre) y la Misión de la ONU en Colombia (UNMC).
  • Por otra parte, deberá materializarse de modo perentorio un sistema nacional que garantice la vigilancia y el control de los espacios marítimos jurisdiccionales, siguiendo en sus líneas directrices el modelo del Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA) sancionado en 2004 por el presidente Néstor Kirchner.
  • Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) deben entenderse como un factor contribuyente al progreso y desarrollo de una nación soberana, por lo que resulta imperativo el resguardo del entorno digital conformado por las mismas. Bajo esta conceptualización, la ciberdefensa debe minimizar el riesgo de la exposición y contrarrestar eventos que afecten la libre disponibilidad del ciberespacio en las operaciones militares que realice el Instrumento Militar.
  • Resulta de interés la construcción del Polo Logístico Antártico en la ciudad de Ushuaia, de manera que pueda ser aprovechada su estratégica ubicación geográfica para abastecer a las bases antárticas nacionales de forma rápida y eficiente; así como para prestar servicios logísticos y asistencia a otros países que lleven a cabo actividades antárticas. Asimismo, se considera de suma importancia la creación de un centro logístico para el sostenimiento de la actividad antártica en el Sector Antártico Argentino, complementario del Polo Logístico antes mencionado.
  • Se prevé la recuperación, modernización y/o adquisición de sistemas de armas de acuerdo a los lineamientos establecidos en el Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional (CPDN) y en la Ley Nº27.565 que constituyó el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), en el marco de una concepción estratégica estrictamente defensiva, que priorice el objetivo de no generar desconfianza ni iniciar dilemas de seguridad en la región. En este sentido, corresponde enfatizar, una vez más, que la República Argentina ha decidido comprometer un significativo esfuerzo fiscal para la modernización del equipamiento y tecnología a través del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF). Esto no sólo resulta relevante para la defensa efectiva del territorio soberano y para el desarrollo nacional, sino también para mejorar la cooperación y los estándares de interoperabilidad con nuestros vecinos. La contribución presupuestaria del FONDEF busca revertir, paulatina pero sostenidamente, décadas de deterioro de las capacidades materiales, con el objetivo de alcanzar mayor capacidad de disuasión y de control soberano del territorio; afianzar la producción industrial para la Defensa; impulsar la cooperación tecnológica regional e internacional; mejorar las condiciones de seguridad y las condiciones laborales de las fuerzas; fortalecer los vínculos estratégicos existentes; y propiciar la creación de otros similares.

Resumidos algunos de los aspectos centrales de la nueva directiva, conviene enfatizar una vez más la importancia de la decisión política que ha permitido consumar muchas de las cuentas pendientes en materia de defensa nacional. La DPDN es un documento clave, pero que resultaría insustancial si no estuviera precedido por las acciones políticas concretas que alteraron la inacción en materia de Defensa Nacional del gobierno anterior.

La sanción del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), el destacado rol del Instrumento Militar ante la pandemia de Covid-19 y la regularización salarial definitiva para el personal militar retirado y en actividad de las Fuerzas Armadas constituyen –entre otros muchos logros– el plafond sobre el que erige la nueva Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN).

Sólo la voluntad política de la conducción puede asegurar que haya una verdadera política de defensa nacional. El habitual escepticismo de los académicos ha resultado –por una vez y para emplear el término de Karl Popper– afortunadamente “falsado”. Con claros lineamientos políticos y fondos para el reequipamiento, la Argentina empieza a transitar un camino virtuoso en materia de asuntos estratégicos y militares. Y esto ha sido logrado en medio de la peor crisis sanitaria global de la historia. No es poca cosa.


[1] Niebieskikwiat, N. (2018). “Nuevo embajador en Washington: ‘El interés de EE.UU. en Argentina es político, el nuestro es económico’”. Clarín. 12 de enero.

[2] Ver Decreto 457/2021. Apruébase Directiva de Política de Defensa Nacional.

Nota Editorial: Durante los próximos Zona Militar estará publicando distintas notas de opinión relacionadas a la nueva Directiva de Política de Defensa Nacional.

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18 COMENTARIOS

  1. E hecho de haber determinado políticas de defensa Nacional, siguiendo el marco burocrático-legal correspondiente, no significa necesariamente que se hayan determinado as mejores políticas de defensa y mas adecuadas para los intereses nacionales, puesto que se trata únicamente de un aspecto formal y sin tener en cuenta otra cosa que engordar un relato que esconde la toma de decisiones acorde con un rumbo claramente contrario a las tradiciones e intereses nacionales, además de constituir una actitud disruptiva de las posturas con que, históricamente, siempre siguió la Nacion Argentina como parte del mundo occidental y cristiano. Independientemente de este aspecto mencionado, la realidad marca que esta política, en concordancia con todos los otros aspectos de estos gobiernos de neto corte populista, solo apuntan a instalar un relato insustancial y sin correlato con la realidad, sin mencionar los perjuicios que una política reaccionaria y sin sustento lógico, ocasionan a nuestro país.
    En definitiva, y como era de esperar, esta gestión, en concordancia con las adoptadas en todas las otras áreas de gobierno, solo confirma la seguridad de estar ante una de las peores y mas dañinas gestiones de la historia de nuestra Nacion.
    Esta opinión, es mi humilde forma de pensar a este respecto y lo expreso haciendo uso de mi legitimo derecho a disentir con los conceptos vertidos en el presente articulo.

  2. Todo lo que destila militancia dejando relucir el interés ideológico oficialista en detrimento de una verdadera política de DEFENSA NACIONAL, es patraña. Resulta ser un artículo típico de una sede partidaria que dista mucho de lo que debe contener una revista específica con tanto prestigio. Lamentable!…

  3. El hecho de que esta nota haya sido escrita por un funcionario del MinDef. explica lo parcial y sesgado de su relato. No existe Polìtica de Defensa como no existen polìticos intersados por la Defensa. El FONDEF sigue siendo un espejito de colores bajo cuyo manto tratan de explicar todos los gastos y todas las necesidades existentes, sin embago si hicieran una sencialla cuenta de almacenero verìan que hace agua por todos lados. Por otra lado, y como màs triste resumen del panorama de indefensa bajo el que nos encontramos, vemos al Ministro Rossi que alegremente abandonas las traeas para las que fue designado para lanzarse a la rosca polìtico-electoral de las que es tan afecto. Un nueva muestra de que todo el relato de esta nota no es mas que eso, un RELATO. Le pido al Sr. Anzelini que sustente con hechos tangibles sus relato, habida cuenta de que las ùnicas incorporaciones en sistemas de armas de los ùltimos 25 años (entrenadores para la FAA, SEMs y OPVs para la ARA) fueron realizadas por un gobierno no Kirschnerista

  4. Una de las primeras apreciaciones que deberían tomarse con respecto a las FFAA es que éstas forman parte del Estado, que son una elemento integral del país y que la seguridad es una responsabilidad directa de todos los gobiernos; que hoy tengamos una seria deficiencia en la defensa nacional habla de las decisiones que no se tomaron y que nos ponen en una seria diferencia en la región. La política demostró no solucionar este problema, hasta ahora sólo perdemos más de lo que recuperamos desde Malvinas, hace más de 20 años que la defensa está relegada a un segundo plano y hemos tenido ministros que no hicieron más que administrar lo que queda mientras se va diluyendo. Con enunciados políticos no recuperamos lo que perdemos.

  5. Pero muchachos si el dr. Anzelini es parte de la gestión de Mindef no podemos esperar que se tire en contra de su propia gestión… Por supuesto que es parcial, pero ya de entrada uno sabe que está leyendo un artículo escrito por un funcionario.
    Con respecto al artículo en si, coincido con el diagnóstico, aunque tengo que reconocer que soy más bien pesimista en cuanto al futuro. Ojalá mindef me tape la boca y se cumplan todo lo que dice el artículo.
    Estoy en total desacuerdo en que Rossi sea candidato, tiene que quedarse en mindef, en esta segunda etapa su gestión tiene algunos puntos para destacar, sobre todo en el sector de transporte. Además siempre está la posibilidad de que venga uno peor…

  6. No podía creer lo que leía!! Pensé, «Zona Militar está militando!!!»…hasta que vi el autor del artículo. La Cámpora a full!!
    Dejaré de leer esta página, visto que su tendencia política ha quedado por demás manifiesta; promoviendo el desmantelamiento absoluto de nuestas FFAA y FFSS y de nuestra PATRIA como territorio soberano!!
    Concuerdo con otros lectores en que todo lo que dice este artículo da asco!!!

    • Hola Sureño, Zona Militar esta abierta a todas las voces que tengan algo que decir sobre Defensa. Somos oficialistas cuando publicamos notas de personas relacionadas con la gestión actual, cuando habla un opositor crítico, somos el medio para poner palos en la rueda. Si a usted le parece que se la brinda poco espacio a personas con otras ideas en materia de defensa, le aclaro que este canal siempre estuvo y estará disponible para ellos. Ahora, si usted pretende escuchar una sola campana que sea del agrado de sus oídos este no es el sitio, saludos. Zona Militar

  7. Bueno en el campo se ven los pingos. hacen fata cosas concretas. La FAA necesta aviones caza para reemplzar a los A4 que estan para jubilarse. Traigan algo, el Checkmate Ruso es barato, si no por lo meno un Mirage 2000 usado.

  8. Un horror la nota…realmente suena a tomada de pelo. Dan vueltas con resoluciones ..burocracia y NUNCA JAMAS toman una decisión en beneficio de la Defensa que debería ser según las teorías de conflictos modernos hasta te diría….. un poder Independiente … si si un poder independiente !.
    observen como el titular de la cartera ahora va de candidato en Santa Fe…aun no llega la mitad su nuevo periodo de gestión y ya se va. No ha comprado nada determinante, seguimos igual con declaraciones Cheguevarianas en la ONU y pintando la 45 mano de pintura sobre los blindados. Que alguien les avise a los militantes de la prensa experta que no somos tontos.
    Un horror !

    Pd Es un articulo politico y no tecnico….asique publiquen mi comentario …al menos demuestren espiritu democratico

  9. El articulista claramente hace un panegírico de la gestión del actual gobierno, pero ello es lógico: es parte de ese gobierno.

    Lo inteligente es saber evaluar lo cierto, dudoso, discutible o claramente falso del relato, para lo cual es necesario contar con todos los elementos necesario de evaluación. Y para ello, hay que escuchar las dos campanas.

    En lo personal, soy crítico en materia de Políticas de Defensa – principalmente relacionado con la Industria para la Defensa – de los últimos cuarenta años de gobiernos nacionales. Pero también creo que tal mediocridad es fruto de la mediocridad en materia de políticas generales de los gobiernos de turno. Algún día es de esperar que esto cambie para bien.

  10. Se puede estar de acuerdo o no con lo publicado, no es la opinión de ZM. El articulo como dice arriba proindustria es un resumen de lo hecho en una gestión, que puede gustarnos o no, y que además será parte de una serie de notas de opinión como se aclara al final de la nota.
    Me parece vergonzoso que quieran imponer lo que se publica a un medio que es bastante plural porque no les gusta lo que dice, mostrando prejuicios y sesgos. Parece que hay mucho Ministro de defensa amateur de fin de semana por ahí. Saludos y espero tomen a bien mi comentario.

  11. La distancia entre nosotros y los países vecinos -en términos de armamento y capacidades- es tan dispar que todo lo que se vierte en este ensayo de corte panfletario se diluye frente a la incontrastable realidad.

    Estoy seguro de que el autor debe estar felicitándose en sus fueros íntimos por cómo eligió cuidadosamente sus palabras de manera tal que en ese mismo mundo autorreferencial y fantasioso que es su propia imaginación narcisista no pudiera ser -supuestamente- rebatido. Es justamente esta construcción autocomplaciente y discursiva de la realidad la causa principal por la cual caen los gobiernos.

    Repito. Frente al segador resplandor de lo que es obvio -nuestra simbólica y cuasi nula capacidad militar- el verborrágico empleado público aún debe de aprender que no se puede lubricar con prosa una gestión tan a la vista sesgada de ideología y colmada de ineficiencia. O dicho de otro modo: la palabra reemplazando a la gestión como forma de gobernar.

    Que no me corran después con que aquí no se puede opinar de política o partidismo: este artículo da claramente lugar a la opinión política desde el momento en que ha sido redactado en tono de declamación partidaria.

    • Hola Javier, esta es una opinión mas en el el marco de un ciclo impulsado por ZM sobre la reciente Directiva de Política de Defensa Nacional, en el cual participaran varios referentes del sector de la Defensa, saludos Zona Militar.

      • Disculpe, Juan Carlos, le corrija: no es una opinión más. El que escribió el artículo es nada menos que Director Nacional de Planeamiento y Estrategia del Ministerio de Defensa y representa la opinión del gobierno de turno.

        • Señor, cuando digo «una opinión más» quiero decir que hubo y habrá otras opiniones, que pueden ser o no representantes del gobierno. No centremos el punto en cuestiones semánticas, saludos. Zona Militar

          • Señor, es una obviedad que habrá otras opiniones. Remarcarlo va de sobrado al menos que se pretenda con eso diluir el tenor, la intensidad de tal disparidad de opiniones.
            Pero ésta, como decía antes, no es una «opinión más». Es la de un funcionario del gobierno actual que participa de la toma de decisiones por la cual las Fuerzas Armadas devienen sólo intenciones y campo de batalla dialéctico. Lejos de ser una opinión más y más lejos aún de la cuestión semántica en la que Ud. cree que yo me apalanco.
            Esta no es la primera vez que Ud. y yo disentimos. Espero que en aras de las oportunidades de disentir, publique esta respuesta.

    • Decían los romanos «Falsa demonstratione mutari substantia veritatis minime potest» : La esencia de la verdad no puede alterarse con una falsa demostración. (Lib. I, tit.XVIII, ley 5ta. (Ley de las XII Tablas).

      Y este añejo aforismo es completamente aplicable a la realidad de hoy. Solo será cierto lo expresado por el articulista cuando la realidad de los hechos lo demuestre. Todo lo demás serán simplemente palabras sin contenido.

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